dissabte, 19 de novembre del 2011

De que me sirven las manos


De qué sirven las manos, si de otras se alejan...,
si no siembran ni sellan paz…, amor…, compromiso;
si de puro egoísmo suelen tornarse viejas
sin querer a otras manos…, sin haber aprendido.

De qué sirven las manos…, si otras manos imploran
y no encuentran respuestas, porque solas están,
si reclaman ayuda…, si se sienten perdidas, 
sin hallar otras manos que quieran ayudar.

De qué sirven, me digo, si teniendo caricias,
a otras manos heridas se niegan a curar;
si tan sólo se muestran plagadas de avaricia
y no saben acaso de solidaridad.

De qué sirven las manos, si otras manos perdidas,
necesitan de ayuda para abrirse camino
pero sólo indiferencia les asiste en la vida
y no encuentran respuestas a su amargo destino.

De qué sirven, me digo, si las manos que piden
no encuentran alimento, no se pueden saciar,
si las manos que tienen, se alejan, se prohíben,
por temor de que a ellas les pudiera faltar.

De qué sirven las manos, si no agitan pañuelos,
imitando palomas que conquisten el aire
en favor de ideales que se eleven al cielo,
que rediman al hombre…, y su equidad consagren.

De qué sirven, me digo, si se niegan a unirse
por un mundo maduro precursor de igualdad,
donde todas las manos unidas realicen
un concilio esperado por amor terrenal.

De qué sirven las manos, si ante el hambre del mundo,
otras manos esconden el dorado trigal
y se llenan de gozo, de sabores profundos,
mientras otras suplican un mendrugo de pan.

De qué sirven, me digo, si adolecen de amores,
que no sean los propios crudamente insaciables
y otras manos mendigas exhiben estertores
y derraman vencidas las secuelas del hambre.

De qué sirven las manos, si en un día cualquiera,
no se acercan a otras a ofrecer caridad,
si al dolor del que sufre le levantan fronteras
sin reparar siquiera que claman dignidad.

De qué sirven, me digo, si no rompen cadenas,
si precede a estas manos un rocío de hiel,
si se niegan pudiendo consentir en sus venas
y saber de igualdades, más allá de la piel.

De qué sirven las manos, que no saben ni entienden
el lenguaje de angustias que otras manos expresan;
si por pura avaricia, mezquindades pretenden
al borrar con su dicha, el dolor que otras dejan.

De qué sirven las manos, que comercian los frutos
y que nada comparten con las manos que siembran,
las que son la metáfora de los sueños de luto
y de todos los males en la faz de la tierra.

De qué sirven, me digo, si no elevan unidas
bajo un viento de fuerzas que estremezcan las calles,
las banderas amadas, las banderas queridas,
de equidades sociales que rediman y salven.

De que sirven las manos, de qué sirven me digo,
si carentes de amores a otras manos ignoran,
las que piden caricias, las que piden abrigo,
las que siempre están tristes, las que siempre están solas.
 De qué sirven las manos…, de qué sirven, me digo.

                                                                      Alma Mateos Taborda



Factura pagada





Una tarde, un pequeño se acercó a su madre que preparaba la cena en la cocina, entregándole una hoja de papel en la que había escrito algo. Después de secarse las manos y quitarse el delantal, ella leyó lo que decía la nota:


- Cortar el césped del jardín… 15.00
- Limpiar mi cuarto esta semana… 5.00
- Cuidar de mi hermano… 5.00
- Ir a la panadería… 0.50
- Sacar la basura toda la semana… 2.50
- Libreta con buenas notas 50.00
- Limpiar el patio… 5.00
- TOTAL ADEUDADO… 83.00

La madre lo miró con fijeza mientras él aguardaba expectante. La madre tomó un lapicero y en el reverso de la misma hoja anotó:

- Por llevarte 9 meses en mi vientre y darte la vida… NADA
- Por tantas noches de desvelos, curarte y velar tus malos sueños… NADA
- Por la alegría y el amor de nuestra familia… NADA
- Por temor y preocupaciones cuando enfermabas … NADA
- Por comida, ropa y educación… NADA
- Por tomar tu mano y darte apoyo… NADA

Cuando el niño terminó de leer lo que había escrito su madre, tenía los ojos llenos de lágrimas. La miró a los ojos y le dijo: ”Te quiero mamá…”; luego tomó el lapicero y escribió con letra muy grande: “TOTALMENTE PAGADO”.

