dissabte, 10 de setembre del 2011

Mujer exquisita

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel, si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo, si los rollitos no te generan trauma, si nunca has sufrido de anorexia, si tu estatura no afecta tu desarrollo personal, si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas, si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas, si sabes cómo se prepara un arroz, si puedes preparar un almuerzo completo, si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar, si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio, si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje en el rostro... ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN....

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes....Los que estamos fuera de foco somos los hombres) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un HOMBRE??... UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así... Que se siente orgulloso de tenerla como compañera.... Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento... Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes....

La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido... ¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...!

Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisitímo manjar en casa.
Gabriel García Márquez
 
 

Escucha lo que no te digo


"No te dejes engañar por mí.
No permitas que te engañen mis apariencias.
Porque no son más que una máscara,
quizá mil máscaras que temo quitarme,
aunque ninguna me representa.
Doy la impresión de estar seguro,
de que todo va viento en popa,
tanto dentro como fuera,
de que soy la confianza personificada,
de que la calma es mi segunda naturaleza,
de que controlo la situación
y de que NO TENGO NECESIDAD DE NADIE.
Pero no me creas, te lo ruego.
Externamente puedo parecer tranquilo,
pero lo que ves es una máscara.
Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad.
Pero lo escondo.
No quiero que nadie lo sepa.
Me aterra pensar que pueda saberse.
Por eso tengo constantemente necesidad
de crear una máscara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de las miradas sagaces.
Pero esas miradas son precisamente mi salvación,
y lo sé perfectamente,
con tal que vayan acompañadas
de la aceptación y del amor.
Entonces, esas miradas, se convierten
en el instrumento que puede liberarme de mí mismo,
de los mecanismos de defensa
y las barreras que he levantado entorno a mí,
en el instrumento que puede mostrarme aquello
de lo que no consigo convencerme:
que realmente tengo un valor.
Pero esto no te lo digo,
no tengo coraje:
Me da miedo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación y del amor.
Quizá temo lo que pueda pensar,
que puedas cambiar de opinión sobre mí,
que te burles de mí
y que tu sonrisa me fulmine.
En el fondo, lo que temo es no valer nada,
y que tú te des cuenta y me rechaces.
Por eso sigo con mi juego
de pretensiones desesperadas,
con una apariencia externa de seguridad
y con un niño tembloroso por dentro.
Despliego mi desfile de máscaras
y dejo que mi vida se convierta en una ficción.
Te cuento todo lo que no importa nada,
y nada de lo que de verdad importa,
de lo que me consume por dentro.
Por eso, cuando reconozcas esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que no te digo,
lo que querría decir, lo que necesito decir,
pero no consigo decir.
No me agrada esconderme, te lo aseguro,
me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,
pero tendrás que ayudarme.
Por favor, tiéndeme tu mano,
aún cuando parezca que eso es lo último que deseo.
Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,
cada vez que te muestras amable, atenta y diligente,
cada vez que tratas de comprenderme,
cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.
Porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.
Escúchame, te lo ruego.
Tú puedes derribar las barreras
tras las que me refugio,
tú puedes arrancar mi máscara,
tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.
¡No me ignores! ¡No pases de largo, por favor!
Ten paciencia conmigo.
A veces parece que, cuanto más te acercas,
tanto más me revelo contra tu presencia.
Es irracional, pero es así:
combato aquello de lo que tengo necesidad.
Así somos los humanos muchas veces
Pero el amor, el amor de Dios que habita en ti,
es más fuerte que toda resistencia,
y ahí reside mi esperanza,
mi verdadera esperanza.
Ayúdame a derribar las barreras
con tus manos firmes,
pero a la vez delicadas,
pues dentro de mí habita un niño
y un niño es siempre muy frágil.
¿Te preguntas quién soy?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona con quien te encuentras.
Soy... tú mismo". 

divendres, 9 de setembre del 2011

Fer-me feliç


No veus la lluna plorant perquè veu que els meus ulls ploren,
no veus que ella sospira perquè encara no estem junts,
no veus com et demana que amb mi estiguis de seguida,
perquè no pots complaure-la i així fer-la molt feliç ?

No veus que el sol s’oblida de brillar com abans feia,
... no veus com ell s’amaga si ha de veure’ns tan distants,
no veus com ho te clar que et necessito cada dia,
perquè no pots complaure’l i així fer-lo molt feliç ?

No deixis que la lluna s’acostumi a estar tan trista,
ni que el sol ara es pensi que es normal de no sortir,
ells son el clar mirall on em vaig veient reflectida,
perquè no pots complaure’ls i així fer-me molt feliç ?


