dimecres, 23 de febrer de 2011

Amor


Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.
Esta tarde -mar, pinares, azul-,
suspendido entre los brazos ligerísimos del aire
y entre los tuyos, dulce, dulce mía,
un ritmo palpitante me cantaba:
es fácil y, a veces, casi alegre.

La brisa unía en un mismo latido
nuestros cuerpos, los árboles, las olas,
y nosotros no éramos distintos
de las nubes, los pájaros, los pinos,
de las plantas azules de agua y aire,
plantas, al fin, nosotros, de callada y dulce carne.

La tierra se extasiaba; ya casi era divina
en las nubes redondas, en la espuma,
en este blanco amor que, radiante, se eleva
al suave empuje de dos cuerpos que se unen
                                                           en la hierba.

¿Recuerdas, dulce mía, cuando el aire
se llenaba de palomas invisibles,
de una música o brisa que tu aliento
repetía apresurado de secretos?

Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.
Contigo entre los brazos estoy viendo
caballos que me escapan por un aire lejano,
y estoy, y estamos, tocando con los labios
esas flores azules que nacen de la nada.

Vivir es fácil y, a veces, casi alegre.
Al hablar, confundimos; al andar, tropezamos;
al besarnos no existe un solo error posible:
resucitan los cuerpos cantando, y parece
que vamos a cubrirnos de flores diminutas,
de flores blancas, lo mismo que un manzano.

Dulce, dulce mía, ciérrame los ojos,
deja que este aire inunde nuestros cuerpos;
seamos solamente dos árboles temblando
con lo mismo que en ellos ha temblado esta tarde.
Vivir es más que fácil: es alegre.
Por caminos difíciles hoy llego
a la simple verdad de que tú vives.
Sólo quiero el amor, el árbol verde
que se mueve en el aire levemente
mientras nubes blanquísimas escapan
por un cielo que es rosa, que es azul, que es
                                                            gris y malva,
que es siempre lo infinito y no comprendo,
ni quiero comprender porque esto basta:
¡amor, amor! , tus brazos y mis brazos
y los brazos ligerísimos del aire que nos lleva,
y una música que flota por encima,
que oímos y no oímos,
que consuela y exalta:
¡amor también volando a lo divino!

Gabriel Celaya

La huida



 Bodas de Sangre
Acto tercero
Cuadro primero
¡Calla! 
Desde aquí yo me iré sola.
¡Vete! ¡Quiero que te vuelvas!
 
¡Calla, digo!
 
Con los dientes,
con las manos, como puedas.
quita de mi cuello honrado
el metal de esta cadena,
dejándome arrinconada
allá en mi casa de tierra.
Y si no quieres matarme
como a víbora pequeña,
pon en mis manos de novia
el cañón de la escopeta.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!
¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
 
Ya dimos el paso; ¡calla!
porque nos persiguen cerca
y te he de llevar conmigo.
 
¡Pero ha de ser a la fuerza!
 
¿A la fuerza? ¿Quién bajó
primero las escaleras?
 
Yo las bajé.
 
¿Quién le puso
al caballo bridas nuevas?
 
Yo misma. Verdad.
 
¿Y qué manos
me calzaron las espuelas?
Estas manos que son tuyas,
pero que al verte quisieran
quebrar las ramas azules
y el murmullo de tus venas.
¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Aparta!
Que si matarte pudiera,
te pondría una mortaja
con los filos de violetas.
¡Ay, qué lamento, qué fuego
me sube por la cabeza!
 
-¡Qué vidrios se me clavan en la lengua!
Porque yo quise olvidar
y puse un muro de piedra
entre tu casa y la mía.
Es verdad. ¿No lo recuerdas?
Y cuando te vi de lejos
me eché en los ojos arena.
Pero montaba a caballo
y el caballo iba a tu puerta.
Con alfileres de plata
mi sangre se puso negra,
y el sueño me fue llenando
las carnes de mala hierba.
Que yo no tengo la culpa,
que la culpa es de la tierra
y de ese olor que te sale
de los pechos y las trenzas.

-¡Ay qué sinrazón! No quiero
contigo cama ni cena,
y no hay minuto del día
que estar contigo no quiera,
porque me arrastras y voy,
y me dices que me vuelva
y te sigo por el aire
como una brizna de hierba.
He dejado a un hombre duro
ya toda su descendencia
en la mitad de la boda
y con la corona puesta.
Para ti será el castigo
y no quiero que lo sea.
¡Déjame sola! ¡Huye tú!
No hay nadie que te defienda.

