diumenge, 21 d’agost de 2011

El Timbaler del Bruc


El tamborilero del Bruc es una de las leyendas populares catalanas más populares. Los hechos datan de 1808, cuando Cataluña se encontraba asediada por los franceses.

Es la historia de un chiquillo, que gracias a su valentía, su tambor y sobretodo a su cabezonería, consiguió lo que ningún ejército ha conseguido jamás.




Cuanto hay de realidad o de ficción en esta leyenda, nunca se sabrá, como en toda leyenda… habrá un poco de todo no creéis? Aquí os dejo la historia, y espero que os guste.

El 9 de febrero de 1808 las tropas francesas entran a Cataluña por la Jonquera para dirigirse a Cádiz, allí tenían que organizarse para invadir Portugal, país que se mantenía neutral al bloqueo continental que estaba llevando a término Napoleón Bonaparte. Frente a la insistencia de los portugueses a no dejarse someter y al orgullo herido de los franceses, el ejército enemigo decidió invadir toda la península.

La inocencia de los catalanes de dejarlos pasar sin más, la pagaron muy cara. Les habían abierto las puertas y en un abrir y cerrar de ojos, la ciudad de Barcelona cayó frente a una fuerza de 6000 hombres franceses; a mediados del mes de febrero arrasaron la Ciutadella y el Castell de Montjuïc.

Sometieron al pueblo catalán a un asedio desmesurado, cortaron el comercio con el exterior que era la base de la economía, quemaron los campos de cultivo, incendiaron los monasterios, saquearon las iglesias… todo en nombre de la revolución y de un fuerte sentimiento anticlerical. Abusaron del pueblo catalán hasta la saciedad. Todo este conjunto de acontecimientos provocaron que el país se alzara y plantase cara, la guerra de verdad era ya inminente.

En abril de 1808 el comandante del ejército francés Guillaume Philippe Duhesme, ordena enviar tropas hacia Lleida y Zaragoza para poder castigar a los pueblos de Igualada y Manresa, a los primeros por su situación estratégica y a los segundos por la quema de papeles oficiales sellados por los franceses. Para poder llegar a Lleida, los franceses tenían que pasar por Abrera, la única manera de entrar al Bàges. Los franceses se acercaban y les hacía falta tiempo para prepararse.
El 4 de junio de 1808 hubo una tempestad y los franceses se vieron obligados a refugiarse en Martorell, aprovechándose de ésto y del desconocimiento de los invasores del terreno, las guerrillas prepararon una emboscada.
El 6 de junio de 1808 el ejército francés se dirigía desde el Bruc hacia el Coll de la Massana muy cerca de Montserrat, allí les sorprendieron. Después de la lucha se habían perdido muchos hombres, las guerrillas habían incendiado uno de sus cañones. Los franceses decidieron contraatacar y el 14 de junio tuvo lugar la segunda batalla del Bruc.

Fue la gota que colmó el vaso, la gente del Bruc cansada de los constantes abusos de los franceses, se fueron en su busca fusil en mano. Todos querían ir a la lucha, hombres, mujeres, ancianos y niños gritaban por su libertad.
Entre todos ellos, un joven nacido en Santpedor reclamaba su derecho a ir a la lucha, pero no podía ser por tener solo 17 años, que en aquella época era un adolescente. Desobedeció a sus mayores y sin fusil, ni palo, ni bastón decidió acompañarles con la única compañía de su tambor.

El joven, apartado del clamor de la batalla, tocaba su tambor para animar a sus compañeros de lucha. El sonido cada vez era más fuerte y resonaba debido a la profundidad de las montañas monserratinas; los franceses asustados ante la idea de que aquel sonido pertenecía a un gran ejército iniciaron su retirada.

El joven era Isidre Lluçà i Casanoves, nacido en Santpedor el año 1791 y muerto el año 1809. Es un heroe nacional, y gracias a su valor, a la ayuda de las montañas y a su tambor, derrotó a los ejércitos de napoleón Bonaparte.
Por otra parte, hay gente que dice que este chico nunca existió, de ahí lo de Leyenda del Tamboriler del Bruc.




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