divendres, 29 d’abril del 2011

Por tu besos yo muero

Hoy, mi amor, tengo ganas de ti,
de tus ardientes besos en mi piel,
de tu corazón latiendo en vaivén,
de la dulzura que desprende miel.

Reposar mi cabeza en tu pecho,
acurrucado como niño en tu corazón,
atusando mi pelo tus finos dedos,
ensoñando tu amor con anhelo.

Hoy tengo ganas de ti, mi amor…
echo tanto de menos tu presencia
que sin ella mi vida es un fracaso,
un imperecedero ocaso.

Me duele tanto la lejanía
que viviendo muero sin tus besos,
sin la dulzura de poder rozar tu cuerpo,
de no conseguir oír tu voz melodiosa.

El tiempo no es el olvido,
ni la lejanía el témpano hielo,
si tú me quieres y yo te quiero,
lo demás son desconsuelos.

Soñarte quiero, amarte deseo,
no existen barreras en el cielo,
ni dioses ni acatamientos,
que impidan nuestros anhelos.

Joshua

Los nocivos celos

Los nocivos celos.

El Crono corre sorprendido,
incomodado al ver al ser humano,
luchando por resaltar de los demás,
enjuiciando la honestidad con trauma
que son celos de tu propia alma

Si amor debes dar, ama a los demás,
confía en los dones de la humanidad,
no hay que recluirse en la propia verdad,
hogueras encendidas de fuertes llamas.
que son celos de tu propia alma

Si el alma que tus luces solas ama,
consagrará sus votos a otro templo,
nadie extraña, oh amada, el ejemplo
en tu sospecha de tu nueva llama,
que son celos de tu propia alma.

Mas yo, aunque tu belleza me desarma,
cuando más observante la contemplo,
la pena del rigor severo en mi hace templo
y apruebo las ruinas de mi fama,
que son celos de tu propia alma.

No ignores, aun quien idolatra te adora,
que ninguno merece tal recompensa
de tu amor a sus ansias y desvelos;
de afanes desbordados esclavizada
que son celos de tu propia alma.

Pues sus finezas rústicas desdoran
si aspira a más que a la merced inmensa
y al premio inestable de tus diligencias,
que el amor sólo se doblega a una rama,
que son celos de tu propia alma.

Amar es confiar hasta en los aires amargos,
en las tempestades imaginarias inventadas,
cuando un alma ama se unen dos corazones,
dos mentes se funde en una sola enamorada,
que lo demás son celos de tu propia alma.

Dicen que el que ama celos debe sentir,
investigar a ser amado sus movimientos,
acosarlo con interrogaciones incansables,
la experiencia nos dice que eso no es amar,
que son celos de tu propia alma.

Jeshua

Sólo a veces


A veces
alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar.

A veces
encuentras en las páginas de un libro una vieja foto de la persona que amas y eso te da un tremendo escalofrío
vuelas sobre el Atlántico a más de mil kilómetros por hora y piensas en sus ojos y en su pelo
estás en una celda mal iluminada y te acuerdas de un día luminoso
tocas un pie y te enervas como una quinceañera
regalas un sombrero y empiezas a dar gritos.

A veces
una muchacha canta y estás triste y la quieres
un ingeniero agrónomo te saca de quicio
una sirena te hace pensar en un bombero o en un equilibrista
una muñeca rusa te incita a levantarle las faldas a tu prima
un viejo pantalón te hace desear con furia y con dulzura a tu marido.

A veces
explican por la radio una historia ridícula y recuerdas a un hombre que en vida fue tu amigo
disparan contra ti sin acertar y huyes pensando en tu mujer y en tu hija
ordenan que hagáis esto o aquello y enseguida te enamoras de quien no hace ni caso
hablan del tiempo y sueñas en una chica egipcia
apagan las luces de la sala y ya buscas la mano de tu amigo.

A veces
esperando en un bar a que ella vuelva escribes un poema en una servilleta de papel muy fino
hablan en catalán y quisieras de gozo o lo que sea morder a tu vecina
subes una escalera y piensas que sería bonito que el chico que te gusta te violara antes del cuarto piso
repican las campanas y amas al campanero o al cura o a Dios si es que existiera
miras a quien te mira y quisieras tener el poder necesario para ordenar que en ese mismo instante se detuvieran todos los relojes del mundo.

A veces
sólo a veces gran amor.

A veces
alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar.

A veces
encuentras en las páginas de un libro una vieja foto de la persona que amas y eso te da un tremendo escalofrío
vuelas sobre el Atlántico a más de mil kilómetros por hora y piensas en sus ojos y en su pelo
estás en una celda mal iluminada y te acuerdas de un día luminoso
tocas un pie y te enervas como una quinceañera
regalas un sombrero y empiezas a dar gritos.

A veces
una muchacha canta y estás triste y la quieres
un ingeniero agrónomo te saca de quicio
una sirena te hace pensar en un bombero o en un equilibrista
una muñeca rusa te incita a levantarle las faldas a tu prima
un viejo pantalón te hace desear con furia y con dulzura a tu marido.

A veces
explican por la radio una historia ridícula y recuerdas a un hombre que en vida fue tu amigo
disparan contra ti sin acertar y huyes pensando en tu mujer y en tu hija
ordenan que hagáis esto o aquello y enseguida te enamoras de quien no hace ni caso
hablan del tiempo y sueñas en una chica egipcia
apagan las luces de la sala y ya buscas la mano de tu amigo.

A veces
esperando en un bar a que ella vuelva escribes un poema en una servilleta de papel muy fino
hablan en catalán y quisieras de gozo o lo que sea morder a tu vecina
subes una escalera y piensas que sería bonito que el chico que te gusta te violara antes del cuarto piso
repican las campanas y amas al campanero o al cura o a Dios si es que existiera
miras a quien te mira y quisieras tener el poder necesario para ordenar que en ese mismo instante se detuvieran todos los relojes del mundo.