-Pájaros de la mañana
por los árboles se quiebran.
La noche se está muriendo
en el filo de la piedra.
Vamos al rincón oscuro,
donde yo siempre te quiera,
que no me importa la gente,
ni el veneno que nos echa.

-Y yo dormiré a tus pies
para guardar lo que sueñas.
Desnuda, mirando al campo,
como si fuera una perra,
¡porque eso soy! Que te miro
y tu hermosura me quema.

-Se abrasa lumbre con lumbre.
La misma llama pequeña
mata dos espigas juntas.
¡Vamos!

                -¿ Adónde me llevas ?

-A donde no puedan ir
estos hombres que nos cercan.
¡Donde yo pueda mirarte!

-Llévame de feria en feria,
dolor de mujer honrada,
a que las gentes me vean
con las sábanas de boda
al aire como banderas.
-También yo quiero dejarte
si pienso como se piensa.
pero voy donde tú vas.
Tú también. Da un paso. Prueba.
clavos de luna nos funden
mi cintura y tus caderas.
 
¿Oyes?
 
Viene gente.
 
¡Huye!
Es justo que yo aquí muera
con los pies dentro del agua,
espinas en la cabeza.
Y que me lloren las hojas.
mujer perdida y doncella.
 
Cállate. Ya suben.
 
¡Vete!
 
Silencio. Que no nos sientan.
Tú delante. ¡Vamos, digo!
 
¡Los dos juntos!
 
¡Como quieras!
Si nos separan, será
porque esté muerto.
 
Y yo muerta.




El pacto

 
No esperes de mí lo que no puedo darte,
no me pidas el sol, ni el horizonte,
no me pidas la luna, ni una pequeña estrella.

No confíes demasiado en algunas de mis palabras,
no siempre digo lo que pienso,
ni pienso lo que digo,
no sueñes una mañana junto a mí. tomados de la mano.
Mañana, tal vez, no existirá el mañana.
No quieras arreglar tu vida contando con mi ayuda.
Necesito todas mis fuerzas para arreglar mi vida,
no me tendrás a tu lado cuando te sientas sola,
yo me he sentido solo y no es el fin del mundo.

No quiero verte triste, apenas soporto mi tristeza,
no me digas quién eres ni cómo eres,
no quiero conocerte.

Todavía sé muy poco de mí y eso, eso me preocupa;
hagamos un pacto, un pacto de caballeros
a pesar que eres la más linda de las mujeres:
cuando estamos juntos no me preguntes nada
y yo no te daré ninguna respuesta que pueda lastimarte.

No me hables de futuro, no menciones proyectos.
Mi único plan es amarte cada vez que quiero,
cada vez que quieres, cada vez que podamos,
no importa cómo,
no importa dónde,
no importa la razón;
no siempre hay una razón para cada cosa.
Antes de amarnos no hay nada que nos una,
después de amarnos tampoco,
así de simple; lo único que quiero de tí es que me ames,
con toda la profundidad del mar,
con todo el vuelo de los pájaros,
con toda la sensualidad de la vida,
no quiero otra cosa ni creo que me puedas dar otra cosa;
si estás de acuerdo, seguimos adelante
y no me pidas lo que no puedo darte.
.
 
Gian Franco Pagliaro
 
 

Refranes (11)

Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Al revés me los calcé y cojo me quedé.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
Al saber le llaman suerte.
Al santo, por la peana.
Al son que le toquen bailan.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Al son que me tocan, bailo.
Al son que te tañan, a ese baila.
Al sonar el pedo, sólo queda un rostro serio.
Al sudado, el agua fría a un lado.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
Al tonto se le conoce pronto.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
Al trabajo no llego porque estoy cojo, pero voy a la taberna poquito a poco.
Al triste el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Al último siempre le muerde el perro.
Al viejo nunca le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Al viejo pelele, todo le duele.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Alabanza propia, mentira clara.
Alabanza propia, mierda segura.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Alabar y callar para medrar.
Alábate pato que mañana te mato!.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Alábate, cesto, que venderte quiero.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Alacrán que se duerme, se lo lleva la corriente.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Albarca, borona y mujer, cerca de la casa están bien.
Albarcas y coladores, de abedul son las mejores.
Alcalde cruel, nadie dice bien de él.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Aldeana es la gallina, y cómela el de la villa.
Alegría amagada, candela apagada.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Alegría, belleza cría.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Alforjas llenas quitan las penas.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Algo es algo dijo un calvo. Y se encontró un peine sin púas.
Algo es algo, dijo al ver un hueso el galgo.
Algo es el queso, pues se da por beso.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Algo se pesca_ Y llevaba una rana en la cesta
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Algún ciego se ha curado con lo mismo que ha cegado.
Algunos tienen buena jaula, pero malos pájaros.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
Allá donde fueres, haz lo que vieres.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Allá va el niño, donde le tratan con cariño.
Allá va la lengua do duele la muela.
Allá van leyes do quieren reyes.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Allega, allegador, para buen derramador.
Allí estaba quien lo vio; pero no era yo.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Allí tiene la gallina los ojos, donde tiene los huevos y los pollos.
Almorzar, pan y cebolla; al comer, cebolla y pan, y a la noche, si no hay olla, más vale pan con cebolla

