Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Cuentos Zen. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Cuentos Zen. Mostrar tots els missatges

diumenge, 14 d’agost del 2011

El maestro Takuan (Osho)


De mi alma a tu alma (I shin den Shin) la forma de transmisión del Zen. Si usted no escucho hablar de Takuan es porque no conoce la cultura japonesa.

Takuan es también el nombre de un pickle de nabo, que se le atribuye a este maestro Zen, que se come en todo el Japón y en el exterior, si ustedes van al barrio chino y piden Takuan, le darán este pickle.

Takuan es el más famoso de los monjes de la historia japonesa, también llamado Osho, que es una forma de respeto, en lenguaje japonés.

Su maestría con el bastón y las artes marciales era legendaria. Una vez, en la montaña Atago, un guerrero le confiesa no poder subir a caballo al galope y  le  dijo que  él si podía, ante  los ojos
azorados de el guerrero, se lanzó al galope y subió y bajo con toda facilidad, el guerrero había perdido el habla.

Aquí no hay jinete arriba ni caballo abajo, siendo así, el hombre y el caballo son uno solo.

Ni que hablar en una época, donde se hacían largas marchas a pie, en territorios con ladrones peligrosos, pobres de aquellos que intentaran atacar al monje Osho, takuan.

Ante un ataque, surgía un relámpago que no daba tiempo a ninguna reacción de expertos y violentos espadachines.

Es muy gracioso cuando Takuan cura una enfermedad mental con un poema,

El enfermo es un noble guerrero, uno de los mejores espadachines del Japón, y Osho lo trata de loco, como era su condición.

El guerrero le dice que salga al jardín que va a cortarle el cuello de un solo tajo, y Osho le dice que, bueno que el con su bastón, le hará pedazos, la cabeza, pero en el camino lo desafía y confunde, y le dice que por más que el sea famoso espadachín, el como monje , podría acabar con 200 o 1000 de su condición, y le dice que el no vale lo suficiente como para cruzar su espada con la suya, y le dice que lea un poema que había escrito, que decía:

No te quedes de pie,

No vayas atrás ni adelante no te sientes. Sabiendo o no sabiendo la victoria y la derrota.

El guerrero lo leyó, y le decía Takuan   ¿Lo entiende o no? Pero el hombre no le encontraba ni pies ni cabeza.

Quedó perplejo durante días y, en realidad, era parte de una iniciación, no basada en palabras, y transmitida al margen de la escritura y que apunta directamente a la mente del hombre y que le hace comprender

Empezó a recobrar la cordura y pregunta a su sirviente por el monje, el sirviente le dice que es un monje terrible que no hace mas que decir cosas terribles y beber sake.

El guerrero sorprendido saluda a Takuan, con un gesto de respeto y gratitud, viendo de otra forma la vida dice que donde hay pasión maligna hay iluminación.

Dice que la gente normal es demasiado ignorante, para saber mucho sobre las cosas.

Tener dudas es una tontería, muchos tontos creen fácilmente en todo, y por ello pueden llegar a saber, por el contrario los medio sabios, tienen difícil llegar a saber cualquier cosa porque no creen fácilmente.


dimarts, 9 d’agost del 2011

El moscardón y el maestro


El calor del verano era sofocante y el sudor corría por la frente del samurai. En el engawa del dojo unas pequeñas campanillas furin pendían de la entrada. Ni siquiera una ligera brisa les arrancaba el mas mínimo sonido.
        El hombre descalzó sus zoris y subió al entarimado de madera de la entrada, saludo con una reverencia al primogénito del maestro de kenjutsu a cuya lección del día pretendía asistir.
        La fama de este maestro era conocida en varias provincias aunque se decía que la edad y la enfermedad estaban minando lentamente la salud del anciano. Pronto su hijo heredaría la escuela y enseñaría en su lugar.
        El samurai, afiliado a un clan y experto también en el manejo de la katana y en las técnicas de combate de su propio ryu, tenia permiso expreso de su señor para recorrer el país como lo hacían otros muchos samurais y ronin en estos tiempos de relativa paz después que los Tokugawa asumieran la dirección del país.
        Los alumnos se sentaban en seiza, alineados a lo largo de la pared, en actitud concentrada y respetuosa, esperando la entrada del maestro. El samurai fue conducido por el primogénito hasta el lugar de honor y ambos tomaron asiento, plegando con cuidado sus hakamas. Casi enseguida sus semblantes se volvieron inexpresivos, mirando al frente y entrando en un estado de meditación y recogimiento.
        En el silencio del lugar se oía como un trueno, por encima del lejano rumor de las semi eternamente presentes en el verano, el zumbido de un moscardón que vagaba de un lado a otro, posándose donde se le antojaba.
        Un instante después el anciano maestro hizo su entrada deslizando muy suavemente sus pies sobre la pulida madera. Después de los saludos rituales, su figura erguida en el centro de la sala era la imagen perfecta del guerrero a punto de comenzar  un combate, ese estado de calma, de vacío, de presencia en el instante y a la vez distancia y desapego, característico de los practicantes formados en la Vía.
        El maestro desenvaino su katana y en un solo movimiento, continuo, sin interrupciones ni cambios de ritmo perceptibles, trazo dos tajos perfectos en el aire que habrían sido suficientes para terminar con la vida de un enemigo imaginario. La kata continuo.
        El silbido producido por la hoja de la espada, similar al de un junco agitado en el aire, pero infinitamente mortal en su sencillez. El tenue deslizar de los pies. el ruido seco de las ropas. Eran los únicos sonidos que se escuchaban. Pero no, también estaba el del dichoso moscardón que había tomado obcecado interés en el maestro y estaba posándose en una de sus manos, justo en uno de los momentos de mayor tensión interior...
        El maestro, impasible, continuo la kata, aparentemente ajeno a la tozudez  del insecto. Pero al finalizar uno de los giros, cambio el movimiento y lanzo un tajo hacia la pequeña figura negra que escapo milagrosamente.
       El samurai tomo nota del hecho, la hoja había pasado muy cerca pero si la intención era lucirse cortando en el aire al moscardón, el maestro había fallado en su intento.
        Cuando al fin el maestro desapareció por una puerta situada al final de la sala, los alumnos levantaron sus frentes del suelo y salieron en silencio, preparándose para una sesión de entrenamiento.
    El samurai se acerco al hijo del maestro y comento en voz baja:
        - Es una lastima que el maestro se haga anciano y pierda el pulso que le ha hecho legendario en todo Japón.
        - ¿Por que lo dices? - contesto el primogénito.
        - Porque al lanzar ese tajo al moscardón no ha conseguido alcanzarle, quizás por milímetros, pero se le ha escapado.
    El otro hombre sonrió.
        - Cierto, ha escapado vivo. Pero no te equivoques... ya no podrá tener descendencia....

