divendres, 18 de febrer de 2011

Gustavo Adolfo Bécquer

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Gustavo Adolfo Bécquer

Originario de Sevilla, España, Bécquer nació el 17 de febrero de
1836 siendo su padre un célebre pintor del costumbrismo sevillano
quien dejó huérfano a Adolfo a los cinco años; comenzó sus primeros
estudios en el colegio de San Antonio Abad, para luego pasar a tomar
la carrera náutica en el colegio de San Telmo.
A los nueve años quedó huérfano también de madre y salió del anterior
colegio para ser acogido por su madrina de bautismo. A la edad de
diecisiete años dejó a su madrina y a la buena posición que ésta
le proporcionaba para viajar a Madrid en busca de fortuna a través
del campo de las letras que se le daba con facilidad.
Como es conocido, no era fácil subsistir de la literatura y
paradójicamente, Bécquer que deseaba encontrar fortuna lo que
abundó fueron escaseces, por lo que se vio obligado a servir de
escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, donde su
habilidad para el dibujo era admirada por sus compañeros, pero
fue motivo de que fuera cesado al ser sorprendido por el Director
haciendo dibujos de escenas de Shakespeare. De este modo volvió
Gustavo a vivir de sus artículos literarios que eran entonces de
poca demanda por lo que alternó esta actividad con la elaboración
de pinturas al fresco.
Tiempo después encontró una plaza en la redacción de
"El Contemporáneo" y fue entonces que escribió la mayoría de sus
leyendas y las "Cartas desde mi celda".
En 1862 llegó a vivir con Bécquer su hermano Valeriano, célebre en
Sevilla por su producción pictórica pero no por eso más afortunado
que Gustavo, y juntos vivieron al día uno traduciendo novelas o
escribiendo artículos y el otro dibujando y pintando por destajo;
mucho les costó a los hermanos salir adelante de su infortunio y
con el tiempo lograron juntos una modesta estabilidad que les
permitía a uno retratar por obsequio y al otro escribir una oda
por entusiasmo.
Como legado para la literatura del mundo, Gustavo Adolfo Bécquer
dejó sus "Rimas" a través de las cuales deja ver lo melancólico y
atormentado de su vida; en el género de las leyendas escribió la
célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas
secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribió esbozos
y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un
Drama" y "El aderezo de esmeraldas" entre una variedad similar a
la de sus leyendas. Hizo descripciones de "La basílica de Santa
Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de
Garcilaso de la Vega", entre otras. Por último, dentro del
costumbrismo o folklor español escribió "Los dos Compadres",
"Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo", "El café de Fornos"
y otras más.
En septiembre de 1870 dejó de existir Valeriano, duro golpe para
Gustavo, que pronto enfermó sin ningún síntoma preciso, de pulmonía
que se convirtió luego en hepatitis para tornarse en una pericarditis
que pronto había terminar su vida el 22 de diciembre de ese mismo año.


Nacimiento del amor



¿Cómo nació el amor? Fue ya en otoño.
Maduro el mundo,
no te aguardaba ya. Llegaste alegre,
ligeramente rubia, resbalando en lo blando
del tiempo. Y te miré. ¡Qué hermosa
me pareciste aún, sonriente, vívida,
frente a la luna aún niña, prematura en la tarde,
sin luz, graciosa en aires dorados; como tú,
que llegabas sobre el azul, sin beso,
pero con dientes claros, con impaciente amor!

Te miré. La tristeza
se encogía a lo lejos, llena de paños largos,
como un poniente graso que sus ondas retira.

Casi una lluvia fina -¡el cielo azul!- mojaba
tu frente nueva. ¡Amante, amante era el destino
de la luz! Tan dorada te miré que los soles
apenas se atrevían a insistir, a encenderse
por ti, de ti, a darte siempre
su pasión luminosa, ronda tierna
de soles que giraban en torno a ti, astro dulce,
en torno a un cuerpo casi transparente, gozoso
que empapa luces húmedas, finales, de la tarde,
y vierte, todavía matinal, sus auroras.