Pensamientos

 

El libro de la vida

Cada día la vida te ofrece una página en blanco del libro de tu existencia.
Tu pasado ya está escrito y no puedes corregirlo; en sus páginas puedes encontrar tu historia, algunas con suaves colores, otras con oscuros matices…
Recuerdos bellos de tiempos gratos o páginas que quisieras arrancar para siempre…
Este día tienes la oportunidad de escribir una página más.
Está únicamente en tus manos escoger los colores que tendrá, pues aún en la adversidad puedes poner matices de serenidad para convertirla en una bella experiencia.
¿Cómo escribirás el día de hoy?
Sólo depende de tu voluntad y optimismo hacer que la página del día de hoy en el libro de tu vida, sea una página que en el futuro puedas atesorar como un bello recuerdo.
Si supieras que sólo vas a vivir un día más, ¿qué harías?
Sin duda, te pondrías en contigo mismo y con los que te rodean, disfrutarías de los rayos del sol, de la suave brisa, de la alegría de tus hijos, del amor de tu pareja, de tantas bendiciones que la vida nos pone al alcance de la mano y que muchas veces no sabemos valorar.
Disfruta este nuevo día, haz un inventario mental de todas las cosas buenas que existen en tu vida y vive cada hora con buen ánimo, dando lo mejor de ti, no dañes a nadie y siéntete feliz de estar vivo, de poder regalar una sonrisa, de ofrecer tu mano y tu ayuda generosa.
Nunca es tarde para cambiar el rumbo y empezar a escribir páginas de dicha y paz en el libro de la vida.
Agradece a Dios el regalo que te da hoy y la oportunidad de convertir este día en una página bella del libro de tu existencia.
Recuerda que a pesar de todas las situaciones adversas, está únicamente en tus manos vivir el día de hoy… …como si fuera el primero, como si fuera el último, como si fuera el único en el libro de tu vida.


Lo que yo quiero


Que nadie me conozca y que nadie me quiera.
  Que nadie se preocupe de mi triste destino.
  Quiero ser incansable y eterno peregrino
  que camina sin rumbo porque nadie le espera.
  
  Que no sepan mi vida, ni yo sepa la ajena.
  Que ignore todo el mundo si soy triste o dichoso.
  Quiero ser una gota en un mar tempestuoso
  o en inmenso desierto, un granito de arena..
  
  Caminar mundo adentro solo con mis dolores.
  Nómada, sin amigos, sin amor, sin anhelos,
  que mi hogar sea el camino, y mi techo sea el cielo
  y mi lecho las hojas de algún árbol sin flores..  .
  
  Cuando ya tenga polvo de todos los caminos
  Cuando ya esté cansado de luchar con mi suerte,
  me lanzaré en la noche sin luna,  hacia la muerte.
  de donde no regresan jamás los peregrinos.
  
  Y morir una tarde cuando el sol triste alumbre,
  descendiendo  un  camino o ascendiendo una cumbre,
  pero donde no haya  quien me pueda enterrar.
  Que mis restos ya polvo los disipen los vientos,
  para que cuando  ella  sienta remordimientos
  no se encuentre mi  tumba, ni me pueda rezar...

 

El hombre que me comienza los sueños


Tengo cuarenta y dos años, la vida me persigue día a día y me empuja, seguramente hacia la muerte y el olvido. Es así y no puedo más que lamentarlo cuando lo pienso. Si no lo pienso, no creo que me haya distraído y haya ganado un tiempo de sosiego. Muy al contrario, creo que me he engañado, malgastado esperanzas vanas. Por las noches, cuando el tedio del insomnio amenaza con hacerse más amargo; cuando no quita el desasosiego mirar una película, por más absorbente, salvaje o porno que sea; para no hablar de las pocas opciones de un libro de versos poderosos, ni del diario del día, ya acabado, ni de una revista casual; cuando se piensa que pensar resulta innecesario y que el amor sólo le despista minutos a la pobre noche. Perdidas todas las esperanzas de hallar el hilo cálido del sueño y de no desear ni soltar en la víspera de nadie humo de maría, acechando las ventanas iluminadas de las casas de enfrente que juegan a on-off. Por no pasar nada, ni coches pasan, ni llueve. Tampoco suena el teléfono (¿por qué habría de hacerlo a tamañas horas de la noche?), ni hay tarea en que ocuparse (¿para qué, si mañana será todo mañana para hacerla?). No sirve de nada contar segundos sin equivocarse, porque siempre son los mismos. Puede que se diferencien menos que una hora de otra hora y, sin ninguna duda, que un día de otro día. Aunque a los cuarenta y dos años se confunden los días y los segundos y hasta algún que otro año.

