dilluns, 7 de febrer del 2011

Declaración

Hoy... en el día de cualquier años
en el año de cualquier siglo,
en mis plenas facultades mentales y físicas
y asumiendo cuanto digo y escribo
declaro, que me declaro "Culpable".

Culpable de todo lo que no hice,
de todo lo que no he visto ni oído,
de las palabras que no dije a tiempo
y de las otras que nunca aprendí.

Me preocupé por cosas que jamás sucedieron,
y pasé gran parte de mi vida en sitios equivocados,
en horas equivocadas, con gentes equivocadas.

Declaro... que llegué tarde a todas las citas,
que no estuve nunca antes en ninguna parte
que encontré la primavera florecida,
la tierra repartida y el cielo prometido.

Que todo lo que tengo es menos de lo que me falta,
que lo que creía, no lo creí después
y que cometí el peor de los errores,
soñé en un mundo de pesadillas.

Declaro también... que no hay nada más cierto,
que nuestro pasar por la vida,
ni nada más falso que nuestra vida al pasar.

Que es feliz aquel que no quiere nada,
que no sabe nada,
que no se pregunta nada,
y que no se da cuenta de nada.

Que de una mano temblorosa,
puede caerse el amor que hay en ella.

Que todo lo que no se da, no se acumula...

se pierde.

Que todos somos al fin y al cabo,
esclavos de algún vicio o de alguna virtud,
que he sido fiel solamente a mis dudas,
y que el hombre más libre que conocí,
iba atado al corazón de una "Mujer".
 Gian Franco Pagliaro




Me gustaría

Me gustaría gritarlo...
A los cuatro vientos,
por los siete mares,
por los cinco continentes,
Cuánto te amo.
Quisiera contarle
al primero que pasa,
lo que me está pasando,
lo que siento por ti.
Me gustaría escribirlo
en la corteza de los árboles,
en los muros de los edificios,
en las veredas de las ciudades
más transitadas,
en el viento, en el agua,
en el aire húmedo de la noche.

En los vidrios empañados

de los autos,
en las mesas de los bares.
en los pizarrones
de todas las escuelas,
en los cuadernos de los alumnos.
Me gustaría publicarlo
en los diarios,
difundirlo por la radio,
publicitarlo en la televisión,
en los afiches,
en los folletos turísticos,
en las marquesinas
de todos los teatros,
y de todos los cines.

Quisiera que el mundo

entero supiese
cuánto te amo.
Tanto amor
no puede ser anónimo,
tiene nombre y apellido,
tiene cosas que decir,
y canciones que cantar,
no se merece
vivir a la sombra,
amarse en silencio,
viajar de polizón.
Este amor escondido
algún día saldrá
a la luz del día
y ese día, amor mío...
Todas las mañanas
serán tuyas,
te lo prometo y te lo firmo,
confía en mí, amante mía.
Y te llevaré por los caminos
como una bandera al viento.
Pero ahora no... No puedo,
tengo miedo...
Y tú sabes por qué.

GIAN FRANCO PAGLIARO

Contigo

  
CONTIGO   [fragmento]

No hay noche, no hay luna, no
hay sol cuando estoy contigo,
tiemblo de quererte tanto,
tiemblo de sentirme vivo,
tiemblo de saber que un día
la espuma se lleva al río,
y en el corazón del hombre
se lleva al tiempo el olvido.
No hay luz, no hay jardín, no hay
noche de otoño contigo,
¡quisiera que se acortara
el tiempo cuando te miro!
contigo para perderme,
para salvarme contigo,
contigo, Abril, para siempre
por los siglos de los siglos.
          * * *
Tiemblo de verme en tus ojos
sin comprender el bautismo,
contigo, Abril, primavera,
el nombre nace contigo,
y el ser también en el seno
de tu vientre estremecido,
nieve niña y madre virgen
de mi tiempo y mi destino;
por ti se agrupa el rebaño
por ti se doblan los trigos,
por ti los álamos tiemblan
y el mar se levanta en vilo
como los pueblos que llevas
en la mirada perdidos
para siempre, como el tiempo
que vuelve a nacer contigo,
contigo para salvarme,
para perderme contigo
como el beso que no sabe
sobre qué boca ha nacido.
¡No puedo verte, no puedo
verte cuando estoy contigo!
¡no sé mirarte, no sé
mirarte, pero te sigo!
tuyo seré madreselva,
madre viento y madre río,
isla de ti solamente
mi nacimiento continuo,
que estoy con dolor queriendo
lo que muero y lo que vivo,
lo que vivo y lo que muero
de tenerlo sin vivirlo.
          * * *
Ya el tiempo es sólo el espejo
donde te sueño lo mismo
que los chopos en invierno
sueñan su verdor florido.

