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diumenge, 7 d’agost del 2011

El maestro de oriente

Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos.
Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro:
"Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad.
Me llamo Satyakama"
"Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".
Contestó el niño:
"No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre".
Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida.
La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo.
Lo cogió contra su pecho, lo besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Maestro.
"¿Cómo se  llama mi padre? -dijo el niño- Porque me ha dicho el Señor Gautama que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".
La mujer bajó los ojos y le habló dulcemente: "Cuando joven yo era pobre y conocí muchos amos. Sólo puedo decirte que tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".
Los primeros rayos del sol ardían en la copa de los árboles de la ermita del bosque. Los niños, aún mojado el revuelto pelo del baño de la mañana, estaban sentados ante su Maestro, bajo un árbol viejo.
Llegó Satyakan, le hizo una profunda reverencia al Maestro y se quedó de pie en silencio.
"Dime -le preguntó el Maestro- ¿Sabes ya  de qué casta eres?"
"Señor -contestó Satyakama-, no sé. Mi madre me dijo: Yo conocí muchos amos cuando joven, y tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".
Entonces se levantó un rumor como el zumbido iracundo de las abejas hostigadas en su colmena. Y los estudiantes murmuraban entre dientes de la desvergonzada insolencia del niño sin padre.
Pero el Maestro Gautama se levantó, trajo al niño con sus brazos hasta su pecho, y le dijo:


"Tú eres el mejor de todos 
los brahmines, hijo mío; 
porque tienes la herencia más noble,
que es de la verdad".

 Rabindranat Tagore
(1861-1941)
 
 

diumenge, 27 de març del 2011

Rabindranath Tagore

"Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres." - Rabindranath Tagore en Kolkata, imagen probablemente tomada en 1909
  •  "A veces nos dirigimos a Dios mendigando un poco de alegría y otras veces le brindamos nuestra propia alegría. En tales momentos nos hallamos más cerca de Él, porque no es nuestra necesidad, sino nuestra alegría lo que hacia Él nos empuja."
  •     "Aunque le arranques los pétalos, no quitarás su belleza a la flor."
  •    "Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres."
  •     "Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando."
  •     "Como un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin."
  •     "Déjame sólo un poco de mí mismo para que pueda llamarte mi todo."
  •     "Dormía y soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida era servicio, serví y vi que el servicio era alegría."
  •     "El amor es la vida llena, igual que una copa de vino."
  •     "El benefactor llama a la puerta, pero el que ama la encuentra abierta"
    •     "El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen."
    • "El hombre que ha de mendigar amor es el más miserable de todos los mendigos."
    •     "El que se ocupa demasiado de hacer el bien no tiene tiempo de ser bueno."
    •     "Engarza en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo."
    •     "Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad."
    •     "Ese que habla tanto está completamente hueco, ya sabes que el cántaro vacío es el que más suena."
    •     "Hacer preguntas es prueba de que se piensa."
    •     "He comprendido que la verdadera fe está en donde está el hombre y el amor. Viene de la mujer en su abnegada maternidad y vuelve a ella en sus hijos, desciende con el regalo del que da y se abre en el corazón del que acepta."
    •     "¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas."
    •     "La oscuridad de la noche es un saco que rebosa el oro del amanecer"
    •     "La poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos."
    •     "La verdad no está de parte de quien grite más."
    •     "La tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta."
    •     "La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido."
    •     "Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno."
    •     "No basta compartir las ideas con el prójimo; se ha de compartir la vida."
    •     "No es tarea fácil dirigir hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo."
    •     "No es tarea fácil educar jóvenes, adiestrarlos, en cambio, es muy sencillo."
    •     "Podemos tragar la carne sólo porque no pensamos en la cosa tan cruel y llena de pecado que hacemos. Hay muchos crímenes que son creación del hombre, la equivocación de lo que es achacado a su divergencia de hábitos, costumbres o tradiciones. Pero, la crueldad no es una de éstas. Es un pecado fundamental y no admite disculpas o buenas distinciones. Tan sólo no dejemos que nuestro corazón se vuelva insensible, protesta contra la crueldad, se puede oír claramente; y aún así perpetramos crueldades fácilmente. Felizmente -todos nosotros-, de hecho, todos los que no se unen son llamados maníacos".
    •     "¿Por qué se marchitó la flor? Se marchitó la flor porque la abracé junto a mi corazón, por eso se marchitó la flor".
    •     "¡Qué pequeña eres, brizna de hierba! Sí, pero tengo toda la tierra a mis pies."
    •     "¿Qué quiere decir fama? ¿Siente el río la espuma? Pues la fama es espuma en la corriente de la vida."
    •     "Sé como el sándalo, que perfuma el hacha del leñador que lo hiere."
    •     "Si cierras la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera."
    •     "Si el cielo con todas sus estrellas y el mundo con todas sus riquezas fueran míos, algo más pediría. Pero si ella fuera mía, me contentaría con un rincón, el más pequeño de la tierra."
    •     "Si lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas."
    •     "Un entendimiento todo lógica es como un cuchillo de hoja sola, que hiera la mano de su dueño."
    •     "Vivimos en el mundo, cuando lo amamos."
    •     "Y al partir serán estas mis últimas palabras: me voy, dejo mi amor detrás.

dissabte, 19 de març del 2011

Rabindranath Tagore

 
En mi cielo al crepúsculo
Paráfrasis del poema 30 de “El jardinero”

 En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.


 
 
Me dijo bajito: “Amor mío, mírame en los ojos.
Me dijo bajito: “Amor mío, mírame en los ojos.
“Le reñí, agria, y le dije: “Vete.” Pero no se fue.
Se vino a mí y me cogía las manos… Yo le dije: “Déjame.”
Pero no se fue.
Puso su mejilla en mi oído. Me aparté un poco,
me quedé mirándolo, y le dije: “¿No te da vergüenza?”
Y no se movió. Sus labios rozaron mi mejilla. Me estremecí,
y le dije: “¿Cómo te atreves, di?” Pero no le dio vergüenza.
Me prendió una flor en el pelo. Yo le dije: “¡Es en vano!”
Pero no cedía. Me quitó la guirnalda de mi cuello, y se fue.
Y lloro y lloro, y le pregunto a mi corazón:
“Por qué, por qué no vuelve?”

Rabindranath Tagore

diumenge, 20 de febrer del 2011

Soledad


Sentado en la puerta de mi cabaña
canto en voz baja.

La mañana, a mis pies,
me mira con sus puros ojos de doncella.
Por el camino ríen y cantan los enamorados.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña
sueño a las nubes.

El mediodía me contempla con sus quietos ojos.
En la floresta dorada se miran los amantes.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña callo, nostálgico.
La tarde me mira con sus ojos de cervato.

Hacía el río, en la penumbra morada,
se esfuman las parejas.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña
suspiro y estoy triste.

La noche me mira con sus ojos estrellados.
En el aire cálido palpitan
besos y caricias.

¡Y nadie viene a acompañarme.


Rabindranath Tagore