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diumenge, 2 d’octubre del 2011

Alguien sueña

¿Qué habrá soñado el Tiempo hasta ahora, que es, como todos los ahoras , el ápice? 
Ha soñado la espada, cuyo mejor lugar es el verso.
Ha soñado y labrado la sentencia, que puede simular la sabiduría. 
Ha soñado la fe, ha soñado las atroces Cruzadas.
Ha soñado a los griegos que descubrieron el diálogo y la duda.
Ha soñado la aniquilación  de Cartago por el fuego y la sal.
Ha soñado la palabra, ese torpe y rígido símbolo.
Ha soñado la dicha que tuvimos o que ahora soñamos haber tenido.
Ha soñado la primera mañana de Ur. 
Ha soñado el misterioso amor de la brújula. 
Ha soñado la proa del noruego y la proa del portugués. 
Ha soñado la ética y las metáforas del más extraño de los hombres, el que murió una tarde en una cruz. 
Ha soñado el sabor de la cicuta en la lengua de Sócrates. 
Ha soñado esos dos curiosos hermanos, el eco y el espejo. 
Ha soñado el libro, ese espejo que siempre nos revela otra cara.
Ha soñado el espejo en que  Francisco López Merino y su imagen se vieron por última vez.
Ha soñado el espacio. Ha soñado la múscia, que puede prescindir del espacio. 
Ha soñado el arte de la palabra, aún más inesplicable que el de la música, porque incluye la música. 
Ha soñado una cuarta dimensión y la fauna singular que la habita. 
Ha soñado el número de la arena. 
Ha soñado los números transfinitos, a los que se llega contando. 
Ha soñado al primero que en el trueno oyó el nombre de Thor. 
Ha soñado las opuestas caras de Jano, que no se verán nunca. 
Ha soñado la luna y los dos hombres que caminaron por la luna. 
Ha soñado el pozo y el péndulo. 
Ha soñado a Walt Whittman, que decidió ser todos los hombres, como la divinidad de Spinoza. 
Ha soñado el jazmín, que no puede saber que lo sueñan. 
Ha soñado las generaciones de hormigas y las generaciones de los reyes. 
Ha soñado la vasta red que tejen todas las arañas del mundo. 
Ha soñado el arado y el martillo, el cáncer y la rosa, las campanadas del insomnio y el ajedrez. 
Ha soñado la enumeración que los tratadistas llaman caótica y que de hecho es cósmica, porque todas las cosas están unidas por vínculos secretos. 
Ha soñado a mi abuela Frances Haslam en la guarnición de Junín, a un trecho de las lanzas del desierto, leyendo su Biblia y su Dickens.
Ha soñado que en las batallas los tártaros cantaban. 
Ha soñado la mano de Hokusai, trazando una línea que será muy pronto una ola.
Ha soñado a Yorick, que vive para siempre en unas palabras del ilusorio Hamlet.
Ha soñado los arquetipos. 
Ha soñado que a lo largo de los veranos, o en un cielo anterior a los veranos, hay una sola rosa. 
Ha soñado las caras de tus muetos, que ahora son empañadas fotografías.
Ha soñado la primera mañana de Uxmal. 
Ha soñado el acto de la sombra.
Ha soñado las cien puertas de Tebas. 
Ha soñado los pasos del laberinto.
Ha soñado el nombre secreto de Roma, que era su verdadera muralla. 
Ha soñado la vida de los espejos. 
Ha soñado la vida de los espejos. 
Ha soñado los signos que trazará el escriba sentado. 
Ha soñado una esfera de marfil que guarda otras esferas. 
Ha soñado el calidoscopio, grato a los ocios del enfermo y del niño. 
Ha soñado el desierto. 
Ha soñado el alba que acecha. 
Ha soñado el Ganges y el Támesis, que son nombres de agua.
Ha soñado mapas que Ulises no habría comprendido. 
Ha soñado a Alejandro de macedonia.
Ha soñado el muro del Paraíso, que detuvo a Alejandro. 
Ha soñado el mar y la lágrima.
Ha soñado el cristal.
Ha soñado que alguien lo sueña. 

Jorge Luis Borges
 

divendres, 22 de juliol del 2011

Dime...

 
Dime por favor donde no estás
en qué lugar puedo no ser tu ausencia
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en que vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descanzar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo,
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor donde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero. 
 
Jorge Luis Borges

dijous, 9 de juny del 2011

A los amigos




No puedo darte soluciones para todos tus problemas en la vida,
no tengo respuesta para tus dudas o temores.
Pero puedo escucharte y compartirlos contigo.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito apoyarte, estimularte y ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes actuar,
pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.
No estabas arriba ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Gracias por serlo.


Jorge Luis Borges 



dijous, 10 de febrer del 2011

Los dos reyes y los dos laberintos

Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían.

Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres.

Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta.

Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo a1 rey de Babilonia que él en Arabia tenía un laberinto mejor y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día.

Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto.

Cabalgaron tres días, y le dijo: "¡Oh, rey del tiempo y substancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso."

Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con aquel que no muere.
Jorge Luis Borges