diumenge, 4 de setembre de 2011

El Rey y la mendiga


 
Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa.

Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas del reino y de otros más lejanos;
muchas le ofrecían además de su belleza y encantos muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.

Cierto día llegó una mendiga al palacio de este rey y con mucha lucha consiguió una audiencia.

_¡No tengo nada material que ofrecerle; solo puedo darle el gran amor que siento por usted!,le dijo al rey; _¡puedo hacer algo para demostrarte ese amor!.
Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió que le dijera que sería eso que podía hacer.
-¡ Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche!.
Si puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en tu esposa.

El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto. Le dijo:_¡¡acepto!!.

Si una mujer puede hacer todo esto por mí, es digna de ser mi esposa.

Dicho esto, la mujer empezó su sacrificio. Empezaron a pasar los días y la mujer valientemente soportaba las peores tempestades... muchas veces sentía que desfallecía del hambre y de frío, pero la alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor.

De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación para verla y le hacía señas de aliento con el pulgar.

Así fue pasando el tiempo... 20 días...50... la gente del reino estaba feliz, pues pensaban "por fin tendremos una reina!!"... 90 días... y el rey continuaba asomando su cabeza de vez en cuando para ver los progresos de la mujer.
_¡¡ Esta mujer es increíble!!, pensaba para si mismo y volvía a darle alientos con señas.

Al fin llegó el día 99 y todo el pueblo empezó a reunirse a las afueras del palacio para ver el momento en que aquélla mendiga se convertiría en esposa del rey.
Fueron contando las horas... a las 12 de la noche de ese día tendrían reina ...

La pobre mujer estaba muy desmejorada; había adelgazado mucho y contraído enfermedades.

Entonces sucedió. A las 11:00 de la noche de aquél día 99, faltando a penas una hora para que llegara el día 100, la valiente mujer se rindió... y decidió retirarse de aquel palacio.
Dió una triste mirada al sorprendido rey y sin decir ni media palabra se marchó.

La gente estaba conmocionada, nadie podía entender por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando tan solo 1 hora para ver sus sueños convertirse en realidad.
¡¡Había soportado tanto!!

Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo ocurrido.

Le preguntó:

_¿Porqué te rendiste a tan solo instantes de ser la reina? y ante su asombro ella respondió:
Estuve 99 días y 23 horas en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron.
Entonces entendí: una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en sí mismo, no merece mi amor.

Moraleja: Cuando ames a alguien y sientas que para mantener a esa persona a tu lado tienes que sufrir, sacrificar tu esencia y hasta rogar... aunque te duela, RETÍRATE
 
 

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