Así somos las personas, como niños, queriendo recompensa por las buenas acciones que hacemos. Es difícil entender que la mejor recompensa es el AMOR y, que para nuestra suerte, es totalmente GRATIS!!!

divendres, 18 de novembre del 2011

Eternal Flame



Adoro el pasado porque te conocí; 
al presente porque cuento contigo 
y al futuro porque sé que estarás ahí.



Quiero morir y descansar
































Para tanto dolor en mi pecho no hay cabida,
por tantas penas mi corazón se ha agotado;
tal vez es mejor terminar con mi vida,
tal vez es mejor enterrar mi cuerpo desgastado.

Quisiera terminar con el tormento que me invade,
al fin ser libre, sin tener alguna medida;
quiero ser todo y que todo acabe,
quiero ser nada y acabar con mi vida.

Quiero convertirme en humo y el humo ser yo mismo,
quiero que el mar me lleve en una corriente eterna y sin final;
quiero ser el vacío y caer al fondo del abismo,
quiero olvidarme de todo y de tanto mal.

Quiero nadar en el océano de la muerte y la desolación,
quiero caminar por la senda del dolor y la desventura;
quiero razonar tanto hasta perder la razón,
quiero llegar hasta donde la pena perdura.

Quiero morir en silencio con la soledad como único testigo,
lograr el descanso que siempre he deseado;
morir con el rencor que siempre he tenido,
morir con el dolor contra el que siempre he luchado.

Quiero olvidarme del amor, que solo penas me ha causado,
olvidarme de la felicidad... ¿realmente existe?
olvidarme que fui bueno, que estuve enamorado,
olvidar que el corazón cualquier golpe resiste.

Mi camino de espinas a mi cuerpo ha flagelado,
por cada pinchazo se escapa la esperanza;
la vida misma con mi paciencia ha terminado,
de mi corazón ya no surge ni oración, ni alabanza.

Quiero olvidar que fui rey y mendigo,
olvidar las satisfacciones que la vida me ha dado;
quiero olvidar que fui sincero, que fui amigo,
quiero olvidar que un día perdoné y fui perdonado.

Quiero morir y descansar eternamente,
dejar de ser todo para convertirme en nada;
marcharme a mi sepulcro tranquilamente,
terminar de una vez con esta vida desdichada.

Quiero descansar en mi lecho esperando mi muerte,
mientras pensaré en lo que la vida me dio;
sabré reconocer que ya no soy tan fuerte,
y no lloraré por lo que la vida me quitó.

Quiero lograr la paz que tanto anhelo,
lograr la dicha y tranquilidad que la muerte ofrece;
estar tranquilo, sereno, bajo el suelo,
sentir como mi corazón poco a poco perece.

Navegaré entre montañas de pena y perdición,
obligaré a mis siete sentidos a morir poco a poco;
colocaré una barrera de hierro a mi corazón,
pensaré en nada hasta volverme loco.

Me volveré invisible ante la gente,
me convertiré en unos mas del montón;
cuando me vean creerán que soy un demente,
creerán que por amor he perdido la razón.

Me refugiaré en mi coraza de acero,
acabaré mi dolor con el dolor mismo;
apuñalaré a mi corazón porque así lo quiero,
derrumbaré mi temperamento con un gran sismo.



dijous, 17 de novembre del 2011

Turu turu

Y es como que no puedo evitar la sonrisa cada vez que la escucho,me enncanntaaaaaa!!!!


