dilluns, 21 de febrer del 2011

Las Alas Son Para Volar


Cuando un niño empieza a dar sus primeros pasos es muy seguro que en algún momento caerá, aquí lo importante es transmitirle que los golpes son parte del aprendizaje pero que si insiste muy pronto hasta correrá.
 
Las Alas Son Para Volar....

... Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
—Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de olar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado. —Pero yo no sé volar –contestó el hijo.
—Es verdad... –dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
—Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.
El hijo dudó:
—¿Y si me caigo?
—Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento –contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente le dijeron:
—¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado...
¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas?
¿Quién necesita volar?
Los más amigos le aconsejaron:
—¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio?
Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:
—¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.
—Hijo mío –dijo el padre— para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen.
Es como para tirarse en un paracaídas. Necesitas cierta altura antes de saltar.
"Para volar hay que empezar corriendo riesgos. Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre."

Se deja de querer


Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer;
es como abrir la mano y encontrarla vacía
y no saber de pronto qué cosa se nos fue.

Se deja de querer...
y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed,
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer...
Y es como el ciego que aún dice adiós llorando
después que pasó el tren,
o como quien despierta recordando un camino
pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer...
como quien deja de andar una calle sin razón, sin saber,
y es hallar un diamante brillando en el rocío
y que ya al recogerlo se evapore también.

Se deja de querer...
y es como un viaje detenido en las sombras
sin seguir ni volver,
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer...
y es como un niño que ve cómo naufragan sus barcos de papel,
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer...
y es como un libro que aún abierto hoja a hoja quedó a medio leer,
y es como la sortija que se quitó del dedo
y solo así supimos... que se marcó en la piel.

Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer. 

José Ángel Buesa 

Calçotada

Retrato


Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos... Nada grave,
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.

Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-,
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.

Manuel Machado


Refranes (9)


Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Al alba del puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le Casca.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Al amigo, nunca lo pruebes.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Al asno no pidas lana.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Al asno, el palo, y a la mujer, el regalo.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Al ave de paso, cañazo.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Al bien, buscarlo; al mal, esperarlo.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te has de llegar.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Al buen día, métele en casa.
Al buen entendedor con pocas palabras basta.
Al buen jugador la pelota le viene.
Al buen pagador, no le duelen prendas.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Al buen vino, buen tocino.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Al buey viejo no cates abrigo.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Al burro muerto, la cebada al rabo.
Al burro viejo, la mayor carga y el peor aparejo.
Al caballo y al amigo no hay que cansarlos.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Al catarro, dale con el jarro.
Al cerdo mas ruin, la mejor bellota.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Al desdén con el desdén.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Al desganado, darle ajos.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
Al diablo y a la mujer, nunca les falta que hacer.
Al dolor de cabeza, el comer le endereza.
Al endeble todos se le atreven.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Al enemigo, ni agua.
Al enfermo que es de vida, el agua es medicina.
Al erizo, Dios le hizo.
Al espantado, la sombra le basta.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Al freír de los huevos lo veréis.
Al freír será el reír.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Al gusto estragado, lo dulce le es amargo.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
Al hombre de más saber una mujer sola le echa a perder.
Al hombre de rejo, vino recio.

Confianza


Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.
Mar con olas trajineras
—mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.
Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
—mientras haya—
y viento para la vela.
Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.
Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.
Agua como se la quiera
—mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.
Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
—mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.
Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.
Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.
Colores que a sus ausencias
—mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.
Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
—mientras haya—
señalada con sus huellas.
Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.
Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.
Susurros de estrella a estrella
—mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.
Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
—mientras haya—
amanecer de poema.
Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga. 

Pedro Salinas 


Antonio Machado

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Antonio Machado
(1875-1939)

En Sevilla nace en 1875 Antonio Machado y Ruiz, hijo de un estimable folclorista. En 1883 se traslada la familia a Madrid y Antonio, como sus otros hermanos, estudia en la Institución Libre de Enseñanza. Continúa el Bachillerato en los Institutos de San Isidro y Cisneros (aunque no lo terminaría hasta los 25 años). 