A veces
sólo a veces gran amor.

dilluns, 25 d’abril del 2011

El hombre que yo amo


El hombre que yo amo tiene
Algo de niño
La sonrisa, ancha, tierna la mirada
Tiene la palabra de mil hombres juntos
Y es mi loco amante, sabio, inteligente.
El hombre que yo amo
No le teme a nada,
Pero cuando ama lo
Estremece todo.
Guerrero incasable en busca de aventuras.
Tiene manos fuertes cálidas y puras.
El hombre que yo amo
Sabe que lo amo
Me toma en sus brazos
Y lo olvido todo;
Él es mi motivo
Es mi propio sol
El me da alegrías que nadie me dio
El hombre que yo amo sabe que lo amo,
Y vuela siempre lejos,
Pero vuelve al nido,
El hombre que yo amo
Sabe que lo amo.
Yo lo quiero loco
Pero loco mío
El hombre que yo amo
Siempre sabe todo,
No sabe de enojos, no entiende rencores.
El arregla todo con sabiduría
Con sólo mirarme me alegra la vida.
El hombre que yo amo
Está vivo en mi mente,
Es mi único ídolo entre tanta gente,
Él hace una fiesta con mi pelo suelto,
Ladrón de mis sueños
Duende de mi almohada
El hombre que yo amo
Sabe que lo amo
Me toma en sus brazos
Y lo olvido todo;
Él es mi motivo
Es mi propio sol
El me da alegrías que nadie me dió
El hombre que yo amo sabe que lo amo,
Y vuela siempre lejos,
Pero vuelve al nido,
El hombre que yo amo
Sabe que lo amo.
Yo lo quiero loco
Pero loco mío...


Mujer de 40


Sonrisa bonita
mirada de quien sabe
un poco de la vida
conoce el amor
y quien sabe, un dolor
guardado, escondido,

Por experiencia
sabe la diferencia
de amor y pasión
lo que es verdadero
lo que es pasajero, o pura
ilusión...

Es joven bastante
más no como antes
más es tan bonita
ella es una mujer
que sabe lo que quiere
y cree en el amor

No quiero saber
de su vida, su historia
ni de su pasado
mujer de cuarenta
yo solo quiero ser
su enamorado

No quiero saber
de su vida, su historia
ni de su pasado
mujer de cuarenta
yo solo quiero ser
su enamorado

No importa la edad
la felicidad
llega el día que viene
si ella vive feliz
o espera de nuevo
encontrar a otro cualquiera

Si ella se distrae una lágrima cae
al recordar el pasado,
su mirada distante
va por un instante
a un tiempo dorado,

Retoca el maquillaje
llena de coraje
esa mujer bonita
que ya no es una niña
más a todos fascina
y a mi me conquista,

No quiero saber
de su vida, su historia
ni de su pasado
mujer de cuarenta
yo solo quiero ser
su enamorado

No quiero saber
de su vida, su historia
ni de su pasado
mujer de cuarenta
yo solo quiero ser
su enamorado

Retoca el maquillaje
llena de coraje
esa mujer bonita
que ya no es una niña
más a todos fascina
y a mi me conquista,

No quiero saber
de su vida, su historia
ni de su pasado
mujer de cuarenta
yo solo quiero ser
su enamorado

No quiero saber
de su vida, su historia
ni de su pasado
mujer de cuarenta
yo solo quiero ser
su enamorado


Volveremos a encontrarnos

Cosas sencillas


Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las mas grandes verdades
o las mas grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte. 

Gioconda Belli

 

Adiós


En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
Que yendo hacia el Sur
diciendo iba yo:
«Vamos hacia el mar
que devora al Sol».
Y yendo hacia el Norte
decía tu voz:
«Vamos a ver juntos
donde se hace el Sol».
Ni por juego digas
o exageración
que nos separaron
tierra y mar, que son
ella, sueño y el
alucinación.
No te digas solo
ni pida tu voz
albergue para uno
al albergador.
Echarás la sombra
que siempre se echó,
morderás la duna
con paso de dos...
Para que ninguno,
ni hombre ni dios,
nos llame partidos
como luna y sol;
para que ni roca
ni viento errador,
ni río con vado
ni árbol sombreador,
aprendan y digan
mentira o error
del Sur y del Norte,
del uno y del dos!

Gabriela Mistral 


A pesar de todo

Aunque amar es arriesgarse a no ser amado de la misma manera...
Aunque vivir es arriesgarse a morir....
Aunque desear es arriesgarse a ser defraudado....
Aunque intentar es arriesgarse a fallar....
A pesar de todo, debes arriesgarte.
Debes correr los riesgos simplemente
porque el mas grande de los peligros de la vida es no arriesgarse.
Las personas que no arriesgan nada, prisioneros de sus temores,
son esclavos que han renunciado a su libertad,
pues solo cuando una persona se arriesga, es libre.
Los pesimistas se quejan del viento;
los optimistas esperan confiadamente que los vientos
cambien de dirección;
y los realistas, ajustan sus velas en la
dirección correcta. Arriésgate;
es cierto que puedes perder,
pero... ¿Has pensado en lo que puedes ganar?

Pascua


¿Qué es la Pascua?

La Pascua es una festividad que generalmente se celebra un domingo de marzo o abril. En algunos países también se festeja en mayo. Para los fieles de la religión cristiana, la Pascua es una de las festividades más importantes del año. Los cristianos creen que Jesús es el hijo de Dios. También creen que Jesús murió y resucitó. En la Pascua se recuerda el día en que Jesús volvió a la vida.


