dimecres, 5 de gener de 2011

Balada del loco amor

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.

No, amor no llegas tarde. Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.

II

Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene aprisa;
pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Así ocurre que un niño travieso se divierte,
y un hombre, un hombre triste, queda herido de muerte.
Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y arde,
y ni siquiera entonces el amor llega tarde.

III

No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor.



Poemas de José Ángel Buesa
 


Mi último día




Como si fuera mi último día,
Voy a vivir en la vida, amando sincero
Mostrando a los míos cuanto los quiero

Como si fuera mi último día
Voy a luchar por mis sueños
Viviendo sin miedo
Y cada minuto, vivirlo intenso.
No voy a esperar hasta mañana, si el presente lo tengo

Como si no hubiese tiempo, Me quedara un momento
Voy a mostrar que te amo, Que estoy contento, que te tengo,
Como si tu alegría depende de mí, voy a darlo todo por ti,
Y voy a hacerte este día el mejor que pueda vivir.

Como si fura mi último chance para mirarte de nuevo,
Hare del momento, el más importante de tu recuerdo,
En el estrés de la vida, Se nos escapan detalles,
Que luego más adelante lamentamos olvidarse,
A veces se hace difícil o imposible recuperarse,

Como si no hubiese tiempo
Me quedara un momento
Voy a mostrar que te amo
Que estoy contento, que te tengo
Como si tu alegría depende de mí, voy a darlo todo por ti
Y voy a hacerte este día el mejor que pueda vivir.
Disfrutar todo aquello que Dios me brindo
Mis amigos, familia y amor
Y voy a hacer este día el mejor que pueda vivir
Y voy a hacer este día el mejor que pueda vivir




Felicidad

Buscando el amor verdadero





Una vez hubo un hombre que soñaba cada noche con encontrar al amor de su vida. Sí, ansiaba el amor de una mujer, pero no el de una mujer cualquiera; él buscaba el Amor verdadero.
Con el tiempo creyó haberlo encontrado y vivió muchos años con esa "idea". Sin embargo no era feliz pues nada de lo que él había creído sobre el Amor puedo llegar a experimentar. El insistía, perseveraba, pero todo era inútil. Y era tal su ceguera que aun así estaba convencido de que ese amor era verdadero.
Un buen día descubrió que no era amor lo que él había sentido, sino miedo... y el miedo es lo opuesto al amor.
Desde aquel descubrimiento algo en él empezó a cambiar. Daba muchos palos de ciego pero a cada paso que daba su visión sobre el Amor se transformaba.
Comprendió que " Aquellos de nosotros que hemos buscado la perfección hemos tenido que aprender a las duras que la perfección no existe. Las demás personas no están aquí para hacernos felices. Están aquí para ayudarnos a aprender. Estamos aquí para amar y aprender. No estamos aquí para forzar el aprendizaje o el amor, sino para dejar que cada uno de ellos nos lleve de manera natural hacia el otro. Cuando uno está presente, el otro también.
De modo que la vida no siempre va por donde yo quiero. A veces quiero que me complazcas, y tú estás en mi vida para ayudarme a despertar. Estás aquí para ayudarme a que aprenda a responsabilizarme. Bailamos esta danza en la que yo sigo intentando que tú me des lo que quiero y tú sigues alejándote. Empiezo a pensar que no me quieres. Empiezo a tener resentimiento haci ti. Me siento enfadado porque creo que te niegas intencionalmente a satisfacer mis necesidades.
Pero tú no estás aquí para satisfacer mis necesidades. Estás aqui para mostrarme mis necesidades a fin de que yo pueda aprender a satisfacerlas por mí mismo. Éste es tu propósito y, cuando lo cumples, nos liberas a los dos.
¿Sabes?, creo que quiero que tú satisfagas mis necesidades, pero, en el fondo, eso no es verdad. Quiero que tú satisfagas tus necesidades. Quiero que tú seas feliz.  Sólo necesito saber que si te alejas de mí, no me estás rechazando. Sólo necesito saber que me quieres.
Cuando sé eso, no quiero interponerme en tu camino. De hecho, te abriré la puerta y te desearé que todo te vaya bien.
Yo no quiero ser la persona que te retenga en contra de tu voluntad. Y no quiero que se me retenga en contra de la mía.
Sé que todos somos libres de elegir. Sólo necesito saber que, cualquiera que sea tu elección, seguirás queriéndome.
Ésto es lo que necesita mi niño. Y aunque sigo haciéndome mayor, ese niño no se va. De hecho crece y se hace más atrevido en mi corazón. Aprende a pedir lo que necesita.
Ya no le avergüenza pedir.
Antes trataba de manipular y de controlar, e insitía en salirse con la suya. Pero eso era porque no se le escuchaba. Ahora que él sabe que yo le escucho, pide cosas muy simples: << Sólo necesito saber que me quieres>>.
En mi dolor, en mi confusión, en mi herida, en mi tristeza, sólo necesito saber que soy amado. Si sé que soy amado, el dolor empieza a disiparse. La separación se va superando gradualmente.
Cuando sé que soy querido, algo ocurre. Pero no puede ocurrir hasta que sé que lo que quiero es amor, y tengo la valentía de pedirlo.
Mis sentimientos son una comunicación interna que me dice que no me estoy sintiendo amoroso hacia mí mismo ni hacia los demás. Me he excedido o me he quedado corto, he permitido que alguien me pisara o he pisado a alguien. No me estoy sintiendo amado. No me siento amoroso.
Esto es lo que debo reconocer. Y entonces, cuando lo reconozco, debo decidir que lo que quiero es amor. No puedo continuar con este proceso de perdonar a menos que decida ahora mismo que lo que quiero es amor.
Sí, está bien sentir mi dolor, pero el dolor simplemente me dice que lo que quiero es amor. Sentirme separado, enfadado, envidioso, culpable o triste simplemente me dice que lo que quiero es amor.
Lo increíble es que cuando no justifico no condeno, mis sentimientos me llevan a un vacío que sólo el amor puede llenar. Y el amor siempre comienza en mi propio corazón.
Tu amor se puede unir a él, pero yo no puedo depender de tu amor. El amor entra cuando empiezo a quererme a mí mismo. Y el amor entra cuando empiezo a quererte a tí". (Paul Ferrini)

Cuando comprendió todo ésto, apareció ella, y ella le dijo: "He recorrido medio mundo buscándote y por fín te he encontrado".
Y él sintió que, sin buscarlo, lo había encontrado; se había perdonado a sí mismo.