Eras tú, amor, destino, final amor luciente,
nacimiento penúltimo hacia la muerte acaso.

Pero no. Tú asomaste. ¿Eras ave, eras cuerpo,
alma sólo? Ah, tu carne traslúcida besaba
como dos alas tibias,
como el aire que mueve un pecho respirando,
y sentí tus palabras, tu perfume,
y en el alma profunda, clarividente
diste fondo. Calado de ti hasta el tuétano de la luz,
sentí tristeza, tristeza del amor: amor es triste.

En mi alma nacía el día. Brillando
estaba de ti, tu alma en mi estaba.

Sentí dentro, en mi boca, el sabor a la aurora.
Mis sentidos dieron su dorada verdad. Sentí a los pájaros
en mi frente piar, ensordeciendo
mi corazón. Miré por dentro
los ramos, las cañadas luminosas, las alas variantes,
y un vuelo de plumajes de color, de encendidos
presentes me embriagó, mientras todo mi ser a un mediodía,
raudo, loco, creciente se incendiaba
y mi sangre ruidosa se despeñaba en gozos
de amor, de luz, de plenitud, de espuma.

(Sombra del paraíso)

Vicente Aleixandre

Y es que te quiero



Si pudieras entender que mi destino
Me llevó por calles de aparente soledad
Si pudieras comprender que no imagino
Lo que pudo ser mi vida antes de tú llegar

Si pudiéramos guardar en el armario
Bajo llave los momentos que preceden a un adiós
Si tuviéramos el tiempo necesario
Para hacer del infinito una cuestión de amor

Y es que te quiero, de eso no me cabe duda
Eres el sol que me saluda, la ventana hacia mi sueño
Mi destino, mi guión, mi compostura
De mi suerte la herradura, y es por eso que te quiero

Y es que te quiero como no he querido antes
Nunca recibí bastante para darme por completo
Soy la flor que con tu juego deshojaste
Que te dijo sí al instante, y es por eso que te quiero

Si me dieran a elegir no cambiaría
Un solo momento desde el día que te conocí
¿Dónde estabas antes, dónde te escondías?
Me perdí los días que no estuve junto a ti



Adiós

Después de que el destino
me ha hundido en las congojas
del árbol que se muere
crujiendo de dolor,
truncando una por una
las flores y las hojas
que al beso de los cielos
brotaron de mi amor.

Después de que mis ramas
se han roto bajo el peso
de tanta y tanta nieve
cayendo sin cesar,
y que mi ardiente savia
se ha helado con el beso
que el ángel del invierno
me dio al atravesar.

Después... es necesario
que tú tambien te alejes
en pos de otras florestas
y de otro cielo en pos;
que te alces de tu nido,
que te alces y me dejes
sin escuchar mis ruegos
y sin decirme adiós.

Yo estaba solo y triste
cuando la noche te hizo
plegar las blancas alas
para acogerte a mí,
entonces mi ramaje
doliente y enfermizo
brotó sus flores todas
tan solo para ti.

En ellas te hice el nido
risueño en que dormías
de amor y de ventura
temblando en su vaivén,
y en él te hallaban siempre
las noches y los días
feliz con mi cariño
y amándote también...
¡Ah! nunca en mis delirios
creí que fuera eterno
el sol de aquellas horas
de encanto y frenesí;
pero jamás tampoco
que el soplo del invierno
llegara entre tus cantos,
y hallándote tú aquí...

Es fuerza que te alejes...
rompiéndome en astillas;
ya siento entre mis ramas
crujir el huracán,
y heladas y temblando
mis hojas amarillas
se arrancan y vacilan
y vuelan y se van...
Adiós, paloma blanca
que huyendo de la nieve
te vas a otras regiones
y dejas tu árbol fiel;
mañana que termine
mi vida oscura y breve
ya solo tus recuerdos
palpitarán sobre él.

