dimecres, 14 de setembre del 2011

De qué sirven las manos

De qué sirven las manos, si de otras se alejan...,
si no siembran ni sellan paz…, amor…, compromiso;
si de puro egoísmo suelen tornarse viejas
sin querer a otras manos…, sin haber aprendido.

De qué sirven las manos…, si otras manos imploran
y no encuentran respuestas, porque solas están,
si reclaman ayuda…, si se sienten perdidas,
sin hallar otras manos que quieran ayudar.

De qué sirven, me digo, si teniendo caricias,
a otras manos heridas se niegan a curar;
si tan sólo se muestran plagadas de avaricia
y no saben acaso de solidaridad.

De qué sirven las manos, si otras manos perdidas,
necesitan de ayuda para abrirse camino
pero sólo indiferencia les asiste en la vida
y no encuentran respuestas a su amargo destino.

De qué sirven, me digo, si las manos que piden
no encuentran alimento, no se pueden saciar,
si las manos que tienen, se alejan, se prohíben,
por temor de que a ellas les pudiera faltar.

De qué sirven las manos, si no agitan pañuelos,
imitando palomas que conquisten el aire
en favor de ideales que se eleven al cielo,
que rediman al hombre…, y su equidad consagren.

De qué sirven, me digo, si se niegan a unirse
por un mundo maduro precursor de igualdad,
donde todas las manos unidas realicen
un concilio esperado por amor terrenal.

De qué sirven las manos, si ante el hambre del mundo,
otras manos esconden el dorado trigal
y se llenan de gozo, de sabores profundos,
mientras otras suplican un mendrugo de pan.

De qué sirven, me digo, si adolecen de amores,
que no sean los propios crudamente insaciables
y otras manos mendigas exhiben estertores
y derraman vencidas las secuelas del hambre.

De qué sirven las manos, si en un día cualquiera,
no se acercan a otras a ofrecer caridad,
si al dolor del que sufre le levantan fronteras
sin reparar siquiera que claman dignidad.

De qué sirven, me digo, si no rompen cadenas,
si precede a estas manos un rocío de hiel,
si se niegan pudiendo consentir en sus venas
y saber de igualdades, más allá de la piel.

De qué sirven las manos, que no saben ni entienden
el lenguaje de angustias que otras manos expresan;
si por pura avaricia, mezquindades pretenden
al borrar con su dicha, el dolor que otras dejan.

De qué sirven las manos, que comercian los frutos
y que nada comparten con las manos que siembran,
las que son la metáfora de los sueños de luto
y de todos los males en la faz de la tierra.

De qué sirven, me digo, si no elevan unidas
bajo un viento de fuerzas que estremezcan las calles,
las banderas amadas, las banderas queridas,
de equidades sociales que rediman y salven.

De que sirven las manos, de qué sirven me digo,
si carentes de amores a otras manos ignoran,
las que piden caricias, las que piden abrigo,
las que siempre están tristes, las que siempre están solas.

De qué sirven las manos…, de qué sirven, me digo.

©2009Alma Mateos Taborda (princesa azul)




dimarts, 13 de setembre del 2011

Pido silencio




AHORA me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.

Yo voy a cerrar los ojos

Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raices preferidas.

Una es el amor sin fin.

Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.

Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.

En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.

La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.

Ahora si quieren se vayan.

He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.

Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.

Sucede que soy y que sigo.

No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.

Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.

Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.

Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.

Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer. 

Pablo Neruda





Martes 13



"No te cases ni te embarques" dice el dicho. Pero ¿a quién se le ocurrió que el martes 13 era día de mala suerte?


Vamos por partes 

El número 13 se asocia a todo tipo de males.

Las leyendas nórdicas hablan de 13 espíritus del mal; la venida del Anticristo y la Bestia aparecen en el capítulo 13 del Apocalipsis; en el Tarot, este número hace referencia a la muerte, y en la Última Cena de Jesucristo, luego de la cual fue crucificado, los discípulos eran trece. 

El día Martes no se queda atrás.
"Marte", según la mitología griega, es el Dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un día martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel... 