dilluns, 4 de juliol del 2011

Los tres hermanos

Un viejo guerrero Samurai, que en su juventud logró sobrevivir a los embates de diversas guerras entre señoríos, presintió que sus días en este plano de vida se terminarían, y decidió dar lo poco que tenía a sus tres únicos hijos, los cuales también eran samurais, pero de un nivel de pelea muy básico.

Como él presentía que su destino con el TAN TIEN se acercaba decidió que no sería posible enseñar Kenjutsu por completo a sus tres hijos y esto lo puso muy triste pues sin duda después de su partida ellos serían presa fácil de otros guerreros de mayor nivel.

Mientras se preparaba espiritualmente en meditación para su partida, le llegó una visión y una forma de dar el último legado a sus jóvenes hijos.

Mientras hacia un recuento de las posesiones en armas que tenía y al observar las flechas que había forjado años antes como regalo para sus hijos, (las flechas tienen una simbología muy particular para los Japonese pues denotan el vehículo con que se trasladan los deseos y las metas, y su objetivo es no regresar del lugar donde salieron) así comparó los deseos que dejaría como último legado para sus tres hijos.

Días mas tarde convocó a los tres para dar sus bendiciones y para heredarles lo que les correspondiese a cada uno y durante ese momento dijo: "Sé que ustedes seguirán mis pasos como guerreros y se que aún son muy jóvenes e inmaduros en las artes del sable, no obstante que sus técnicas son complementarias y que solo les enseñe a atacar y no a defender, les tengo una herencia mas por darles.

Sepan que en estas flechas esta el secreto para que ustedes puedan ser invencibles a pesar de que solo saben técnicas de ataque."

Los tres muchachos se quedaron sorprendidos, se miraban entre si, pues no sabían como tres flechas habrían de hacerlos invencibles. El anciano se sonrió y les entregó una flecha a cada uno de ellos. Los chicos las miraron y quedaron mas confusos pues las flechas no parecían tener alguna cualidad superior y uno de ellos dijo:

"Padre gracias por tu regalo y por entregarnos estas flechas, pero dime ¿Cómo es que esta simple flecha me va hacer invencible?

El anciano le dijo:

"Si decides romper esta flecha con tus propias manos seguramente lo lograras sin ningún tipo de problema pero si juntas las tres te será parcialmente imposible romperlas, júntalas de una sola vez e intenta romperlas tan solo con tus manos."

El chico comprobó que su padre tenía razón pues a pesar de que eran simples flechas, estaban hechas de maderas duras y al juntar las tres no se podían romper.

El anciano sonrío de nuevo al ver que ninguno de los tres pudo romper el grupo de flechas y continúo diciendoles:

"Así como el estilo de estas tres flechas es el de solamente atacar su objetivo, el de ustedes es igual, pero pongan atención pues esta es la herencia más importante que les dejaré. Las flechas son indestructibles si se juntan pero si se deja una sola cualquiera podrá romperla, estas flechas representan a sus cualidades y a sus personalidades de combate, de igual manera, para que ustedes sean invencibles, siempre deberán pelear juntos y atacando de una manera definitiva y sin titubear , pues el día que decidan pelear solos será el último: rota una de las flechas las otras son mas fáciles de romper. Esta es la manera de que los tres sean invencibles a pesar de que solo saben ataques y no defensas."

Desde entonces ninguno de los tres hermanos se atrevió a pelear solo y desde ese momento juntos fueron invencibles.