dissabte, 15 de gener de 2011

The promise

De madres a hijos

Si diez hijos hubiese tenido, todos me reclamarían algo que no les dí.
Cuando una madre pare a su hijo, lo da libre, con cuidadoso amparo para que no se dañe. Para que sea él y que tome de uno y uno le dé lo que él necesita.
Tratando de abrigarlo sin abrumarlo, para que no sienta la febril angustia del desamparo.
A su lado uno aprende el oficio de ser madre, y él a construir su ser. 
Como las manos que amasan un pan, permanecen en la masa hasta que esté a punto, retirándolas y retirándose justo a tiempo.
Como en el pan, uno se queda al lado del horno hasta que eleva y comienza a tostar, tratando de evitar que se queme y quede todo chamuscado.
El pan salido del horno es pan fresco con rico olor, cálido, despierta buenas sensaciones, uno se imagina buenas escenas ante un pan recién salido. Se lo siente crujiente y sabroso como torrente de energía que recorre cada imagen poniendo su toque vital a cada uno.
¿Por qué? - Ser madre es un reto permanente a la subjetividad donde se juega en cada cruce, en cada eslabón, el fin de esa madre, la finalidad de ese hijo. 
Ya no son las manos en la masa, tampoco es sólo la masa.
Ahora, es pan, que tiene sus propias marcas que lo hacen diferente de otros. Con esas marcas emprende su camino por la vida, verá si le dejan andar y si tiene los recursos para transitar el sendero, que como niña con muchos rizos se moverán en su interior.
Muchas veces los hijos retornan sacudiéndonos sus marcas que resuenan casi extrañas, o como una bomba que cae y no da tiempo a que se pueda apelar al recuerdo, menos aún a lo que no está al alcance más cercano.
Madres e hijos en este presente que no halla explicación para este hoy que no reconoce aquellas manos amasando el futuro pan.
Ni la madre recuerda en que pasaje de su artesano amasar se le perdió la intención. Ni el hijo tiene claro, si en lo que dice acaso, hay reclamo. 
Pese a todo lo inexplicable, no supera la capacidad de asombro. Por suerte el ser se sorprende y pese a todo lo perdido, lo supera lo ganado.
Todavía no sé está en tiempos de apreciar la buena textura y mientras, se aproximan los buenos paladares. Transcurren hechos y situaciones variadas, donde un buen e intenso encuentro hoy, mañana es desagradable. Existen fugas que se alojan vaya a saber en qué parte del imaginario.
Parece que nadie se encuentra, parecemos dispersos en un inmenso laberinto. Todos queremos encontrar la salida. ¿Acaso habrá que encontrarse, en el laberinto?...Y recién después, salir tranquilos...
Stella Maris Ochoa

Personalidad

ARIES



Salidor. Adorable. Espontáneo. Alguien con quien no te meterías. Divertido. Excelente besador. Extremadamente adorable. Ama las relaciones. Adictivo. Ruidoso. Un Aries es una persona llena de energía y entusiasmo. Pionero y aventurero, le encantan los retos, la libertad y las nuevas ideas.
A los Aries les gusta liderar y prefieren dar instrucciones a recibirlas. Son independientes y preocupados por su propia ambición y objetivos. Tienen una energía envidiable que a veces les lleva a ser agresivos, inquietos, argumentativos, tercos. Es fácil ofender a los Aries y, cuando se sienten ofendidos, es difícil hacer las paces con ellos.
Aries es el primer signo del zodiaco, y en este sentido su papel es empezar algo y liderar. Si un Aries empieza a creer en una buena causa, luchará sin descanso para promocionarla. Un Aries suele ser honesto y directo en sus relaciones personales y es muy buen amigo de sus amigos, aunque a veces pueden ser irritables y herir las sensibilidades de los demás. Suelen tener una libido sexual alta y aman con gran pasión. Tanto que, a veces, se equivocan en sus primeras relaciones y les cuesta ser fiel o encontrar el amor de su vida. Los Aries son padres entregados y dedicados, dispuestos a hacer todo por el bienestar de sus hijos. No existe padre o madre más protectores de sus hijos en todo el zodiaco.


TAURO



Agresivo. Ama las relaciones largas. Les gusta dar buenas peleas por aquello que quieren. Extremadamente extrovertidos. Aman ayudar a las personas que lo necesitan. Buen besador. Buena personalidad. Testarudo. Preocupado. Único en su clase. Las personas más atractivas sobre la tierra!
Un Tauro suele ser práctico, decidido y tener una gran fuerza de voluntad. Son personas estables y conservadores, y seguirán de forma leal a un líder en el que tienen confianza. Les encanta la paz y tranquilidad y son muy respetuosos con las leyes y las reglas. Respetan los valores materiales y evitan las deudas. Son un poco reacios al cambio. Son más prácticos que intelectuales, y como les gusta la continuidad y la rutina, suelen ser de ideas fijas. Los Tauro son prudentes, estables y tienen un gran sentido de la justicia. No suelen hundirse ante las dificultades sino que siguen adelante hasta salir airosos. A veces pueden ser demasiado rígidos, argumentativos, egocéntricos y tercos. Les gustan las cosas bellas y suelen ser aficionados al arte y la música. Algunos Tauro tienen una fe religiosa poco convencional y muy fuerte. Les encantan los placeres de la vida, el lujo y la buena comida y bebida. De hecho, deben esforzarse para no dejarse llevar por la tentación de satisfacer en exceso estos gustos. Son amigos fieles y generosos. Tienen una gran capacidad para ser cariñosos aunque rara vez hagan amigos con personas fuera de su entorno social. Evitan los conflictos y los disgustos y prefieren el buen humor y la estabilidad. No obstante, si pierden los nervios son capaces de tener un genio tan furioso que sorprende a todos.
Los Tauro son sensuales pero prácticos, y en este sentido son parejas fieles y bastante considerados. Son buenos padres y no exigen demasiado de su pareja ni tampoco de sus hijos. Tienen bastante amor propio y tienden a ser posesivos pero si su pareja intenta hacer las paces y comprenderlos, hacen un esfuerzo para olvidar su enfado.