Es entonces cuando recuerdo al hombre que me comienza los sueños. Hace más de treinta años y no he perdido su viva imagen. No tuvo prisa en que yo cenase, no tiene prisa en que me acueste. Más adelante, no la tendrá en que me duerma. Porque lo que le agrada es convencerme de que las cosas pasan incluso si uno no lo quiere. Las buenas, las malas y, aún más, las de todos los días. Como el tiempo necesario para que un niño pequeño cene, se desvista, se ponga el pijama, se acurruque en su cama y comience a escuchar cómo le comienzan los sueños. El hombre que me comienza los sueños no me persigue por los pasillos ni me llama al orden. No mira con impaciencia el reloj que hace rato ha marcado la hora en que los niños se van a la cama. Ni siquiera hace caso de mis gestos lentos y distraídos que alargan el tiempo, que lo estiran contra mí mismo, contra el sueño que tendré mañana cuando el hombre que me comienza los sueños encienda la luz de la habitación, se siente a los pies de la cama y diga como quien ha pasado la noche velando un cuerpo:

—Es hora de comenzar a contar las horas que tiene el día que comienza.

Y yo, cada día, pensaba en las muchas horas que había para contar las horas que en el día había, y lamentaba, sin encolerizarme, que fuese justamente aquél el momento en que debía comenzar a perseguir las manecillas de los relojes. Del nuevo reloj de pulsera, a las ocho. Del despertador de cuerda de cada noche, a las ocho y cinco. Del reloj de pilas de la cocina, a las ocho y cuarto. Del reloj de cuerda suizo del comedor entre y veinte e y veinticinco. De los relojes de péndulo del recibidor, sonando la media... Ahora conozco el tiempo. Sé lo que dura un segundo y soy capaz de contar hasta doscientos con un pequeño error de tres o cuatro de más o de menos. Puedo vivir media hora con los ojos cerrados sin equivocarme más de medio minuto si imagino que son las ocho, las ocho y cinco, las ocho y cuarto, las ocho y veinte, y veinticinco. El reloj de péndulo anuncia las ocho y media, es justamente el momento en que salta la cuerda y se libera el percutor de otro reloj de pared, que arranca un sonido grave a la espiral metálica que vibra por primera vez y es golpeada y produce un segundo toque de ocho y media. Son las ocho y media.

Antes de que suene, ya puedo advertir en el reloj del despacho una energía viva segundos antes de que anuncie la media y la muerte de su anuncio. Y después oigo cómo lo oye el vecino. Ya tengo cuarenta y dos años, acabados de sonar y un poco más. Hay quien me ha felicitado por mi cumpleaños, hay quien no lo ha recordado y lo hará mañana o el año que viene, si es que lo recuerda. La mayoría, sin embargo, no pueden imaginarse a sí mismos felicitándome porque ni siquiera saben que existo y que vivo en esta calle —a la que muchos conocen más que a mi existencia— de esta ciudad —que casi todos conocen—. Y no es más grande, ni más elegante, ni más alegre, ni más histórica que cualquier otra, pero todos saben como mínimo su nombre, y muchos pueden decirte en qué país está, situarla en un punto del mapa y dar las instrucciones necesarias para llegar a ella. Pero no saben que son muchas las noches en que los pienso, uno por uno. En ellos, que no me conocen y que pueden vivir sin que les pase un relámpago de mí por el cerebro, a diferencia de lo que me pasa cuando me encandila la sensatez de pensarlos, uno por uno.

Sólo si puedo recordar al hombre que me comienza los sueños la noche se vuelve más plácida y breve, como la ilusión de un día luminoso de verano que se cuenta a los amigos.
 
Jaume Capó Frau
Jaume Capó Frau
Jaume Capó Frau

dimecres, 7 de setembre del 2011

Solamente tu



Madurez

 

El tamaño de las personas


Una persona es enorme para uno, Cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.
Es pequeña cuando solo piensa en si misma, y le hace creer a los otros que piensa en ellos, cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es mas importante entre dos personas: la Amistad, el compañerismo, el cariño, el respeto,  El celo y asimismo el amor.
Una persona es gigante cuando Se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… cuando trata de entenderte aunque no piensen igual.
Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de si misma.
Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja manejar….
Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir, en un corto espacio de tiempo.
Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande.
Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo.
Una decepción puede terminar con el respeto por alguien…de muchos… Una acción correcta puede enaltecer a otros.
Es difícil convivir con esta elasticidad:  Las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Ya que nosotros no juzgamos a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de expectativas y frustraciones.
Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra.
El egoísmo unifica a los insignificantes, a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos.
No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un titulo o mucho dinero lo que convierte a una persona en grande… Es su honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás.
Por su sensibilidad sin tamaño…

Versión de escrito por William Shakespeare

Recuerdos

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver. No podemos ser empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello. Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte. Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal".

