diumenge, 23 d’octubre de 2011

Historia de un feo (basada en hechos reales


 
Ayer mientras hacíamos el vago post-fiesta del día anterior en un pub, vimos al hombre más feo del lugar. Y no me saco de la cabeza la idea de como debe de condicionar toda su vida el hecho de ser feo.Es evidente que un feo tiene que saber hacer uno sobreesfuerzo para escapar de su condición de feo. Este feo no lo hacía: era feo y gordo y mal vestido. Descuidado, desgarbado, pero sobre todo y probablemente como causa y consecuencia de todo cuanto le genera ser feo: inseguro.
Mirad, todos tenemos muy bien aprendida la lección que dice que lo que importa lo llevamos dentro. También acostumbramos a aconsejar que cada cual potencie lo mejor que tiene para difuminar los defectos a nivel físico. También conocemos todos el típico feo con morro que por lo visto liga mucho.Pero cuando te encuentras un extremo, todo debate se despeña contra las paredes.
La primera reacción al verlo aparecer fue reír (sería muy injusto que no lo reconociese), pero lo que vi después me dio tanta lástima que no quedó más mofa para hacer.
El chico feo apareció con dos amigos, también feos, pero mucho más integrados en esta especie de media imaginaria que todos llamamos "el montón". Prácticamente parecía que el chico feo ayudaba a los dos amigos que, orgullosos, veían como las chicas del grupo se arremolinaban a su alrededor para evitar bailar cerca de la órbita del feo, que parecía absorto y ajeno a todo ello, por suerte.
Los dos amigos optaron por presentarlo a las chicas. Dos de ellas se miraron con cara de espanto después de darle dos besos con una velocidad que ni el coyote. Pero lo peor llegó con la aceleración de la música.
Uno de los amigos logró triunfarse una de las morenas, el otro no, pero parecía el más feliz del mundo sabiéndose la única posibilidad para las chicas, en aquel momento.
El feo bailaba intentando que alguien o algo lo integrase en el grupo. Muy predispuesto y optimista.
Cuanto más bailaba más evidente se hacía su inseguridad y más ridículos sus movimientos, que se desacompasában a través de su cuerpo imposible. Aun así, él intentaba esconder todo ello con una cara de convencimiento impasible y una expresión que no dejaba de velar por que se mostrara un mensaje facial de "me lo estoy pasando muy bien".
La vida en su geografía tomaba cada vez un carácter de injusticia más bestia. Es lo que más me impactó. Como debe de tener que vivir con la absoluta consciéncia de llevar un inconveniente como armazón, uno sanbenito que le persigue y, sobre todo, le precede.
A nadie parecían quedarle ganas de conocer quién había dentro, precisamente perque el exterior destilava complejos e inseguridad por doquier.
Su condición de feo lo ha arrastrado a todo el resto de condiciones.
No me viene a la cabeza qué le diría, y mira que siempre es lo primero que tengo claro en casi todas las situaciones.
Me supera la vertiente dramática de su existéncia, aunque ya sé que podéis estar pensando que seguro de que no hay para tanto.
Ya lo sé: Le diría... 
 
"Querido feo,Rebelate contra lo que te pasa, lucha, corre, ríe, habla...Haz lo que sea, pero intenta que sean los demás los que se sientan por debajo... por una vez.
 
Ánimo! "
 
Fuente: http://annalgesia2.blogspot.com/

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