Razones sobran si se quiere pensar que el martes 13 es un día de desgracias y mala suerte. Eso sí, las connotaciones negativas que se le dan al martes 13 no tienen fundamentos científicos ni religiosos, por lo cual debes tener muy claro que sólo se trata de un mito.
Incluso hay mucha gente que lo ha tomado al revés, por lo cual dentro de sus creencias, lo consideran como un día de buena suerte. Tanto así, que durant ese día muchos apuestan por ese número en los juegos de azar.
Pero ojo, que estas creencias también se aplican cuando el calendario marca el viernes 13, ya que la tradición anglosajona considera el día viernes como día de mal por ser el día en que Cristo fue crucificado... y si se le suman los trece discípulos...
Además, la unión del viernes y el 13 se popularizó como consecuencia de la serie de películas de terror "Viernes 13" ("Friday the 13th"). En otras palabras, la tradición anglosajona del viernes correspondende a nuestro martes, aunque a estas alturas, existen personas que consideran ambos días "de mala suerte". 

La mala suerte y la historia
La mala suerte asociada a este día se remonta a los griegos y al Dios Marte. Sin embargo, también viene de la mitología nórdica (celtas, druidas, normandos, vikingos) en la era pre - cristiana.
Se cuenta que a un banquete en el Valhalla fueron invitados doce dioses. Loki, el espíritu de la pelea y el mal, llegó sin invitación con lo cual el número de los presentes llegó a 13. En la lucha que se produjo para expulsar a Loki, Balder, el favorito de las deidades, encontró la muerte.
Entonces, se dice que esta creencia fue reforzada con el episodio de la Última Cena. Y desde ese momento, invitar a trece personas a una cena significa buscar un desastre, lo que se cree hasta el día de hoy. 

¡Imagínate!, en 1978 la revista británica "Gentlemen's Magazine" cito una estadística según la cual, como promedio, una de cada trece personas reunidas en una habitación moriría antes de un año.
Y si se le quiere seguir buscando la "quinta pata al gato", hay muchos que toman en cuenta que las experiencias vitales del ser humano son 12, por lo cual una más, es decir, trece, significaría una anormalidad abominable.

¿Cuáles son estas experiencias vitales?... El yo, la posesión, la comunicación, el instinto, la creación, el servicio, la unión en pareja o en alianza; la sexualidad profunda, la trascendencia, espiritualidad o religiosidad; el poder; la proyección o los sueños y el dolor o la soledad.
Además, y de acuerdo a la astrología, doce son las casas del universo astrológico, por lo cual una más rompe el modelo.

Algunas supersticiones...

Esto de considerar al día martes y el número trece como fatídicos, ha dado lugar a refranes y superticiones:
- "El martes, ni te cases ni te embarques". Este refrán es muy conocido y hace alusión a no tomar decisiones significativas ese día, porque pueden haber desgracias.
Otros refranes:
"El martes ni gallina eches, ni hija cases".
"El marte ni hijo cases, ni cochino mates".
"En martes ni tela urdas, ni hija cases, ni las lleves a confesar porque no dirán la verdad".
"El martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tejas".

- No tener trece invitados en la casa.
- No cortarse las uñas o el pelo durante ese día, porque trae mala suerte.
- Muchos hoteles en el mundo no identifican el piso 13 y se saltan al catorce.
- En la mayoría de los autódromos de Europa, los pits o talleres donde los autos tanquean y cambian de llantas, están numerados pero saltan del doce al catorce.
- Las aerolíneas evitan este número en sus asientos.
- Antes, muchos artistas tenían en sus contratos una cláusula por la que no actuaban el 13 del mes.



diumenge, 11 de setembre del 2011

Braille para adultos

El día más hermoso

No existe un día más hermoso que el día de hoy.

La suma de muchísimos ayeres, forma mi pasado.

Mi pasado se compone de recuerdos alegres... tristes...

Algunos están fotografiados y ahora son cartulinas

Donde me veo pequeño,

Donde mis padres siguen siendo recién casados,

Donde mi ciudad parece otra.

El día de ayer pudo haber sido un hermoso día...

Pero no puedo avanzar mirando constantemente hacia atrás,

Corro el riesgo de no ver los rostros de los que marchan a mi lado.

Puede ser que el día de mañana amanezca aun más hermoso...

Pero no puedo avanzar mirando solo el horizonte, corro el riesgo

De no ver el paisaje que se abre a mi alrededor.

Por eso, yo prefiero el día de hoy.

Me gusta pisarlo con fuerza, gozar su sol

O estremecerme con su frío, sentir como cada instante,

Dice: presente!!

Se que es muy breve, que pronto pasará, que no voy a poder

Modificarlo luego, ni pasarlo en limpio.

Como tampoco puedo planificar demasiado el día de mañana:

Es un lugar que todavía no existe.