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando puertas abiertas "por si acaso", nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.


Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.


DEJARLO IR. Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad.

Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante. Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.
Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres...Esa es la vida...


Paulo Coelho‏

 
 No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fria,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavia.
No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo muerto
Bécquer

dimarts, 6 de setembre del 2011

El idioma secreto


En las cuevas de L’Oiseau, al norte de Francia, se encontraron dibujos y una estela con signos repetidos y asociados con ellos. Eran incisiones en la piedra de la gruta. Posiblemente las figuras tuvieron color, pero la humedad del mar cercano lo hizo desaparecer, impregnando las superficies de sal.

Los arqueólogos, el doctor Gunnar Palm entre ellos, estaban limpiando las ranuras con suaves pinceles, como si pintaran la Capilla Sixtina. Fotografiaron cada signo y luego los rearmaron sobre una mesa. En la tienda estuvieron tres meses, aprovechando el clima benigno de verano. En otras estaciones era difícil trabajar. Los fríos intensos entorpecían la vida de campo y las fotografías se deterioraban. De modo que seguían el trabajo al amparo del confort en la ciudad, en Estocolmo.

Lo que más les llamó la atención fue descifrar un lenguaje de sólo tres palabras. Las encontraron repetidas en escenas y pudieron así reconstruir la vida de relación de ese grupo que habitó las cavernas hace cincuenta mil años. Denominaron el lenguaje «Poe-L’Oiseau» en homenaje al escritor que le gustaba descifrar enigmas.

Las tres palabras eran: «sí», «no», «infinito», y los arqueólogos explicaron su uso del siguiente modo: cuando se recibía comida se agradecía diciendo «infinito», porque esa palabra abarcaba todos los sentimientos de gratitud que se querían manifestar. Si una mujer estaba embarazada, como una de las figuras de la gruta, se decía «infinito» al mirar su vientre, porque escapaba a la comprensión de dónde venía ese nuevo ser, ya que no establecían conexión entre la sexualidad y el embarazo.

A veces usaban dos palabras. Por ejemplo: «sí» y «no» quería decir tal vez, o «infinito» y «no» quería decir «morir»; «infinito» y «sí» significaba el sol. El «sí» afirmaba la vida y el «no» implicaba su ausencia. «Infinito» era todo lo misterioso, las fuerzas naturales que no tenían explicación y que excedía los monosílabos.

Acostumbrados a los largos fríos y las vidas breves, no conocieron la vejez degradante. En un escenario de lucha frontal por la subsistencia, los más aguerridos cazadores pintaban lumbres en su pecho, como una invocación al fuego, que todo lo devora, para que les prestara su poder en las cacerías. (El ocre encontrado en pequeños cuencos de hueso lo afirma.) Parte del trofeo se le entregaba para que lo consumiera. Un grito surgía cuando la llama se alzaba alta sobre la ofrenda. Algo gutural resonaba en el vacío, mientras las criaturas gorjeaban fascinadas. El fuego también necesita alimento. Aprendieron que la brisa lo aviva, que es enemigo del agua y que calcina la tierra que lo sostiene. Sin embargo, como un pequeño sol calentó en las cavernas los dolientes fríos del norte, ahuyentó a las fieras y dio luz en las gargantas oscuras de la roca. Las mujeres lo atizaban, como un rito, y a su calor armaban túnicas con la piel de los animales. Debajo, sus cuerpos desnudos brillaban con la grasa de las presas que el fuego derretía.

Las criaturas que sobrevivían aprendían temprano a buscar alimento cuando el pecho materno se había secado. Arañaban la tierra, seguían al hombre que les enseñaba el acecho paciente y viril de matar un animal más grande que él. El niño se hacía hombre a imagen de otro, con miedos que conjuraba el fuego, con victorias que inundaban la caverna de grasa ritual, con la muerte de la bestia o la propia. Estos seres compartieron con la naturaleza sus mismas leyes, las acompañaron, pero fueron destruidos por ellas, a pesar de que no las contradecían, porque en su mismo ser estaba el «infinito» como principio y como fin.

Gunnar, que llegó a esta interpretación, se quedó mirando por la ventana cómo caía la nieve sobre los pinos. El «sí infinito» alumbraba tenuemente el invierno.