La palabra Pascua probablemente viene de una palabra antigua que significa “primavera”. La Pascua se festeja en la primavera en muchas partes del mundo. Después de un largo y frío invierno, la Pascua es la época en que damos la bienvenida a la nueva vida y crecimiento que trae la primavera. Mucha gente que no es cristiana la celebra por esta razón.


 
   Las personas de distintas partes del mundo celebran la Pascua de diferentes maneras. Algunas tradiciones se celebran en varias culturas. Otras sólo pertenecen a una sola región. Para las personas que participan en esta festividad especial, la Pascua es una ocasión para festejar, estar junto a la familia y celebrar la nueva vida.

Suecia 
Los timbres de las puertas de toda Suecia suenan el jueves y el sábado antes de la Pascua. ¿Quién toca el timbre? ¡Las brujas!
Estas brujas de Pascua en realidad son sólo niñas disfrazadas.

Los antiguos relatos suecos cuentan cómo en la semana anterior a la Pascua las brujas se reúnen.

Por eso, las niñas se visten como brujas en esa ocasión.
A veces, también los niños se disfrazan.
Las pequeñas brujas usan los pañuelos, faldas y delantales de sus madres. Se pintan círculos rojos en las mejillas. Y algunas llevan un palo de escoba.

Las brujas van de puerta en puerta y felicitan a sus vecinos por la Pascua. Cada bruja sostiene una tetera o cafetera de cobre para recibir dulces o dinero de regalo.


Las familias suecas comen la cena de Pascua el sábado por la noche, la víspera de la Pascua. Se dan un festín de pescado, jamón, cordero y huevos hervidos de Pascua.


Luego, los niños buscan los huevos que sus padres escondieron para ellos. Se oculta un huevo para cada niño. El huevo no es de verdad. Está hecho de cartón de colores y está lleno de dulces deliciosos.


Etiopía 
En la noche anterior a la Pascua, los cristianos etíopes llenan sus iglesias. Allí rezan y cantan durante horas. Después de la iglesia, todos se dirigen a su casa a comer con amigos y familiares. La fiesta de Pascua dura dos días o más. A menudo incluye carne de carnero.

Como parte de la celebración, algunas familias leen la Biblia. Muchas personas juegan al
mancala.
El mancala es un juego de mesa que tiene fichas, como las damas o el ajedrez.
Estas fichas pueden ser semillas, piedras o frijoles. El tablero, tallado en madera, tiene huecos o concavidades.
Cada jugador mueve las fichas de una concavidad a otra, tratando de capturar las fichas de los demás jugadores.
El jugador que consiga todas las fichas gana.

Rusia 
En la semana anterior a la Pascua, las familias rusas tienen mucho qué hacer. Todos quieren que su casa esté limpia para la cena de Pascua.
Los niños ayudan a sus padres a quitar el polvo, pasar la escoba y el trapeador.
Algunas personas incluso pintan las paredes para que se vean limpias y nuevas. Entre tarea y tarea, las familias compran ropa nueva para la Pascua.

Muchas familias van a la iglesia la noche anterior a la Pascua.

La misa termina a la medianoche. Pero todavía no es hora de dormir.
¡Es hora del festín de Pascua!
El plato principal es carne asada. También hay muchos huevos de Pascua.
El postre es un queso dulce y cremoso llamado pashka.
El pashka está cubierto con nueces y frutas secas. Es delicioso comerlo con un pastel de Pascua llamado kulich.
El kulich se hornea en una lata para que sea alto. Está relleno de frutas y nueces y cubierto con glasé dulce.

Las celebraciones de la Pascua duran el resto de la semana.

Cuando la gente se encuentra, se dan tres besos y se desean felices Pascuas.
Los niños hacen un juego con los huevos de Pascua. Cada jugador choca su huevo contra el del otro jugador. La persona cuyo huevo se quiebre primero debe dárselo al contrincante.

Algunos de los huevos de Pascua más famosos del mundo provenían de Rusia. Los fabricaba un joyero llamado Peter Carl Fabergé.

En 1885, comenzó a hacer hermosos huevos cada Pascua para los gobernantes de Rusia.
Los hacía con oro, plata y otros metales preciosos, y los cubría con gemas deslumbrantes.
La mayoría de sus huevos podían abrirse y tenían una sorpresa adentro. Uno tenía un barco de oro. Otro, un águila hecha con diamantes.
Los huevos creados por Fabergé son obras de arte conocidas en todo el mundo.

Egipto 
La Pascua es un día de júbilo para los cristianos de Egipto.
Las personas van a la iglesia en la mañana. Luego, se reúnen con sus familias para el festín de Pascua.
Comen pavo, cordero y hojas de parra rellenas con carne y arroz.
Muchos padres obsequian ropa nueva a sus hijos. A veces los niños también reciben dinero.

Para divertirse, los niños celebran concursos donde se hacen rodar huevos. Cada participante hace rodar un huevo por la ladera de una colina. El huevo que llega primero a la base es el ganador.


México 
En México, la Pascua comienza temprano.
Durante la semana antes del domingo de Pascua, la gente participa en muchos desfiles.
Se ponen disfraces y representan la historia de los últimos días de la vida de Jesús.
Una obra llamada la Pasión relata la muerte de Jesús.
En la Ciudad de México, miles de personas participan en la Pasión. Y millones más viajan para ver la representación.

Muchas personas van a la iglesia la víspera de Pascua.

Luego, se reúnen en la plaza del pueblo. Los hombres cuelgan personajes de papel de vistosos colores. Algunos representan enemigos del pueblo mexicano. Un personaje simboliza el diablo. De pronto, los cohetes comienzan a tronar. Los personajes de papel también explotan y caen al suelo hechos confeti. La multitud grita alegremente.

