diumenge, 20 de febrer de 2011

Si uno de los dos

Antes de explicarte
algunas cosas amor mío,
quiero que sepas que en el amor
como en la guerra, no hay nunca
vencedores ni vencidos.
Si uno de los dos pierde,
los dos perdemos;
si uno de los dos gana,
los dos ganamos;
cada fracaso mío te pertenece,
cada victoria tuya, me llena el alma.
si uno de los dos ama,
los dos amamos,
si uno de los dos odia,
los dos odiamos.
Es enemigo mío, quien te lastíma
y aquel que me hace daño, es tu enemigo.
 
No es solamente tuya tu sonrisa, no,
ni únicamente mía mi tristeza.
No es totalmente tuyo tu destino,
no es del todo mío mi camino,
no eres dueña de tu vida,
como yo tampoco soy dueño de mi mismo.
Desde que nos amamos, amor mío,
lo tuyo es mío, y lo mío es tuyo.
Tuyo y mío, como tiene que ser.
 
La lluvia cae sobre nuestro techo,
así, como el sol entra en nuestra casa.
El dolor a veces comparte nuestra mesa,
pero... ¡Cuanto Amor comparte nuestra cama!
Si la vida es buena conmigo,
no lo dudes, será buena contigo.
Que quede bien en claro...
Si uno de los dos pierde, los dos perdemos,
si uno de los dos gana, los dos ganamos.
 

La vasija de cristal

Allá en el lejano Tibet entre el silencio envolvente de un monasterio, un monje budista se disponía a recibir a los niños que se incorporaban como nuevos alumnos, procedentes de las familias que destinaban su primogénito para ingresar en la Secta Budista Roja.
Pensó en el discurso de bienvenida .Debería reflejar su nueva vida dentro de los muros del monasterio y servir de advertencia como guía de experiencias y emociones futuras. Decidió no emplear la palabra en sus enseñanzas sino la evidencia como demostración. Así, eligió una mesa donde colocó un gran recipiente de vidrio translúcido para identificar con la pureza del cristal la trasparencia de sus almas. Al lado puso tres cajas cerradas. Cuando los alumnos llegaron frente a la mesa , el monje se limitó a mirar sus caras de ojos tímidos a la vez que ávidos. El monje preguntó si observaban el recipiente vacío y tras la afirmación de los niños, abrió la primera caja para verter su contenido en el recipiente de cristal. Las piedras redondas como rollos de río llenaron la totalidad de la vasija hasta el borde. El maestro hizo ver que ya no era posible llenarlo más con estas piedras blancas. Seguidamente, tras abrir la segunda caja que contenía piedrecitas a modo de chinas, hizo la misma operación hasta rellenar los huecos del cristal que habían quedado libres entre los rollos de río. Volvió a preguntar a sus alumnos si podrían caber más chinas dentro del vidrio y, ante la negativa de sus cabezas rapadas, destapó el contenido de la última caja cuyos granos de arena ocuparon el espacio vacío hasta llenar el borde del recipiente.
¿Creéis posible que algo más quepa en la vasija de cristal?- preguntó el maestro budista ante su atenta mirada. La negativa fue la respuesta de los niños al ver que no quedaba ni un hueco libre y que no era posible incluir ni un solo grano más de la fina arena.
Entonces fue cuando el maestro mandó traer una jarra de agua, vertiendo su contenido que mojaba poco a poco los rollos, las chinas y la arena, hasta llenar el recipiente de cristal. Las sonrisas iluminaron los rostros de los nuevos alumnos al comprobar el ingenio y sabiduría del maestro que terminó su conciso discurso:
-Así debe ser vuestra vida, como el recipiente de cristal, limpio, claro y transparente. Además, día a día , habréis de llenarlo de contenido, pero sin invertir el orden de las cajas ya que si no sería imposible que todo ello cupiese dentro. Los rollos grandes representan las cosas importantes en el ser humano y serán las que ocupen lugar prioritario. Las chinas son también imprescindibles debiendo ocupar un segundo lugar en vuestros corazones. La arena no debe faltar, aunque represente cosas menos válidas - pero no intrascendentes - a lo largo de la vida.
Así ocuparéis vuestros días, meses y años … Cuando creáis que vuestro tiempo está totalmente aprovechado, pensad que aún hay cosas para llenar esos instantes aparentemente insignificantes y desperdiciados igual que el agua ocupó la totalidad del aire en la vasija de vidrio.