Hombres!!!

El campesino y el burro


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.

Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo, el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.
Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.
El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos,se aquietò después de unas cuantas paladas de tierra.
El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.
Muy pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…
La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra… el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.
Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. 

Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos… Usa la tierra que te echan para salir adelante.

diumenge, 13 de novembre del 2011

El joven y el paracaídas


Un joven turista se encontraba en las playas de Cancún y era la primera vez que subiría en un paracaídas jalado por una lancha. Si conoces la playa, sabes que los lancheros prestan ese servicio, que consiste en que un paracaídas es amarrado por una cuerda a una lancha. 
Entonces, la lancha inicia su recorrido mar adentro, con el turista sujeto al paracaídas con un arnés. Este corre con el paracaídas en la playa por unos instantes, hasta el momento en que el turista despega los pies del suelo, el paracaídas se eleva hasta el cielo y la persona junto con el.

Imagínate, el joven no sabía nadar y tenía las siguientes preguntas en su cabeza:
¿Qué pasará si la lancha me arrastra mar adentro, antes de que me eleve el paracaídas?
¿Qué tal si una vez en el cielo, me caigo de semejante altura?
A pesar del miedo, decidió actuar y confiar en la incertidumbre. Sabía que era una experiencia nueva y era natural tener miedo. Pero también sabía que la vida es eso, experiencias nuevas y que tenía que estar abierto ante la vida.
Se puso el arnés. Escuchó con nerviosismo las últimas indicaciones del instructor. “Ruuuuuum” se escuchó el sonido del motor de la lancha que iniciaba su recorrido al mar. El joven comenzó a caminar al principio y después a correr a medida que la velocidad aumentaba.
Y llegó el momento en que tuvo que pegar un salto para evitar caer al mar “¡Guuuuuaaaaaauuuuuu!” no lo podía creer, el paracaídas se elevó y en cuestión de segundos, estaba a muchos metros encima, viendo el mar y los hoteles de la ciudad, como si fueran casas de juguete. Y sintió paz.

“Qué emocionante, nunca me hubiera imaginado que sería tan fácil y divertido” y disfrutó de la hermosa vista desde el cielo.
¿Qué podemos aprender de este joven? Es natural tener miedo ante lo desconocido. La imaginación crea mil y un fantasmas pero son eso. Fantasmas. No existen en realidad y son auto-creados.

Mi pregunta es: ¿Cuántos de nosotros evitamos tener experiencias nuevas por temor a lo desconocido?
Aún más fuerte: ¿Cuántos miedos imaginarios has acumulado durante tu vida, que te han evitado experimentar cosas nuevas y ser feliz?
“Muchos sinsabores he tenido en la vida, la mayoría de los cuales nunca me han ocurrido”. Exacto. Si analizas tu vida a la luz del pasado, descubrirás que lo que más temes nunca pasó y cuando sucedió, resultó ser una experiencia única y placentera.

Te invito a que busques dentro de ti, aquello que has evitado hacer por mucho tiempo, por culpa de esos fantasmas imaginarios y lo hagas.
¿Y quién sabe? Quizás disfrutes de una hermosa vista del cielo, como el joven de la playa.
 

Lágrimas, indolentes lágrimas


Lágrimas, indolentes lágrimas, no sé qué significan:
Lágrimas que desde lo profundo
De alguna divina desesperación
Se alzan en la esencia del corazón,
y se reúnen en torno a los ojos
Al contemplar los alegres campos de otoño,
Pensando en los días que ya nunca serán.

Frescas como el primer rayo brillante sobre la vela,
Convocando a nuestros amigos del inframundo,
Triste como el último lamento agónico
Que se hunde en el abismo con todo lo que amamos.
Tan tristes, tan frescas, como los días que ya no serán.

