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dimarts, 2 d’agost del 2011

Somos


Somos lo que somos en esencia.
        Somos lo que queremos ser y lo que nos van dejando ser.
         Somos el veraz producto de afirmaciones y también, de  muchas negaciones.
         Somos fruto maduro de posibilidades, alegría y dolor, fortalezas y debilidades…La valentía. El miedo. El riesgo. El arrojo. Error y acierto.
         Somos la mano que abrimos y cerramos las puertas y también la que golpea cuando están cegadas.
         Somos los pasos que andan un camino de rectas, curvas y contracurvas, cruces, atajos, empalmes  e intersecciones.
         Somos lo que buscamos. Somos lo que encontramos. Somos lo que no hallamos. Causa y consecuencia.
         Somos nuestra elección y también, alguna que otra, elección de los demás.
         Somos un cuerpo; pero sobretodo un espíritu potente.
         Somos un espacio físico que se expande y un territorio intelectual que se propaga.
         Somos nuestra propia luz; por lo tanto la proyección de nuestra propia sombra.
         Somos como nos vemos; pero, también como nos ven.
         Somos una valija repleta de sueños y un espejo triturado de múltiples realidades.
         Somos anillo vital de compromiso. Alforja de responsabilidades. Con derechos. Con deberes. Con nosotros. Con el otro.
         Somos uno con uno y uno en un millón. Hacia adentro… para afuera.
         Somos el ropaje que llevamos puesto, el atuendo que nos quitamos ayer y  ese traje que nunca nos atrevimos usar.
         Somos el río y su ribera, la planta, la semilla…las dos caras de una misma moneda.
         Somos recuerdos reciclados en el hoy. Ancestral esperma. Registro de voces de otros tiempos y padrón de épocas futuras.
         Somos herencia, presencia, “aquí y ahora”, sello, huella dactilar, profundo surco…Seguros. Vulnerables. Carne y emoción. Momento y eternidad. Únicos.
 
         Pero, aún así, no somos en su totalidad…Siempre “estaremos  siendo” hasta el último momento de nuestra existencia.
 
Carlos Alberto Boaglio


dilluns, 11 de juliol del 2011

Distancia

“A propósito de la distancia…”

 

“No entiendo esta distancia

de tanto tenerte cerca

y estar tan lejos

 al mismo tiempo”.

 

 

 

         La distancia no está en las manos, en el saludo, en los pañuelos.

         La distancia no está en los caminos, ni siquiera, en el tiempo.

         La cercanía no está en el territorio, ni en los metros o kilómetros.

         La cercanía no está, ni siquiera en el espacio que pueda separar a los individuos.

         Se puede palpitar estar cerca y lejos simultáneamente.

         Se puede presentir que el espacio físico no es condición indispensable para estar juntos.

         La verdadera distancia entre las personas está en sus almas.

         La verdadera cercanía está en el encuentro.

         El encuentro se producirá, sólo, cuando sus espíritus se entrelacen danzando en sintonía… atravesando senderos de afectos, conexión intelectual, admiración, amor… mutua comunicación, más allá de las palabras…en una natural y sincera integración del uno con el otro.

         Cuando se produzca la verdadera y definitiva unión ella traspasará los tiempos y todos los espacios.

         Cuando hayamos comprendido, vivenciado y sentido el verdadero encuentro los hombres comenzaremos a definir un nuevo concepto de distancia y a percibir otro significado de la palabra “siempre”.

         Los seres humanos tenemos la urgente necesidad de encontrarnos más allá del simple contacto físico…

         Entonces, la vulgar distancia no será un obstáculo para percibirnos y palpitarnos.

  CARLOS ALBERTO BOAGLIO 



dissabte, 9 de juliol del 2011

Cuando yo me vaya

Cuando yo me vaya, no quiero que llores,
quédate en silencio, sin decir palabras,
y vive recuerdos, reconforta el alma.

Cuando yo me duerma, respeta mi sueño,
por algo me duermo; por algo me he ido.

Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada,
y casi en el aire, con paso muy fino,
búscame en mi casa,
búscame en mis libros,
búscame en mis cartas,
y entre los papeles que he escrito apurado.

Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco
y puedes usar todos mis zapatos.

Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama,
y cuando haga frío, ponte mis bufandas.

Te puedes comer todo el chocolate
y beberte el vino que dejé guardado.

Escucha ese tema que a mí me gustaba,
usa mi perfume y riega mis plantas.

Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima,
corre hacia el espacio, libera tu alma,
palpa la poesía, la música, el canto
y deja que el viento juegue con tu cara.
Besa bien la tierra, toma toda el agua
y aprende el idioma vivo de los pájaros.

Si me extrañas mucho, disimula el acto,
búscame en los niños, el café, la radio
y en el sitio ése donde me ocultaba.

No pronuncies nunca la palabra muerte.
A veces es más triste vivir olvidado
que morir mil veces y ser recordado.

Cuando yo me duerma,
no me lleves flores a una tumba amarga,
grita con la fuerza de toda tu entraña
que el mundo está vivo y sigue su marcha.

La llama encendida no se va a apagar
por el simple hecho de que no esté más.

Los hombres que “viven” no se mueren nunca,
se duermen de a ratos, de a ratos pequeños,
y el sueño infinito es sólo una excusa.

Cuando yo me vaya, extiende tu mano,
y estarás conmigo sellada en contacto,
y aunque no me veas,
y aunque no me palpes,
sabrás que por siempre estaré a tu lado.

Entonces, un día, sonriente y vibrante,
sabrás que volví para no marcharme.

 Carlos Alberto Boaglio

dimarts, 5 de juliol del 2011

A pesar de todo


A pesar de que se duermen mis sentidos por rutina.
A pesar de esta apatía que bosteza enmohecida.
A pesar de muchas broncas que quedaron escondidas.
A pesar de mis fracasos, mis pecados, mis caídas.
A pesar ya de ilusiones que están por siempre dormidas,
y de fantasmas internos prendidos de mis pupilas.

A pesar de que me invento muchas veces la sonrisa.
A pesar de que me trague mis verdades, mis mentiras.
A pesar de mis defectos, de mi cólera, de mi ira,
de mis eternos miedos que desde mi alma silban,
y que viva disfrazando mis pequeñas cobardías.

A pesar de mi pasado que me espía a escondidas.
A pesar de mis angustias que rasguñan mis costillas.
A pesar de mi energía que se agota, se termina,
y del paso de los años, de mis luchas, mis heridas.

A pesar de todo eso... sigo apostando a la vida.

Carlos Alberto Boaglio
del libro "En Voz Baja" de Editorial Santa María