Al morir su padre en 1893 y su abuelo en 1895 sobrevienen dificultades económicas y Antonio empieza un trabajo como actor teatral. En 1899 se traslada - con su hermano Manuel - a París donde trabaja como traductor y entra en contacto con la vida literaria parisiense. Posteriormente, en una segunda estancia en París (1902) conoce a Rubén Darío, con quien le unen mutuos lazos de admiración.

La publicación de Soledades (1903) lo revela como poeta extraordinario.

En 1907 obtiene la cátedra de francés en el Instituto de Soria. Allí pasa una etapa fundamental de su vida. En 1909 se casa con Leonor Izquierdo, una muchacha de 16 años, aunque tres años después, en 1912, ésta fallece en Soria. Antonio, desesperado, abandona la ciudad castellana y se traslada a Baeza. No obstante su corazón queda en Soria.

En 1919 se traslada a Segovia donde desarrolla una intensa actividad de cultura popular. Es elegido miembro de la Real Academia Española en 1927. Conoce por entonces a Pilar Valderrama, la Guiomar de sus últimos poemas amorosos. Y en 1931 obtiene una cátedra en el Instituto Calderón, de Madrid (más tarde pasará al Instituto Cervantes).

En Madrid le sorprende la guerra. Firme partidario de la República, tiene que trasladarse a Valencia; en un pueblecito vecino, Rocafort, vive y escribe en defensa de su España, hasta 1938, en que va a Barcelona, para refugiarse al año siguiente en Francia con su madre. Ambos, muy enfermos, son acogidos en un hotelito de Collioure, donde el 22 de febrero de 1939 muere el poeta. 
Tres días después fallece su madre. 


 

Desde mi silencio

 
Soy más fuerte que mis brazos
y más débil que mi llanto;
más triste que mis suspiros,
más alegre que mi canto.
 
Soy la que tú no conoces:
la que vive sepultada
tras los labios y la piel,
tras la frente y la mirada.
 
Soy aquella que no has visto;
soy la que alienta escondida
entre los impenetrables
muros de su propia vida.
 
Pero detrás de mí misma,
desde mi silencio a voces,
soy la que he querido ser:
soy la que tú no conoces. 
 
             Dora Castellanos
 
 

Te amo


Fueron palabras cálidas, desnudas,
nunca escuchadas antes;
rompieron en mis jóvenes oídos
como brisa de abril en los pinares.
Me dijo: “Te amo”, y en sus manos tibias
se encendieron diez águilas reales,
volando sobre mí en círculos breves,
y se alteró mi sangre.
Le respondí: “Yo a ti”, en encogimiento
de malgastar una vez más la frase
tan suspendida en labios
de medio enamorados, medio amantes.
Y nació una tendencia
que arrastraron los años en su cauce.

Dije a algunas “Te quiero”,
y a pocas “Te amo”, siempre vacilante,
como si fuera a profanar un templo,
y temblaran mis pies en sus umbrales.

Tú estabas por nacer, pero vivías
dentro de mí, y yo ya empezaba a amarte;
y cada otra mujer era una sombra
proyectada por ti, fuego distante.

Y hoy, cuando al fin recalas en mi puerto,
de vuelta de otros mares,
rota la arboladura
de tanto capear los temporales,
hoy por primera vez suenan auténticas,
porque nacieron para ti radiantes,
cuando alguien me las dijo
y recibió en respuesta ambigüedades.
Tal vez opiné entonces
que era el amor, como pensé más tarde.
Hoy sé que eran reflejos, espejismos,
vientos perdidos en los olivares.
Como te digo “Te amo”,
antes que a ti no se lo he dicho a nadie. 

Francisco Alvarez Hidalgo 

T'estimo molt

Te deseo


Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: “Esto es mío” sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.
Victor Hugo


diumenge, 20 de febrer del 2011

Si uno de los dos

Antes de explicarte
algunas cosas amor mío,
quiero que sepas que en el amor
como en la guerra, no hay nunca
vencedores ni vencidos.
Si uno de los dos pierde,
los dos perdemos;
si uno de los dos gana,
los dos ganamos;
cada fracaso mío te pertenece,
cada victoria tuya, me llena el alma.
si uno de los dos ama,
los dos amamos,
si uno de los dos odia,
los dos odiamos.
Es enemigo mío, quien te lastíma
y aquel que me hace daño, es tu enemigo.
 
