diumenge, 14 d’agost de 2011

Me gustaría ser agua







Estoy sentado, escribiendo frente a la ventana. Llueve. Veo caer el agua, jugar y salpicar… cierro los ojos.
Me gustaría ser agua…
Soy el agua de la lluvia. Caigo sobre los sembrados. Me aman las plantas a las que calmo la sed. Me ama la tierra a la cual mantengo viva y fértil; me aman los hombres que viven en esa tierra y de esa tierra. Me odian los veraneantes de la playa, me odian los animales desamparados que vagan por las calles…
Soy el agua en un estanque. Aquí estoy, esperando ser utilizada. Sirvo para refrescar a los campesinos y para bañar a los animales. No soy apta para ser bebida porque estoy sucia y contaminada, demasiado tiempo quieta.
Soy el agua de las lágrimas de un niño.
Soy la expresión más auténtica de la emoción, soy el reclamo de los únicos afectos incondicionales. Soy el símbolo de la alegría y de la pena.
Soy el agua de un río caudaloso.
Soy el hogar de miles de peces, soy el movimiento de la naturaleza, soy el ruido del bosque y la pradera. Soy el dulce que será sal mañana, cuando llegue al mar.
Soy el agua de una fuente cristalina, soy la bañera de un montón de pajaritos, soy el trago que cancela la sed del caminante, soy la transparencia de la claridad del día. Soy el símbolo más claro del fluir y de la vida.
 A veces soy vapor y a veces hielo.
 En todas estas formas de ser: soy útil, soy inútil y hasta a veces soy dañina.
Porque nunca trato de ser lo que no soy. Porque admito ser la parte y no el todo. Porque soy muchas cosas y una sola. Porque no soy más de lo que soy.
Pero tampoco menos.
Jorge Bucay


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