En la mañana de la Pascua, las campanas de la iglesia repican enérgicamente.

La gente va a la iglesia. Después, la plaza del pueblo se llena nuevamente con familias felices.
Los padres les compran helados, raspados y globos a los niños.
En algunos pueblos también hay ferias con juegos mecánicos.

Filipinas 
La Pascua en las Filipinas comienza cuando sale el sol.
Las niñas se disfrazan de ángeles. Las madres las llevan a un extremo del pueblo.
Las mujeres y niñas cargan una estatua de María, la madre de Jesús. La cara de María está cubierta con un velo negro.
El velo representa la tristeza de María porque Jesús ha muerto.

Los muchachos y los hombres van al otro extremo del pueblo. Llevan una estatua de Jesús.

Los dos grupos marchan en una procesión hacia el centro del pueblo.
Cuando se encuentran, colocan las estatuas de María y Jesús juntasy los niños entonan canciones de Pascua.

Una de las niñas le quita el velo a María. Debajo del velo, María sonríe porque está feliz de ver que su hijo ha resucitado de entre los muertos. Se sueltan palomas blancas como símbolo de paz.

Luego, las familias van juntas a la iglesia para celebrar la festividad.

Colombia 
Los burros de San Antero tienen mucho que decir la víspera de Pascua.
La mayor parte del año, los burros trabajan intensamente jalando de carros y arados. Pero en la Pascua, son las estrellas de un concurso de belleza
Las familias de campesinos se esfuerzan para que sus burros luzcan perfectos para el concurso. Cada burro lleva un atuendo.
Los burros machos usan trajes y corbatas. Las hembras lucen vestidos y sombreros. Y algunas usan traje de baño

Todo el pueblo va a ver el concurso de los burros. El macho y la hembra más hermosos ganan.

¿Cuál es el premio? Algo que todo burro desearía ganar. Los burros más hermosos no tendrán que trabajar nunca más.


Alemania 
Los hogares alemanes se llenan de adornos brillantes para la Pascua.
Mucha gente pone narcisos amarillos y f lores de cerezo rosadas.
Las f lores les recuerdan a todos que la primavera ha llegado.
Algunas familias colocan ramas de sauce en un jarrón adentro de la casa. En esas ramas se cuelgan huevos de colores para adornar el árbol de Pascua.

En algunas partes de Alemania, un zorro, una grulla o un cuclillo traen los dulces de Pascua.

Pero en la mayoría de los lugares, los niños esperan la visita de la liebre de Pascua.
El día anterior a la Pascua, los niños arman pequeños nidos con ramitas y paja. Esperan que la liebre de Pascua ponga huevos en los nidos durante la noche.

Algunos niños también hacen un huevo de Pascua especial para sus padres. En ese huevo, escriben la promesa de ayudar con las tareas de la casa.
Temprano en la mañana de Pascua, los niños corren a ver los nidos que hicieron el día anterior.
Encuentran conejos de chocolate, huevos de chocolate y coloridos huevos de Pascua.
Después de comer sus dulces, hacen juegos y una búsqueda de huevos.
También entregan a sus padres los huevos especiales.
Luego, muchas familias van a la iglesia.
El resto del día disfrutan de una buena comida y visitan a sus seres queridos. Juntos comparten la dicha que la Pascua y la primavera traen.




Libertad


 Érase una vez un pájaro, adornado, con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. En fin, un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observarse. Un día, una mujer lo vio y se enamoro de él. Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole de prisa, con los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo con completa armonía. Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.

Pero entonces pensó: Tal vez quiera conocer unas montañas distantes!! Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia de la capacidad de volar del pájaro.

Y se sintió sola. Y pensó: Voy a poner una trampa. La próxima vez que el pájaro venga, no volverá a marcharse.

El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al día siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula.

Todos los días ella miraba al pájaro. Ahí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: eres una persona que lo tiene todo. Sin embargo, empezó a producirse una extraña transformación: como tenía el pájaro y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo el interés. El pájaro, sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar la jaula.

Un buen día el pájaro murió. Ella se puso muy triste y no dejaba de pensar en el. Pero no recordaba la jaula, recordaba, solo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.

Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto del pájaro, era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico.

Sin el pájaro, su vida también perdió sentido y la muerte vino a llamar a su puerta. Por que has venido? le pregunto a la muerte.

Para que puedas volar de nuevo con el por el cielo,- Respondió la muerte-. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más, sin embargo, ahora necesitas de mi para poderlo encontrar de nuevo.




diumenge, 24 d’abril del 2011

El puerco espín


Durante la era glacial, muchos animales morían por causa del frío. Los puerco-espines, percibiendo la situación, resolvieron juntarse en grupos, así se abrigaban y se protegían mutuamente, más las espinas de cada uno herían a los compañeros más próximos, justamente los que ofrecían más calor. Por eso decidieron alejarse unos de otros y comenzaron de nuevo a morir congelados. Entonces precisaron hacer una elección: o desaparecían de la Tierra o aceptaban las espinas de los compañeros.


Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. Aprendieron así a convivir con las pequeñas heridas que la relación con un semejante muy próximo puede causar, ya que lo más importante era el calor del otro. Y así sobrevivieron.


Moraleja:La mejor relación no es aquella que une personas perfectas, sino aquella donde cada uno aprende a convivir con los defectos del otro, y admirar sus cualidades.