Luis Rosales
 
 
    

Canción de un sueño

Otra vez, esta noche, vi tu mano en la mía,
otra vez, esta noche, volví a soñar contigo,
yo, que no soy tu amante ni siquiera tu amigo,
sino un hombre que pasa bajo la luz del día.

Sin embargo, en la sombra donde el tiempo no existe,
se buscan nuestras almas, no sé por qué. Y despierto
vagamente inconforme de que no ha sido cierto,
triste de una tristeza que no llega a ser triste.

Algo ocurre en la noche, pero yo no lo digo:
ni a ti, que nada sabes, ni a ti te diré nada,
pero al mirar tus ojos sabré, por tu mirada,
si  también, esta noche, tú has soñado conmigo.
José Ángel Buesa


La razón y el corazón

Charla entre la Razón y el Corazón...
¿Y si en realidad el tiempo no lo pudiese todo, si no fuese tan cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando, o las heridas no se van cerrando, cuantas cosas cambiarían?
Porque es muy fácil pensar que con solo dejar pasar los días, meses o años las cosas se solucionan, y lo peor es que uno se auto convence, y se cree un superado, alguien que tuvo la suerte de superar un dolor y sobreponerse, y se vuelve a sentir fuerte...

Sin embargo, un buen día, quizá el menos pensado, todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te encuentras de nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan helado y tan dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea, por que la RAZÓN piensa:

"¡Otra vez no! ¿o acaso no te acuerdas el tiempo que te costo volver a ponerte en pie?, ¿o no te acuerdas de esas noche sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?. ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estas de pie no seria mejor que anduvieras por otros caminos? Porque, sinceramente, amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema por un hombre/una mujer que, en realidad, no sabes si te quiere, no sabes si te engaña?...

¡Piensa! ¡no te equivoques! Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los infiernos, ¿crees que vale la pena?.

Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente, todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar." Y se hace un silencio eterno...

El CORAZÓN, aturdido por las palabras de la RAZÓN, se queda sin aliento, pero después de un rato de pensar, donde la RAZÓN ya creía tener ganada la partida, el CORAZÓN replica:

"No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo equivocadas: no es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado, pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor... Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir...

Porque el amor no sólo es alegría, no solo es paz y ternura, el amor es también dolor y lagrimas, es angustia y desvelo, es muchas cosas, pero bueno...la verdad es que no sé qué pesa más, si la RAZÓN o el CORAZÓN.

Lo que si sé es que si uno no siente se transforma simplemente en una roca, una cosa que no es capaz de demostrar cariño y confianza, un cuerpo sin alma.

Por eso creo que uno debe jugarse por lo que siente... le puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su vida con la persona que ama... lo que sí es cierto es que jamás perdonaría a alguien que por rencor o desconsuelo no sea capaz de tomar a la persona que ama, y gritarle a todo el mundo que por ella daría la vida...

Y, por ultimo, otra cosa que tengo bien clara, es que el que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN, no con la CABEZA".

Se hizo el silencio... y, sin mediar palabra, el CORAZÓN, decidió tomar el camino correcto... y fue tras el Amor... 