Ayer fui,

Mañana, seré

Hoy, SOY.

Por eso:

HOY, te digo que te quiero.

HOY, te escucho.

HOY, te pido disculpas por mis errores.

HOY, te ayudo.

HOY, comparto lo que tengo contigo.

HOY, me separo de ti sin guardarme

Ninguna palabra para mañana.

Porque HOY respiro, veo, pienso, oigo, sufro, huelo, lloro, trabajo, toco,

río, amo...


HOY...HOY estoy vivo. Como tu.

Es necessita un amic



No és necessari que sigui home,
prou que sigui humà,
prou que tingui sentiments,
prou que tingui cor.

Es necessita que sàpiga parlar i callar,
sobretot que sàpiga escoltar.
Ha d'agradar de la poesia,
de la matinada, dels ocells, del Sol,
de la Lluna, del cant, dels vents
i de les cançons de la brisa.

Ha de tenir amor, un gran amor per algú,
o sentir llavors, la falta de no tenir aquest amor.
Ha d'estimar al proïsme i respectar el dolor que
els pelegrins porten amb si.

Ha de guardar el secret sense sacrifici.
Ha de parlar sempre de front i
no trair amb mentides o deslleialtats.
No ha de tenir por d'enfrontar la nostra mirada.

No és necessari que sigui de primera mà,
ni és imprescindible que sigui de segona mà.
Pot haver estat enganyat,
doncs tots els amics són enganyats.

No és necessari que sigui pur,
ni que sigui totalment impur,
però no ha de ser vulgar.

Ha de tenir un ideal, i por de perdre-ho,
i en cas de no ser així,
ha de sentir el gran buit que això deixa.

Ha de tenir ressonàncies humanes,
el seu principal objectiu ha de ser el de l'amic.
Ha de sentir pena per les persones tristes
i comprendre l'immens buit dels solitaris.

Es busca un amic per agradar
dels mateixos gustos,
que es commogui quan és tractat d'amic.
Que sàpiga conversar de coses simples,
de plugims i de grans pluges i
dels records de la infància.

Es precisa un amic per no embogir,
per explicar el que es va veure de bell i
de trist durant el dia, dels anhels
i de les realitzacions, dels somnis i de la realitat.

Ha d'agradar dels carrers deserts,
dels tolls d'aigua i els camins mullats,
de la vora del carrer, del bosc després de la pluja,
de ficar-se al llit en la pastura.

Es precisa un amic que digui que val la pena viure,
no perquè la vida és bella, sinó perquè estem junts.

Es necessita un amic per deixar de plorar.
Per no viure de cara al passat,
a la recerca de memòries perdudes.
Que ens *palmee" les espatlles,
somrient o plorant,
però que ens cridi amic,
per tenir la consciència que encara estem vius.

Vinicius de Moraes

 





En la juventud, la belleza es un accidente de la Naturaleza.

En la vejez, es una obra de arte.
LIN YU TANG. Escritor chino (1895-1976)
El arte de envejecer consiste en conservar alguna esperanza.
ANDRÉ MAUROIS. Novelista y ensayista francés (1885-1967)

La madurez es el arte de vivir en paz con lo que es imposible cambiar.

Cuando envejecemos, la belleza se convierte en cualidad interior.
RAPHL WALDO EMERSON. Clérigo (1803-1882)

Para el profano la tercera edad es invierno; para el sabio es la estación de la cosecha.

En los ojos de los jóvenes vemos llamas, pero en los ojos de los mayores que vemos la luz.
VÍCTOR HUGO. Escritor francés (1802-1885)

No es viejo aquel que pierde su cabello, sino su última esperanza.
No es viejo el que lleva en su corazón el amor siempre ardiente; no es viejo el que mantiene su fe en si mismo, el que vive sanamente alegre, convencido de que para el corazón no hay edad.

Viéndolo bien no somos tan viejos, lo que pasa es que tenemos muchas juventudes acumuladas.
Francisco Arámburo

Amamos las catedrales antiguas, los muebles antiguos, las monedas antiguas, las pinturas antiguas y los viejos libros, pero nos hemos olvidado por completo del enorme valor moral y espiritual de los ancianos.
Lin Yutang

Hay que estar agradecidos de nuestra edad, pues la vejez es el precio de estar vivos.