Tristes y extrañas como los oscuros crepúsculos del verano,
Las primeras voces de las aves cantaron
Sobre los oídos muertos, junto a los muertos ojos
Que contemplan la mañana trepando sobre la ventana;
Tan tristes, tan frescos, como los días que ya no serán.

Amados como el recuerdo de los besos tras la muerte,
Y dulces como la indiferente fantasía fingida
Sobre aquellos labios que serán de otro;
Profundas como el Amor,
Profundas como el primer Amor,
Salvajes huellas de un pálido remordimiento.
Oh, amarga Muerte en Vida, ellas son el lamento
Por los días que ya nunca serán.

Autor: Lord Alfred Tennyson (1809-1892)


La mentira


Para algunos, mentir se ha convertido en un estilo de vida.

Sin advertirlo, han creado una red tan compleja de información falsa, que ya no saben como escapar del enredo y hallar la verdad.

Es probable que la mentira produzca cierta fascinación en los niños.

Además de aprender a evitar los regaños, pueden construir un mundo fantástico a su tamaño y engatusar a los demás.

Y de allí puede surgir un inocente "jugar a engañar" que, al ver las ganancias potenciales, se convierte en hábito.

Con la mentira podemos llamar la atención y producir admiración.

Poder ficticio, pero poder al fin.

Los mentirosos sostienen que aunque el deslumbramiento no es legítimo, de todas maneras lo disfrutan bastante.

Su posición es clara e implacable: la mentira como un instrumento para obtener ganancias secundarias.

También mentimos para huir de las obligaciones asumidas.
Podemos enfermarnos, o inventar una calamidad doméstica o hallar un chivo expiatorio en nuestra imaginación.

Otra vez el provecho, a través de una falsificación que no siempre es delito y que produce alivio.

A veces, pareciera no existir antídoto contra esta tentación.

¿Quién no ha mentido alguna vez? Aunque se trate de mentiras piadosas (justificadas en la intención de no producir un daño innecesario), ¿Quién tira la primera piedra?

Las mentiras frecuentes pueden originar, al menos, dos problemas de consideración.

El primero, cuando se vuelve costumbre y se repite mecánica y sistemáticamente, sin mucho sentido: embaucar por embaucar.

Ya ni sabemos por qué lo hacemos.: mentirosos crónicos, megalomanía comportamental pura.

Y el segundo, cuando llegamos a creernos el cuento y a confundir verdad con embeleco.

Adoptamos una forma de autoengaño donde la existencia real y fantaseada se entremezcla peligrosamente.

No sólo terminamos siendo víctimas de nuestro propio invento, sino que además somos víctimas felices.

Esta farsa continua y autodirigida, obra como una píldora de "éxtasis", una megalomanía existencial que nos hace sentir, irracionalmente, más ligeros del equipaje.

¿Qué pasaría si desde hoy, sin excusas ni amagues, decidiéramos mostrarnos como en verdad somos y asumiéramos el riesgo de hacernos públicamente responsables de nuestras acciones, pensamientos y afectos?

¿Generaríamos tanto rechazo como creemos?

Dejar de mentir es un alivio.

Sin máscaras, el rostro se ve mejor, más relajado.

Ya dejaremos de vernos tan perfectos comos hemos querido aparentar, pero al menos auténticos.

Deben ser muy pocos los que nunca han mentido, si los hay.

De todos modos, puedes al menos ser veraz sobre los rasgos que te definen en esencia, y que no podrás disimular o enmascarar, sin sentirte traidor de tus propias causas.