El elefante encadenado

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:¿Qué lo mantiene entonces?¿Por qué no huye?Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:–Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.La estaca era ciertamente muy fuerte para él.Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a sus destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de «no puedo»...Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...
Todos somos un poco como el elefante del circo:vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos pensando que "no podemos" hacer montones de cosas,simplemente porque una vez,hace tiempo lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante,y grabamos en nuestra memoria este mensaje:No puedo,no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando,a veces,sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas,miramos de reojo la estaca y pensamos:"No puedo y nunca podré".
Ésto es lo que te pasa,vives condicionado por el recuerdo de una persona que ya no existe en tí,que no pudo.
Tu única manera de saber si puedes es intentarlo de nuevo poniendo en ello todo tu corazón...¡¡¡Todo tu corazón!!!.
Jorge Bucay


diumenge, 6 de febrer del 2011

El amor no distingue


El amor no distingue de sexos,
lo mismo lo sufre un hombre
que una mujer, ambos aman
misma forma, mismos deseos.

Mucho se ha escrito del amor,
del sufrido amor de una mujer
poco o nada, de un hombre…
que hasta ahí llega el machismo.

Quién invento la palabra sexo débil
se equivocó, es más enérgica la mujer
que el débil hombre en los amores…
si más infiel que la mujer, es discutible.

Algunos ignoran, que si son machitos
le viene de una fatal educación familiar,
la que les ensañó las propias madres
que de ella nos viene la crianza enseñaza.

Gritemos las mujeres, que sus hijas digan
quién en su crianza, se le dio más categoría
si a las hembras o a lo varones: que griten
las madres, que digan las hijas y no callen.

Hasta el llanto tenemos que ahogarlo…
así nos lo enseñaron nuestra las madres,
quiero llorar, deseo gritar, somos tal cuales
mismo dolor, mismo amor, somos alma,
no animales irracionales.

Mismos deseos, mismas necesidades
hombre o mujer… tal cuales somos:
amamos, lloramos, sufrimos y gozamos
que el amor no es diferente en varones
ni en  mujeres…

¡Qué bello es vivir!


Qué maravillosa locura alteró mis sentidos
cuando descubrí que las rosas y tus labios,
se hicieron con la misma seda.


Qué maravillosa locura altera mis sentidos
cuando a través del aire,
 el azahar dibuja tu olor.
 Cuando reconozco tus ojos
en los brillos de los amaneceres.


Qué misterio encierra esto del  amor,
que consigue que veamos la vida de un modo distinto
al que se ve cuando sólo ¡se está!


Qué maravillosa reacción se desplegó en nuestro interior
cuando nos miramos por primera vez a los ojos,
contagiándonos con ese virus invisible llamado amor.


Qué bello es el color de la vida
cuando tu luz disipa el gris de la inercia en el andar.


¡Qué bello es vivir!
 cuando siento el latir de tu corazón
al descansar en tu seno.


Cuando siento las caricias de las palabras que callas;
 la delicadeza de cada uno de tus detalles, 
 el contagio de tu sonrisa,
 la plenitud de tu felicidad.
¡Qué bello es vivir, cuando realmente... vivimos!
¡Qué bello es vivir, cuando se quiere...
como yo te quiero a ti!




Si no hubieses nacido, jamás hubiese podido exclamar:
¡Qué bello es vivir!

Mientras me hablabas y yo te miraba,
se detuvo el tiempo en medio instante:
el amor me llamaba y yo le obedecía.
Mientras me susurrabas y yo te amaba,
se alzaron los sentimientos,
mandó tu voz,
el cielo se hizo visible en tus ojos,
y yo pronuncié el querer en tus labios.

Fue una mirada,
un frenesí de besos,
una lujuria de sentimientos.
Fue un instante sin fin,
sin tiempo para soñar.
Y entonces despertamos,
… y seguimos amándonos.

Mi objetivo son tus sentimientos,
uno a uno, de mi a ti,
riendo tristezas,
llorando sonrisas,
mi objetivo eres tú,
y sólo tú, para amarte.

Ahora puedo oírte,
puedo sentir tu silencio,
puedo recorrer tus besos
y soñar tus labios,
puedo hasta escuchar tu melodía,
aún cuando estés lejos
y seas todo nostalgia.