Pinchudo, un puerco espín solitario

Pinchudo era un puercoespín muy bonito, sus púas o espinas eran de tres colores: blanco, amarillo y marrón. Era muy tranquilo, dormía de día y se mantenía despierto toda la noche. Como sus hábitos no eran los de los demás animalitos del bosque, no tenía amigos. Además, Pinchudo, como buen puercoespín, era un animal muy solitario.                 
 Al resto de los animalitos del bosque, por un lado les daba pena verlo tan solito, por el otro, tenían miedo de acercarse a él.                 
– A mi me gustaría acercarme, pero cuando él duerme yo estoy despierta y al revés – Decía una ardillita.                  
– ¡Eso es que no ponés voluntad mi hijita.  Por una noche que pases sin dormir no te va a pasar nada! – Contestó la lechuza.      

             – Ay que viva qué sos ¡Vos porque tampoco dormís! ¿Por qué no le das charla entonces?
–   ¿Estás loca? ¿A ver si me pincha un ojo y me lo agujerea?
–   ¿Entonces que me pinche a mi verdad? Se enojó la ardilla.
 Lo cierto era que nadie se acercaba a Pinchudo, pero él tampoco buscaba hacerse ningún amigo. El disfrutaba de su soledad, estaba acostumbrado y no le parecía mal. De vez en cuando, sólo de vez en cuando, sentía una pequeña necesidad de compartir algo con alguien.                    

Por otro lado, los demás animalitos del bosque no entendían realmente el comportamiento de Pinchudo. Si bien ellos no se le acercaban por temor a ser pinchados, se daban cuenta que el puercoespín tampoco les prestaba atención.                 
 – Algo hay que hacer- Dijo la lechuza, cansada de ver solito a Pinchudo. Como ella pasaba gran parte del tiempo con sus ojos abiertos, era la que más conocía los movimientos del puercoespín- Amigos hay que buscar la manera de acercarse a este pobre animal.                    

– ¿Qué pobre, ni pobre? Contestó una culebra – El tampoco nos da ni la hora y nosotros no nos sentimos mal por eso.                  
– La soledad no siempre es buena – dijo la lechuza, quien estaba decidida a lograr que Pinchudo tuviese amigos – Es verdad, no sabemos si él quiere ser nuestro amigo, pero nada cuesta con averiguarlo.        

La lechuza era por demás insistente. Cuando se le ponía algo en la cabeza, no había quien se lo quitara.    
               Ideó un plan para sacar a Pinchudo de su soledad. Todos los animalitos del bosque se turnarían para permanecer despiertos una noche cada uno y poder así acercase a Pinchudo.                   
El primer turno fue de la ardilla, quien a pesar de sus múltiples intentos de entablar conversación con el puercoespín, no tuvo éxito. Le contó dos cuentos, le ofreció unas cuántas nueces, pero aún así Pinchudo no mostró ningún interés.                 
 La noche siguiente fue el turno de la culebra, quien tampoco logró gran cosa. Como cantaba muy lindo, le cantó dos canciones. Esto sorprendió  mucho a Pinchudo, ya que no es común que una culebra cante, pero tampoco entabló conversación.                 
 Así pasaron varios animales y todos con el mismo resultado. Decepcionados, los animalitos creyeron que habían perdido la batalla por sacar Pinchudo de su soledad.
  -¡No está muerta quien pelea! Gritó la lechuza insistente- Hoy es mi turno y no me daré por vencida.                 

La pobre lechuza se la pasó chistando toda la noche, como Pinchudo parecía no escuchar, se acercó a él y lo miró fijamente más o menos por tres horitas, pero nada logró. Llegó la mañana  y la pobre estaba exhausta.                 
– No hay caso amigos – dijo muy triste – no hay nada que hacer a este bicho le gusta demasiado la soledad, qué lástima, ser pierde tantas cosas lindas….                 
 – Allá él entonces – dijo la ardilla mientras comía las nueces que el puercoespín no había aceptado. 

                 Sin embargo, el esfuerzo de estos animalitos no había sino inútil como ellos pensaban.                    
Esa noche, ningún habitante del bosque se turnó para sacar de su soledad a Pinchudo y por primera vez el puercoespín notó que algo le faltaba.                 
 Cierto era que nunca había necesitado demasiado la compañía de nadie, pero también lo era que a partir de las visitas de todos los animalitos Pinchudo conoció otra realidad.                    
En su momento no supo apreciar las nueces, ni los cuentos, tampoco las canciones de la culebra ni los ojos mirones de la lechuza, pero ahora que volvía  a estar solito se sintió diferente.                  
Su soledad nunca le había molestado pues así están acostumbrados a vivir todos los puercos espines, pero debía reconocer que un poco de compañía venía muy bien, aunque más no fuera de vez en cuando.                 
 

 Decidido a entablar amistad con sus compañeros, se acercó a ellos. Al verlo llegar, todos se sorprendieron. La mayoría retrocedió unos cuantos pasos por temor a ser pinchados, la lechuza abrió los ojos de tal manera que parecían estar ya fuera de su cabeza y a la ardilla se le cayeron las nueces de la boca.