Es fuerza que te alejes
del cántico y del nido
tu sabes bien la historia
paloma que te vas...
El nido es el recuerdo
y el cántico el olvido,
el árbol es el siempre
y el ave es el jamás.

Adiós mientras que puedes
oír bajo este cielo
el último ¡ay! del himno
cantado por los dos...
Te vas y ya levantas
el ímpetu y el vuelo,
te vas y ya me dejas,
¡paloma, adiós, adiós!


Manuel Acuña


Segundo poema de la despedida


Vete como quien llega, pero vete,
pues ya el trigo creció para la siega.
Mi amor es como un niño que no juega
para que no se rompa su jugete.

Te irás coomo la lluvia, gota a a gota;
y yo al cantar mi canto hacia el olvido,
soy la rama que sólo ha florecido
para que no se vea que está rota.

Y mientras tú te vas sin un sollozo
yo cruzaré los brazos sin un ruego,
muriéndome de sed igual que un ciego
que se sentara en el brocal de un pozo.

O he de mirarte como el moribundo
que ve llegar la primavera al huerto,
y piensa que después que se haya muerto
no debiera haber flores en el mundo.

Pues como el monje ante su crucifijo,
que es su esperanza y a la vez su yugo,
yo sentiré la angustia de un verdugo
que debe ajusticiar su único hijo.

Vete... pero es mejor que ni en el eco
pueda sobrevivir tu voz ausente,
porque mi amor es triste como un puente
sobre la cicactríz de un río seco...

Y aunque sonría como quien engaña,
viéndote ir como quien se equivoca,
mi corazón será una araña loca
que se enreda en su propia telaraña.

Yo he de fingir un ademán de hastío
en una despedida indiferente,
pero mi amor será como un demente
que sepultará un ataúd vacío.

Y, ya lejos mi boca de tu boca,
mi alma despertará cada mañana
con su oscuro silencio de campana
que se puede tocar y no se toca.

Pues aunque digas un adíos risueño
yo sentiré que cierras una puerta,
como esa mano cruel que nos despierta
cuando soñamos lo mejor de un sueño.
José Ángel Buesa


El arte de hablar,la virtud de callar




HABLAR es fácil, pero CALLAR requiere prudencia y dominio.

HABLAR oportunamente, es acierto.
HABLAR frente al enemigo, es civismo.
HABLAR ante la injusticia, es valentía.
HABLAR para rectificar, es un deber.
HABLAR para defender, es compasión.
HABLAR ante un dolor, es consolar.
HABLAR para ayudar a otros, es caridad.
HABLAR con sinceridad, es rectitud.
HABLAR de si mismo, es vanidad.
HABLAR restituyéndote fama, es honradez.
HABLAR disipando falsos, es conciencia.
HABLAR de defectos, es lastimar.
HABLAR debiendo callar, es necedad.
HABLAR por hablar, es tontería.

CALLAR cuando acusan, es heroísmo.
CALLAR cuando insultan, es amor.
CALLAR las propias penas, es sacrificio.
CALLAR de si mismo, es humildad.
CALLAR miserias humanas, es caridad.
CALLAR a tiempo, es prudencia.
CALLAR en el dolor, es penitencia.
CALLAR palabras inútiles, es virtud.
CALLAR cuando hieren, es santidad.
CALLAR para defender, es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, es cobardía.
Debemos aprender primero a CALLAR para luego poder HABLAR

Recuerda siempre:

Que tus palabras sean más importantes que el silencio que rompes.

Amor que no se olvida


Sentado con una mano en la mejilla
Y mi sombra atenta que me apadrina,
Trato de terminar mi trabajo
Pero algo distrae mis tareas
Es el espíritu de ella,
Que da vueltas a mi silla.