Yo soy tuyo, tuyo
inmensamente tuyo,
a lo largo de tu breve aliento eterno,
susurrando mi vida en nuestros besos
perteneciéndote en mil miradas,
soñándote en tus despertares,
soy tuyo: mi meta lleva tu nombre.

En un mundo donde tú existes,
dónde reina la paz de tus caricias,
con la ley de tus besos,
y la obediencia de tus ojos,
en el que tus labios me mandan,
tu alma me enamora,
y tú me fascinas.
En este mundo, yo te amo.

Si cruzas mis sentimientos
y anudas mis anhelos,
si habitas en mis sueños
y resides en mis deseos,
si sabes que te amo,
y sabiéndolo eres feliz,
si sabes que eres todo para mí.

Uno, apareces
Dos, me enamoras
Tres, enloquezco
Cuatro, me entrego
Cinco, suspiro
Seis, me muero por ti.

Tienes la culpa de mi deseo,
posees la intriga de mis sentimientos,
eres dueña de todas mis pasiones,
eres plena de los sueños de querernos,
eres señora de cada uno de mis placeres,
y no lucho, no me resisto
¿Para qué, si contigo soy feliz?.

Cada día te quiero,
un día te respeto,
otro te admiro,
otro te sueño
pero siempre te quiero,
porque amanecer es quererte,
y estar sin ti, es mi muerte.


Un pedazo de luna

Hace tiempo pero bastante tiempo tanto que ya casi no lo recuerdo, me encontraba viendo las estrellas porque había oído o escuchado que Marte se vería como una pelotota roja junto a la Luna que es gris y que además tiene un conejo estampado según me platicó una vez que no me podía dormir mi abuelita Gaby.

Aquella noche no estaba solo, me acompañaba Pame una amiguita que vivía en la misma cuadra en la que vivía con mi familia o sea mi mamita, mi papito y mi abuelita.

Mi abuelita se encargaba de contarme una y mil historias, una de ellas era precisamente la del conejo en la luna. Siempre me soltaba un rollo que había quedado ahí por no querer comerse sus zanahorias y en castigo se quedó solito sin poder bajar a tomar agua a la tierra. Hoy se que mi abuela mintió en eso del conejo ya que lo más probable es que la luna en verdad sea de . . . ¡Queso!.

Pues Pame y yo nos encontrábamos sentaditos en la banqueta de la calle donde vivíamos y donde solíamos salir a jugar con nuestro patín del diablo, mismo que nos habían dejado Los Reyes Magos y que desde luego fue algo que nunca entendí ya que como los Reyes Magos te traían algo del Diablo, pues como que no, pero en fin.

En esos días yo era muy chiquito así que solo podía andar en mi patín pero lo que era Pame ella si que se daba sus vueltas en una bicicletota que también le dejaron los Reyes Magos el año pasado.

Pame empezó a platicarme de un amiguito que tenía y que siempre andaba vestido de overol y con una gorrita azul de SONY.

En eso escuchamos algo así como;

¡HUT HUT!,

Era el ulular de un buho que fue a posarse arriba de la ventana de la recamara de Pame que estaba en el primer piso del número 38 de la calle Privada del Buho en la Colonia Foresta.

Nos pareció más que nada un lamento o algo peor, como si se tratara de un lamento. Con una alita se quió unos lentes que parecían del tamaño del parabrisas del auto que mi papito acabaa de comprar y con la otra alita se limpiaba las lagrimas de sus ojotes

¿Qué te pasa? Le gritó Pame.

Hay, es que no se han dado cuenta que se acerca una estrella a la Luna y no sé que va a pasar

Pues nada. Dije yo.

¡Como que nada!. Están en peligro de chocar y francamente no sé qué es lo que va a pasar.

No te preocupes, no va a pasar nada. Dijo Pame.

¡Claro que es preocupante!. Terció el buho.

¡Qué es lo que tanto te preocupa?. Le pregunté.

Vean, volteen al cielo

Los dos lo hicimos y notamos como es que rápidamente una estrella se iba acercando en dirección de la Luna.