Cuando ya se han cumplido 80 años -o estamos cercanos- todo contemporáneo es un amigo.
Igor Stravinsky

- Goethe concluyó Fausto a los 82 años.
- El Tiziano pintó obras maestras a los 98.
- Toscanini dirigió orquestas a los 87.
- Edison trabaja en su laboratorio a los 83.
- Benjamín Franklin contribuyó a redactar la Constitución de los Estados Unidos a los 81...
- Yo moriré a los 84 años, un lunes cualquiera de un verano cualquiera...

Entonces...¡¡¡adelante!!!

No habrá fuerza capaz de detener a quien sueña, a quien construye aún sobre las cenizas, a quien ama, a quien espera de la vida el momento mágico de una ilusión, a quien no olvida que el tiempo pasó, si... pero no se llevó consigo su corazón.
Por lo tanto, sueña, construye, ama, espera y no permitas que te llamen viejo!!!


Em vaig adonar


Durant tot aquest temps el que estava tractant de dir-me.
Em vaig adonar quan m'havia trobat.

Cada un té diferents maneres de ser feliç.
Em vaig adonar que havia trobat el meu camí.

La vida s'aprèn vivint sol, no sols per llegir o escoltar.
Em vaig adonar que no em dius el que saps.

Cada dia era un dia perdut si no tens amor en lo teu cor.
Em vaig adonar de per què s'havia quedat després de l'amor com boig.

Quan el dolor és tan fort, no vénen les llàgrimes als ulls, diuen.
Em vaig adonar de per què mai has plorat.

Diuen que un somriure que clama val més que plorar-hi. Em vaig adonar quan s'havia transformat el meu plor en un somriure.

Diuen que ningú pot trencar lo cor, però només la majoria dels éssers estimats poden fer mal.
Em vaig adonar quan em fa molt mal.

Però, diuen, que ens mereixem ser estimats per cada gota de llàgrima que hem vessat.
Em vaig adonar quan vaig deixar la meva alegria juntament amb les llàgrimes.

No va ser "no mentir", però, no "amagar la veritat" era lo veritable regal.
Em vaig adonar quan havia posat la seva mà en lo meu cor.

Ser capaç de dir "et necessito, vine ara" era el veritable poder.
Em vaig adonar quan m'havia dit que havia d'anar.

L'amor era ser capaç de dir "jo vull que et quedis" quan algú et va dir véns-te'n.
Em vaig adonar quan em van dir que marxara i m'havia anat.

El meu amor per tu és com un nen petit plorant quan cau un bac.
Em vaig adonar que havia crescut i m'havia embolicat força.

Diuen que lamentar és voler cridar que "em perdonis"
Em vaig adonar quan en realitat s'havia penedit.

I, diuen que l'orgull és una màscara per als perdedors, per als febles cors plens d'amor sense orgull.
Em vaig adonar que havia trobat l'amor en lo meu cor.

Qui vol desesperadament, no espera, sinó ser perdonat un dia.
Em vaig adonar que jo hagués volgut que em perdoni desesperadament.

L'amor era un esforç, i l'esforç era l'amor de tal manera que mai podria abandonar-te, però es pot alliberar.
Em vaig adonar.


Can Yücet [Istanbul 1926 - Datça 1999]
Traducció al català per E.S.
 

dissabte, 10 de setembre del 2011

Informe de caricias


La caricia es un lenguaje
si tus caricias me hablan
no quisiera que se callen.

La caricia no es la copia
de otra caricia lejana
es una nueva versión
casi siempre mejorada.

ES la fiesta de la piel
la caricia mientras dura
y cuando se aleja deja
sin amparo a la lujuria.

Las caricias de los sueños
que son prodigio y encanto
adolecen de un defecto
no tienen tacto.

Como aventura y enigma
la caricia empieza antes
de convertirse en caricia.

Es claro que lo mejor
no es la caricia en si misma
sino su continuación. 

Mario Benedetti


Mujer exquisita

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel, si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo, si los rollitos no te generan trauma, si nunca has sufrido de anorexia, si tu estatura no afecta tu desarrollo personal, si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas, si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas, si sabes cómo se prepara un arroz, si puedes preparar un almuerzo completo, si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar, si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio, si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje en el rostro... ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN....

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes....Los que estamos fuera de foco somos los hombres) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un HOMBRE??... UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así... Que se siente orgulloso de tenerla como compañera.... Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento... Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes....

La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido... ¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...!