Por la mañana, cuando sus compañeros aparecieron en el laboratorio y le trajeron el material ordenado, agradeció con un «infinito». Ellos rieron porque sabían de qué se trataba, pero a medida que pasaron las horas, no lograron arrancarle más que los sabidos monosílabos. Se despidieron con «infinito» y Gunnar volvió a su casa. Caminaba como si hundiera por vez primera las botas en el suelo blanco. El viento helado le castigaba el rostro sin que él lo impidiera. Con cierto desgano abrió la puerta y el tintineo de la campanilla lo anunció. Cuando vio las imágenes en el televisor y a sus hijos como hipnotizados, lo apagó de un golpe y se fue a su cuarto. Mientras los chicos lloraban, su mujer quiso saber:

—¿Qué pasa, Gunnar? —No obtuvo respuesta.

Luego bajó a comer. Algo aún respondía a los hábitos. En la mesa miraba los cubiertos, los platos, pasaba el dedo por el borde. Se detuvo en el vaso con agua. Una parte del río estaba ahí, con nostalgia de nieve y de montaña, una parte de «infinito» para beber. Comió en silencio. Silencio de presagio, como la quietud en las copas de los árboles que en breve se van a sacudir con la tormenta. Al levantarse de la mesa tan sólo dijo «infinito». Ella lo miró asombrada. Él se acostó en otro cuarto, puso el colchón en el piso y durmió.

Al día siguiente no fue a la oficina sino a caminar por la orilla del río. Cruzó el puente que, como una giba, tendía su armadura de hierro. Bajó unos pasos sobre la orilla y se sentó sobre una piedra a mirar cómo el agua discurría entre escarchas o hacía rulos al pasar, repitiendo el mismo dibujo. Siguió caminando sin rumbo en la esperanza de hallar un refugio, ¿una cueva?, pero sólo encontró edificios y luces artificiales en la larga noche, que lo encandilaban más que la luna y las estrellas. El hambre empezó a afilar sus agujas y buscó un pez por las orillas, un cangrejo, pero no encontró nada. El río ya no tenía vida. Estaba contaminado. Cuando fue «no», la noche temprana del norte, se arrinconó bajo un alero y se durmió. El frío lo despertó abrazado a unas maderas que logró juntar antes de quedarse dormido. Buscó cómo prenderlas y por más que frotó una contra otra no logró arrancar la chispa que le diera fuego. Había olvidado que llevaba una caja de fósforos en el bolsillo. Amaneció débilmente, y se despertó con un hambre punzante, que lo hizo correr hacia un negocio en que vio panes tras una vitrina. Entró y tomó uno, pero al grito de su dueño tuvo que escapar. Pálido y tiritando se sentó bajo un puente. No había fuego, ni compañía, ni comida. Las lágrimas caían por sus mejillas barbadas y mansamente murmuró «no infinito».

Con sigilo, un foco lo buscó bajo el puente y se detuvo sobre su cuerpo ovillado. Su mujer gritó:

—¡Gunnar!

Él levantó con esfuerzo la cabeza y con un viejo cansancio dijo «no» y se dejó caer. Su nombre le sonaba lejano, como eco que golpeaba en el murmullo del agua.

Ya no tenía más palabras para nombrar el mundo que «infinito no», «infinito no»... mientras el día asomaba su «sí» en un gajo de luz cerca del río.

Besos


Aries
Necesitan seguridad. Se dan por completo en cada beso y esperan lo mismo a cambio. Debes cerrar los ojos para sentir la entrega total; para ellos en ese momento no existe nada más allá que la boca de su amor. Esperan besos en los que les entreguen el alma, así sienten que pisan terreno seguro.

Tauro
Aman los besos largos y profundos, pero les gusta más el fuego de la calidez que el de la abrasadora pasión. Ponen sus fantasías en marcha con el más mínimo roce de labios. Esperan inocencia de su amada. Les gusta sentir que llevan las riendas de la relación hasta al besar, y son caprichosos.

Géminis
besos son los más versátiles del zodiaco. Cambian con su estado de ánimo, con el clima, con la ocasión y con las parejas. Sus besos son escurridizos como ellos. Nunca terminan de entregarse. Sólo quien llega a conocer su costado más oscuro y los acepta, es besado desde el alma por Géminis.

Cáncer
Aunque se muestran seguros, no lo son. Hay que darles seguridad en los besos. Deben ser intensos, plenos y profundos. Entre cada roce de labios necesitan palabras de amor, susurros de pasión. Si sus besos no están acompañados de frases dulces, hay que desconfiar.