GÉMINIS



Irresistible, Agradable. Su amor es único en su clase. Gran escuchador. Muy bueno en eso... Son amantes, no luchadores, pero de todos modos te ganarán en la competencia. Confiable. Siempre feliz. Ruidoso. Hablador. Salidor. Muy compasivo. Siempre busca llegar a un arreglo o entendimiento. Tiene una hermosa sonrisa. Generoso. Fuerte. El más irresistible.
Géminis es el signo de los gemelos y como tal su carácter es doble y bastante complejo y contradictorio. Por un lado es versátil, pero por el otro puede ser insincero. Suelen tener elegancia y caer en los errores de los jóvenes. Tienen la felicidad, el egocentrismo, la imaginación y la inquietud de los niños. Los géminis empiezan nuevas actividades y retos con entusiasmo, pero muchas veces les falta la constancia para realizarlos. Consideran que la vida es como un juego y buscan la diversión y nuevas situaciones.
Un géminis suele ser cortés, cariñoso, amable y generoso. A veces utilizan sus atributos para conseguir sus propios objetivos y son capaces de recurrir a la mentira sin perder su encanto con tal de obtener lo que quieren. Se desaniman con facilidad (como los niños) cuando no consiguen lo que quieren, y les gusta recibir atención, regalos y halagos. Los géminis tienen que esforzarse para no desanimarse cuando las cosas se ponen difíciles.
La inteligencia y capacidad mental hacen que les encanten los retos cerebrales y nuevos conocimientos, aunque el proceso de aprendizaje tiende a aburrirles. Tienen gran capacidad analítica. En el amor los géminis vuelven a demostrar su doble naturaleza. Tienen un lado que se entrega emocionalmente, pero otro que rechaza el romanticismo. Tienden a tener relaciones de pareja cortas porque les puede llegar a aburrir la estabilidad de una pareja una vez conquistada. Suelen tener muchos “amiguetes” y pocos buenos amigos. Los Géminis pueden ser grandes tertulianos.


CÁNCER



El más sorprendente de los besadores. Gran atractivo en su personalidad. Su amor es único. Muy romántico. La persona más cariñosa que conocerás!
Totalmente creativo, imaginativo y soñador. Meditabundo. Con la mente siempre en el aire y un paso más allá. Extremadamente aleatorio y cambiante (y orgulloso de ser así). Freak. Espontáneo. Contador de grandes historias. Extremadamente tímido y cerrado. Lucha por su familia y las personas que ama.. Alguien de quien te aferrarías. El carácter de un Cáncer es el menos claro de todos los signos del zodiaco. Un Cáncer puede ser desde tímido y aburrido hasta brillante y famoso. La casa de un Cáncer tiende a ser su refugio personal más que un escaparate para deslumbrar a los demás. Un Cáncer entiende que hay momentos para ser sociable y otros momentos para ser solitario. Esta es una de las contradicciones en su carácter. Desde fuera parecen decididos, resistentes, tercos, tenaces, energéticos, sabios e intuitivos. No obstante, quienes los conocen desde la intimidad pueden ver un tipo de persona totalmente distinta; alguien sensible sobretodo hacia las personas a las que quiere. Los Cáncer saben identificarse con la situación de los demás por su gran capacidad imaginativa. A veces son demasiado fantasiosos y pretenden construir su vida según un ideal romántico. Les gusta el arte, la música y la literatura y, sobretodo, las artes dramáticas y la acción. Un Cáncer tiene una memoria excelente, sobretodo para acontecimientos personales y recuerdos de su infancia que son capaces de recordar al máximo detalle. Los Cáncer viven condicionados por sus recuerdos del pasado y por su imaginación del futuro.
El signo Cáncer tiene muchos defectos potenciales. Pueden tener tendencia hacia un desorden, un complejo de inferioridad. Se sienten aludidos con frecuencia, y muchas veces por causas imaginadas, sin fundamento real, y les gustan demasiado los halagos de los demás. Son ambiciosos. Pueden cambiar sin dificultad profesión, lealtades e incluso su opinión sobre las personas.
En sus relaciones personales los Cáncer son una mezcla de duro y blando. En la vida real y en su matrimonio su amor es intensamente leal. Aunque tengan relaciones fuera de su pareja (lo que es muy posible porque los Cáncer están abiertos a la excitación sensual), su primera lealtad está con su familia porque se consideran su protector. De todas maneras, los Cáncer quieren sin reservas y no dudan en dejar todo por amor. También son amigos leales.


LEO



Gran hablador. Atractivo y apasionado. Despreocupado. Sabe como divertirse. Es muy bueno en todo lo que hace. Gran besador. Impredecible. Extrovertido. Con los pies en la tierra. Adictivo. Atractivo. Ruidoso. Ama las largas relaciones apasionadas. Hablador. Alguien con quien no deberías meterte si eres un endeble. Difícil de encontrar. Bueno cuando lo encuentras.
Leo es el signo más dominante del zodiaco. También es creativo y extrovertido. Son los reyes entre los humanos, de la misma forma que los leones son los reyes en el reino animal. Tienen ambición, fuerza, valentía, independencia y total seguridad en sus capacidades. No suelen tener dudas sobre qué hacer. Son líderes sin complicaciones; saben dónde quieren llegar y ponen todo su empeño, energía y creatividad en conseguir su objetivo. No temen los obstáculos, más bien crecen ante ellos.
En general son buenos, idealistas e inteligentes. Pueden llegar a ser tercos en sus creencias, pero siempre desde una fe y sinceridad absoluta. A un Leo le suele gustar el lujo y el poder.
Sus defectos pueden ser tan amplios como sus virtudes y un Leo excesivamente negativo puede ser una persona arrogante, orgullosa y con muy mal genio. Son capaces de utilizar trucos y mentiras para desacreditar a sus enemigos. También pueden adoptar ciertos aires de superioridad y prepotencia.
En sus relaciones personales el Leo es abierto, confiado y sincero. Dice lo que piensa, pero siempre es amable.
A los Leo les cuesta acertar con las personas y muchas veces tienden a confiar demasiado en personas que no se merecen tanta confianza. Les encantan las relaciones sexuales y suelen tener muchas parejas durante su vida. Son sinceros con su pareja mientras dura el amor, y les gusta su hogar, pero no son el signo más fiel del zodiaco.


VIRGO



Dominante en las relaciones. Siempre tienen alguien que los ame. Siempre quieren tener la última palabra. Cariñoso. Astuto. Fiel. Dado para hablar. Todo lo que siempre buscaste. Fácil de complacer. El primero y el único.
Virgo, el único signo representado por una mujer, es un signo caracterizado por su precisión, su convencionalidad, su actitud reservada y su afán (a veces hasta obsesión) con la limpieza. Los Virgo suelen ser observadores, y pacientes. Pueden parecer a veces fríos, y de hecho les cuesta hacer grandes amigos.
El hecho que muchas de sus relaciones con otros resultan ser superficiales es porque en realidad los Virgo temen dar rienda suelta a sus sentimientos y les falta tener seguridad en sus emociones y opiniones. Prefieren actuar con reservas y con una disposición agradable. Suelen ser discretos, amables y divertidos con otras personas, y pueden ayudar a resolver los problemas de terceros con una habilidad y sensatez que muchas veces les falta en sus propias relaciones personales.
Los Virgo tienen encanto y dignidad hasta tal punto, que a veces los varones pueden parecer algo afeminados, aunque no lo sean. Son metódicos, estudiosos y les gusta la lógica. También les gusta aprender, y son capaces de analizar las situaciones más complicadas. No obstante, a veces son tan meticulosos que retrasan la conclusión de proyectos complicados. Son muy intuitivos y son capaces de ver todos los lados de un argumento, lo que hace que les cueste llegar a conclusiones firmes.
Los Virgo son cariñosos, buenos esposos y padres. No son muy apasionados en el amor, porque su necesidad de tener orden y disciplina les impide entregarse totalmente a la pasión. A un Virgo le cuesta confiar en las personas, no porque sea desconfiado por naturaleza, sino porque tiene poca seguridad en sí mismo y extrapola esto en los demás.