Ya no se que hacer para olvidarla,

amordaza mis pensamientos
cada vez que se le antoja
y hace que mis puertas abran
solo al pedido de su boca.

He intentado de todo ,

tome agua de lluvia de agua hervida,
me bañe en un rió de espinas,
subi a los montes empinados
de aquella exótica isla,
y escuche durante todo un día,
los cantos sublimes y delirantes,
de una sirena de la china.

Solo me queda una cosa

Para que este amor no se resista
y vaya hacia otros lares soñados,
allí donde la luna llena
ilumine su silueta divina.

Le daré forma de poesía…

y con solo plasmar en lineas
este amor que todavía me invita,
se ira lejos hasta el mar,
lanzándome a los brazos calidos
de ese ángel de alas seductoras
que hoy mis salones transita,
pero recordándola siempre a ella,
quien me amo tanto ,
como a su propia vida.

Autor: Jorge Serra Colina.


LA RANAS SEDIENTAS


Al secarse el agua por el fuerte calor del verano, dos ranas que vivían en una laguna tuvieron que marcharse, saltando de aquí para allá, en busca del agua que calmara su sed.
Después de mucho saltar, llegaron finalmente a un pozo, y subiéndose al brocal vieron que todavía tenía agua fresca, de modo que una de las ranas sedientas dijo entusiasmada a la otra:
-¡Saltemos al agua! ¿Qué esperamos para darnos un buen baño?:
Pero la otra, más cauta, advirtiendo que su amiga no había pensado en el peligro, le respondió:
-¡Espera, no saltes! ¿No ves que con el calor el agua se irá secando, y cuando estemos en el fondo del pozo no podremos salir?
Moraleja: No debemos precipitarnos a actuar sin previamente haber pensado en las consecuencias que podrían tener nuestros actos. 
FÁBULA DE ESOPO


Refranes (6)

A quien nada quiere, todo le sobra.
A quien no la teme, nada le espanta.
A quien no le sobra pan, no críe can.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
A quien soledad quiere, todo le estorba.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
A quien tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
A rey muerto, rey puesto.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
A río crecido, sentarse en la orilla.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
A rocín viejo, cabezada nueva.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
A saya blanca, ribete negro.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
A sordos y ciegos hacen testigos el dinero.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
A su tiempo se cogen las uvas.
A tal puta, tal rufián.
A tal señor, tal honor.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
A todo cerdo le llega su San Martín.
A traidor, traidor y medio.
A tres azadonadas, sacar agua.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
A tu casa venga quien te eche de ella.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
A tu marido muéstrale el culo, pero no del todo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
A últimos de noviembre, coge tu aceituna siempre.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
A un burro le hacían obispo, y roznaba.
A un fresco, un cuesco.
A un hombre rico, no repares si es feo o bonito.
A un perdido, ¿quién lo pierde?
A un perro aunque sea danés, lo capan sólo una vez.
A una bola no se le puede sacar punta.
A unos da Dios ovejas y a otros orejas.
A unos Dioses das ovejas y a otros orejas.
A veces caza quien no amenaza.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
A veces es peor el remedio que la enfermedad.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
A veces sale más caro el collar que el perro.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A viña vieja, amo nuevo.
A virgo perdido nunca falta marido.
Abad, judío y madona, jamás perdona.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Abeja muerta, ni miel ni cera.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Abejas, benditas, santos abejares, dan miel a los hombres, cera a los altares.
Abierto el cajón, convidado esta el ladrón.
Abierto el saco todos entran a trapo.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos mejor.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Abrazar y besar sólo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese si que es un abrazo.
Abre el ojo que asan carne.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
 
 

Proverbios


Los proverbios son los gérmenes de la moral. (Plutarco)

Invéntese un proverbio gracioso y su nombre será recordado por los siglos de los siglos. (Anónimo)

 1.    El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón. (Proverbio árabe)

 2.    Si tienes un problema que no tiene solución, ¿para qué te preocupas? Y si tiene solución, ¿para qué te preocupas? (Proverbio chino)