No es solamente tuya tu sonrisa, no,
ni únicamente mía mi tristeza.
No es totalmente tuyo tu destino,
no es del todo mío mi camino,
no eres dueña de tu vida,
como yo tampoco soy dueño de mi mismo.
Desde que nos amamos, amor mío,
lo tuyo es mío, y lo mío es tuyo.
Tuyo y mío, como tiene que ser.
 
La lluvia cae sobre nuestro techo,
así, como el sol entra en nuestra casa.
El dolor a veces comparte nuestra mesa,
pero... ¡Cuanto Amor comparte nuestra cama!
Si la vida es buena conmigo,
no lo dudes, será buena contigo.
Que quede bien en claro...
Si uno de los dos pierde, los dos perdemos,
si uno de los dos gana, los dos ganamos.
 

La vasija de cristal

Allá en el lejano Tibet entre el silencio envolvente de un monasterio, un monje budista se disponía a recibir a los niños que se incorporaban como nuevos alumnos, procedentes de las familias que destinaban su primogénito para ingresar en la Secta Budista Roja.
Pensó en el discurso de bienvenida .Debería reflejar su nueva vida dentro de los muros del monasterio y servir de advertencia como guía de experiencias y emociones futuras. Decidió no emplear la palabra en sus enseñanzas sino la evidencia como demostración. Así, eligió una mesa donde colocó un gran recipiente de vidrio translúcido para identificar con la pureza del cristal la trasparencia de sus almas. Al lado puso tres cajas cerradas. Cuando los alumnos llegaron frente a la mesa , el monje se limitó a mirar sus caras de ojos tímidos a la vez que ávidos. El monje preguntó si observaban el recipiente vacío y tras la afirmación de los niños, abrió la primera caja para verter su contenido en el recipiente de cristal. Las piedras redondas como rollos de río llenaron la totalidad de la vasija hasta el borde. El maestro hizo ver que ya no era posible llenarlo más con estas piedras blancas. Seguidamente, tras abrir la segunda caja que contenía piedrecitas a modo de chinas, hizo la misma operación hasta rellenar los huecos del cristal que habían quedado libres entre los rollos de río. Volvió a preguntar a sus alumnos si podrían caber más chinas dentro del vidrio y, ante la negativa de sus cabezas rapadas, destapó el contenido de la última caja cuyos granos de arena ocuparon el espacio vacío hasta llenar el borde del recipiente.
¿Creéis posible que algo más quepa en la vasija de cristal?- preguntó el maestro budista ante su atenta mirada. La negativa fue la respuesta de los niños al ver que no quedaba ni un hueco libre y que no era posible incluir ni un solo grano más de la fina arena.
Entonces fue cuando el maestro mandó traer una jarra de agua, vertiendo su contenido que mojaba poco a poco los rollos, las chinas y la arena, hasta llenar el recipiente de cristal. Las sonrisas iluminaron los rostros de los nuevos alumnos al comprobar el ingenio y sabiduría del maestro que terminó su conciso discurso:
-Así debe ser vuestra vida, como el recipiente de cristal, limpio, claro y transparente. Además, día a día , habréis de llenarlo de contenido, pero sin invertir el orden de las cajas ya que si no sería imposible que todo ello cupiese dentro. Los rollos grandes representan las cosas importantes en el ser humano y serán las que ocupen lugar prioritario. Las chinas son también imprescindibles debiendo ocupar un segundo lugar en vuestros corazones. La arena no debe faltar, aunque represente cosas menos válidas - pero no intrascendentes - a lo largo de la vida.
Así ocuparéis vuestros días, meses y años … Cuando creáis que vuestro tiempo está totalmente aprovechado, pensad que aún hay cosas para llenar esos instantes aparentemente insignificantes y desperdiciados igual que el agua ocupó la totalidad del aire en la vasija de vidrio.

Soledad


Sentado en la puerta de mi cabaña
canto en voz baja.

La mañana, a mis pies,
me mira con sus puros ojos de doncella.
Por el camino ríen y cantan los enamorados.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña
sueño a las nubes.

El mediodía me contempla con sus quietos ojos.
En la floresta dorada se miran los amantes.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña callo, nostálgico.
La tarde me mira con sus ojos de cervato.