LIBRA



Agradables con todas las personas. Su amor es único. Tonto, divertido y dulce. Tiene un atractivo único. La persona más cariñosa que conocerás! Sin embargo, alguien de Libra no es la clase de persona con la que te meterías, porque te dejaría llorando.
Los Libra se encuentran entre los signos más civilizados del zodiaco. Tienen encanto, elegancia y buen gusto, y son amables y pacíficos. Les gusta la belleza y la armonía y son capaces de ser imparcial ante los conflictos. No obstante, una vez que han llegado a una opinión sobre algo, no les gusta que se les contradiga. Les gusta contar con el apoyo de los demás.
Un Libra tiende a ser sensible a las necesidades de los demás y suele ser muy sociable. No soportan el conflicto y la crueldad y son muy diplomáticos ante los conflictos. Suelen buscar el consenso ante una situación conflictiva. Saben valorar los esfuerzos de los demás y les gusta vivir y trabajar en equipo.
El lado negativo de un Libra es la frivolidad, y es fácil que cambien de opinión o de lealtades. No les gusta la rutina y muchas veces les falta la capacidad de enfrentarse a los demás. Les encanta el placer, y esto les puede llevar a cometer ciertos excesos en su vida. Son muy curiosos, lo que puede ser una virtud si lo invierten en descubrir nuevas cosas, pero también un defecto si les lleva a meterse demasiado en la vida o los asuntos de los demás. Un Libra es un buen amigo, porque prefieren comprender la postura de los otros antes que perder una amistad. En sus relaciones íntimas son románticos y hasta sentimentales. Son buenos compañeros sentimentales porque comprenden la postura de su pareja en un conflicto y son tolerantes con los defectos de los demás. También son buenos padres, esforzándose para comprender y ayudar a sus hijos mientras crecen.


ESCORPIO



Extremadamente adorable. Inteligente. Ama bromear. Muy buen sentido del humor. Enérgico. Predice el futuro. Gran besador. Siempre consiguen lo que quieren. Atractivo. De andar tranquilo. Aman las relaciones largas. Hablador. Romántico. Cariñoso. El Escorpio es un signo intenso con una energía emocional única en todo el zodiaco. Aunque puedan parecer tranquilos, los Escorpio tienen una agresión y magnetismo interno escondidos dentro. Son afables, buenos tertulianos, reservados y corteses, pero aunque parezcan estar algo retirados del centro de actividad, en realidad están observando todo con su ojo crítico.
El Escorpio es tremendamente poderoso y su carácter puede causar enormes beneficios o grandes riesgos para los demás. Su tenacidad y fuerza de voluntad son únicas pero sin embargo son muy sensibles y fácilmente afectados por las circunstancias que les rodean. Son emocionales y fácilmente heridos o aludidos. De hecho pueden perder totalmente el genio al percibir, incluso erróneamente, que alguien les ha insultado. No saben morderse la lengua y pueden ser muy críticos.
Si un Escorpio logra utilizar su enorme energía de forma constructiva, es un gran activo para la sociedad y se puede convertir en un gran líder. No obstante, los Escorpio deben aprender a controlarse, porque pueden llegar a ser demasiado críticos y resentidos con los demás. Son excelentes amigos de los que consideran merecen su respeto.
Los Escorpio son muy imaginativos e intuitivos y tienen una gran capacidad para analizar situaciones y personas. De todos los signos del zodiaco son los que más probabilidad tienen para convertirse en genios siempre y cuando controlen su lado negativo, porque si toman el camino equivocado pueden ser muy destructivos hacia ellos mismos y hacia otras personas. Deben intentar evitar sensaciones como la arrogancia, la agresión y los celos, porque se rinden ante tales sentimientos negativos. Tal es su fuerza para sentir intensamente que pueden perder el control. El Escorpio es el símbolo del sexo, y los Escorpio son personas muy apasionadas y sensuales. Para ellos el acto del amor es un acto espiritual y son capaces de sentir cosas que otros signos nunca logran. Su intensidad de sentimientos hace que sus relaciones amorosas sean profundas, mágicas, y a veces, trágicas. Cuidan mucho a sus amigos, aunque si alguien les traiciona es difícil recuperar su amistad y confianza.


SAGITARIO



Espontáneo. Gran atractivo. Difícil de encontrar, pero grandioso una vez que lo encuentras. Ama estar enamorado. Tienen mucho amor para dar. Alguien con quien no deberías meterte. Muy bonito. Muy romántico. Agradable con todas las personas. Su amor es único. Tonto, divertido y dulce. Tiene un atractivo único. La persona más cariñosa que conocerás! Impresionantes en eso!!! No es la clase de persona con la que te meterías pues terminarás llorando.
El Sagitario es uno de los signos más positivos del zodiaco. Son versátiles y les encanta la aventura y lo desconocido. Tienen la mente abierta a nuevas ideas y experiencias y mantienen una actitud optimista incluso cuando las cosas se les ponen difíciles. Son fiables, honestos, buenos y sinceros, y dispuestos a luchar por buenas causas cueste lo que cueste.
Los Sagitario suelen creer en la ética y les gusta seguir los ritos de la religión, de un partido político o de una organización. Esto puede llevarles a tener ciertas tendencias supersticiosas a veces. Les encanta abarcar nuevos proyectos y aprender sobre cosas nuevas. Son intuitivos y buenos organizadores y, aunque son generosos, también son muy cuidadosos, lo que les convierte en buenos gestores de situaciones y proyectos.
Algunos Sagitario tienen un gran genio que puede aparecer ante situaciones que para los demás carecen de importancia. También pecan de impaciencia cuando los demás no van al mismo paso que ellos. Son capaces de sacrificarse para realizar un objetivo. Esto hace que a veces sean demasiado exigentes con los demás.
Los Sagitario son básicamente sinceros y controlados en sus relaciones de pareja, aunque si se les traiciona pueden perder los papeles. Si su relación es estable, son excelentes esposos y padres, aunque rara vez logren suprimir del todo su espíritu aventurero. Necesitan sentirse libres y a veces ponen sus intereses profesionales por delante de los intereses de su pareja. Son muy amigos de sus amigos, fiables y leales. No tienen pelos en la lengua si tienen que recriminar cosas, pero saben perdonar cuando hace falta.