   
Pinchudo les pidió disculpas y les explicó que realmente no estaba acostumbrado a necesitar compañía, pero que reconocía que, ahora que nadie se acercaba a él por la noche, había aprendido lo que era la verdadera soledad. Les dijo que hasta ese momento no le había molestado estar solo. Pues nunca había sabido lo que era tener un amigo, pero que ya no tenía ganas de seguir viviendo de la misma manera.                    
Por su parte, los animalitos también pensaron en todas las veces que, por miedo a pincharse, no se habían acercado al puercoespín.      
             La soledad puede tener distintos motivos: miedo, vergüenza o muchas otras cosas.  Puede disfrutarse a veces o puede hacer sufrir. Es importante aprender que hay quienes prefieren vivir más en soledad, pero eso no justifica dejar solo a alguien. Siempre, en algún momento de la vida de todos, la compañía y el afecto son necesarios.                 
 Así lo entendieron los animalitos del bosque y Pinchudo también. A partir de ese día, aunque no todos los días, alguien acompañaba al puercoespín durante la noche. Pinchudo había aprendido lo hermoso que es tener compañía, pero a su vez, seguía necesitando su espacio de soledad. Los animalitos por su parte, habían aprendido -en primera instancia- que no es bueno alejarse de alguien por temor y que está bien respetar que quienes tenemos a nuestro lado, a veces prefieran estar solo.                 
 Por eso, sólo algunas noches se escuchaban canciones cantadas a dúo por una culebra y un puercoespín, algunas otras un cuento contado por una ardilla a un atento Pinchudo que masticaba ricas nueces. Y, aunque esto no pasaba todas las noches, todos estaban contentos, ya nadie se temía, nadie estaba solito y todos respetaban las necesidades de los demás. 



Amor y estaciones


El 49 por ciento de los europeos cree que el verano es la estación perfecta para la pasión, según el estudio 'Amor y estaciones' elaborado por 'Meetic'. Así, los encuestados relacionan los medes de junio julio y agosto con las relaciones apasionadas, mientras que la primavera es, para la mayoría, el momento ideal pata conocer a gente nueva. Sólo hay un país que discrepa sobre estos resultados, Alemania. Los alemanes consideran el invierno como el más idóneo para las relaciones amorosas. Pero es sin duda la primavera la estación favorita para los encuestados. Esta época ha resultado la ideal para conocer gente nueva, irse a vivir con la pareja o tener hijos.

 
Italia es el país en el que más relacionan la pasión con el verano alcanzando un 53 por ciento seguido de Francia donde el 52 por ciento coincidió con esta respuesta y de España, que es el tercero de la lista en relacionar la época estival con la pasión (un 45 por ciento)
 Mientras, Alemania es el país que se sitúan en último lugar, ya que el verano no es su estación favorita para las relaciones amorosas.
 
Y es que para los germanos el invierno es la época ideal para tener relaciones apasionadas con sus parejas. Pero ésta es la única diferencia entre los alemanes y el resto de europeos, ya que es unánime que la llegada del calor, en primavera, es la mejor época para conocer gente nueva. Así lo creen el 22 y el 23 por ciento de españoles y franceses, respectivamente --aunque ambos siguen prefiriendo el verano-- mientras que el 51 por ciento de los teutones eligen la primavera para darse a conocer.



Los italianos, por su parte, aseguran en un 40 por ciento que la estación de las flores es la propicia para enamorarse. Al otro lado, está el otoño que sólo es elegida por el tres por ciento de los encuestados como estación ideal para encontrar el amor, según revela el estudio realizado en Italia, Francia, España y Alemania. Por ello, la primavera es, sin duda, la elegida como estación más romántica.

En concreto cuatro de cada diez encuestados creen que los meses de marzo, abril y mayo son los más propicios para irse a vivir con la pareja. Así lo asegura el 21 por ciento de los europeos. Por países, el 12 por ciento de los españoles cambia de dirección en el mes de las flores, frente al 7 por ciento que lo prefieren hacer en otoño. Los franceses, en un 15 por ciento de las ocasiones prefiere mudarse en primavera, frente al 10 por ciento que elige el verano. por último, el 30 por ciento de los italianos también apuesta por el calor primaveral para trasladar muebles y los alemanes de decantan también por esta estación (27%) para comenzar una vida en común.

En lo referente a la estación favorita para tener un hijo también encabeza la lista la primavera. Así, el 31 por ciento de los 5.000 encuestados así lo considera. En concreto, casi la mitad de los italianos y el 31 por ciento de los alemanes están de acuerdo con esta afirmación. Por su parte, Francia, con un 22 por ciento, es el país con menor tasa de natalidad en la época de las flores.


dissabte, 23 d’abril del 2011

La leyenda de Sant Jordi

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Según la tradición popular, San Jorge era un militar romano nacido en el siglo III en la Capadocia (Turquía). El santo, que servía bajo las órdenes del emperador Diocleciano, se negó a ejecutar un edicto del emperador que le obligaba a perseguir a los cristianos y por esta razón fue martirizado y decapitado por sus coetáneos. Muy pronto se empezó a venerar como santo en la zona oriental del Imperio Romano y enseguida aparecieron historias fantásticas ligadas a su figura.
La gesta de san Jorge y el dragón se hizo popular en toda Europa hacia el siglo IX bajo el nombre de "Leyenda áurea" y fue recogida por el arzobispo de Génova, Iacopo da Varazze, más conocido como Iacobus de Voragine, en 1264, en el libro 'Legenda sanctorum'. En esta versión, sin embargo, la acción transcurría en Libia.
La versión de la leyenda más popular en Cataluña explica que en Montblanc (Conca de Barberà) vivía un dragón terrible que causaba estragos entre la población y el ganado. Para apaciguarlo, se sacrificaba al monstruo una persona escogida por sorteo. Un día la suerte señaló a la hija del rey, que habría muerto de no ser por la aparición de un bello caballero con armadura que se enfrentó al dragón y lo mató. La tradición añade que de la sangre derramada nació un rosal de flores rojas.
Esta misma leyenda, con ligeras variaciones, se repite en las tradiciones populares de Inglaterra, Portugal y Grecia, entre otros países.


Resulta peculiar ver a todo el mundo paseando tranquilamente por la calle con una rosa y mirando grandes librerías al aire libre.
¿Qué pasa el 23 de Abril en Catalunya, en Valencia y en Mallorca?
Pues que es la Diada de Sant Jordi, el patrón de los Países Catalanes.
La tradición de la rosa y el libro es muy antigua y está muy arraigada en toda la sociedad y en todas las edades
Las mujeres reciben una rosa de su amado y ellos son recompensados con un libro.
Es usual regalar la rosa a todas aquellas personas que quieres.