3.    Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees. (Proverbio chino)

4.    Si no quieres que nadie se entere, no lo hagas. (Proverbio chino)

 5.    El que quiere a China quiere a Mao. El que no ama a China no ... (Proverbio chino)

 6.    Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar. (Proverbio chino)

7.    El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo. (Proverbio chino)

 8.    No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio. (Proverbio árabe)

9.    Procura que tus palabras sean mejor que el silencio. (Proverbio chino)

10.    Un mal pequeño es un gran bien. (Proverbio griego)

11.    Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución. (Proverbio chino)

12.    ¿Dijiste media verdad?. Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad. (Proverbios y cantares de A. Machado)

13.    Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo. (Proverbio conquense)

14.    La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda. (Proverbio catalán)

15.    Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí. (Proverbio ruso)

16.    Es cierto que no te quiero tanto como cuando éramos novios, pero es que a mí nunca me han gustado las mujeres casadas. (Proverbio americano)

17.    La más larga caminata comienza con un paso. (Proverbio hindú)

18.    Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación. (Proverbio árabe)

19.    Añorar el pasado es correr tras el viento. (Proverbio ruso)

20.    No hay árbol que el viento no haya sacudido. (Proverbio hindú)

21.    Cuando el carro se ha roto, muchos os dirán por dónde no se debía pasar. (Proverbio turco)

22.    Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte. (Proverbio chino)

23.    Reza, Pero no dejes de remar hacia la orilla. (Proverbio ruso)

24.    Cuando se apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo. (Proverbio chino)

25.    A una mujer no se la debe golpear ni con una flor. (Proverbio chino)

26.    ¿Quién decide cuando los médicos no se ponen de acuerdo? (Proverbio americano)

27.    Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aun has de andar y de espaldas a lo ya andado. (Proverbio chino)

28.    Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin. (Proverbio árabe)

29.    Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza. (Proverbio chino)

30.    Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio. (Proverbio persa)

31.    Ya sé que no te quiero como cuando éramos novios, pero... es que a mí nunca me han gustado las mujeres casadas. (Proverbio USA)

32.  Es una locura amar, a menos de que se ame con locura. (Proverbio latino)

33.    Si tiene remedio, ¿por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas? (Proverbio oriental)

34.    Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después. (Proverbio chino)

35.    La persona que no comete una tontería nunca hará nada interesante. (Proverbio inglés)

36.    El que nada duda, nada sabe. (Proverbio griego)

37.    Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas. (Proverbio oriental)

38.    Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar. (Proverbio alemán)

39.    Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos. (Proverbio escocés)

40.    Si no entras en la madriguera del tigre, no puedes coger sus cachorros. (Proverbio japonés)

41.    La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen. (Proverbio portugués)

42.    El amor y la tos no pueden ocultarse. (Proverbio italiano)

43.    El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor. (Proverbio italiano)

44.    Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla. (Proverbio Ruso)

45.    No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio. (Proverbio árabe)

46.    Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió¾ en el pasado, porque entonces no vivirá el presente. (Proverbio oriental)

47.    Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a ti. (Proverbio Inglés)

48.    Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama. (Proverbio Inglés)


49.    Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden. (Proverbio romano)

50.    La sabiduría no se traspasa, se aprende. (Proverbio árabe)

51.    El sabio no dice lo que sabe, y el necio no sabe lo que dice. (Proverbio chino)

52.    La adulación es como la sombra, no nos hace más grandes ni más pequeños. (Proverbio danés)

53.    Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos. (Proverbio romano)

54.    Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja. (Proverbio italiano)

55.    Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas se fían de los demás. (Proverbio alemán)

56.    Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio! (Proverbio ruso)