Soledad


Sentado en la puerta de mi cabaña
canto en voz baja.

La mañana, a mis pies,
me mira con sus puros ojos de doncella.
Por el camino ríen y cantan los enamorados.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña
sueño a las nubes.

El mediodía me contempla con sus quietos ojos.
En la floresta dorada se miran los amantes.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña callo, nostálgico.
La tarde me mira con sus ojos de cervato.

Hacía el río, en la penumbra morada,
se esfuman las parejas.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña
suspiro y estoy triste.

La noche me mira con sus ojos estrellados.
En el aire cálido palpitan
besos y caricias.

¡Y nadie viene a acompañarme.


Rabindranath Tagore


Querer con el alma


No preguntes pues ignoro la razón
sólo se que te quiero con el alma
que me das la paz, toda la calma
satisfecho ya luce el corazón

Es sonrisa iniciando la jornada
y estas ganas intensas de vivir
que no puedo ni quiero reprimir
es mi alma feliz y enamorada

Quizás fue la luz de tu mirada
ese brillo de tus ojos infidentes
o el antojo de sentir lo que tu sientes
y al final al olvido fue la nada

Hoy mi mente ya piensa en un futuro
objetivos certeros, trascendentes
un camino distinto, diferente
y cenizas el tiempo que fue duro

Ningo


Refranes (8)


Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Agua de manantial, no hay otra igual.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Agua de mayo, pan para todo el año.
Agua de pozo y mujer desnuda, mandan al hombre a la sepultura.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Agua de sierra y sombra de piedra.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Agua del cielo no quita riego.
Agua detenida es mala para bebida.
Agua detenida, no debe ser bebida.
Agua en agosto quita aceite, pan y mosto.
Agua en agosto, azafrán, miel y mosto.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Agua en cesto se acaba presto.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que cogeré.
Agua estancada no mueve molino.
Agua estancada, agua envenenada.
Agua estantía, renacuajos de día.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Agua hervida es media vida.
Agua limpia de fuente viva.
Agua mansa, traidora y falsa.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Agua no quebranta hueso.
Agua pasada no mueve molino.
Agua podrida, colada y hervida.
Agua por mayo, pan para todo el año.
Agua por San Juan, quita vino y no da pan.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Agua que corre, nunca mal coge.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Agua que huela, no la bebas.
Agua que no has de beber déjala correr.
Agua que pasa por muchos atanores, no es de las mejores.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Agua tibia, media vida.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Agua turbia no hace espejo.
Agua vertida, mujer parida.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Agua, sol y basura, y menos libros de agricultura.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Aguarraditas de abril, unas ir y otras venir.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Aguas de abril, vengan mil.
Aguja fina, saca la espina.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Ahí esta la madre del cordero.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Ahí si hay mucha tela de donde cortar.
Ahogarse hasta en un vaso de agua
Ahora adulador, mañana traidor.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Ahora, hasta los escarabajos empinan la cola.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastado.
Ahorra, ahorrador, que ya vendrá el derrochador.
Ahorrar no es sólo guardar sino saber gastar.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Aire colado, ha muchos ha matado.
Aire de Levante, agua delante.
Aire gallego, escoba del cielo.
Ajo ¿por qué no medraste?. Porque para san Martín no me sembraste.
Ajo curado y vino puro, pasan el puerto seguro.
Ajo hervido, ajo perdido.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Ajo y cebollino, para con vino.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Ajo, sal, y pimiento, y lo demás es cuento.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Al acebuche no hay quien le luche.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan
Al agradecido, más de lo pedido.



Perenne amor

Es perenne el amor que es verdadero
más allá del tiempo y la distancia
sin que importe razón o circunstancia
para siempre inmortal, como el lucero

Es cadena que nunca ha de romper
ni la muerte supera el sentimiento
vigoroso y bravío como el viento
es tibieza que no ha de fenecer

Sensación que sabes en la piel
que la llevas contigo de por vida
obstinada, la mente no la olvida
y en los labios el gusto de la miel

Pura magia, es única razón
es secuela natural del gran cariño
caprichoso y dulce como un niño
es memoria de un tiempo de pasión

Ningo