dimarts, 2 d’agost de 2011

Amamos porque sí...

 

Amamos porque sí, sencillamente
porque sí, sin saberlo,
como cuando la espiga se levanta,
como la lluvia cuando está cayendo,
como el viento que pasa y no lo sabe
y sin embargo, pasa y es el viento. 


Amamos porque sí, sencillamente
porque sí, sin razón y sin remedio,
como se seca un pozo,
como se empaña a veces un espejo,
como una fecha que cambió de día
o un nombre que olvidamos en un sueño. 


Amamos porque sí, sencillamente
y no importa en qué tiempo,
si en un amanecer de primavera
o en un lento crepúsculo de invierno,
pues si el árbol lozano da más flores
son más dulces los frutos de los árboles viejos. 


Amamos porque sí, sencillamente
por un porqué fatal que no sabemos,
como el traje de luto para un niño
o como las estrellas para un ciego,
como van hacia abajo las raíces
y hacia arriba las ramas
con las hojas por dentro. 


Amamos porque sí, sencillamente
porque sí, porque es cierto,
como un anochecer al mediodía,
como una llamarada sobre el hielo,
como resucitar estando vivos
sólo para morir sin haber muerto. 


Amamos porque sí, sencillamente.
Sencillamente, como pasa el viento ...


Carta de una madre


Te dí la vida, pero no puedo vivirla por ti

Puedo enseñarte muchas cosas, pero no puedo obligarte a aprender.

Puedo dirigirte, pero no responsabilizarme por lo que haces.

Puedo instruirte en lo malo y en lo bueno, pero no puedo decidir por ti.

Puedo darte amor, pero no puedo obligarte a aceptarlo.

Puedo enseñarte a compartir, pero no puedo forzarte a hacerlo.

Puedo hablarte del respeto, pero no te puedo exigir que seas respetuoso.

Puedo aconsejarte sobre las buenas amistades, pero no puedo escogerlas por ti.

Puedo educarte sobre el sexo pero no puedo mantenerte puro.

Puedo contarte sobre la vida, pero no puedo edificarte una reputación.

Puedo decirte que el alcohol es peligroso,  pero no puedo decir NO por ti.

Puedo advertirte acerca de las drogas, pero no puedo evitar que las uses.

Puedo exhortarte a la necesidad de tener metas altas,  pero no puedo alcanzarlas por ti.

Puedo enseñarte acerca de la bondad,  pero no puedo obligarte a ser bondadoso.

Puedo amonestarte en cuanto al pecado,  pero no puedo hacerte una persona moral.

Puedo explicarte cómo vivir,  pero no puedo darte vida eterna.

Puedes estar seguro que me he esforzado hasta el máximo para darte lo mejor de mi.... porque TE QUIERO... Pero lo que hagas de tu vida dependerá de ti, aún cuando siempre estés junto a mí .

Las decisiones las tomarás TU. Sólo le pido a Dios que te ilumine para que tomes las correctas.

La vida es el regalo que Dios nos hace

La forma en que vivas TU vida, es el regalo que te haces a TI.

Hoy


Hoy eliminaré de mi agenda dos días:
ayer y mañana.

Ayer fue para aprender
y mañana será la consecuencia
de lo que hoy pueda realizar.

Hoy me enfrentaré a la vida
con la convicción de que
este día jamás volverá.

Hoy es la última oportunidad
que tengo de vivir intensamente,
pues nadie me asegura
que mañana volveré a amanecer.

Hoy tendré la audacia de
no dejar pasar ninguna oportunidad,
mi única alternativa es la de triunfar.

Hoy invertiré mi recurso más
importante: mi tiempo,
en la obra más trascendental:
mi vida;
cada minuto lo realizaré
apasionadamente para hacer
de hoy un día diferente
y único en mi vida.

Hoy desafiaré cada obstáculo
que se me presenta
con la fe de que venceré.

Hoy seré la resistencia al
pesimismo y conquistaré
al mundo con una sonrisa,
con la actitud positiva de
esperar siempre lo mejor.

Hoy haré de cada tarea ordinaria
una expresión sublime.

Hoy tendré los pies en la tierra
comprendiendo la realidad
y la mirada en las estrellas
para inventar mi porvenir.

Hoy tendré tiempo de ser feliz
y dejaré mi huella y mi presencia
en el corazón de los demás.

Hoy, te invito a empezar un tiempo nuevo donde
soñemos que es posible cuanto nos proponemos
y lo realicemos con alegría y dignidad.