En ese momento una nube oscureció la noche y el resplandor de la Luna quedó oculto por unos minutos. Nosotros no dejamos de ver hacía arriba. Notamos un cierto resplandor atrás de las nubes y cuando se despejó vimos que a la Luna le faltaba un pedazo. Ya no era redonda. Estaba como sí alguien le hubiera dado una mordida, pero no lo que pasa es que la estrella se acercó tanto que le arrancó un pedazo a la Luna.

Bueno eso creí desde entonces aunque ya de grande me enteré que cuando la luna empieza a mostrarse cada vez más después de pasar por lo que se le conoce como Luna Nueva se ve como sí le hubieran dado una mordida, inclusive hay veces que parece la risa del gato de Alicia en el País de las Maravillas o como decía Sussy, la amiga de mi mamita; “Parece una uñita que me corté”.

Pero no, Pame y yo sabemos lo que pasó aquella noche.

Una estrella le rompió un pedazo a la Luna

Autor: Norberto Villegas Bobadilla   

Yo te voy a amar


dissabte, 5 de febrer del 2011

Los amorosos


Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.

Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.

Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.

Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.

Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.

Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Jaime Sabines.

Canción de los amantes

Donde quiera en las noches se abrirá una ventana
o una puerta cualquiera de una calle lejana,
no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera:
ni menos en otoño, ni más en primavera.

Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer,
un hombre enloquecido, besará una mujer.

Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día
todos irán sabiendo lo que nadie sabía.

Y para los amantes, su amor desesperado,
podrá ser un delito, pero nunca un pecado.

Por eso el amor pasa por las calles desiertas,
y es como un viento loco que quiere abrir las puertas

Bien saben los amantes que hay caricias que son;
no una simple caricia, sino una posesión.
Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido,
si se juntan dos bocas en un beso prohibido.

¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura
si se parece a un árbol reseco en la llanura.
Y los amantes saben que sin querer siquiera,
hay un amor que crece como una enredadera.

Es natural que el agua de un estanque sombrío,
sueñe en sus largas noches con el sueño de un río.

Y si por algo es triste la lluvia que no llueve,
será porque es la lluvia condenada a ser nieve.

Es natural que un día comprendan los amantes
que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes.
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño,
que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño.

El amor... Esa estrella de una sombra infinita,
aunque muera cien veces, cien veces resucita.

Y suele ser un niño de manos milagrosas,
que rompe las cadenas y hace nacer las rosas.

Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas,
si hay un amor secreto que nos presta sus alas.

Y el corazón renace con renovada fe,
igual que los rosales, que no saben por qué.

Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta,
pero... tan suavemente, que nadie se despierta.

Puede ser en otoño. Puede ser en verano,
tanto un amor tardío como un amor temprano.
Una mujer, un hombre y un oscuro aposento:
Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento.
Y si en la noche hay algo queriendo amanecer
es simplemente un hombre, que besa a una mujer.

José Ángel Buesa.

