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dimarts, 12 de juliol del 2011

Facundo Cabral

 Facundo Cabral
 (1937-2011)

Biografía: Cantante, compositor, escritor y dibujante argentino, cuyas presentaciones son noches de poesía y filosofía revestidas de música, anécdotas e historias.Nació en La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, el 22 de mayo de 1937.  El padre abandonó a la familia cuando Facundo Cabral era muy pequeño, quedando su madre a cargo de él y sus dos hermanos. La infancia de Facundo Cabral transcurrió con muchas carencias. Fue encerrado en un reformatorio, de donde escapó al poco tiempo. En 1959 ya tocaba la guitarra y cantaba folklore. Tiempo después, Facundo Cabral viaja de Tierra del Fuego a Mar del Plata, una localidad de Buenos Aires, empleándose en un hotel. El encargado del lugar le ofrece cantar, llamándose primero "El indio Gasparino" y más adelante usando su nombre verdadero. En 1970 se conoce la canción "No Soy De Aquí, Ni Soy De Allá", que le da fama mundial a Facundo Cabral. Su vida toma un rumbo espiritual, transformándose en un cantante de protesta y realizando, a través de sus canciones, críticas sociales. Durante la última Dictadura Argentina (1976-1983), debió exiliarse en México, donde sigue trabajando incansablemente. En 1984 regresa a la República Argentina, habiendo recorrido muchos países donde llevó su arte y pensamiento. Desde ese momento, se asocia a Facundo Cabral con la lucha por la libertad, la justicia social y el amor. En reconocimiento a su constante llamado a la paz y al amor, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) lo declaró “Mensajero Mundial de la Paz" (1996). En un confuso episodio, Facundo Cabral es asesinado en la Ciudad de Guatemala,el 9 de julio del 2011, camino al Aeropuerto Internacional La Aurora para tomar un avión que lo llevaría a Nicaragua.

  
"Cuando se fue de su casa, niño aún, su madre lo acompañó a la estación y, cuando se subió al tren, le dijo: este es el segundo y último regalo que puedo hacerte, el primero fue darte la vida, el segundo libertad para vivírla, y Facundo cuidó de esa libertad como nadie, por eso es uno de los pocos hombres independientes que anda por este planeta, un lobo estepario que pasa por las ciudades para excitar a la gente.
Con los años, y casi todo el mundo recorrido, su fuego ganó en calidad porque antes quemaba y ahora ilumina, tanto que muchos dejan las drogas o la idea del suicidio después de escucharlo.
Nunca se detuvo en ningún lugar, ni en la fama que, dice, es asunto de los demás, no mío, porque yo vivo no vivo ni con ella ni por ella, la fama es un bullicio que sucede fuera de mi."


dissabte, 23 d’abril del 2011

José Zorrilla

José Zorrilla 
(1817-1893)
 
José Zorrilla nació en Valladolid (1817). Su padre, José Zorrilla, era hombre de rígidos principios, absolutista y partidario del pretendiente don Carlos; su madre, Nicomedes Moral, mujer piadosa, sufrida y sometida al marido. Tras varios años en Valladolid, Burgos y Sevilla, la familia se estableció en Madrid, donde el padre ejerció con gran celo el cargo de superintendente de policía y el hijo ingresó en el Seminario de Nobles.

Estudió leyes en las universidades de Toledo y Valladolid (1833-36), con nulo aprovechamiento. Durante unas vacaciones se enamoró de una prima, a la que evoca en "Recuerdo del Arlanza", era éste el primero de una larga lista de amores.

Huyó de la casa paterna (1836), refugiándose en Madrid, donde la fama lo sacó súbitamente (1837) de una vida oscura y llena de privaciones: Zorrilla, un joven delgado y pálido, como lo han retratado varios contemporáneos, se reveló como poeta al pie del sepulcro de Larra, leyendo emocionadamente una composición en honor del suicida, cuando toda la capital se hallaba reunida en el cementerio para rendirle el último tributo. 


 
Se casó con Florentina O’Reilly (1839), viuda bastante mayor que él y con un hijo. No fue el dinero el motivo de la boda, pues estaba arruinada. Aparte la edad, varias causas concurrieron a hacer infeliz el matrimonio: la antipatía del hijo hacia el intruso, las riñas entre mujer y suegra, la desaprobación del padre.

Viajó a Francia (1845), asistiendo en París a algunos cursos de la Facultad de Medicina y relacionándose con Dumas, George Sand, Musset y Gautier. Ese mismo año murió su madre, dejándole profunda melancolía.