Estrellitas y los duendes


"En el país de los cuentos había una vez un pequeño duende. Un duende muy travieso que siempre andaba riendo y saltando de un lado para otro...

Vivía en una casita toda rodeada de montañas. A su lado, un pequeño río que discurría placidamente por la falda de la ladera describiendo un paisaje difícil de imaginar.

Lo que mas gustaba al duendecillo era ver como cada mañana, con los primeros rayos de sol, todas las flores de su jardín iban abriendo una por una sus hojas..... Uno de aquellos días, como muchos otros, salió a pasear a la montaña. Y caminando entre las rocas encontró una flor: Era una flor preciosa, nunca había visto otra de igual belleza. Le había cautivado tanto que pasó toda la tarde mirándola. Era maravilloso verla cuando se contorneaba cada vez que el viento acariciaba sus hojas.

Al siguiente día y al siguiente, y al otro, volvió para estar a su lado y mirarla.
Un día como tantos otros, nuestro duendecillo vio como de una de sus hojas caía una pequeña lagrima. No entendía como la flor más maravillosa del mundo podía estar triste.

Se acercó a ella y le pregunto:
- "?Por que lloras?". -Y contesto la flor:
- "Me siento triste aquí entre las rocas, sin nadie que me mire salvo tu. Me gustaría vivir en un jardín como el tuyo y ser una mas de entre las flores. Además, te concederé el deseo que mas quieras si me llevas allí".

Fue entonces, cuando el pequeño duende la tomo entre sus manos y con todo el cariño del mundo la planto en el lugar mas bonito de su jardín.

Una vez cumplido el deseo, la flor le dijo al duendecillo:

- "Y bien, ahora que me has llenado de felicidad al traerme aquí, ¿que es lo que mas deseas en este mundo?". Y el duendecillo entonces, la miro fijamente y contesto :

- "Quiero ser flor como tu para sentirme por siempre a tu lado". Y colorín colorado, en el país de los cuentos, el final ha llegado.

Jorge Bucay


Rafael de León,


Rafael de León
(1908-1982)


Rafael de León y Arias de Saavedra, nació un jueves 6 de febrero del bisiesto 1908 en Sevilla, la actual capital de la región de Andalucía (España), en la misma calle en donde casi 34 años antes nació el conocido poeta Manuel Machado. Era el primogénito de la pareja formada por José de León y Manjón y de María Justa
Arias de Saavedra y Pérez de Vargas, condes de Gómara. A los pocos días de su nacimiento fue bautizado en la iglesia de la Magdalena, y le fueron impuestos los nombres de Rafael María, José, Jerónimo, Doroteo, Alberto, Melchor. Entre los vástagos de familias de la nobleza y la alta burguesía, era muy corriente
atiborrarles de una larga retahíla de nombres que llegaba hasta lo ridículo.
 