 Autor: Walter Riso

dimarts, 8 de novembre del 2011

Escucha lo que no digo



 No te dejes engañar por mí.
No permitas que te engañen mis apariencias.
Porque no son más que una máscara,
quizá mil máscaras que temo quitarme,
aunque ninguna me representa.
Doy la impresión de estar seguro,
de que todo va viento en popa,
tanto dentro como fuera,
de que soy la confianza personificada,
de que la calma es mi segunda naturaleza,
de que controlo la situación
y de que NO TENGO NECESIDAD DE NADIE.
Pero no me creas, te lo ruego.
Externamente puedo parecer tranquilo,
pero lo que ves es una máscara.
Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad.
Pero lo escondo.
No quiero que nadie lo sepa.
Me aterra pensar que pueda saberse.
Por eso tengo constantemente necesidad
de crear una máscara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de la miradas sagaces.
Pero esas miradas son precisamente mi salvación,
y lo sé perfectamente,
con tal de que vayan acompañadas
de la aceptación y del amor.
Entonces, esas miradas, se convierten
en el instrumento que puede liberarme de mi mismo,
de los mecanismos de defensa
y las barreras que he levantado entorno a mí,
en el instrumento que puede mostrarme aquello
de lo que no consigo convencerme:
que realmente tengo un valor.
Pero esto no te lo digo,
no tengo coraje:
Me da miedo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación y del amor.
Quizá temo lo que puedas pensar,
que puedas cambiar de opinión sobre mí,
que te burles de mí
y que tu sonrisa me fulmine.
En el fondo, lo que temo es No valer nada,
y que tú te des cuenta y me rechaces.
Por eso sigo con mi juego
de pretensiones desesperadas,
con una apariencia externa de seguridad
y con un niño tembloroso por dentro.
Despliego mi desfile de máscaras
y dejo que mi vida se convierta en una ficción.
Te cuento todo lo que no importa nada,
y nada de lo que de verdad importa,
de lo que me consume por dentro.
Por eso, cuando reconozcas esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que No te digo,
lo que querría decir, lo que necesito decir,
pero no consigo decir.
No me agrada esconderme, te lo aseguro,
me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,
pero tendrás que ayudarme.
Por favor, tiéndeme tu mano,
aún cuando parezca que eso es lo último que deseo.
Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,
cada vez que te muestras amable, atento y diligente,
cada vez que tratas de comprenderme,
cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.
Porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.
Escúchame, te lo ruego.
Tú puedes derribar las barreras
tras las que me refugio,
tú puedes arrancar mi máscara,
tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.
¡ No me ignores ¡ ¡ No pases de largo, por favor ¡
Ten paciencia conmigo.
A veces parece que, cuanto más te acercas,
tanto más me rebelo contra tu presencia.
Es irracional, pero es así:
combato aquello de lo que tengo necesidad.
¡ Así somos los humanos muchas veces ¡
Pero el amor, el amor de Dios que habita en ti,
es más fuerte que toda resistencia,
y ahí reside mi esperanza,
mi verdadera esperanza.
Ayúdame a derribar las barreras
con tus manos firmes,
pero a la vez delicadas,
pues dentro de mi habita un niño
y un niño es siempre muy frágil.

¿Te preguntas quién soy?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona con quien te encuentras.

Soy... Tú mismo 

 

Entre reir y llorar


Si en apariencia, reír es signo de felicidad, llorar es expresión de tristeza. General mente la sociedad según su cultura establece una serie de convencionalismos que, al ser acatados, pueden afectar la personalidad de muchos de sus miembros y de no correr el riesgo de ser criticados por su mismo ambiente. Un ejemplo es considerar el acto de llorar como conducta propia de mujeres.

Las glándulas lacrimales tienen diversas funciones entre ellas, conservar la humedad del órgano visual; de manera que no es aconsejable crear en los niños la idea de que los hombres no lloran". Ya Tácito el historiador romano en su época decía "a las mujeres les esta bien llorar, a los hombres recordar".
Nadie puede perder el derecho natural a derramar lágrimas por expresar sus verdaderos sentimientos, máxime cuando estas también reflejan el dolor, y el amor en su más pura expresión. Claro que a todos nos gusta reír, mas sin embargo no todas las risas agradan, ni todos los llantos disgustan
.
En efecto la risa de los adultos tiene diferentes orígenes. Mal pueden considerarse producto de la felicidad aquella proveniente de la realización "exitosa" de actos perversos. Cuando ríe de sastifacion el traidor, al tender una red bajos los pies del amigo, su semblante es una mueca, porque jamás podrán derrochar la simpatía de la autentica risa, es decir aquella cuya innegable dureza, penetra suavemente en otros espíritus.
Al contrario perjudica el ritmo cardiaco de quienes condenan tan cobarde actitud repudiable también la conducta de aquellos que lejos de auxiliar a quien accidental mente pierde el equilibrio, solamente carcajadas impregnan el entorno de la dolorida persona.