CAPRICORNIO



Agradable. Fresco. Inteligente. Sexy. Irresistible. Ama estar en relaciones largas. Gran hablador. Siempre consiguen lo que quieren. Buena onda. Aman ganarle a Géminis por deporte. Extremadamente divertido. Ama bromear. Astuto.
Un Capricornio es un de los signos del zodiaco más estables, seguros y tranquilos. Son trabajadores, responsables y prácticos y dispuestos a persistir hasta donde sea necesario para conseguir su objetivo. Son fiables y muchas veces tienen el papel de terminar un proyecto iniciado por otro signo más pionero. Les encanta la música.
Un Capricornio exige mucho de sus empleados, familiares y amigos, pero solo porque se exige mucho también a sí mismo. Suelen ser personas justas. No se encuentran entre los signos del zodiaco más felices. Más bien tienden a veces hacia la melancolía y pesimismo. Cuando un Capricornio sufre depresión debe buscar ayuda. De hecho un Capricornio debe siembre intentar mantener una estabilidad emocional a través de la meditación, respiración o actividades que le ayudan a relajarse y no perder control de sus emociones. En el fondo tienen una inmensa necesidad de amor.
A veces a un Capricornio le cuesta sentirse feliz en sus relaciones personales. Pueden tender a ser reservados con desconocidos. Es más probable que un Capricornio tenga pocos buenos amigos (hacia los que siente una lealtad absoluta), que muchas amistades. A veces les cuestan las relaciones con el sexo opuesto, aunque una vez que se enamoran suelen ser fieles y algo celosos. Una vez casados, no se separan.


ACUARIO



Confiable. Atractivo. Gran besador. Único en su clase. Ama las relaciones a largo plazo. Extremadamente enérgico. Impredecible. Excederá tus expectativas. Tienen una personalidad fuerte y atractiva. Hay dos tipos de Acuario: uno es tímido, sensible, y paciente. El otro tipo de Acuario es exuberante, vivo y puede llegar a esconder las profundidades de su personalidad debajo de un aire frívolo. Ambos tipos de Acuario tienen una fuerza de convicción muy fuerte y son tan honestos que saben cambiar sus opiniones si aparecen pruebas que muestran lo contrario de lo que pensaban antes. Con su verdad desarman a cualquiera. Los Acuario son capaces de ver los dos lados de un argumento por lo que son uno de los signos más tolerantes y sin prejuicios de todo el zodiaco. Están abiertos a la verdad y dispuestos a aprender de todos.
Un Acuario es humano, sincero, refinado e idealista. Saben ser perseverantes y expresarse con razón, moderación, y a veces, humor. Casi todos los Acuario son inteligentes, claros y lógicos. Muchos son imaginativos y psíquicos. A veces sienten la necesidad de retirarse del mundo para meditar o pensar. Se niegan a seguir a la multitud.
A pesar de la personalidad abierta de los Acuario y de su deseo de ayudar a la humanidad, no suelen hacer amigos con facilidad. No entregan su alma con facilidad. Pero una vez que deciden que merece la pena amar a alguien, se convertirán en amigos o amantes dispuestos a sacrificar todo por su pareja y a ser fieles durante toda su vida. Sin embargo, a veces les toca vivir la desilusión emocional porque sus ideales personales les llevan a exigir más de su pareja de lo que es razonable. Si se les engaña, su furia es terrible.
El problema de los Acuario en cuanto a sus relaciones personales se presenta cuando tienden a replegar velas y huir ante un problema. Sienten una gran preocupación por el bien de la humanidad y no comprenden las posturas contrarias a las causas que tanto persiguen. A pesar de tener ciertos secretos, los Acuario no comprenden una falta de integridad o promesas rotas. Parte de su lado negativo es el sentirse resentido ante la traición o demostrar un silencio que puede de repente estallar en un gran enfado. No obstante es uno de los signos del zodiaco más receptivo a escuchar otras verdades y a aprender de los demás.


PISCIS



Preocupado y amable, pero egoísta al mismo tiempo. Siempre el centro de la atención. Atractivo. Siempre tiene que tener la última palabra y la tiene. Fácil de encontrar, difícil de mantener. Alguien con quien pasar un momento divertido. Extremadamente raro pero en el buen sentido. Muy buen sentido del humor (pero puede cambiar al opuesto repentinamente) !!! Meditabundo. Siempre consigue lo que quiere. Ama hacer bromas. Muy popular. Tonto, divertido y dulce.
Un Piscis tiene una personalidad tranquila, paciente y amable. Son sensibles a los sentimientos de los demás y responden con simpatía y tacto al sufrimiento de la gente. Son muy queridos por los demás porque tienen un carácter afable, cariñoso y amable, y no suponen una amenaza para los que quieren tener puestos de autoridad o mayor popularidad. Suelen asumir su entorno y sus circunstancias, y no suelen tomar la iniciativa para resolver problemas. Les preocupan más los problemas de otros que sus propios problemas.
Los Piscis tienden a existir de forma emocional más que de forma racional, de forma instintiva más que de forma intelectual. No les gusta sentirse confinados y no respetan las convenciones por las buenas. Pero tampoco tienen la energía o la motivación para luchar contra el poder establecido.
Los Piscis muchas veces se retiran hacia un mundo de sueños en el que sus capacidades pueden aportarle beneficios. Tienen una gran capacidad creativa y artística. Poseen una enorme sensibilidad. Perciben con exactitud los sentimientos de las personas que los rodean. A veces parecen tener aptitudes extrasensoriales para captar las emociones.
Los Piscis no son egoístas en sus relaciones personales y suelen dar más de lo que reciben. Son personas leales y buscan una unión con la mente y el espíritu de su pareja más que una unión sexual. Les gusta el hogar y la familia.

Pensamientos

  

 
 
El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.

Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado, está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.

No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos.

Pensamientos sin contenidos son vacíos, intuiciones sin conceptos son ciegas.

A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas.

Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.

Mis palabras suben volando, mis pensamientos se quedan aquí abajo, palabras sin pensamientos nunca llegan al cielo.

Alimentad el espíritu con grandes pensamientos. La fe en el heroísmo hace los héroes.

El que no pueda guardar sus pensamientos, jamás sabrá analizar grandes cosas.

Ciertos pensamientos son plegarias. Hay momentos en que, sea cual fuere la actividad del cuerpo, el alma está de rodillas.

Los grandes pensamientos nacen con el corazón.

Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.

Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos.

Pensar es moverse en el infinito.

Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir.

En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa.

Buscad leyendo y hallaréis meditando.

En toda obra de genio reconocemos nuestros pensamientos rechazados.

El pensamiento está libre de impuestos.

Hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento.

Pienso, luego existo.

La parte difícil es dejar ir tus sueños... la fácil es soñar otra vez.