De regreso en Madrid (1846), recibió varios honores dos año más tarde: se le nombró miembro de la Junta del recién fundado Teatro Español; el Liceo organizó una sesión para exaltarle públicamente; la Real Academia lo admitió en su seno, aunque sólo tomaría posesión en 1885. Pero la muerte del padre (1849) le causó un duro golpe: su progenitor se negó a perdonarle la huida y la boda, dejando un enorme peso en la conciencia del hijo. Por otro lado, le legó considerables deudas.

Huyendo de su mujer, se estableció en París (1851) y Londres (1853), a donde le acompañaron los inseparables apuros económicos. En París endulzó sus penas Leila, a quien amó apasionadamente. En tanto que en la capital británica hizo amistad con el famoso relojero Losada que le ayudó.

Embarcó, por fin, rumbo a México ( 1854-66), interrumpiendo su estancia allí para pasar un año en Cuba (1858). Llevó en aquel país una vida de aislamiento y pobreza, sin mezclarse en la guerra civil, que dividía a federales y unitarios. Cuando Maximiliano ocupó el poder (1864), Zorrilla se convirtió en poeta áulico y fue nombrado director del Teatro Nacional.

 
Muerta su esposa, regresó a España (1866), donde se le admiraba, pero se le creía superado. El fusilamiento de Maximiliano, abandonado a su triste suerte por el Papa y Napoleón III, le produjo una profunda crisis religiosa.

Casado de nuevo con Juana Pacheco (1869), siguió en permanentes apuros económicos, de los que apenas lograrían sacarle ni una comisión gubernamental en Roma (1873) ni una pensión nacional otorgada tardíamente.

Se hizo famoso dando recitales públicos y obtuvo numerosos honores entre los que sobresalen su nombramiento de cronista de Valladolid (1884) y su coronación como poeta nacional en Granada (1889).

Murió en Madrid (1893), tras una intervención quirúrgica para extraerle un tumor cerebral. Su entierro fue un gran homenaje de admiración.

Hay en la vida de Zorrilla algunos detalles de gran interés para comprender la orientación de su obra. En primer lugar, las relaciones con su padre. Hombre éste despótico y severo, rechazó sistemáticamente el cariño de su hijo, negándose a perdonarle sus errores juveniles. El escritor cargaba consigo una especie de complejo de culpa, y para superarla decidió defender en su creación un ideal tradicionalista muy de acuerdo con el sentir paterno. Dice en Recuerdos del tiempo viejo: "Mi padre no había estimado en nada mis versos: ni mi conducta, cuya clave él sólo tenía".

Importante es destacar su temperamento sensual, que le arrastraba hacia las mujeres: dos esposas, un temprano amor con una prima, amores en París y México, dan una lista que, aunque muy lejos de la de don Juan, camina en su misma dirección. El amor constituye uno de los ejes fundamentales de toda su producción.

 
 No es ocioso preguntar, como tercer factor condicionante, sobre la salud de Zorrilla. A cierta altura de su vida, en efecto, se inventó un doble, loco (Cuentos de un loco, 1853), que aparece casi obsesivamente después. En Recuerdos del tiempo viejo habla de sus alucinaciones y sonambulismo. ¿Cuándo apareció el tumor cerebral y cómo afectó su comportamiento? Quizá el papel predominante de la fantasía en el escritor encuentre una explicación por este lado.

De su carácter ha dicho su biógrafo Narciso Alonso Cortés que era ingenuo como un niño, bondadoso y amigo de todos, ignorante del valor del dinero y ajeno a la política. Conviene resaltar, además, su independencia, de la que se sentía muy orgulloso. En versos que recuerdan a los de Antonio Machado, confesó que a su trabajo lo debía todo, y llegó a rechazar lucrativos puestos públicos por no sentirse preparado: "Yo temo -afirma en sus Recuerdos...- que nuestra revolución va a ser infructífera para España por creernos todos los españoles buenos y aptos para todo y meternos todos a lo que no sabemos".