Tonto y mil veces tonto el hombre que come mierda en la calle, teniendo un exquisitímo manjar en casa.
Gabriel García Márquez
 
 

Escucha lo que no te digo


"No te dejes engañar por mí.
No permitas que te engañen mis apariencias.
Porque no son más que una máscara,
quizá mil máscaras que temo quitarme,
aunque ninguna me representa.
Doy la impresión de estar seguro,
de que todo va viento en popa,
tanto dentro como fuera,
de que soy la confianza personificada,
de que la calma es mi segunda naturaleza,
de que controlo la situación
y de que NO TENGO NECESIDAD DE NADIE.
Pero no me creas, te lo ruego.
Externamente puedo parecer tranquilo,
pero lo que ves es una máscara.
Por debajo, escondido, está mi verdadero yo
sumido en la confusión, el miedo y la soledad.
Pero lo escondo.
No quiero que nadie lo sepa.
Me aterra pensar que pueda saberse.
Por eso tengo constantemente necesidad
de crear una máscara que me oculte,
una imagen pretenciosa que me proteja
de las miradas sagaces.
Pero esas miradas son precisamente mi salvación,
y lo sé perfectamente,
con tal que vayan acompañadas
de la aceptación y del amor.
Entonces, esas miradas, se convierten
en el instrumento que puede liberarme de mí mismo,
de los mecanismos de defensa
y las barreras que he levantado entorno a mí,
en el instrumento que puede mostrarme aquello
de lo que no consigo convencerme:
que realmente tengo un valor.
Pero esto no te lo digo,
no tengo coraje:
Me da miedo que tu mirada no venga acompañada
de la aceptación y del amor.
Quizá temo lo que pueda pensar,
que puedas cambiar de opinión sobre mí,
que te burles de mí
y que tu sonrisa me fulmine.
En el fondo, lo que temo es no valer nada,
y que tú te des cuenta y me rechaces.
Por eso sigo con mi juego
de pretensiones desesperadas,
con una apariencia externa de seguridad
y con un niño tembloroso por dentro.
Despliego mi desfile de máscaras
y dejo que mi vida se convierta en una ficción.
Te cuento todo lo que no importa nada,
y nada de lo que de verdad importa,
de lo que me consume por dentro.
Por eso, cuando reconozcas esta rutina,
no te dejes engañar por mis palabras:
escucha bien lo que no te digo,
lo que querría decir, lo que necesito decir,
pero no consigo decir.
No me agrada esconderme, te lo aseguro,
me encantaría ser espontáneo, sincero y genuino,
pero tendrás que ayudarme.
Por favor, tiéndeme tu mano,
aún cuando parezca que eso es lo último que deseo.
Tú puedes sacar a la luz mi vitalidad,
cada vez que te muestras amable, atenta y diligente,
cada vez que tratas de comprenderme,
cada vez que me aceptas tal y a pesar de lo que soy.
Porque me quieres,
mi corazón palpita y renace.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí
y el poder que tienes, si quieres,
de sacar a la luz la persona que yo soy.
Escúchame, te lo ruego.
Tú puedes derribar las barreras
tras las que me refugio,
tú puedes arrancar mi máscara,
tú puedes liberarme de mi prisión solitaria.
¡No me ignores! ¡No pases de largo, por favor!
Ten paciencia conmigo.
A veces parece que, cuanto más te acercas,
tanto más me revelo contra tu presencia.
Es irracional, pero es así:
combato aquello de lo que tengo necesidad.
Así somos los humanos muchas veces
Pero el amor, el amor de Dios que habita en ti,
es más fuerte que toda resistencia,
y ahí reside mi esperanza,
mi verdadera esperanza.
Ayúdame a derribar las barreras
con tus manos firmes,
pero a la vez delicadas,
pues dentro de mí habita un niño
y un niño es siempre muy frágil.
¿Te preguntas quién soy?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Soy cada persona con quien te encuentras.
Soy... tú mismo". 

divendres, 9 de setembre del 2011

Fer-me feliç


No veus la lluna plorant perquè veu que els meus ulls ploren,
no veus que ella sospira perquè encara no estem junts,
no veus com et demana que amb mi estiguis de seguida,
perquè no pots complaure-la i així fer-la molt feliç ?

No veus que el sol s’oblida de brillar com abans feia,
... no veus com ell s’amaga si ha de veure’ns tan distants,
no veus com ho te clar que et necessito cada dia,
perquè no pots complaure’l i així fer-lo molt feliç ?