Hacía el río, en la penumbra morada,
se esfuman las parejas.

¡Y nadie viene a acompañarme!

Sentado a la puerta de mi cabaña
suspiro y estoy triste.

La noche me mira con sus ojos estrellados.
En el aire cálido palpitan
besos y caricias.

¡Y nadie viene a acompañarme.


Rabindranath Tagore


Querer con el alma


No preguntes pues ignoro la razón
sólo se que te quiero con el alma
que me das la paz, toda la calma
satisfecho ya luce el corazón

Es sonrisa iniciando la jornada
y estas ganas intensas de vivir
que no puedo ni quiero reprimir
es mi alma feliz y enamorada

Quizás fue la luz de tu mirada
ese brillo de tus ojos infidentes
o el antojo de sentir lo que tu sientes
y al final al olvido fue la nada

Hoy mi mente ya piensa en un futuro
objetivos certeros, trascendentes
un camino distinto, diferente
y cenizas el tiempo que fue duro

Ningo


Refranes (8)


Agua de lluvia, siempre delgada y nunca sucia.
Agua de manantial, no hay otra igual.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Agua de mayo, pan para todo el año.
Agua de pozo y mujer desnuda, mandan al hombre a la sepultura.
Agua de primavera, si no es torrencial, llena la panera.
Agua de sierra y sombra de piedra.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Agua del cielo no quita riego.
Agua detenida es mala para bebida.
Agua detenida, no debe ser bebida.
Agua en agosto quita aceite, pan y mosto.
Agua en agosto, azafrán, miel y mosto.
Agua en ayunas, o mucha o ninguna.
Agua en cesto se acaba presto.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que cogeré.
Agua estancada no mueve molino.
Agua estancada, agua envenenada.
Agua estantía, renacuajos de día.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
Agua fría y pan caliente, mata a la gente.
Agua hervida es media vida.
Agua limpia de fuente viva.
Agua mansa, traidora y falsa.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Agua no quebranta hueso.
Agua pasada no mueve molino.
Agua podrida, colada y hervida.
Agua por mayo, pan para todo el año.
Agua por San Juan, quita vino y no da pan.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Agua que corre, nunca mal coge.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Agua que huela, no la bebas.
Agua que no has de beber déjala correr.
Agua que pasa por muchos atanores, no es de las mejores.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Agua tibia, media vida.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Agua turbia no hace espejo.
Agua vertida, mujer parida.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
Agua, sol y basura, y menos libros de agricultura.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Aguarraditas de abril, unas ir y otras venir.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Aguas de abril, vengan mil.
Aguja fina, saca la espina.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Ahí esta la madre del cordero.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Ahí si hay mucha tela de donde cortar.
Ahogarse hasta en un vaso de agua
Ahora adulador, mañana traidor.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Ahora, hasta los escarabajos empinan la cola.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastado.
Ahorra, ahorrador, que ya vendrá el derrochador.
Ahorrar no es sólo guardar sino saber gastar.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Aire colado, ha muchos ha matado.
Aire de Levante, agua delante.
Aire gallego, escoba del cielo.
Ajo ¿por qué no medraste?. Porque para san Martín no me sembraste.
Ajo curado y vino puro, pasan el puerto seguro.
Ajo hervido, ajo perdido.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Ajo y cebollino, para con vino.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Ajo, sal, y pimiento, y lo demás es cuento.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Al acebuche no hay quien le luche.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan
Al agradecido, más de lo pedido.



Perenne amor

Es perenne el amor que es verdadero
más allá del tiempo y la distancia
sin que importe razón o circunstancia
para siempre inmortal, como el lucero

Es cadena que nunca ha de romper
ni la muerte supera el sentimiento
vigoroso y bravío como el viento
es tibieza que no ha de fenecer

Sensación que sabes en la piel
que la llevas contigo de por vida
obstinada, la mente no la olvida
y en los labios el gusto de la miel

Pura magia, es única razón
es secuela natural del gran cariño
caprichoso y dulce como un niño
es memoria de un tiempo de pasión

Ningo


dissabte, 19 de febrer del 2011

Gabriel Celaya

Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 18 de marzo de 1911Madrid, 18 de abril de 1991) fue un poeta español de la generación literaria de posguerra. Es uno de los más destacados representantes de la que se denominó «poesía comprometida». Rafael Múgica es el nombre real del poeta español.