Texto extraido de: http://www.los-poetas.com/

dijous, 24 de març del 2011

Pedro Calderón de la Barca

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA
(1601-1681)

Nació en Madrid, el 17 de enero de 1600. Ángel Valbuena Prat, ante la falta de datos biográficos de este autor, dice que constituye “La biografía del silencio” y Menéndez Pelayo, agrega: “Vivió casi entero el Siglo XVII y es el autor que más fielmente lo personifica en su cultura”.
Estudió en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, en Madrid, y luego, en la Universidad de Salamanca.
Todavía se suceden las opiniones de aceptación y rechazo de parte de la crítica, acerca de acciones violentas y un homicidio, atribuidos a Calderón, en defensa de un hermano suyo, como asimismo un hipotético viaje a Flandes, y algunas acciones militares en España.
En 1651 se ordenó Sacerdote.
Su obra, perteneciente al barroco español, fue editada durante su vida, en cinco etapas, en los años 1637, 1664, 1672 y 1677.
En 1681, envió al Duque de Veragua una carta en la cual menciona ciento diez obras. Hoy se reconocen como suyas, ciento veinte comedias, ochenta autos sacramentales y veinte piezas menores, entre sainetes, jácaras, entremeses y loas.
En sus obras teatrales hubo mucho cuidado de la técnica, con una acción central casi siempre acompañada de un episodio secundario que se entremezcla con el primero, haciendo difícil la comprensión.
Sus numerosos autos sacramentales son representaciones piadosas, donde concretiza los conceptos y abstracciones. La gracia es una dama de radiante belleza, igual que la justicia y la inocencia. La lascivia baila engalanada con sedas rojas, el entendimiento y el albedrío discuten con la mentira y el engaño. Los valores intelectuales toman así cuerpo, voz y gesto. Son ejemplos de este género: “La cena del rey Baltasar”, “Mística y real Babilonia”, “¿Quién hallará mujer fuerte?”, “La viña del Señor”, “La nave del mercader”, “La serpiente de metal”, “El valle de zarzuela”, “El sacro Parnaso”, “La vida es sueño”y “Lo que va de hombre a Dios”.
En sus dramas religiosos, encontramos dos clases de protagonistas:
Los criminales, no faltos de fe, sino entregados a todo tipo de vicios, pecados, crímenes y delitos, generalmente en contra de los valores sociales, pero por razones nobles. En algún momento son tocados por la Gracia Divina y obtienen la conversión. Son ejemplos de lo expuesto, “El purgatorio de San Patricio”, “La devoción de la Cruz”, “La fianza satisfecha”, “Caer para levantar” y “El esclavo del demonio”.
Por otro lado, hallamos los filósofos paganos, que iluminados por su razón desconfían del politeísmo, reconociendo al único Dios. Así sucede en “El José de las mujeres”.
En sus dramas filosóficos, dentro de los cuales su mayor exponente es “La vida es sueño”, se plantean temas como el del libre albedrío o la predestinación y las tensiones psicológicas.
Los dramas trágicos, como “Amar después de la muerte”, es un drama de venganza sobre un cuadro de puro amor. “El médico de su honra” es un cuadro de sombría inmolación en aras de un equivocado sentido de la honra. En “El mayor monstruo, los celos”, describe los furiosos celos de Herodes que, según Flavio Josefo, ordenó por dos veces dar muerte a su esposa Marienne, en caso de que él sucumbiese en su lucha contra Octavio y Marco Antonio. En toda la obra flota un espíritu semejante a la fatalidad griega. El horror se impone sobre los odios y amores de los protagonistas.
En “El Alcalde de Zalamea”, perfecciona el argumento de tres dramas de Lope de Vega: “Fuenteovejuna”, “Peribáñez” y “El mejor Alcalde, el rey”. Origina una situación dramática desarrollándola en un diálogo vivo y candente. Plantea un conflicto de honra, desde el punto de vista de la autoridad y la amistad, en un ambiente de diferentes posiciones sociales.
Entre sus comedias de intriga, podemos citar: “Mejor está que estaba” y “Peor está que estaba”, traducidas al inglés por Lord Bristol. También merecen nombrarse. “El astrólogo fingido”, “Guárdate del agua mansa”, “Casa con dos puertas mala es de guardar”, “Antes que todo es mi dama” y “la banda y la flor”.
En “la dama duende”, refiere las travesuras de Doña Ángela, viuda hermosa, joven y rica que vive en Madrid, en casa de sus hermanos, donde se aloja temporariamente un amigo de éstos, Don Manuel.
Falleció en Madrid, el 25 de mayo de 1681, mientras escribía sus últimos “Autos Sacramentales”, para la fiesta de Corpus Christi de aquel año.


dilluns, 21 de març del 2011

Rafael Alberti

 RAFAEL ALBERTI
(1902-1999)