Historia del pensamiento

Cuando a su nido vuela el ave pasajera
A quien amparo disteis, abrigo y amistad
Es justo que os dirija su cántiga postrera,
Antes que triste deje, vuestra natal ciudad.
Al pájaro viajero que abandonó su nido
Le disteis un abrigo, calmando su inquietud;
¡Oh! Tantos beneficios, jamás daré al olvido
durable cual mi vida será mi gratitud.
En prueba de ella os dejo lo que dejaros puedo,
Mis versos, siempre tristes, pero los dejo asi;
Porque pienso, a veces que entre sus letras quedo,
Porque al leerlos creo que os acordais de mí.
Voy, pues, a referiros una sencilla historia.
Que en mi alma desolada, honda impresión dejó;
Me la contaron... ¿Donde?... es frágil mi memoria...
Acaso el héroe de ella... o bien, la soñé yo.
Era una linda rosa, brillante enredadera,
Tan pura, tan graciosa, espléndida y gentil.
Que era el mejor adorno de la feliz pradera,
La joya más valiosa del floreciente abril.
Al pie de ella crecía un pobre pensamiento,
Pequeño, solitario, sin gracia ni color;
Pero miró a la rosa y respiro su aliento
Y concibió por ella el mas profundo amor.
Mirando a su querida pasaba noche y día.
Mil veces ¡ay! Le quiso su pena declarar;
Pero tan lejos siempre, tan lejos la veía,
Que devoraba a solas su pena y su pesar.
A veces le mandaba sus tímidos olores,
Pensando que llegaba hasta su amada flor;
Pero la brisa, al columpiar las flores,
Llevábase muy lejos la pena de su amor.
El pobre pensamiento mil lágrimas vertía,
Desoladoras lágrimas, de acíbar y de hiel,
Mientras la joven rosa, sin ver a otras crecía,
Y mientras mas crecía, más se alejaba de él.
Llega un jazmín en tanto a la pradera bella,
También él a la rosa al punto que la vió;
Pero él fue mas dichoso, pudo llegar hasta ella,
Le declaró su pena, y al fin la rosa amó...
Comprenderéis ahora al pobre pensamiento,
Al ver correspondido a su feliz rival?
¿No comprendéis su horrible, su bárbaro tormento
al verse condenado a suerte tan fatal?
Después lo transplantaron; vivió en otras praderas
Indiferiencia, olvido y hasta placer fingió:
Miraba flores lindas, brillantes y hechiceras,
Pero su amor constante y fiel compareció.
Por fin una mañana, estando muy distante,
el céfiro contóle las bodas del jazmín;
el escuchó sonriente, y ciego y delirante,
loco placer fingiendo, creyó olvidar al fin.
Pero al siguiente día con lágrimas le vieron
las flores, e ignorando su oculto padecer,
"Tu lloras, pensamiento, tu lloras", le dijeron:
"No es nada, contestóles, es llanto de placer".

Manuel Acuña. 

Muñeca de trapo

Llora su pena en silencio
Escondida en un rincón
Pobre muñeca de trapo
Todo el mundo la olvidó
Observa pasar la vida
De quien la tuvo en sus brazos
Ahora ya ni la mira
Ni siquiera le hace caso
No sabe que ella está ahí
Esperando que algún día
Se acuerde de su muñeca
Pudiendo curar sus heridas
Recuerda que un día fue bella
Cual princesa de un cuento
Más este no acabó bien
Su amor no fue eterno
Hoy al cabo de los años
Entona una canción
¿Por qué no ha llorado él?
¿Por qué lloro solo yo?
No hay letra que le responda
Ni causa más verdadera
Pobre muñeca de trapo
Nadie te quitó la pena
Solo serviste un tiempo
Para dar una sorpresa
Para saciar un capricho
Basado en falsas promesas
Tienes el corazón roto
Te sientes abandonada
Te llenaron de ilusiones
Para dejarte tirada.


Los locos estan fuera

Yo estaba caminando por el jardín de un asilo de locos, cuando
encontré a un joven leyendo un libro de filosofía. Por su forma y por
la salud que mostraba no combinaba mucho con los otros internos.
Me ...senté a su lado y le pregunté: ¿Qué estás haciendo aquí?
El me miró sorprendido, pero viendo que yo no era uno de los médicos respondió:
"Es muy simple. Mi padre, un brillante abogado, quería que yo fuera como él.
Mi tío que tenía un alto puesto comercial, quería que yo siguiera su ejemplo.
Mi madre deseaba que yo fuera la imagen de su adorado padre.
Mi hermana siempre me citaba a su marido como ejemplo de un hombre de éxito.
Mi hermano trataba de entrenarme para que yo fuera un buen atleta como él.
Y lo mismo ocurría con mis profesores en la escuela, el maestro de piano,
el tutor de inglés; todos estaban convencidos y seguros de que eran el
mejor ejemplo a seguir. Nadie me miraba como se debe mirar a un hombre,
sino como se mira un espejo. Así fue que decidí internarme en este
asilo. Por lo menos aquí puedo ser yo mismo."
Khalil Gibran.

Alma

QUE TUS PIES CAMINEN AL PASO DE TU ALMA

Un explorador blanco, ansioso por llegar
cuanto antes a su destino en el corazón de África,
ofreció una paga extra a sus porteadores
...para que anduviesen más de prisa.
Durante varios días, los porteadores apuraron el paso.