Leo
Demuestran sus sentimientos en cada unos de sus movimientos. Si las cosas no son como ellos esperan, sus besos son fríos, tímidos, no buscan la conexión con el otro. Cuando los abruma el amor, rugen con besos de fuego, calurosos e intensos. Pretenden que cada demostración sea digna de ser filmada.

Virgo
Detallistas, minuciosos y analíticos, miden la forma y la intensidad de sus besos con respecto a la reacción de su pareja. A medida que la pareja se apasiona, aumentan los estímulos y aceleran sus movimientos. Logran actuaciones increíbles de excitación sólo con su boca.

Libra
Buscan la tentación y la excitación extremas a pesar de ser equilibrados. Hacen morir de deseo a su pareja antes de entregar el tan codiciado fruto de su boca. Provocan y juegan hasta entregarse definitivamente. Sus besos son envolventes, parecen tomar el cuerpo entero al recorrer sólo la boca.

Escorpión
Su amor es intenso y a veces hasta violento. Con sólo apoyar sus labios puede despertar las más dormidas emociones de una persona. Son amantes expertos. Nunca hay que mostrarles tibieza; necesitan fuego para arder. Si no se sienten deseados ante el otro, se vuelven fríos y distantes.

Sagitario
Independientes, inquietos y vivaces, pueden pecar de fríos. Besan a su modo y poco les importa seguir a su pareja. Es recomendable no entregarles todo en cada beso, para que no crean tenerte a sus pies. Besos y pasión son instrumentos de conquista, no demostraciones de afecto.

Capricornio
Sus besos son tímidos, de esos que apenas tocan los labios. Cuando tienen confianza, su extrema inteligencia les permite saber cuál es el beso que necesita su pareja. Poseen una innata habilidad para detectar los deseos ajenos. Besan a la medida de sus parejas sin siquiera pensarlo.

Acuario
Idealistas como pocos, pretenden armarse de una lista de besos para poder ofrecer variedad. Pueden ser cálidos, distantes, violentos, contenedores, delicados. Como no les cuesta hablar de sus inquietudes y deseos, modifican constantemente sus expresiones corporales.

Piscis
Son muy sensibles y soñadores. Viven en la luna. Sus besos no tienen tiempo, ni espacio, ni limitaciones. Aunque parecen necesitar siempre una boca rectora que los delinee. Pueden bajarle el cielo a su pareja con sólo posar sus labios en su boca.

Pd: Soy Leo  :)

dilluns, 5 de setembre del 2011

Bosque encantado





Oculto en una pequeña aldea de Victoria en Marysville, sudeste de Australia, se encuentra un mundo mágico donde el escultor Bruno Torfs lleva 25 años contribuyendo con su obra a combinar la belleza de su arte con la belleza de la naturaleza que lo rodea. Nacido en Sudamérica, a los 15 años su familia emigra a Europa en busca de nuevas oportunidades. Sus continuos viajes, a veces solo y a veces con su mujer Marleen, van formando la personalidad del artista, que la va reflejando en forma de cuadros y esculturas. Después de varios años de vivir así, Bruno y su familia deciden irse a Australia para crear un jardín con sus esculturas que sea a la vez una atracción permanente. Tras encontrar el sitio ideal en la pequeña aldea en cinco meses consigue abrir el parque al público. Bruno comenzó con apenas 15 esculturas y a día de hoy se pueden encontrar más de 150 y continúa añadiendo algunas cada cierto tiempo. Se ha quedado a vivir allí con su familia en ese espacio de selva tropical que el compró para poder vivir también con sus obras.

Tara Verde, Buda femenina, madre de todos los Budas: es la que ayuda a alcanzar la otra orilla y que nació de una lágrima vertida por Avalokiteshvara, el buda de la compasión, del cual ella es una emanación. Hay 21 manifestaciones de Tara.