  Gabriel Celaya   

 Presionado por su padre, se radicó en Madrid donde inició sus estudios de Ingeniería y trabajó por un tiempo en la empresa familiar. Conoció allí a los poetas del 27 y a otros intelectuales que lo inclinaron hacia el campo de la literatura, dedicándose desde entonces por entero a la poesía. En 1947 fundó en San Sebastián, con su inseparable Amparo Gastón, la colección de poesía «Norte». Obtuvo en 1956 el Premio de la Crítica por su libro «De claro en claro», al que siguieron entre otros, «Plural» 1935, «Cantos Íberos» 1955, «Casi en prosa» 1972, «Buenos días, buenas noches» 1976 y «Penúltimos poemas» en 1982. En 1986 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas. 


Ingeniero industrial de profesión, su nombre completo era Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta, lo que aprovechó para firmar sus obras como Rafael Múgica, Juan Leceta o Gabriel Celaya. Entre los años 1927 a 1935 vivió en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Federico García Lorca y José Moreno Villa.
En 1946 fundó la colección de poesía «Norte», que pretendía hacer de puente hacia la poesía de la generación de 1927, la del exilio y la europea. Aparecen así, bajo ese sello editorial, traducciones de Rainer María Rilke, Arthur Rimbaud, Paul Éluard o William Blake.
En 1946 publica Tentativas, libro en prosa en el que por primera vez firma como Gabriel Celaya. Esta primera etapa es de carácter existencialista.
En los años cincuenta se integra en la estética del compromiso (1952 Lo demás es silencio y 1955 Cantos Íberos, verdadera biblia de la poesía social). Junto a Eugenio de Nora y Blas de Otero, defiende la idea de una poesía no elitista, al servicio de las mayorías, "para transformar el mundo":
Cantemos como quien respira. Hablemos de lo que cada día nos ocupa. Nada de lo humano debe quedar fuera de nuestra obra En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. La Poesía no es un fin en sí. La Poesía es un instrumento, entre otros, para transformar el mundo
Gabriel Celaya, citado por Rodríguez Puértolas 
Cuando este modelo de poesía social entró en crisis, Celaya volvió a sus orígenes poéticos. Publicó La linterna sorda y reeditó poemas anteriores a 1936. También ensayó el experimentalismo y la poesía concreta en Campos semánticos (1971).
Entre 1977 y 1980 se publicaron sus Obras Completas en cinco volúmenes.
En 1986 Es galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas por el Ministerio de Cultura. Publica "El mundo abierto".
En definitiva, la obra de Celaya constituye una gran síntesis de casi todas las preocupaciones y estilos de la poesía española del siglo XX.
Falleció el 18 de abril de 1991 en Madrid y sus cenizas fueron esparcidas en su Hernani natal.

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Un día entre nosotros

Yo me siento. Tú te sientes. Nos sentimos,
estamos juntos. Somos
terriblemente dichosos,
como el cielo siempre azul, como el espanto,
como la luz que es la luz,
como el espacio.

Si ahora me preguntaran por qué estoy tan contento,
diría: «Porque soy.»
Y al decirme sería un poco menos.
Si tratara de explicarme surgirían como sierpes
desenvueltas y en combate mis ambiguos sentimientos.
Pero soy solo. Sí. Soy. Te creo.

Estas aquí, en mí mismo.
Ni te veo, ni te pienso, ni te beso, ni te sueño.
Sólo estás. Estoy contigo. Yo, a tu lado, Tú conmigo.
Estamos uno en otro, tan reales
que con ser poco, ese poco es ya bastante.
Estamos en lo que somos, de puro simples, totales.

Estamos donde siempre, callados. No hay motivo
razonable para ser tan ferozmente dichosos.
Pero sacan el porrón de vino, las chuletas,
la ensalada, el Cacciotta ricamente podrido,
el jugo de naranja, los cafés, la ginebra.
Estamos juntos y todo nos sabe por eso a fiesta.

Soy feliz, ¡tan feliz!
Si ahora me levantara saldría por el techo.
Estoy, como se dice vulgarmente, contento.
Vivo, vivo, y contigo
comprendo que vivir es algo muy sencillo.
El corazón ha abierto su mano y yo deliro.

