divendres, 29 d’abril de 2011

Los nocivos celos

Los nocivos celos.

El Crono corre sorprendido,
incomodado al ver al ser humano,
luchando por resaltar de los demás,
enjuiciando la honestidad con trauma
que son celos de tu propia alma

Si amor debes dar, ama a los demás,
confía en los dones de la humanidad,
no hay que recluirse en la propia verdad,
hogueras encendidas de fuertes llamas.
que son celos de tu propia alma

Si el alma que tus luces solas ama,
consagrará sus votos a otro templo,
nadie extraña, oh amada, el ejemplo
en tu sospecha de tu nueva llama,
que son celos de tu propia alma.

Mas yo, aunque tu belleza me desarma,
cuando más observante la contemplo,
la pena del rigor severo en mi hace templo
y apruebo las ruinas de mi fama,
que son celos de tu propia alma.

No ignores, aun quien idolatra te adora,
que ninguno merece tal recompensa
de tu amor a sus ansias y desvelos;
de afanes desbordados esclavizada
que son celos de tu propia alma.

Pues sus finezas rústicas desdoran
si aspira a más que a la merced inmensa
y al premio inestable de tus diligencias,
que el amor sólo se doblega a una rama,
que son celos de tu propia alma.

Amar es confiar hasta en los aires amargos,
en las tempestades imaginarias inventadas,
cuando un alma ama se unen dos corazones,
dos mentes se funde en una sola enamorada,
que lo demás son celos de tu propia alma.

Dicen que el que ama celos debe sentir,
investigar a ser amado sus movimientos,
acosarlo con interrogaciones incansables,
la experiencia nos dice que eso no es amar,
que son celos de tu propia alma.

Jeshua

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