Debemos aprender


*Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu
verdad y la verdad.
* Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseo ser.
* Que es mas fácil reaccionar que pensar.
* Que podemos hacer mucho mas cosas de las que creemos poder hacer.
* Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es como
interpretamos nuestras circunstancias.
* Que no podemos forzar a una persona a amarnos, unicamente podemos ser
 alguien que ama. El resto depende de los demas.
* Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
* Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo
totalmente diferente.
* Que las personas honestas tienen mas exito al paso del tiempo.
* Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
* Que no importa que tan lejos he estado de Dios, siempre me vuelve a recibir.
* Que todos somos responsables de nuestros actos.
* Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
* Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.
* Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos mas dificiles.
* Que la madurez tiene que ver mas con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.
 * Que hay dos dias de cada semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El unico momento valioso es ahora.
* Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolveran ese amor.
 * A no competir contra lo mejor de otros, sino a competir con lo mejor de mi.
* Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
 * Que la pasion de un sentimiento desaparece rapidamente.
* Que si no controlo mi actitud me controlara a mi.
* A nunca decirle a un niño que sus sueños son ridiculos, que tal si me cree?
 * Que es mas importante que me perdone a mi mismo a que otros que me perdonen.
 * Que no importa si mi corazon esta herido, el mundo sigue girando.
* Que la violencia atrae mas violencia.
 * Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
* Que las personas que critican a los demas, tambien me criticaran cuando tengan la oportunidad.
 * Que es dificil ser positivo cuando estoy cansado.
 * Que hay mucho diferencia entre la perfeccion y la excelencia.
 * Que los politicos hablan igual en todos los idiomas.
* Que al final de la vida me doy cuenta que las unicas cosas que valieron la pena son: mi familia, mi fe, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.

* Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mi.

Rhut Zaifrani


Depresión


La depresión, estado común en toda la población en estos días de crisis mundial, es un estado emocional nada fácil de sobrellevar. Cuando aparece en sus fases leves o medias, uno aún guarda confianza para salir del pozo; sin embargo, cuando la depresión ataca con todas sus fuerzas los problemas comienzan a acontecer.

De repente un día cualquiera,uno se despierta, sin deseos de levantarse de la cama, los ojos le pesan y las sábanas son el refugio perfecto. Pero inevitablemente hay que salir, levantarse, y hacer al desayuno. Es un asunto complicado si no hay voluntad para nada, pero lo dejamos pasar como si nada grave estuviera ocurriendo, simplemente no era un buen día.

Sin embargo, otro día se repite la misma historia, pero los síntomas se acentúan, hay una angustia inexplicable y cualquier motivo, por insignificante que sea, es causal de llanto. Ese sentimiento se acrecienta y se hace más fuerte, cada vez se produce con mayor frecuencia y se convierte en una prensa que impide el flujo normal de la respiración. En ese momento todo es color de hormiga y nadie es buena compañía, el apetito disminuye o por el contrario, es insaciable, ambos extremos son un indicio de que las cosas no marchan bien.

Salir a la calle no es la mejor opción, por lo tanto, queda descartada. Las náuseas, dolores de cabeza y el dolor del alma impiden que se realicen a cabalidad las tareas de la vida cotidiana. Sólo pensamientos negativos recorren la mente y la debilidad crece cada vez más. Desde un tiempo atrás la familia y los amigos quedaron a un lado y la soledad es la única compañera. Paradójicamente, en ese estado no se puede convivir consigo mismo y los demás son los culpables de esta desgracia.

Se produce un grito desgarrador pidiendo ayuda, advirtiendo que el dolor del alma es intolerable y por lo tanto, perjudicial para la integridad del ser humano. Esta enfermedad mental, cuyos síntomas son dolorosos, es la comúnmente llamada depresión. Muchas personas la padecen, pero pocas piden ayuda. Seguramente en algunos casos hay motivos concretos que llevan a alguien a tanto sufrimiento, en otro no los hay, es la misma persona que tiene su autoestima tan baja y su dolor tan grande que magnifica todo, que tiene miedo, se siente incapaz de ser querida por alguien, y la vez, según ella, es incomprendida por todos.

Hay que saber también que hay varios estados depresivos, varios tipos de depresión, que no a todos les sucede lo mismo y de la misma manera, pero hay patrones comunes, ya que con la depresión se pierde la capacidad para alegrarse y sentir placer por las situaciones cotidianas de la vida. Si pierde la capacidad de hacer proyectos, de planificar un futuro, de sociabilizar, se pierde la voluntad, de ´hacer´. La depresión es un pozo, se va haciendo cada vez más profundo, por eso hay que hacer hasta lo imposible por salir.

Dicen que pedir ayuda, hablar, demostrar los sentimientos, sacar a la luz las preocupaciones, angustias y miedos. La ayuda profesional es importantísima, porque le permite ver al paciente lo que sucede desde otro perspectiva, descubrir el por qué y es una ayuda para encontrar una salida. Ayuda a encontrarse consigo mismo, para aprender a quererse, a valorarse, a respetarse y a mejorar la autoestima. No se buscan culpas ni culpables, se ven las responsabilidades.

Pero la persona depresiva no es la única que sufre, también lo hace la familia y los amigos. Los estados depresivos no se pueden manejar sólo con la voluntad, dado que hay tantas negaciones en el paciente que los reproches, las culpas, los miedos, los sentimientos negativos son muchos y a su vez son producto de una historia personal, de una situación actual, de las relaciones familiares e interpersonales.