Una tarde, sin embargo, se sentaron todos en el suelo
y dejaron la carga, negándose a continuar.
Por más dinero que les ofreciese,
los indígenas no se movían.

Finalmente, cuando el explorador
pidió una explicación para aquel comportamiento,
obtuvo la siguiente respuesta:

- Hemos andado demasiado de prisa,
y ya no sabemos ni dónde estamos
ni qué estamos haciendo.
Tenemos que esperar a que nuestras almas nos alcancen.

Paulo Coelho.

divendres, 4 de febrer del 2011

Reglas del juego

EL HOMBRE QUE ME AME.
I
El hombre que me ame
deberá saber descorrer las cortinas de la piel,
encontrar la profundidad de mis ojos
y conocer la que anida en mi,
la golondrina
transparente de la ternura.

II
El hombre que me ame
no querrá poseerme como una mercancía,
ni exhibirme como un trofeo de caza,
sabrá estar a mi lado
con el mismo amor
con que yo estaré al lado suyo.

III

El amor del hombre que me ame
será fuerte como los árboles de ceibo,
protector y seguro como ellos,
limpio como una mañana de diciembre.

IV
El hombre que me ame
no dudara de mi sonrisa
ni temerá la abundancia de mi pelo
respetara la tristeza, el silencio
y con caricias tocara mi vientre como guitarra
para que brote música y alegría
desde el fondo de mi cuerpo.

V
El hombre que me ame
podrá encontrar en mi
la hamaca para descansar
el pesado fardo de sus preocupaciones
la amiga con quien compartir sus íntimos secretos,
el lago donde flotar
sin miedo de que el ancla del compromiso
le impida volar cuando se le ocurra ser pájaro.

VI
El hombre que me ame
hará poesía con su vida,
construyendo cada día
con la mirada puesta en el futuro.

VII
Por sobre todas las cosas,
el hombre que me ame
deberá amar al pueblo
no como una abstracta palabra
sacada de la manga,
sino como algo real, concreto,
ante quien rendir homenaje con acciones
y dar la vida si necesario.

VIII
El hombre que me ame
reconocerá mi rostro en trinchera
rodilla en tierra me amara
mientras los dos disparamos juntos
contra el enemigo.

IX

El amor de mi hombre
no conocerá el miedo a la entrega,
ni temerá descubrirse ante la magia del
enamoramiento
en una plaza publica llena de multitudes
Podrá gritar: te quiero
o hacer rótulos en lo alto de los edificios
proclamando su derecho a sentir
el mas hermoso y humano de los sentimientos.

X
El amor de mi hombre
no le huirá a las cocinas
ni a los pañales del hijo,
será como un viento fresco
llevándose entre nubes de sueño y de pasado
las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron
separados
como seres de distinta estatura

XI
El amor de mi hombre
no querrá rotularme o etiquetarme,
me dará aire, espacio,
alimento para crecer y ser mejor,
como una Revolución
que hace de cada día
el comienzo de una nueva victoria.
Gioconda Belli
 
 
  EL HOMBRE A QUIEN QUIERO AMAR.
I
El hombre al que quiero amar
deberá limpiar la llave oxidada,
que abre la cerradura de mi alma
y entibiarla
con el sol de la devoción
y la esperanza,
y pueda volver a volar
como paloma de paz

II
El hombre que quiero amar
deberá ser mi compañero
tratándome de igual
respetándome y escuchándome
sin juzgarme, ni reprocharme,
jamás.

III
El hombre al que quiero amar
deberá hacerme sentir única,
reina en su castillo, ondina en sus aguas,
y alegría perpetua en sus ojos
cuando me mire en ellos
para elevar mi autoestima.

IV
El hombre  que quiero amar
tocará las fibras de mi ser
como templando las cuerdas de un violín
y sus acordes en mi piel
se dibujaran en deseos encendidos
en comunión con los de él.