La tradición del libro es sencilla de explicar; en este día se conmemora la muerte de dos grandes plumas de la Historia de la Literatura: Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

Esta fecha está declarada por la Unesco como el día del libro. La historia de la rosa, es más compleja, pero está rodeada por una aureola de romanticismo que la hacen especial.
Todo nace a partir de una leyenda medieval:
  

Había una vez un monstruo que vivía en un lago al lado de una pequeña ciudad. Su presencia tenía atemorizada a toda la población y su aliento llegaba hasta el interior del recinto amurallado. Para evitar su ira y no tentar su ferocidad, los ciudadanos tenían que llevarle cada día dos ovejas.

Pero las ovejas se acabaron y el cruel animal amenazaba con atacar y arrasar toda la población.


Por eso el rey decidió que se le iban a entregar personas.
Mandó que todos los padres diesen a sus hijos, uno por uno, a la fiera.
Siguiendo un sistema de azar; pero un día, por este sistema, le tocó a la hija del rey.
Este, lleno de pesar, dijo al pueblo que repartiría todos sus bienes si la princesa era dispensada de su muerte segura.

El pueblo no lo quiso, incluso amenazaron con quemar el palacio real, por eso aceptó y libró a su hija a la bestia.
Cuando la princesa ya había hecho gran parte del camino sola, pasó por allí un caballero sobre un gran corcel blanco.

Este, viendo a la doncella desconsolada le preguntó qué le pasaba.
Ella se lo explicó y, cuando se percató de que el dragón se acercaba hacia donde estaban, el caballero tomó la lanza y se enfrentó con la cruel fiera.
  
Sant Jordi, que era el caballero, hirió gravemente la bestia, la ató con el ceidor de la princesa y lo pasearon por toda la ciudad como un perro indefenso para demostrar que estaba vencido.
Finalmente, el caballero le clavó con fuerza la lanza y lo mató definitivamente.

De su sangre, nació un rosal bellísimo, del cual cortó la rosa más hermosa para entregársela a la dama.

De aquí nace la tradición de la rosa como presente del día de Sant Jordi.












Nuestro amor es verdadero

Nos amamos de verdad,
somos de aquellos
que encontraron
a la persona
para amar
y ser amado...
Nuestro amor
es verdadero,
es simple, sincero,
no tiene nada
de espectacular,
nos nace en forma
totalmente natural,
el amarnos con el alma,
el querernos sin mirar,
porque nos brota
como si fuera
una primer gota
de una vena expuesta
que sangra felicidad...
Nuestro amor
es tan verdadero
como el amanecer,
como el alba,
como el fluir del agua,
de los ríos o las montañas...
Nuestro amor es
de ligítimo sentimiento,
no nos presionamos,
no nos obligamos
nunca a nada...
Cada uno vive
el sentimiento del otro,
porque compartimos
nuestros corazones
que laten
con iguales emociones,
porque nos une,
nada menos y nada más
que este amor
que nació y
está echo a medida
de los dos...
Somos seres afortunados,
porque gracias
a este amor verdadero,
nos seguiremos amando

Nada en común tenemos


Nada en común tenemos; sin embargo
te escucho emocionada;
va tejiendo la luna hebras sutiles
en su telar de plata.
     
Abre la noche su corola fresca,
húmeda y constelada
en el círculo inmenso del espacio...
Y las horas se paran.
     
Canta el viento andariego cantos locos
que aprendió en la montaña;
peina la cabellera de los pinos
y brinca entre las zarzas.
     
Los arrayanes florecidos sueltan
su más rica fragancia
y en la pelusa de los llanos verdes
las luciérnagas bailan.
     
Mientras hablas, escondo mi tristeza
y te escucho, callada.
Eres tan claro y tan sencillo, tienes
transparencia de agua.
     
Despliega la ilusión en tus pupilas
su red de luces mágicas
y en tus labios agita el beso tímido
alas atolondradas.
     
Adivino el impulso que sofocas.
¿Dijiste que me amabas?
¡Niño, qué mal comprendes el sentido
que encierra esa palabra!
     
Raíz que viene del profundo abismo
de las vidas pasadas,
con sus menudas flores de mentira
y sus frutas amargas.
     
Aún no miran tus ojos jubilosos
detrás de tu mirada;
se alcanza a ver el fondo de las cosas
después de muchas lágrimas.
     
¿Qué podría ofrecerte? ¿Qué sabrías
de mi pena apretada,
de mi amor mutilado y retorcido,
que sabrías de mi alma?
     
¿De mi canción que vuela hasta el lucero
y camina descalza?
¿De mi sed de belleza? ¿De mi ensueño
que me duele y me salva?
     
Nada entiendes de mí. Sólo me quieres.
Me codicias por rara.
¡Juventud delirante que desea
siempre lo que no alcanza!
     
Deleita tu palabra de ternura
en mi oído enredada
y la quietud de seda que nos une
cuando tu voz se calla.
     
Quisiera florecer en esta noche,
reír con risa franca,
abrir los brazos a la dulce vida
y encender mi esperanza.
     
Pero ya ves, tú empiezas el camino,
yo regreso cansada;
y dolores y sombras y recuerdos,
me persiguen y atajan.
     
La verdad en voz baja:
Por eso el quieto corazón te dice
Nada en común tenemos. El encanto
de esta noche no basta.