El año 1916 ingresa Rafael de León en el internado del colegio jesuita "San Luis Gonzaga" del Puerto de Santa María (Cádiz), pueblo natal del conocido poeta Rafael Alberti, con el que, por ser casi coetáneos coinciden en dicho colegio: Años antes, había pasado por allí el alumno Juan Ramón Jiménez, otro insigne poeta andaluz.Años más tarde, estudiaría en otros colegios privados de órdenes religiosas en las localidades andaluzas del Palo de Málaga y de Utrera (Sevilla). En el año 1926 inicia en la universidad de Granada, los estudios de la carrera de Derecho. Allí llegó a conocer a otro insigne poeta: Federico García Lorca, con quien entabla una buena amistad. Tiene Rafael, -a decir de algunos de sus estudiosos-, una impregnación del estilo poético de García Lorca que se rezuma a través de toda su obra.
En el año 1931 con la caída de la monarquía, se instala en España la II República, y el joven Rafael no parece que la recibe con hostilidad, a pesar de su procedencia de linajes propicios a la monarquia. Lo que sí quedó claro y se trasluce a través de su obra poética, la distancia crítica con la que observa al mundillo de la nobleza. Se cuenta de él -aunque no está bien confirmado- que llegó a escribir un himno a la
República.
No se conoció que Rafael ejerciera trabajo alguno relacionado con sus estudios universitarios, pues se dedicó a vivir de las holgadas rentas paternas, gastando sus dineros en asistir a los cafés cantantes y teatros de variedades de Sevilla. En estos ambientes se sentía Rafael "como pez en el agua" y allí fue haciendo amistades, participando del ambiente liberal y permisivo que concedía el nuevo régimen republicano. En esos ambientes fue donde conoció y colaboró con el letrista Antonio
García Padilla, alias "Kola", -padre de la conocidísima actriz y cantante Carmen Sevilla-, y de aquella relación surgieron algunas canciones conocidas. Como letrista, "Kola" no llegaba ni con mucho a la depurada calidad de Rafael; pero éste, aceptó
de buen grado el ser colaboradores en la firma de canciones, ya que de esa manera se le facilitaba la entrada, por la puerta grande, en ese mundillo hostil para un aristócrata, de la creación artística en los cabarets y salas de moda. Situación muy paralela a la que años más tarde repetiría con el autor teatral Antonio Quintero; y con los letristas Xandro Valerio y Ochaíta; los cuales co-firmaron muchas letras de canciones y algunas poesías con Rafael de León. No es el mismo caso de otro que firmó canciones con él; ya que se trata de Salvador Valverde, un poeta de calidad
nacido en Buenos Aires en el 1895 y muerto en esa misma capital en el 1975.
Por aquella época, estando cumpliendo el servicio militar en un regimiento de Sevilla, conoció a Conchita Piquer cuando actuaba en el Teatro Lope de Vega. Esta conocida canzonetista de la canción andaluza/española, puso voz a muchas de sus mejores creaciones de letras para la canción.
 