Si... las apariencias engañan. Muchas veces ver llorar a una persona lo semejamos al dolor, pero las lagrimas también acompañan estados de gozo: los padres al abrazar a su hijo convertido en un brillante profesional; los familiares, al superar el paciente la intervención quirúrgica de altísimo riesgo: la madre cuando su regazo es cuna para su ansiado vástago; el reo al recuperar su libertad. Entre risas y lágrimas celebran los fanáticos la victoria de su equipo. El arrepentimiento que conlleva al nacimiento  espiritual de un nuevo ser, también es precedido por un llanto, transformador de un entristecido rostro en uno sonriente.

Por eso no debemos esconder las lágrimas si exigen salir. Aunque fuerte la expresión, fundadas razones llevarían a Federico García Lorca -poeta y dramaturgo español- a expresar "quiero llorar porque me da la gana" no petrifiques tus sentimientos.


dijous, 3 de novembre del 2011

Infancia


Maravilloso mundo el de la infancia,
mundo de inocencia y fantasías,
mundo de juegos, mundo de hadas,
mundo de fantásticas mentiras.

Mundo de los cuentos increíbles,
mundo de color y maravilla,
mundo de las noches estrelladas,
mundo donde el sol siempre nos brilla.

Mundo de los sueños inocentes,
mundo feliz, mundo sin prisa,
mundo de las vidas incipientes,
mundo que al crecer se nos retira.

Mundo al que nos trae el nacimiento,
mundo que por un tiempo disfrutamos,
mundo de ilusiones, mundo contento,
mundo que un buen día abandonamos.

Si pudiéramos parar el tiempo
y en la infancia quedar eternizados,
disfrutaríamos por siempre el bello sueño
que a la infancia le ha sido regalado.

Cástulo Gregorisch


Las palabras

Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan...
Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito...
Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen...
Vocablos amados.. Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces. son espuma, hilo, metal, rocío...
Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema...
Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes. ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas...
Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, lasliberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció...
Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se
les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces...
Son antiquísimas y recentísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos...
Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas...
Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma.

Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el
oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.

 Pablo Neruda - Confieso que he vivido - Memorias


Culpable


Yo me declaro culpable
de acelerar en bajada,
de sentirme enamorada y
de amar sin precaución.

Yo me declaro culpable
por sentirme adolescente,
por creerme suficiente
y no prestarte atención.-

Yo me declaro culpable
de mis sueños moribundos,
de mis silencios profundos,
de todo cuanto elegí.

Yo sólo pido perdón
por las cosas que no hice,
por aquello que no dije,
por todo lo que no fui.

Yo sólo pido perdón
por los besos que no he dado,
por no haberme enamorado,
por todo lo que perdí.

Mas yo no pido clemencia
por haberte amado tanto
ni por quebrarme en el llanto
aquel día en que te vi,
que te ibas para siempre
y me partías el pecho
para quitarme el derecho
de volver a ser feliz.

Tampoco tengo evidencias
para alegar la locura
ni culpar a la amargura
que mutiló mi inocencia;
yo sé bien que fue tu ausencia
que me robó la ternura.

Mi pena es la desventura,
mi celda es vivir sin ti.
Pagaré como se pagan
las condenas de por vida
que quien las hace, las paga,
sin llantos ni despedidas.

Y si me toca morir
en manos de algún verdugo,
por piedad, es muy seguro
que nadie rece por mí.

Desconozco el autor