El proceso no es mágico. La depresión es un círculo vicioso que contagia y aleja a quienes rodean al paciente.

El dolor del alma es lo mas penoso que una persona puede sentir. Va mucho mas allá de sentir un dolor físico...Es sentirse morir en vida...es ver todo negro y no encontrar la salida a nada...es como estar encerrado en un calabozo sin luz.



Nunca olvides

Olvida los días nublados, pero no olvides tus horas de sol ni tus noches estrelladas.

Olvida los momentos en que fuiste derrotado,
pero no olvides las batallas que has ganado.

Olvida los errores que no puedes cambiar, 
pero no olvides las lecciones que has aprendido ni lo tanto que enseñas.

Olvida los días en que has estado solo y triste,
pero no olvides las sonrisas que has encontrado y tantas que encontrarás.

Olvida los planes que fallaron
pero NUNCA olvides que debes tener siempre un sueño.  
 

diumenge, 4 de setembre del 2011

Papel


El Rey y la mendiga


 
Cuentan que había una vez un rey muy apuesto que estaba buscando esposa.

Por su palacio pasaron todas las mujeres más hermosas del reino y de otros más lejanos;
muchas le ofrecían además de su belleza y encantos muchas riquezas, pero ninguna lo satisfacía tanto como para convertirse en su reina.

Cierto día llegó una mendiga al palacio de este rey y con mucha lucha consiguió una audiencia.

_¡No tengo nada material que ofrecerle; solo puedo darle el gran amor que siento por usted!,le dijo al rey; _¡puedo hacer algo para demostrarte ese amor!.
Esto despertó la curiosidad del rey, quien le pidió que le dijera que sería eso que podía hacer.
-¡ Pasaré 100 días en tu balcón, sin comer ni beber nada, expuesta a la lluvia, al sereno, al sol y al frío de la noche!.
Si puedo soportar estos 100 días, entonces me convertirás en tu esposa.

El rey, sorprendido más que conmovido, aceptó el reto. Le dijo:_¡¡acepto!!.

Si una mujer puede hacer todo esto por mí, es digna de ser mi esposa.

Dicho esto, la mujer empezó su sacrificio. Empezaron a pasar los días y la mujer valientemente soportaba las peores tempestades... muchas veces sentía que desfallecía del hambre y de frío, pero la alentaba imaginarse finalmente al lado de su gran amor.

De vez en cuando el rey asomaba la cara desde la comodidad de su habitación para verla y le hacía señas de aliento con el pulgar.

Así fue pasando el tiempo... 20 días...50... la gente del reino estaba feliz, pues pensaban "por fin tendremos una reina!!"... 90 días... y el rey continuaba asomando su cabeza de vez en cuando para ver los progresos de la mujer.
_¡¡ Esta mujer es increíble!!, pensaba para si mismo y volvía a darle alientos con señas.

Al fin llegó el día 99 y todo el pueblo empezó a reunirse a las afueras del palacio para ver el momento en que aquélla mendiga se convertiría en esposa del rey.
Fueron contando las horas... a las 12 de la noche de ese día tendrían reina ...

La pobre mujer estaba muy desmejorada; había adelgazado mucho y contraído enfermedades.

Entonces sucedió. A las 11:00 de la noche de aquél día 99, faltando a penas una hora para que llegara el día 100, la valiente mujer se rindió... y decidió retirarse de aquel palacio.
Dió una triste mirada al sorprendido rey y sin decir ni media palabra se marchó.

La gente estaba conmocionada, nadie podía entender por qué aquella valiente mujer se había rendido faltando tan solo 1 hora para ver sus sueños convertirse en realidad.
¡¡Había soportado tanto!!

Al llegar a su casa, su padre se había enterado ya de lo ocurrido.

Le preguntó:

_¿Porqué te rendiste a tan solo instantes de ser la reina? y ante su asombro ella respondió:
Estuve 99 días y 23 horas en su balcón, soportando todo tipo de calamidades y no fue capaz de liberarme de ese sacrificio. Me veía padecer y solo me alentaba a continuar, sin mostrar siquiera un poco de piedad ante mi sufrimiento. Esperé todo este tiempo un atisbo de bondad y consideración que nunca llegaron.
Entonces entendí: una persona tan egoísta, desconsiderada y ciega, que solo piensa en sí mismo, no merece mi amor.

Moraleja: Cuando ames a alguien y sientas que para mantener a esa persona a tu lado tienes que sufrir, sacrificar tu esencia y hasta rogar... aunque te duela, RETÍRATE