 

Los cuatro hermanos

Había un hombre que tenia 4 hijos, el buscaba que cada uno de sus hijos aprendiera a no juzgar las cosas precipitadamente.
Entonces para que aprendieran una lección, se le ocurrió enviarlos por turno a observar un árbol frutal que estaba a cierta distancia de ellos.
Al hijo más grande lo envió en invierno, al segundo en primavera, al tercero en verano y al cuarto en otoño
El mayor menciono que el árbol era horrible, triste y retorcido , al segundo le pareció agradable cubierto de brotes verdes y lleno de nuevas promesas, al tercero dijo que estaba maravillado de verlo cargado de frutos con un aroma muy dulce
El último de los hijos opino lo siguiente: el pudo ver el árbol maduro y rebosante de frutos, algunos marchitándose y otros ya caídos, con hojas de hermosos tonos amarillentos.
Entonces les explico a sus hijos que todos tenían sus razones, porque ellos habían visto solo una de las estaciones del árbol Y les enseño que no deben juzgar una situación por cada una de sus etapas.
La esencia de cada uno, el placer, el regocijo y el amor que vienen con la vida, puede ser solo medida al final, cuando cada etapa ha pasado
Hijos aguanten con valor las dificultades, porque luego disfrutaran de los buenos tiempos.
Perseveren y no juzguen a los demás o a la vida misma por solo una estación difícil, que no destruya la dicha del resto.
Si los vence el invierno habrán perdido, la promesa de la primavera, la plenitud del verano y la satisfacción del otoño.

 

Las lamparitas del bosque

En una profunda caverna, cerca del cráter de un volcán, vivía el Gran Brujo, atormentado por sus maldades.
Era corno el jefe de los brujos menores y de los brujitos. Pasaba inventando diabluras más o menos graves.
La gente de los valles le terna miedo porque creían que era el causante de todas sus enfermedades y de la muerte de sus rebaños de llamas y guanacos y de sus aves de corral.
Muchas veces sucedían desgracias de las que el Brujo era inocente; pero de todas maneras él y sólo él sembraba la mala suerte en los campos.
Para tenerlo contento, le dejaban afuera de sus rucas cántaros llenos de "mudái", especie de chicha que al Gran Brujo le encantaba.
Cuando la noche estaba más oscura, solía bajar de la cumbre montado en una ventolera. Al pasar por lo más espeso del bosque encendía miles de lamparitas rojas con el fuego que traía del volcán, y así no perder el camino de vuelta.
-Vendré muy borracho -murmuraba para sí- y las luces me guiarán hasta mi caverna.
El Brujo no se medía para tomar. Vaciaba jarro tras jarro de chicha hasta que no se daba cuenta ni por dónde andaba. Era la única manera de olvidar todas las maldades que hacía y la rabia que se le retorcía como culebra en el corazón. Esta rabia no tenía explicación; tal vez fuera la semilla de su propia brujería.
El mudái lo hacía volar dulcemente en torno a las rucas y cantaba unas canciones muy tontas y desafinadas:
Soy un gorgorito
que se lleva el viento
y tengo cosquillas
de puro contento.