Al año siguiente, 1932, Rafael se traslada a Madrid bajo la influencia del gran músico sevillano Manuel Quiroga, que junto con el autor teatral Antonio Quintero, llegaría a formar el prolífico trío "Quintero, León y Quiroga" con el que tienen
registradas más de cinco mil canciones. Al producirse la guerra civil española, Rafael de León se encontraba en Barcelona; allí es encarcelado, como tantos otros del mundo de la farándula, toreros, cantantes, etc. acusado de monárquico o derechista. Y allí en la cárcel, quizás para hacer valer su condición de neutral o tal vez de simpatizante de la causa republicana; quizás por estricto sentido de la verdad, declara tener una buena amistad con destacados poetas republicanos como León Felipe; Federico García Lorca y Antonio Machado. 
Llegan luego los años de posguerra en los que Rafael continúa contactando con el universo de las varietés, que alimentados por los típicos aires de aquella dictadura, de nacionalismo a ultranza y bloqueo internacional, se prestan a la creación de un géneromuy influenciado del tipismo andaluz y que dio en llamarse "folklore español". El régimen dictatorial acogió de mil amores este género que ensalzaba con arte y exageración todo lo español. Es de aquella época triste y gris para la mayoría de los españoles, cuando nuestro poeta-letrista empieza a colaborar con los guiones de una cinematografía ramplona e impregnada también de un excesivo realzamiento del españolismo que tanto gustaba a la España oficial. Es de aquella época también, que bajo la influencia del concepto "hispanidad" se abrieron las fronteras españolas a las músicas que venían de los países hermanos de América. Y así llegaron los boleros y los tangos, muy bien acompañados de los valses peruanos, los sones cubanos y las rancheras y corridos mexicanos, que engancharon con facilidad en los gustos musicales españoles por tratarse de una cultura común. Así se vivió hasta que, por culpa del aperturismo empezaron a verse invadidas las emisoras de radio de unos ritmos extranjeros que nos llegabandesde Estados Unidos, país que acababa de descubrir la dictadura y la abrazaba sin muchos ascos gracias al incalculable regalo que le hacía el régimen franquista para que se adueñaran de un puñado de territorios estratégicos donde asentar sus bases militares. A partir de la década de los sesenta, cae la barreradel aislamiento cultural y muchos jóvenes antifranquistas junto a la progresía izquierdista, en actitud militante comienzan a despreciar ostensiblemente casi toda la música española e hispanoamericana y con ella el conocido estilo de la copla y de la canción andaluza que tan bien había representado el sello "Quintero, León & Quiroga". A partir de esa época, vienen unos años bajos para la obra de canciones y poesías de nuestro gran poeta Rafael de León, el cual un jueves madrileño frío y gris (9-12-82), muere nuestro insigne poeta en el más cruel olvido sin ni siquiera haberse llevado en vida la satisfacción de un merecido homenaje de cariño yagradecimiento a toda su importante y prolífica obra poética.
* * *
Rafael de León pertenece por derecho propio a la denominada "Generación del 27" de los poetas españoles, aunque un incomprensible olvido ha hecho que nunca figure en esa nómina. De ningún poeta español de este siglo que acaba, han sido tan
recitadas sus poesías y tan cantadas las letras de sus canciones, pero incomprensiblemente sigue siendo el gran ausente al hacer recuentos dentro del ámbito de la cultura popular española de posguerra.
La obra poética de Rafael de León, queda dividida en esos dos grandes apartados: poesías propiamente dichas, y
letras para canciones. En muchos casos unas y otras tienen un inconfundible parentesco por derivar, alimentarse o inspirarse las unas de las otras, o viceversa. En casi toda su obra, inspirada en ambientes muy típicos de Andalucía, queda reflejado el gracejo popular andaluz, indicado por las palabras en cursiva, para mejor entender que no pertenecen al correcto lenguaje español. Su primer libro de poesías
«Pena y alegría del amor» aparece publicado en 1941. Un segundo libro titulado «Jardín de papel» aparece el año 1943. Del mismo año se relata que aparece editado en Chile un tercer libro titulado «Amor de cuando en cuando», pero al no tener
certeza en España de su autenticidad, hay quien sospecha que se trata de una de tantas ediciones piratas que ha sufrido la obra de Rafael de León. De las colaboraciones del poeta a la hora de firmar su obras hemos de reseñar lo siguiente:
En colaboración con Antonio Quintero, las poesías «Profecía»; "Romance de la serrana loca" y miles de letras de canciones queharía inacabable esta biografía. En colaboración con Antonio García Padilla "Kola", las letras de las canciones: "Coplas"; "Arturo"; "Cinelandia"; "Cine sonoro"; "La Rajadesa";"La deseada"; "Manolo Reyes"; "Siempre Sevilla"; ...
En colaboración con el argentino Salvador Valverde, el conocidísimo cuplé "Bajo los puentes del Sena" escrito para ser estrenado por la cupletista Raquel Meyer; y las también conocidísimas "¡Ay, Maricruz!"; "María de la O"; "Triniá"; y la inolvidable "Ojos Verdes"; entre otras.  En colaboracióncon Ochaíta, la letra de la conocida canción: "Eugenia de Montijo"; y algunas pocas más.  En colaboración con el poeta Xandro Valerio, las letras de las más conocidas canciones: "Tatuaje" y "La Parrala".

Hacia el final de su dilatada carrera de letrista, escribió para los cantantes Nino Bravo, Raphael y Rocío Dúrcal; y una de sus letras ganó el primer premio del Festival de la Canción de Benidorm, el año 1965 bajo el título de "La luna de Benidorm".Casi todas sus letras fueron musicadas por el prolífico compositor
Manuel Quiroga, pero otras letras fueron musicadas por Juan Solano;Augusto Algueró y Manuel Alejandro.
 
El estilo de estrofa poética más abundantemente empleado es el del romance octosílabo; pero en algunas otras se pueden encontrar estrofas de seguidilla, soleá, copla, romancillo, redondilla, ymás raramente el soneto y la lira. Aunque tiene algunas poesías con versos alejandrinos y rima blanca (sin rima), su obra es en
general una rima de alta sonoridad ya que incluso en muchos de sus romances introduce la rima consonante. Del conjunto de la obra de Rafael de León, en esta página va la parte menos conocida pero de igual o mayor valía que las letras de canciones, en cuanto a la calidad, no así, claro está, en cuanto a la cantidad, que
le ganan por varios miles las canciones a las poesías. Junto a algunas de sus poesías más recitadas y conocidas por todos,hemos rescatado de algún cajón olvidado y tal vez cubiertas de polvo, otras poesías de parecida belleza que incomprensiblemente no han tenido tanto eco.
Muere el 9 de diciembre de 1982.

 

La sociedad



Imposible.