dijous, 20 de gener de 2011

El ave fénix



En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto.
Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo.
El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.
Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges, y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla.
¡Ave Fénix! ¿No la conoces? ¿El ave del Paraíso, el cisne santo de la canción? Iba en el carro de Thespis en forma de cuervo parlanchín, agitando las alas pintadas de negro; el arpa del cantor de Islandia era pulsada por el rojo pico sonoro del cisne; posada sobre el hombro de Shakespeare, adoptaba la figura del cuervo de Odin y le susurraba al oído: ¡Inmortalidad! Cuando la fiesta de los cantores, revoloteaba en la sala del concurso de la Wartburg.
¡Ave Fénix! ¿No la conoces? Te cantó la Marsellesa, y tú besaste la pluma que se desprendió de su ala; vino en todo el esplendor paradisíaco, y tú le volviste tal vez la espalda para contemplar el gorrión que tenía espuma dorada en las alas.
¡El Ave del Paraíso! Rejuvenecida cada siglo, nacida entre las llamas, entre las llamas muertas; tu imagen, enmarcada en oro, cuelga en las salas de los ricos; tú misma vuelas con frecuencia a la ventura, solitaria, hecha sólo leyenda: el Ave Fénix de Arabia.
En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!

 

Hans Christian Andersen





¿Qué es el amor?

Amor es cuando las horas parecen sólo un segundo. El amor es cuando no quieren ir a ninguna parte. El amor es cuando no se necesita nada más. El amor es cuando las hojas parecen flores. El amor es un beso cuando se toca su cuerpo. Amor es cuando un abrazo te hace sentir divino. Amor es cuando usted está bien, muy bien. Vale ... pero: El amor es también cuando lloras tus lágrimas y el amor con él / a. El amor es también cuando se sienta dolor porque la persona que desea es sufrimiento. El amor es también cuando se lucha, la renuncia y el sacrificio para esa persona que quieres. Especialmente cuando el amor es. Dicen que al final de la vida cada uno tiene tanto amor y le dio amor. El amor es mil cosas. El amor es la paz y el acantilado. El puente. El hermoso paisaje. La luz, el sol y el abismo. Pero en cualquier caso, el amor es hermoso. Y sin vida el amor es una pérdida de tiempo.


Ovillo


Oriento los oídos hacia el mar y ya no suena
las montañas están muy lejanas
tumbada estás esperando que no llegue el momento
mucho miedo recorre tu cuerpo
congoja en tu garganta
llanto en tus ojos
es la despedida de la fábula
cuanto más hermoso
más acurrucada estás
eres bella y capaz
siempre puedes levantarte y retar al tiempo
quién se atreve a dejarte como un ovillo
quien te quiere tan mal
es el susto, el apremio, la prisa, alejarse de tanto
poder levantarte y decir que mañana es sólo una transición
una forma de transmutación de tus fantasías
y que así sea por tu beneficio
queriendo recoger el cielo en tu mano para poder brindarte los astros
que te guíen hacia el camino de un día constelado
al abrigo de las caricias bailarás la fiesta del lunes
para ofrecer una parte de ti que ha sido ocupada por el deseo
Ama siempre, juega y baila, corretea, para que tu vida siga siendo una fiesta

No sabes cuánto te quiero



Está amaneciendo,
qué paz refleja tu cara
cuando duermes...

Ya es casi la hora
De empezar un nuevo día
Y la verdad
reconozco que
No me gusta nada madrugar,
quizá sea esa la razón
por la que tengo
Tan mal despertar

Te agradezco tanto
Que cada mañana
Me regales tu primera mirada
Tu sonrisa
Y que me digas:
buenos días, mi amor

Me encanta mirarte
cuando me preparas el café,
Te preocupas tanto de lo mío
Que se te olvida y no te importa,
Que el tuyo se este quedando frió

Siempre piensas antes en mi
Que en tí
siempre....

Y no sabes cuánto te quiero...

Necesito ese beso,
ese beso tuyo de ayer
De hoy, de siempre
ese beso que me das
cuando me marcho
Y cuando llego a casa
Tarde, cansado y con problemas
Y tú me recibes con los brazos abiertos.