V
Él, mi hombre, con su amor
me acompañara en mis silencios
correrá tras mis risas
será mi pañuelo en mis lágrimas
respetará sin preguntas mi espacio
y comprenderá tranquilo
todas mis ausencias,
porque sabrá que en todo ello
él siempre está.
VI
Él, siempre él...
hará versos de mis enfados
y de mis huidas prosas
y nuestra vida en común
será toda ella un poema
del más encendido y deseado amor.

VII
El hombre al que quiero amar
paseará sus dedos
por el trigal de mi pelo
mientras mis manos se abrazan a su talle
cuando reposemos el amor
en la vigilia de la visita del sueño.

VIII
Mi hombre
será mi compañero de juegos
mi arma en mi lucha
mi contertulio en mis charlas
mi amigo, mi cómplice, mi amante
y mi inspiración eterna.

IX
Mi hombre
me esperará siempre
con el ansia del novio primerizo,
acorralará mis ojos cuando le asedien
y sus manos volaran sobre mí
como alas de cientos
de mariposas.
X
Mi hombre
me perdonará mis errores
y los enterrará con una palada de comprensión
señalándome el camino correcto
con canastas repletas
de racimos de ternuras.

XI
Y yo a cambio le daré a mi hombre
reposo, en sus guerras
y en sus marejadas, calma
le pondré sonrisas a sus enfados
y mi regazo será su cuna en sus silencios
seré siempre su escalera firme
cuando quiera subir al paraíso.
y no podrá jamás contar mis besos
porque serán eternos en mis labios
para él.

Tatiana Krahe
Madrid, Diciembre 2003
 
 

Buesa

AQUÍ SOLO EN LA NOCHE

Aquí, solo en la noche, ya es posible la muerte.
Morir es poca cosa si tu amor está lejos.
Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas.
Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto.
Puedo matar tu nombre pensando que no existes.
Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo.
Puedo extender los brazos y morir en la sombra,
y sentir el tamaño del mundo en mi silencio.
Puedo cruzar los brazos mirándote desnuda,
y navegar por ríos que nacen en tu sueño.
Sé que todo lo puedo porque la noche es mía,
la gran noche que tiembla de un extraño deseo.
Sé que todo lo puedo, porque puedo olvidarte:
Sí. En esta sombra, solo, sé que todo lo puedo.
Y ya ves: me contento con cerrar bien los ojos
y apagar las estrellas y pensar que me he muerto.
 
José Ángel Buesa

ASÍ VERTE DE LEJOS

Así, verte de lejos, definitivamente.
Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Así, como el agua que brota de una fuente,
aquellos bellos días ya no pueden volver.

Así, verte de lejos y pasar sonriente,
como quien ya no siente lo que sentía ayer,
y lograr que mi rostro se quede indiferente
y que el gesto de hastío parezca de placer.

Así, verte de lejos, y no decirte nada
ni con una sonrisa, ni con una mirada,
y que nunca sospeches cuánto te quiero así.

Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.
José Ángel Buesa


El uno para el otro

Te agradezco por todo este tiempo junto a mi
Y a pesar de mis errores amarme así
Tu amor estuvo aquí presente en los malos tiempos
Y tu sonrisa me alegraba en los momentos bellos

Te agradezco haberme dicho que si
Al invitarte a volar junto a mi
Compartiendo la vida y nuestros sueños
Nuestros sentimientos nuestro amor tan bello

El uno para el otro es lo que tu y yo somos
Tu eres la estrella mi lucero y yo el cielo
Tu eres el aire yo el mar tu amor me hace respirar
Y a tu lado me siento especial

Te agradezco haberme dicho que si (agradezco abrir tu alma)
Al invitarte a volar junto a mi (amor es todo lo que esperaba)
Compartiendo la vida y nuestros sueños
Nuestros sentimientos nuestro amor tan bello

El uno para el otro es lo que tu y yo somos
Tu eres la estrella mi lucero y yo el cielo
Tu eres el aire yo el mar tu amor me hace respirar
Y a tu lado me siento especial

Tu eres el aire yo el mar tu amor me hace respirar
Y a tu lado me siento especial.