Hasta los niños, envueltos en sus mantas, despertaban y se reían del Brujo. Sabían que estando borracho no hacía daño a nadie. Y las risas infantiles caían como agua pura en el alma negra del Brujo; sentía una alegría rara al escucharlas, una especie de felicidad que le recordaba bosques vírgenes, frutos maravillosos, el nacimiento de las vertientes, que conoció cuando él era un recién nacido y no había hecho ninguna maldad todavía.
Entonces se preguntaba
-¿Por qué tuve que ser malo? Ay, mi madre fue una serpiente y mi padre un diablo, ¿qué otra cosa podía ser yo sino un malvado brujo?
Y luego añadía con sonrisa lagrimosa:
-Pero nací bueno... Lo recuerdo.
Y como los borrachos pasan de la risa al llanto sin motivo, el Brujo se ponía a llorar sin consuelo y regresaba con lentos bamboleos a su casa.
Y en el camino de vuelta, olvidábase de apagar las lamparitas que dejara colgando de los ramajes igual que campanillas. Así, durante casi todo el año, la selva lucía hermosas luminarias, hasta que llegaba el invierno con sus lluvias interminables. Una a una las luces se iban apagando y el Brujo, al no tener guía, se ponía a dormir todas sus borracheras en el corazón caliente del volcán.
Los hombres y los animales descansaban de males y terrores.
De este modo pasaron muchos soles y lluvias y el Brujo, con su mala voluntad, se puso más y más perverso. También se puso más tonto; y un tonto malo y poderoso es el peor azote que pueden tener los hombres y los seres de la naturaleza.
Y sucedió que un año llovió más de la cuenta y el verano se atrasó. El Brujo tuvo que esperar para encender sus lámparas y como le hacía falta su bebida favorita, se puso de un genio espantoso. Aullaba en la cima de la montaña, arrojando piedras y cenizas. Su amigo, el gigante Cheruve, hacia otro tanto, lanzando lava y agua hirviendo a los valles, y robando niñas pequeñas para comérselas.
Cuando por fin llegó el buen tiempo, hubo más lamparitas que otras veces en el bosque.
Y el Brujo, al no encontrar toda la bebida que necesitaba para apagar su tremenda sed, se vengó de los campesinos enterrando sus dedos negros en las siembras de papas.
-¡Qué peste más terrible!- se quejaban las mujeres al recoger las cosechas y encontrar las papas podridas-. ¿Qué comeremos este año?
Y pensaban en sus niños que pasarían hambre.
Se reunieron los jefes y dueños de las tierras para decidir qué hacer con el malvado Brujo.
El más joven dijo:
-Dejémosle el mudái junto a los matorrales; nosotros estaremos escondidos ahí y cuando esté borracho, le damos la paliza. A ver si así no regresa.
Algunos dijeron que sí y otros que era muy peligroso apalear al Brujo, porque podía convertirlos en ranas o en peces.
-¡Y hasta en piedras! - gritó otro más miedoso.
El de mediana edad aconsejó:
-Le pondremos algo amargo como el natre en la chicha, una yerba que le dé dolor de estómago y le quite para siempre las ganas de tomarla.
Pero también hubo razones en contra: al no hallar la bebida de su gusto, podría vengarse de manera terrible, robando los animales o matándolos.
Entonces habló el más anciano:
-Creo que tendremos que juntarnos todas las criaturas de la Tierra para ganarle al gran Brujo del demonio. Quiero decir que tenemos que reunirnos con nuestros animales protectores del aire, de la tierra y del agua. Y también será necesario invocar a los buenos espíritus de las selvas. Entre todos, tal vez podamos echarlo para siempre de nuestros valles.
Esta vez los jefes, los campesinos y los jóvenes estuvieron de acuerdo.
-La violencia nunca es una solución -concluyó el anciano-, un golpe acarrea tarde o temprano otro golpe; pero actuar unidos y con astucia traerá un buen final.
Cada familia se preocupó de hablar con su animal protector.
Y unos acudieron a las colinas para conversar con el Guanaco y otros a las selvas para hablar con el Puma. Los de la orilla del mar conferenciaron con los Delfines y los de la montaña, con el Aguila Blanca.
Los que habitaban cerca de las selvas se internaron para comunicarse con los espíritus de los árboles, cuyos pensamientos son profundos como raíces y amplios como sombras.
El espíritu del Canelo aconsejó lo más sabio:
-El Brujo de la montaña necesita sus lámparas para no perderse en la espesura de la selva; si se las quitamos, no podrá atravesar los bosques y no sabrá encontrar los senderos hacia los valles. Sólo así nos dejará en paz.
Los hombres y los animales consideraron que el Canelo había dado la solución mejor y más sencilla. Y además, no encerraba ninguna violencia.
En seguida se pusieron a planear lo que cada uno tendría que hacer para arrebatar al Brujo sus lamparitas.
Los campesinos juntarían cientos de jarros de chicha para emborracharlo por largo tiempo. Después de mucho beber, el Brujo regresaría a través del bosque tan mareado y cegatón, que sería muy fácil confundirlo y cada hombre, cada niño y animal escondería una de las brillantes luces, dejando al malvado a oscuras para siempre.
Ese mismo día las mujeres y las niñas se pusieron a fabricar grandes cantidades de la bebida favorita del Brujo. Jarros y jarros de greda se pusieron a fermentar y el olor del mudái llenaba el aire y se lo llevaba el viento hasta la montaña. Porque el viento también quiso participar en la guerra contra el que hacía tanto daño.
En torno a cada ruca se alinearon los cántaros llenos hasta los bordes. Allá, en su gruta, el Brujo, aún dormido, empezó a oler el agrio perfume con que el viento le hacía cosquillas, envolviéndolo de la cabeza a los pies.
No tardó en despertar, sediento:
-¡Qué olores suben del valle! ¡Aaaah! Esos infelices aprendieron bien la lección que les di, al pudrirles sus cosechas de papas. Llevaré un buen fuego para mis lámparas, porque esta vez sí que la borrachera será grande.
Pidió a su amigo, el Cheruve, que le prestara una de sus teas y a cambio él le traería una indiecita para la comida. ¿ Qué más se quería el gigante?
Bajó entonces el Brujo agitando su fuego como bandera, de modo que los que estaban esperándolo se pusieron alerta.
Encendió lámparas iluminando cada sendero del bosque para tener seguras las huellas a su regreso. Y luego se dirigió hacia los cientos de cántaros que rodeaban las rucas.
-Nunca he probado un mudái tan delicioso como éste exclamó el Brujo, tragando sin parar-. La próxima vez apestaré todos los manzanos, porque veo que da buen resultado el maltrato.
Ni por un instante se le pasó por la cabeza que tanto jarro lleno pudiera ser trampa.
Poco antes del amanecer, cuando la noche es más oscura y tranquila, porque todos los seres, aun los nocturnos, reposan, el Brujo inició su regreso, olvidando por cierto la indiecita prometida al Cheruve. A medida que se internaba en el bosque, iban desapareciendo una a una las lamparitas que dejara encendidas.
-Vaya, ¿qué pasa con mis luces? -gritó con una voz que parecía salirle de las orejas, tan mareado se sentía.
Unas ligeras risas y murmullos sonaron aquí y allá.
-¿Quién se ríe? ¡Ya verán! -aulló furioso, dándose encontrones con las ramas.
Los guanacos escondieron las luces detrás de sus cabezas, los venados, entre sus astas, los pumas, con sus anchas patas, las águilas, con sus alas, los hombres, bajo sus mantas. Y los niños huían por todas partes, como luciérnagas risueñas, llevando entre sus manos una radiante lamparita.
Hasta las truchas de los riachuelos jugaron a beberse los reflejos, iluminándose en el agua como fuegos fatuos.
El Brujo suplicó que le devolvieran sus luces, dándose cuenta de que si conseguían arrebatárselas, estaba perdido. Pero los espíritus protectores se negaron, porque no se puede creer en las promesas de un borracho.
Solamente logró que los pensamientos de los árboles guiaran hasta su gruta, donde a pesar de su derrota y de la rabia que le hervía en la cabeza, cayó al suelo echando humos alcohólicos por boca y orejas.
Nunca más pudo bajar a los valles a hacer daño a los hombres y a las criaturas humildes. Nunca más el Cheruve le prestó una tea de fuego por no haberle llevado una indiecita. Pero aquellas luces que entre todos le quitaron, vuelven a iluminar cada año los senderos y son las flores del copihue que cuelgan de los ramajes de la selva como campanitas.