Autor desconocido


Somos


Somos lo que somos en esencia.
        Somos lo que queremos ser y lo que nos van dejando ser.
         Somos el veraz producto de afirmaciones y también, de  muchas negaciones.
         Somos fruto maduro de posibilidades, alegría y dolor, fortalezas y debilidades…La valentía. El miedo. El riesgo. El arrojo. Error y acierto.
         Somos la mano que abrimos y cerramos las puertas y también la que golpea cuando están cegadas.
         Somos los pasos que andan un camino de rectas, curvas y contracurvas, cruces, atajos, empalmes  e intersecciones.
         Somos lo que buscamos. Somos lo que encontramos. Somos lo que no hallamos. Causa y consecuencia.
         Somos nuestra elección y también, alguna que otra, elección de los demás.
         Somos un cuerpo; pero sobretodo un espíritu potente.
         Somos un espacio físico que se expande y un territorio intelectual que se propaga.
         Somos nuestra propia luz; por lo tanto la proyección de nuestra propia sombra.
         Somos como nos vemos; pero, también como nos ven.
         Somos una valija repleta de sueños y un espejo triturado de múltiples realidades.
         Somos anillo vital de compromiso. Alforja de responsabilidades. Con derechos. Con deberes. Con nosotros. Con el otro.
         Somos uno con uno y uno en un millón. Hacia adentro… para afuera.
         Somos el ropaje que llevamos puesto, el atuendo que nos quitamos ayer y  ese traje que nunca nos atrevimos usar.
         Somos el río y su ribera, la planta, la semilla…las dos caras de una misma moneda.
         Somos recuerdos reciclados en el hoy. Ancestral esperma. Registro de voces de otros tiempos y padrón de épocas futuras.
         Somos herencia, presencia, “aquí y ahora”, sello, huella dactilar, profundo surco…Seguros. Vulnerables. Carne y emoción. Momento y eternidad. Únicos.
 
         Pero, aún así, no somos en su totalidad…Siempre “estaremos  siendo” hasta el último momento de nuestra existencia.
 
Carlos Alberto Boaglio


Honestidad

Sinceridad


Jamás te pongas una máscara. Si te enfadas, enfádate. Es arriesgado, pero no sonrías, porque eso equivale a la falsedad. Pero te han enseñado que cuando estás enfadado debes sonreír. Entonces tu sonrisa es falsa, una máscara, un simple ejercicio con los labios, nada más. El corazón lleno de cólera, de veneno, y los labios sonrientes: te conviertes en un fenómeno falso.Entonces también ocurre lo contrario: que cuando quieres sonreír, no puedes. Tu mecanismo se ha vuelto del revés, porque cuando querías enfadarte no lo hacías, cuando querías odiar no odiabas. Ahora quieres amar, y descubres que el mecanismo no funciona. Quieres sonreír, y tienes que forzarte a ello. Tu corazón está lleno de sonrisas y quieres reírte en voz alta, pero no puedes. Algo se sofoca en el corazón, en la garganta. La sonrisa no aparece, o si aparece, es débil, está muerta. No te hace feliz, no estás contento, no estás radiante.Cuando quieras enfadarte, enfádate. Enfadarse no es malo. Si quieres reír, ríe. Reír no es malo. Empezarás a ver que tu organismo funciona, y cuando realmente funcione, emitirá como un zumbido, como zumba un coche que funciona bien. El conductor que aprecia su coche sabe que todo funciona, que hay una unidad orgánica: el mecanismo funciona bien.Se nota: cuando el mecanismo de una persona funciona bien se oye el zumbido a su alrededor. Camina, pero en sus pasos hay una especie de danza. Habla, y sus palabras contienen una sutil poesía. Te mira realmente, no con una mirada tibia, sino cálida de verdad. Cuando te toca,te toca de verdad; notas que su energía se transmite a tu cuerpo, que te transfiere una corriente de vida... porque su mecanismo funciona bien.No te pongas máscaras, porque crearás disfunciones en tu mecanismo, bloqueos. Existen múltiples bloqueos en tu cuerpo. A una persona que lleva tiempo suprimiendo la cólera se le bloquea la mandíbula. La cólera asciende por la mandíbula y allí se queda. Se le ponen las manos feas: no tiene el movimiento grácil del bailarín, porque la cólera llega hasta los dedos, que se quedan bloqueados. Recuérdalo: la cólera tiene dos vías de escape, una en los dientes, la otra en los dedos.Cuando se enfadan, todos los animales muerden o desgarran. De modo que las uñas y los dientes son los dos puntos por donde se libera la cólera.Sospecho que cuando una persona reprime la cólera tiene problemas con los dientes, porque se acumula demasiada energía que no se libera. Y quienes reprimen la cólera comen más: las personas enfadadas comen más porque los dientes necesitan ejercitarse. Y también fuman más. Las personas enfadadas también hablan más: pueden hablar de forma obsesiva, porque sus mandíbulas necesitan cierto ejercicio para liberar un poco la energía. Y sus manos se ponen feas, nudosas. Si liberasen la energía, sus manos serían preciosas.Cuando reprimes algo, hay una parte del cuerpo que reacciona ante la emoción. Si no quieres llorar, los ojos perderán brillo, porque las lágrimas son necesarias: son un fenómeno vivo. Si lloras de vez en cuando, pero de corazón, y se te inundan los ojos de lágrimas, se te limpian los ojos, como si fueran nuevos y vírgenes.Por eso las mujeres tienen los ojos más hermosos, porque aún son capaces de llorar. Los hombres han perdido esa belleza por la absurda idea de que los hombres no deben llorar.

Fuente: Libro Intimidad de Osho