57.    La primera vez que me engañes, será culpa tuya. La segunda será culpa mía. (Proverbio árabe)

58.    No siempre el mejor camino es el más corto. (Proverbio chino)

59.    Nuestro amor es como la llovizna que cae lentamente, pero desborda el río. (Proverbio africano)

60.   Comida sin hospitalidad es medicina. (Proverbio tamil)

61.    En 36 platos hay 72 enfermedades. (Proverbio punjabi)

62.    El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas. (Proverbio holandés)

63.    Dios nos envía la carne y el diablo nos envía a los cocineros. (Proverbio inglés)

64.    Un país con muchos arenques no necesita muchos médicos. (Proverbio danés)

65.    Ponle a un perro un nombre sabroso y cómetelo. (Proverbio chino)

66.    La col hervida dos veces mata. (Proverbio griego)

67.    Las espinacas son la escoba del estómago. (Proverbio francés)

68.    Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo. (Proverbio chino)

69.    RELATIVIDAD. Lo malo nunca es bueno hasta que suceda algo peor. (Proverbio danés)

70.    La sabiduría viene de escuchar, de hablar, el arrepentimiento. (Proverbio italiano)

71.    Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes. (Proverbio chino)

72.    Si vas para volver, no vayas. (Proverbio chino)

¡Recibí flores hoy!


¡Recibí flores hoy!
No es mi cumpleaños o ningún día especial;
tuvimos nuestro primer disgusto anoche y
me dijo muchas cosas crueles que en verdad
me ofendieron. Pero sé que está arrepentido
porque me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
No es nuestro aniversario o ningún otro día especial;
Anoche me lanzó contra la pared y comenzó a ahorcarme.
Parecía una pesadilla, pero una de esas cuando estás despierta
y sabes que no es real; me levanté esta mañana adolorida
y con golpes por todos lado. Pero yo sé que está
arrepentido porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Y no es San Valentín o ningún otro día especial;
Anoche me golpeó y amenazó con matarme, ni el
maquillaje o las mangas largas podían esconder las
cortadas y golpes que me ocasionó esta vez.
No puede ir al trabajo, porque no quería que se dieran
cuenta. Pero yo sé que está arrepentido.
Porque él me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Y no era el Día de las Madres o ningún otro día
especial; anoche él me volvió a golpear, pero esta vez fue
mucho peor. Si logro dejarlo, ¿qué voy a hacer?, ¿cómo
podría yo sola sacar adelante a los niños?, ¿qué pasaría
si nos falta el dinero? Le tengo mucho miedo, pero
dependo tanto de él, que temo dejarlo. Pero yo sé que
está arrepentido porque me mandó flores hoy.

¡Recibí flores hoy!
Hoy es un día muy especial: es el día de mi funeral.
Anoche por fin logró matarme. Me golpeó hasta morir.
Si por lo menos hubiera tenido el valor y la fortaleza de
dejarlo; si hubiera aceptado la ayuda profesional.
Hoy no hubiera recibido flores.

¡Por una vida sin violencia!
Autor desconocido

Canción del amor que pasa


Yo soy como un viajero que no duerme
más de una vez en la misma casa.
Dame un beso y olvídame. No intentes retenerme:
Soy el amor que pasa...

Yo soy como una nube que da sombra un instante;
soy una hoguera efímera que no deja una brasa.
Yo soy el buen amor y el mal amante.
Dime adiós y sonríeme: Soy el amor que pasa...

Soy el amor que olvida, pero que nunca miente,
que muere sonriendo porque nace feliz.
Yo paso como un ala, fugazmente;
y, aunque se siembre un ala, nunca tendrá raíz.

No intentes retenerme: déjame que me vaya
como el agua de un río, que no vuelve a pasar...
Yo soy como una ola en una playa,
pues las olas se acercan, pero vuelven al mar...

Soy el amor de amar, que nadie odia lo inerme,
que se lleva el perfume, pero deja la flor...
Dime adiós, y no intentes retenerme:
Soy el amor que pasa... ¡pero soy el amor!

José Ángel Buesa