Me dejo estar. Te quiero. Todo es bello.
Irradio una certeza fulminante.
Soy el alguien tremendo que en ti se basta a sí mismo.
Soy mi absoluta presencia (¿qué pasa?)
que está aquí (¡perdón, nada!).
Soy contigo y tú conmigo, el imán de los prodigios.

¿Quién creería si nos viera que cada día, obtusa,
la desgracia del mundo de fuera nos arrastra?
¡Amor besa mi muerte! ¡Dolor, sé voluptuoso!
¡Oh tú, Necesidad, pon la burla en mis ojos
y en pecho ese ritmo de la paz y la guerra
que son a una el latido fatal de la belleza!

¡Ahora, mi ahora mismo,
sé límpido y valiente, la alegría ganada
a los monstruos informes, y a lo triste sin alma!
¡Oh tú, mi yo más bello, mi más que yo, mi amada,
manténme con tus ojos suspenso, nunca grave,
y sea siempre magia la vida cotidiana!
 
Gabriel Celaya 


El Ruiseñor


Hace muchos años vivía en China un emperador muy poderoso, sensible y amante de las bellas artes. Su palacio era suntuoso, bello y estaba rodeado de un frondoso y bien cuidado jardín. Más allá del jardín estaba el bosque, inmenso y rico. Allí vivía un ruiseñor cuyo canto era el más bello y maravilloso de todos.
- ¿Cómo es que ese ruiseñor que tanto alaban, está en el bosque y no en los jardines de mi palacio? - dijo a su mayordomo. Éste se retiró preocupado, pensando, "'¿dónde encontrar al ruiseñor? Empezó a preguntar por todas partes, a todos los sirvientes, cuando una muchacha del servicio de cocina le dijo:
- ¿El ruiseñor? ¡Claro que lo he visto!
Una comitiva de nobles con el mayordomo y la cocinera se encaminaron al bosque. Horas más tarde, un torrente de armonía se dejó oir con tanta claridad sobre sus cabezas.
- Mi lindo ruiseñor - dijo la joven - Eres muy famoso en la corte y todos desean conocerte y admirarte. ¿Vendrás?
- Lo haré con mucho gusto - respondió el ruiseñor.
Y así fue. Aquella noche, en una percha de oro, cantó el ruiseñor para el emperador que se conmovió profundamente.
El emperador ordenó que el ruiseñor fuese huésped de honor en el palacio.
Libre, no enjaulado. A partir de entonces, la vida cambió en el palacio. Todos llenaban de atenciones al ruiseñor.
Pasó el tiempo y un día llegó al palacio, un regalo del emperador del Japón. Se trataba de un ruiseñor de oro, esmeraldas y rubíes y que al darle cuerda, empezaba a cantar moviendo la cola.
El emperador de la China agradeció el regalo y luego tuvo la ocurrencia de que cantaran juntos el pájaro natural y el artificial. El primero podía improvisar, en cambio el segundo sólo repetía la misma tonada. Sin embargo la presencia permanente de tan valiosa joya, hizo que en la corte se olvidaran del ruiseñor del bosque, que dejó de visitar el palacio.

- Tuvo celos del pájaro mecánico y se fue... ¡Es un ingrato! - exclamó alguien.
Pero las cosas se complicaron cuando una noche, el ruiseñor mecánico dejó de funcionar. Esto ocasionó una gran tristeza en el emperador, que se puso enfermo.
Se agravó tanto que nombraron un sucesor y mientras se preparaban los festejos para coronar al nuevo soberano, el viejo rey agonizaba. Pero en aquel instante, en la ventana se oyó el maravilloso trino del ruiseñor del bosque, que enterado de la enfermedad de su amigo, el emperador, acudió a su lecho de muerte a consolado.
Sus trinos se hacían cada vez más sonoros, más potentes y bellos. Y a su conjuro mágico la muerte se alejaba del lecho del emperador, y éste con lágrimas en los ojos, dijo:
- Gracias, hermoso ruiseñor. Me has devuelto la vida.
Después hubo grandes fiestas en el reino por la milagrosa curación del soberano.
 
Hans Christian Andersen.