dilluns, 29 d’agost de 2011

Cuando una mujer


Cuando llore una mujer
no le tires el pañuelo
ofrécele una rosa un poema
extiéndele tu mano, abrázala.
Y si sus pensamientos
se encuentran confusos
por los obstáculos de la vida
bríndale dosis de sabiduría,
báñala con la miel de tu cariño
Concédele un minuto de tu tiempo
para preguntarle sus anhelos
sus esperanzas, tal vez sus sueños.
Deten el tiempo en el reloj
y cuando la angustia se apodere
de nuevo de su corazón
elévala al infinito recordándole
la sublime belleza de su alma.
Y cuando ya no hallan más lágrimas
junta tu cuerpo con el suyo
y en un tierno beso
déjale saber que realmente la amas.

Anonimo


Canción de la espera


Espero tu sonrisa y espero tu fragancia por encima de todo,del tiempo y la distancia.
Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo regresarás...
sé sólo que te estaré esperando. En lo alto del bosque y en lo hondo del lago,
en el minuto alegre y en el minuto aciago, en la función pagana y en el sagrado rito,
en el limpio silencio y en el áspero grito. Allí donde es más fuerte la voz de la cascada,
allí donde está todo y allí donde no hay nada, en la pluma del ala y en el sol del ocaso,
yo esperaré el sonido rítmico de tu paso.

Comprendo que de mí ya se ría la gente al ver cómo te espero desesperadamente.
Cuando todos los astros se apaguen en el cielo,
cuando todos los pájaros paralicen el vuelo cansados de esperarte,
ese día lejano yo te estaré esperando todavía.
No importa: aunque me digan todos que desvarío,
yo te espero en las ondas musicales del río, en la nube que llega blanca de su trayecto,
en el camino angosto y en el camino recto.

Niña, joven o anciana, sonriendo o llorando, en el alba o la tarde, yo te estaré esperando,
y si me convenciera que ese ansiado día no habría de llegar...

también te esperaría.


Jose Angel Buesa