Aquella mañana

Aquella mañana el sol brillaba con fuerza, los rayos penetraron a través de la ventana impactando en su rostro. Primero abrió un ojo, e instantes después el otro. Desde el primer momento sabía que hoy iba a ser un día especial. Casi no había vuelto de su viaje por la ruta de los sueños cuando un misterioso olor entró e inundó su habitación. Me es casi imposible describirlo, olían bien, muy bien, como huele el campo después de la lluvia, aunque no llovía, al menos, tres años.
Cuando volvió en sí, se levantó, eso sí, pausadamente como se abren las flores cuando llega la primavera; una vez incorporado se dirigió hacia el cuarto de baño donde se dispuso a afeitarse, luego se echó agua a la cara como queriendo borrar lo que en el espejo se reflejaba, cosa difícil pues llevaba más de ochenta inviernos viendo como esa imagen se iba deteriorando con el paso de los años. Al mirarse en el viejo espejo, uno de los tantos objetos que había comprado en uno de sus viajes a Londres, se dijo: “Dios mío, acógeme en tu cielo”, (a pesar de su escepticismo en este tema), como queriendo preparar un camino para un final inevitable. Pasados unos minutos se acabó de vestir con la misma ropa del día anterior y se dirigió a la cocina, reducida pero cómoda, donde se hizo un poco de café en el cual mojaba pequeños trozos de pan, que al igual que la vestimenta, también era del día anterior. Fue en este instante donde su mente y sobretodo sus ojos empezaron a ser invadido por numerosos recuerdos, recuerdos de una condena, condena que había sido su cruz, y la cruz su vida, pero que como el mejor de los Cristos la había llevado y la llevaría hasta el día de su muerte, cosa que esperaba desde hacía mucho tiempo y que deseaba con toda su alma.
Una vez desayunado, cogió su bastón, rígido, de color ocre, fiel reflejo de su rostro, y se dispuso a caminar calle abajo, con pasos acompasados, poco a poco, primero un pie y luego despacio, el otro, al igual que un cargador cuando lleva su Nazareno. Ya llevaba casi una hora andando cuando por fin llegó a su destino. En la entrada, un arco adornado con pequeños azulejos de porcelana china, colocados uno tras otro para formar dos palabras: CEMENTERIO MUNICIPAL. Entró y comenzó a pasear por aquel bosque de almas hasta que se detuvo en una de las lápidas en la que se podía leer: MARÍA AUXILIADORA SAAVEDRA PONCE, falleció el día 29 de Febrero. a los 50 años de edad....” y todo lo que sigue normalmente en un sepulcro de estas características. Ante ella, se arrodilló como hace un caballero ante su rey y con la voz entrecortada dijo: “Perdón”, llevaba más de treinta años haciendo lo mismo todos los días, soleados, nubosos, lluviosos, daba igual, tenía que rendir tanta pleitesía como penitencia ante aquella dama, que aunque la había tratado como la mejor de las reinas nunca le había entregado su corazón, el cual estaba escondido en la gruta más profunda de su ser. Y así se despidió de su mujer hasta el día siguiente.
Cuando llegó a su casa (pequeña pero acogedora), abrió el robusto y magnífico armario que compró con el dinero de su primer y último libro (en realidad nunca fue bueno). Cogió unas llaves grandes, doradas, que abrían un arcón y sacó una pequeña caja de cartón. “Mi corazón está aquí y quiero liberarte” –dijo con la mirada perdida en aquella maraña de hojas abrigadas con un manto de secretos, la mayoría de ellas inconfesables y vitalicios-. Cientos de papeles amarillos, blancos en su día, aunque como el camaleón, habían cambiado su aspecto, decenas de cartas, almanaques y amuletos se encontraban en el interior de aquel cofre. Entre todos los recuerdos encontró una fotografía en blanco y negro donde se podía contemplar un semblante angelical, una hermosa figura descalza, vestida completamente de blanco añil, casi celestial y bajo la fotografía la poesía más bella que jamás le habían escrito:
Aunque estés lejos,
Y mis ojos no puedan mirarte,
Ni llegue hasta mí el eco de tus palabras,
Ni pueda susurrar un te quiero en tu oído,
Mi corazón siempre llevará tu imagen,
Y en mi pecho latirá el sonido de tu voz,
Y el viento llevará mi amor hasta tu lecho,
Y en sueños, volaré hasta ti para abrazarte
Para sentir tu rostro en mi pecho,
Tus manos enredarse en mi pelo,
Te vas,
Y te llevas la llave de mil secretos,
Y el secreto de un corazón,
Que cada día
Lleno de esperanza
Buscará a través de un espejo
El reflejo de tu sonrisa
Porque, hasta que vuelvas a mi lado
La soledad será mi mejor amiga.
 
Las lágrimas corrieron rostro abajo saltando cada surco de su vieja piel hasta llegar a las comisuras de sus labios, maldiciendo a Dios y con un fuego que ardía en lo más hondo de su vientre cayó al suelo desconsolado y sin fuerzas para seguir leyendo pero con las justas para mirarla y recordar unos versos de un escritor español: “Qué pena tan grande es / estar juntito del agua / y no poder beber”. Y en ese estado se quedó, agotado por la eterna lucha entre su razón y su corazón.
Al despertar de esta contienda, los pájaros hacían sus últimos cantos del día pues el crepúsculo se acercaba envolviendo todo en su alrededor y tras él la noche. , la ansiada noche, le gustaba la noche porque era lo más parecido a la muerte, los sentidos pierden sus nombres, al menos uno no es consciente de ello. Se agarró a su bastón e hizo un esfuerzo titánico para levantarse, e ipso facto se sentó en la cama que aún estaba sin hacer, puso un poco de música y empezó a ordenar la biblioteca; Marlowe, Oscar Wilde, Shakespeare, Homero, Lorca, todos tenían un lugar en su biblioteca, pero entre todos ellos, uno muy especial, uno anónimo que encontró cuando estudiaba en la Facultad, encuadernado con dos hojas de cartón forradas de ébano y una estampación de un rojo intenso, como teñida de sangre, en la cual había una breve frase que decía: “Para mi único amor”, quizás fueron esas palabras lo que le llamaron tanto la atención, el caso es que lo guardaba cuan pirata guarda su tesoro. Posiblemente el libro perteneció a alguien que pensaba que amor sólo hay uno cuando se trata de un amor verdadero y quizás lo tiró por no ser correspondido, claro que esta era su hipótesis, pero cada persona puede tener una diferente, aunque le gustaba pensar que alguien amó a una persona toda su vida a pesar de no poder compartirla con ella, es decir, que no era el único que tiene esta clase de sentimientos.
Al caer la noche y después de haber cenado, tomó de nuevo su bastón y se marchó sigilosamente hacia la escalera, la cual llamaba “La escalera del cielo” porque cada vez que subía sentía que iba al paraíso, y éste no era otra cosa que su hermosa azotea donde se sumergía en ese océano allende los mares donde cada noche daba rienda suelta a esos sentimientos que desde muy joven había encerrado bajo llave. Se sentó en un banco de madera, pintado en verde, que le daba a la azotea un aspecto más pintoresco y se sentó paulatinamente. Metió la mano entre la chaqueta y la camisa y sacó del bolsillo una pipa (nunca le habían gustado los cigarrillos) y una pequeña bolsa que contenía tabaco de Cuba. Con mucho cuidado echó un poco de tabaco en la pipa y lo prendió con las cerillas que había comprado en la tienda de Doña Manuela, mujer agradable pero que tenía un aspecto terrorífico pues sólo tenía un par de dientes y debía de pesar más de cien kilos, además de ser una fisgona. Luego alzó su vista hacia el firmamento buscando entre el universo una estrella, o mejor dicho, su estrella, esa estrella que era su único lazo en común, el espejo donde se miraban cada noche desde que se conocieron, era como estar en una cárcel donde los barrotes eran sus vidas y aquella estrella fuese el tiempo que les dejan para verse antes de volver otra vez a la realidad. Aún recordaba la noche que junto al mar se prometieron amor eterno y ese astro sería su único lazo de unión, y si todavía estaba vivo es porque pensaba y creía que su amor también subía cada noche a verle.
Poco a poco el tabaco se consumió, limpió la pipa y la guardó en su bolsillo. Así que se despidió y al instante se levantó Descendió del cielo y con reticencia se fue al dormitorio. Cerró la ventana y la oscuridad cayó sobre él de tal manera que parecía haberse caído en un pozo profundo del cual no podía salir. Entretanto, se desnudó a tientas, se metió en la cama y se tapó los oídos como no queriendo escuchar lo que sus sentimientos le gritaban, ese escuadrón de preguntas que bombardeaban su cabeza y a las cuales nunca supo dar respuestas. De este modo se propuso poner fin a tantas incógnitas y cerró sus ojos con todas sus fuerzas, anhelando, un día más, que su anciano corazón se rindiese ante su razón.
A la mañana siguiente, un halo de luz iluminaba su habitación y atravesando la ventana un rayo de luz acarició su rostro, pero esta vez sus ojos no se abrieron y no volvería a abrirse nunca más. Su cuerpo, con la tez pálida, yacía en aquel camastro. Su corazón había caído derrotado ante su razón, en la batalla de su vida. En su dormitorio todo estaba como él lo había dejado la noche anterior, cada recuerdo esparcido por aquel dormitorio de ahora parecía un campo cultivado de ese extraño olor que deja la muerte tras de sí, y centenares de cartas de amor con un mismo remite: Siempre tuyo, Andrés.