Poeta y dramaturgo español, nacido en El Puerto de Santa María(Cádiz). Inicialmente se dedicó a la pintura. Se trasladó a Madrid con su familia, y en 1924 se le concedió el Premio Nacional de Literatura por el primer libro que publicó, Marinero en tierra. Se trata de una obra de un refinado popularismo donde universaliza el mar, que llega a convertirse en un mito.
En 1926, apareció La amante, relato poético de un viaje en automóvil, al que sigue, al año siguiente, un nuevo libro de poemas, El alba del alhelí. Las tres obras se inscriben dentro de la tradición de los poetas anónimos del romancero y Garcilaso de la Vega, aunque con una sensibilidad de poeta vanguardista. En 1929, tuvo lugar un cambio importante en su poesía, cuando publicó Cal y canto, influido por Luis de Góngora y el ultraísmo. También de ese mismo año es Sobre los ángeles. Considerada su obra maestra, es una alegoría surrealista en la que los ángeles representan fuerzas dentro del mundo real. Producto de una intensa crisis personal relacionada con lo que el propio poetacalifica de "amor imposible" y los "celos más rabiosos", contiene imágenes que suponen altas cumbres poéticas. Sus tonos apocalípticos se prolongaron en Sermones y moradas (1930).

Su surrealismo le lleva a introducir asuntos personales en el ámbito de las  cuestiones históricas, lo que supuso en él una inclinación hacia el anarquismo, como demuestra su elegía Con los zapatos puestos tengo que morir, de 1930. Posteriormente se afilió al Partido Comunista español, y publicó,hasta 1937, un conjunto de libros que el autor denominó El poeta en la calle,aparecidos conjuntamente en 1938. También de la misma época son sus obras deteatro, entre las que destaca Fermín Galán (1931). Posteriormente, y de la  misma línea de carácter surrealista y político, escribió obrasteatrales y entre las más conocidas se encuentran El adefesio, de1944, y, de 1956, Noche de guerra en el Museo del Prado. Una nota que hay que destacar en este escritor andaluz es su afición taurina, que le ha llevado a realizar carteles taurinos, escribir muchos y destacados poemas sobre el tema, e incluso salir a los ruedos en la cuadrilla de Ignacio Sánchez Mejías.
Desde el exilio Con su compañera, la también escritora María Teresa León, se vio obligado a exiliarse después de la derrota de la República en la Guerra Civilespañola. Vivió en Argentina hasta 1962. A partir de ese año residióen Roma, y no regresó a España hasta 1977; fue elegido diputado por la provincia de Cádiz. El poeta recoge su vida durante los años de destierro en La arboleda perdida (1959 y 1987).

Entre la poesía no política de Alberti, posterior a 1939, destacan Entre el clavel y la espada, de 1941, y A la pintura, de 1948, un brillante intento de describir un arte en términos de otro. En Retornos de lo vivo lejano, de 1952, y Baladas y canciones del Paraná,libro de poemas publicado el año siguiente, incluye canciones muy cercanas a las de Marinero en tierra que ofrecen un universo nostálgico del que no está ausente la ironía. Algo que vuelve a ocurrir en el primer libro que publicó a su regreso a Europa, Roma,peligro de caminantes, de 1968. Al lado de estos poemarios, están los poemas más estrictamente políticos  inspirados por las circunstancias, como las muy conocidas Coplas de Juan  Panadero, de 1949, y La primavera de los pueblos, de 1961. Entre la producción de Alberti posterior a su regreso a España, cabe destacar el libro de carácter erótico Canciones para Altair, publicado en 1989. Ha recibido muchos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Lenin de la Paz, en 1966, y el Premio  Cervantes, en 1983. El 28 de octubre de 1999 falleció Rafael Alberti, el último exponente de la  generación del 27 y figura clave de la poesía española de todos los tiempos. Un  paro cardiorrespiratorio fue la causa de su muerte, cuando seencontraba en su  casa del Puerto de Santa María, en Cádiz, en la misma ciudad que le vio nacer  hace 96 años.

Por expreso deseo del poeta, sus restos mortales fueron incinerados y sus cenizas serán devueltas a las aguas de la Bahía de Cádiz, a la que tan estrechamente vinculadas han estado su vida y su obra. En el Puerto de Santa  María, localidad de la que era además alcalde honorario, se declararon tres días  de luto y se le rindió un homenaje popular.