Me ayudas, me oyes
Y sobre todo me escuchas
Y eso alivia mis penas.

Hoy desperté abrazado a ti,
Me gusto tanto mirarte
tenías los ojos cerrados a la luz
Y la mente abierta a los sueño
Tu cuerpo... completamente desnudo
Mis manos parecían tener alas
Se me escapaban
volaban hacia ti
Te deseaban
Y te acaricie de los pies a la cabeza...
una o otra vez

No sabes cuánto te quiero...

Hay veces que
No nos hacen falta ni las palabras
Para entendernos,
Nos basta con mirarnos,
Y si por alguna tontería discutimos,
acabamos encontrándonos
donde más cerca nos sentimos,
más unidos, nuestra cama

Si nos va bien o mal
yo a tu lado y tu al mío
juntos, fundidos como arena y cal
como agua del mismo río.

Hay quien no entiende este amor
Que quien nos da la espalda
qué más nos da!
Si tú y yo sabemos
Que cuando nos conocimos
decidimos echar el ancla

Te he sentido tantas veces
cuando a media noche te levantas
Me miras y me mimas como si aun fuera un crío
pareces adivinar que estoy sintiendo frío
Y me echas otra manta

Me gusta cómo me tratas
Y me gusta cómo me amas
eres el mejor regalo
Que me ha dado la vida

No sabes cuánto te quiero...

Compartes todas mis cosas
todo lo que se puede sentir
cuando de verdad se ama
En esos momentos de entrega
tuya y mía...
donde solo hay un testigo que nos mira,
Calla y guarda nuestra intimidad...
nuestra cama...




Para que mentir



Era un día cualquiera quizás no lo esperaba
para que mentir si te marchaste de mis sabanas
el infinito se hace eterno con cada palabra
y ahora que no estas nuestra historia quedo atrás

Te abro el corazón para que escuches lo que siento
has sido especial y siempre te llevaré dentro
si es cuestión de confesar realmente lo que pienso
no pensé jamas que llegaría el ultimo beso

Ni verte marchar de la manera en que lo hiciste
si pensabas irte para que coño volviste
dejando caricias derramadas de un quizás
dejando mil lineas de este cuento sin final

Vayas donde vayas te mandaré mis fuerzas
aunque me fallaras juro no tenerlo en cuenta
el corazón perdona en medida de lo que ama
y tu te preguntas si existirá algo mas

Quiero que sonrías y que seas feliz con todo
pero no te engañes para ver todo a tu modo
disfruta el instante y disfruta del momento
no te agobies por los tiempos y camina lento

Valora esa gente que realmente te comprende
deja un lado todo aquella que esta por quien eres
separa los limites de los tiempos pasados
puede que mañana incluso me hayas olvidado
 
Le he pedido a dios que te guíe en cada paso
que te de esa fe con la que un día a mi te trajo
le he contado al viento que eres especial
que guardo palabras que no olvidare jamas
hoy le he dicho al mundo que juntos creamos
mil excusas por las cuales ya no nos soñamos
persigo tus huellas aunque aveces me haga daño
te daré mis fuerzas aunque desprecies mi mano

Hoy tu vida cambia y los paisajes junto a ella
pero es de nosotros el deber de mantenerla
valorar los días y los detalles pequeños
no es dejar atrás el hecho de decir adiós

Cuenta cuantas veces has terminado en llanto
resta todas esas que pensaste aver amado
todo lo que sube dicen que acaba bajando
y es entonces cuando tu alma reclama los labios

Si es cuestión de confesar realmente lo que pienso
no pensé jamas que llegarías hacerme esto
pero el tiempo es sabio y ayuda a perdonar
personas así dicen que es mejor olvidar

Pero antes de irme quiero que te quede claro
dudo que algún día te amen como yo te amado
separa los limites de los tiempo pasados
puede que mañana incluso me hayas olvidado

si es cuestión de confesar realmente lo que pienso..
no pensé jamás que llegaría el ultimo beso..

si es cuestión de confesar realmente lo que pienso..
no pensé jamás que llegarías hacerme esto..

(letra canción Para que mentir de May)

El Otro Yo



Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.

Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.
Mario Benedetti