Miguel A. Moreno  (relatos cortos-con pluma y papel)

Dreams




Perdoname por amarte

¡Perdóname, como te estoy amando!pero evitar sentimientos que del alma están brotando no es virtud del ser humano.¿cómo se puede evitar seguir respirando? y oler tu perfume que hasta dentro va calando.¡dime cómo evito verte sin que tiemblen mis labios!¿cómo prohibir a los sueños que desarrollen su encanto,cuándo a ti te estoy soñando?perdóname, pero no puedo evitarlo el no acordarme de tus labios,bendito este amor que a mi a llegado,que ha llenado de alegría mis momentos más amargos que despiertan sentimientos que mi alma había olvidado, este sentir tan profundo que mi vida ha transformado,déjame ver tu risa cuando te encuentres a mi lado.No sabes como en mi este amor ha ido cambiando,cambió la monotonía por la emoción y el encanto,cambió la desesperanza por sueños esperanzados.Nunca te pediré nada soy feliz sólo amando,el lugar donde te sientas cuando tu cuerpo cansado necesíta un descanso,como el amor de los sueños porque los sueños son algo que ni el poder de los dioses podrán jamás evitarlos,y cuando un día en mis sueños yo te tenga entre mis brazos,amame como te amo para soñar a mi lado.Y te levantas con un sueño entre tus sábanas,un día,sueñas volver a encontrar ese sueño, lo buscas,pero no lo encuentras un sueño tan real,y a la vez tan confuso.Siento como mi cuerpo tiene sueño,quiere dormir y buscarlo mientras duermo,abrazarlo mientras lo tengo, y besarlo mientras dure mi sueño.Siento como cada noche se marcha,junto a la luz del alba,pero siempre me queda la esperanza,de que cuando el sol se vaya,mi alma se sentirá abrazada.

Almas gemelas

Cuando ese ser celestial que nos ofrece el soplo de la vida, con cada una de sus manos va asignando las almas, lo hace de dos en dos de forma indiscriminada, por primera vez esas almas que habían permanecido unidas, por primera vez se separan desconociendo cada una cual ha sido el destino de la otra.

La vida constituye una permanente búsqueda, asimilamos todo lo que pasa por delante de nuestros ojos y aquello que pensamos que puede enriquecer a nuestra alma, tratamos de conservarlo porque va formándonos y acaba por configurar la personalidad que nos diferenciara de los demás el resto de nuestras vidas.

Pero¡, y nuestra alma gemela?, aquella de la que fuimos separados con nuestro primer aliento, conseguiremos al final encontrarla no nos pasaremos en vano toda la vida buscándola.

El camino también representa una permanente búsqueda, vamos al camino porque deseamos buscar respuestas, encontrarnos y sobre todo aprender, será como nuestra vida en la que vamos asimilando, conociendo y poseyendo muchas cosas y solo algunas continuaran haciendo el camino con nosotros, la fuente de sabiduría que el camino nos ofrece es inmensa, ya que estamos ante el mayor libro de la historia, ese libro que se va escribiendo con las experiencias de los peregrinos durante más de doce siglos y aun sigue escribiéndose y el cúmulo de conocimiento que va acogiendo representa la mayor fuente de sabiduría en la que podemos beber.

Cuando se asignaron nuestras almas, no siguieron un orden establecido, a veces esos renglones torcidos de dios deparan que nuestra mayor felicidad cuando comprobamos que nuestra alma gemela le ha sido otorgada a una persona de nuestro mismo sexo, y por que no, acaso el amor y la felicidad que sentimos al reencontrar a nuestra alma gemela sea algo material y tangible o se trata de algo más elevado, de ese sentimiento y esa sensación en la que dos mentes se llegan a convertir en una sola, porque piensan lo mismo, sienten lo mismo y lo que es mas importante, respiran a la vez

En ocasiones creemos que hemos encontrado a nuestra alma gemela y comenzamos a compartirlo todo con ella, algo similar nos ocurre en el camino, en algunas etapas caminamos con personas con las que nos encontramos muy agusto hasta que nos damos cuenta que llevamos los ritmos descompensados, tratamos de caminar al mismo ritmo, pero al final vemos que siempre hay uno que debe adaptarse y supeditarse al otro, también ocurre lo mismo cuando creemos haber hallado a nuestra alma gemela hasta que nos damos cuenta que no hay un complemento perfecto cuando uno debe ir acomodándose al ritmo que le va imponiendo el otro.

Pero las almas gemelas son la perfección de la creación y además muy tozudas en su búsqueda, en el reencuentro, no se amedrentan ante las adversidades y su único fin es volver a encontrarse y a pesar de los señuelos que hayan ido surgiendo en el camino, siempre hay un momento que el destino hace que vuelvan de nuevo a cruzarse.

Cuando tenemos la mente abierta y sabemos reconocer ese momento entonces es cuando por fin acabamos encontrando la verdadera felicidad que la vida va a depararnos porque ese momento sublime en el que las almas gemelas se reencuentran, no hay que dejarlo pasar ya que entonces esas almas se convierten en una y llegan a conocer el estado más sublime que puede buscar el ser humano, haber encontrado al poseedor de esa alma que es quien únicamente puede llegar a conocer y comprender la suya. »

La marioneta o Carta de despedida

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso pero, en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate…
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón…
Escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que ofrecería a la luna.
Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…
No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas, pero dejaría que el solo aprendiese a volar. A los viejos, a mis viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas les he aprendido a ustedes los hombres…
He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.
He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo… “
A continuación el texto atribuido a Gabriel García Márquez (algo más extenso)
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Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera. Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes. Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré. El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”

Carta atribuida a Gabriel García Márquez, supuestamente enviada a sus amigos tras serle diagnosticado un cancer linfático en 1999.
Lo cierto es que este texto, titulado “La Marioneta”, corresponde (como aclaró en una entrevista el mismo García Márquez) a la obra “Lo Que Le He Enseñado a la Vida” del ventrílocuo mexicano Johnny Welch, que pone en boca de una de sus marionetas, Don Mofles.