Claudia Lars



José Zorrilla

José Zorrilla 
(1817-1893)
 
José Zorrilla nació en Valladolid (1817). Su padre, José Zorrilla, era hombre de rígidos principios, absolutista y partidario del pretendiente don Carlos; su madre, Nicomedes Moral, mujer piadosa, sufrida y sometida al marido. Tras varios años en Valladolid, Burgos y Sevilla, la familia se estableció en Madrid, donde el padre ejerció con gran celo el cargo de superintendente de policía y el hijo ingresó en el Seminario de Nobles.

Estudió leyes en las universidades de Toledo y Valladolid (1833-36), con nulo aprovechamiento. Durante unas vacaciones se enamoró de una prima, a la que evoca en "Recuerdo del Arlanza", era éste el primero de una larga lista de amores.

Huyó de la casa paterna (1836), refugiándose en Madrid, donde la fama lo sacó súbitamente (1837) de una vida oscura y llena de privaciones: Zorrilla, un joven delgado y pálido, como lo han retratado varios contemporáneos, se reveló como poeta al pie del sepulcro de Larra, leyendo emocionadamente una composición en honor del suicida, cuando toda la capital se hallaba reunida en el cementerio para rendirle el último tributo. 


 
Se casó con Florentina O’Reilly (1839), viuda bastante mayor que él y con un hijo. No fue el dinero el motivo de la boda, pues estaba arruinada. Aparte la edad, varias causas concurrieron a hacer infeliz el matrimonio: la antipatía del hijo hacia el intruso, las riñas entre mujer y suegra, la desaprobación del padre.

Viajó a Francia (1845), asistiendo en París a algunos cursos de la Facultad de Medicina y relacionándose con Dumas, George Sand, Musset y Gautier. Ese mismo año murió su madre, dejándole profunda melancolía.

De regreso en Madrid (1846), recibió varios honores dos año más tarde: se le nombró miembro de la Junta del recién fundado Teatro Español; el Liceo organizó una sesión para exaltarle públicamente; la Real Academia lo admitió en su seno, aunque sólo tomaría posesión en 1885. Pero la muerte del padre (1849) le causó un duro golpe: su progenitor se negó a perdonarle la huida y la boda, dejando un enorme peso en la conciencia del hijo. Por otro lado, le legó considerables deudas.

Huyendo de su mujer, se estableció en París (1851) y Londres (1853), a donde le acompañaron los inseparables apuros económicos. En París endulzó sus penas Leila, a quien amó apasionadamente. En tanto que en la capital británica hizo amistad con el famoso relojero Losada que le ayudó.

Embarcó, por fin, rumbo a México ( 1854-66), interrumpiendo su estancia allí para pasar un año en Cuba (1858). Llevó en aquel país una vida de aislamiento y pobreza, sin mezclarse en la guerra civil, que dividía a federales y unitarios. Cuando Maximiliano ocupó el poder (1864), Zorrilla se convirtió en poeta áulico y fue nombrado director del Teatro Nacional.

 
Muerta su esposa, regresó a España (1866), donde se le admiraba, pero se le creía superado. El fusilamiento de Maximiliano, abandonado a su triste suerte por el Papa y Napoleón III, le produjo una profunda crisis religiosa.

Casado de nuevo con Juana Pacheco (1869), siguió en permanentes apuros económicos, de los que apenas lograrían sacarle ni una comisión gubernamental en Roma (1873) ni una pensión nacional otorgada tardíamente.

Se hizo famoso dando recitales públicos y obtuvo numerosos honores entre los que sobresalen su nombramiento de cronista de Valladolid (1884) y su coronación como poeta nacional en Granada (1889).

Murió en Madrid (1893), tras una intervención quirúrgica para extraerle un tumor cerebral. Su entierro fue un gran homenaje de admiración.

Hay en la vida de Zorrilla algunos detalles de gran interés para comprender la orientación de su obra. En primer lugar, las relaciones con su padre. Hombre éste despótico y severo, rechazó sistemáticamente el cariño de su hijo, negándose a perdonarle sus errores juveniles. El escritor cargaba consigo una especie de complejo de culpa, y para superarla decidió defender en su creación un ideal tradicionalista muy de acuerdo con el sentir paterno. Dice en Recuerdos del tiempo viejo: "Mi padre no había estimado en nada mis versos: ni mi conducta, cuya clave él sólo tenía".

Importante es destacar su temperamento sensual, que le arrastraba hacia las mujeres: dos esposas, un temprano amor con una prima, amores en París y México, dan una lista que, aunque muy lejos de la de don Juan, camina en su misma dirección. El amor constituye uno de los ejes fundamentales de toda su producción.

 
 No es ocioso preguntar, como tercer factor condicionante, sobre la salud de Zorrilla. A cierta altura de su vida, en efecto, se inventó un doble, loco (Cuentos de un loco, 1853), que aparece casi obsesivamente después. En Recuerdos del tiempo viejo habla de sus alucinaciones y sonambulismo. ¿Cuándo apareció el tumor cerebral y cómo afectó su comportamiento? Quizá el papel predominante de la fantasía en el escritor encuentre una explicación por este lado.

De su carácter ha dicho su biógrafo Narciso Alonso Cortés que era ingenuo como un niño, bondadoso y amigo de todos, ignorante del valor del dinero y ajeno a la política. Conviene resaltar, además, su independencia, de la que se sentía muy orgulloso. En versos que recuerdan a los de Antonio Machado, confesó que a su trabajo lo debía todo, y llegó a rechazar lucrativos puestos públicos por no sentirse preparado: "Yo temo -afirma en sus Recuerdos...- que nuestra revolución va a ser infructífera para España por creernos todos los españoles buenos y aptos para todo y meternos todos a lo que no sabemos".

Texto extraido de: http://www.los-poetas.com/