No deixis que la lluna s’acostumi a estar tan trista,
ni que el sol ara es pensi que es normal de no sortir,
ells son el clar mirall on em vaig veient reflectida,
perquè no pots complaure’ls i així fer-me molt feliç ?


Pensamientos

 

El libro de la vida

Cada día la vida te ofrece una página en blanco del libro de tu existencia.
Tu pasado ya está escrito y no puedes corregirlo; en sus páginas puedes encontrar tu historia, algunas con suaves colores, otras con oscuros matices…
Recuerdos bellos de tiempos gratos o páginas que quisieras arrancar para siempre…
Este día tienes la oportunidad de escribir una página más.
Está únicamente en tus manos escoger los colores que tendrá, pues aún en la adversidad puedes poner matices de serenidad para convertirla en una bella experiencia.
¿Cómo escribirás el día de hoy?
Sólo depende de tu voluntad y optimismo hacer que la página del día de hoy en el libro de tu vida, sea una página que en el futuro puedas atesorar como un bello recuerdo.
Si supieras que sólo vas a vivir un día más, ¿qué harías?
Sin duda, te pondrías en contigo mismo y con los que te rodean, disfrutarías de los rayos del sol, de la suave brisa, de la alegría de tus hijos, del amor de tu pareja, de tantas bendiciones que la vida nos pone al alcance de la mano y que muchas veces no sabemos valorar.
Disfruta este nuevo día, haz un inventario mental de todas las cosas buenas que existen en tu vida y vive cada hora con buen ánimo, dando lo mejor de ti, no dañes a nadie y siéntete feliz de estar vivo, de poder regalar una sonrisa, de ofrecer tu mano y tu ayuda generosa.
Nunca es tarde para cambiar el rumbo y empezar a escribir páginas de dicha y paz en el libro de la vida.
Agradece a Dios el regalo que te da hoy y la oportunidad de convertir este día en una página bella del libro de tu existencia.
Recuerda que a pesar de todas las situaciones adversas, está únicamente en tus manos vivir el día de hoy… …como si fuera el primero, como si fuera el último, como si fuera el único en el libro de tu vida.


Lo que yo quiero


Que nadie me conozca y que nadie me quiera.
  Que nadie se preocupe de mi triste destino.
  Quiero ser incansable y eterno peregrino
  que camina sin rumbo porque nadie le espera.
  
  Que no sepan mi vida, ni yo sepa la ajena.
  Que ignore todo el mundo si soy triste o dichoso.
  Quiero ser una gota en un mar tempestuoso
  o en inmenso desierto, un granito de arena..
  
  Caminar mundo adentro solo con mis dolores.
  Nómada, sin amigos, sin amor, sin anhelos,
  que mi hogar sea el camino, y mi techo sea el cielo
  y mi lecho las hojas de algún árbol sin flores..  .
  
  Cuando ya tenga polvo de todos los caminos
  Cuando ya esté cansado de luchar con mi suerte,
  me lanzaré en la noche sin luna,  hacia la muerte.
  de donde no regresan jamás los peregrinos.
  
  Y morir una tarde cuando el sol triste alumbre,
  descendiendo  un  camino o ascendiendo una cumbre,
  pero donde no haya  quien me pueda enterrar.
  Que mis restos ya polvo los disipen los vientos,
  para que cuando  ella  sienta remordimientos
  no se encuentre mi  tumba, ni me pueda rezar...

 

El hombre que me comienza los sueños


Tengo cuarenta y dos años, la vida me persigue día a día y me empuja, seguramente hacia la muerte y el olvido. Es así y no puedo más que lamentarlo cuando lo pienso. Si no lo pienso, no creo que me haya distraído y haya ganado un tiempo de sosiego. Muy al contrario, creo que me he engañado, malgastado esperanzas vanas. Por las noches, cuando el tedio del insomnio amenaza con hacerse más amargo; cuando no quita el desasosiego mirar una película, por más absorbente, salvaje o porno que sea; para no hablar de las pocas opciones de un libro de versos poderosos, ni del diario del día, ya acabado, ni de una revista casual; cuando se piensa que pensar resulta innecesario y que el amor sólo le despista minutos a la pobre noche. Perdidas todas las esperanzas de hallar el hilo cálido del sueño y de no desear ni soltar en la víspera de nadie humo de maría, acechando las ventanas iluminadas de las casas de enfrente que juegan a on-off. Por no pasar nada, ni coches pasan, ni llueve. Tampoco suena el teléfono (¿por qué habría de hacerlo a tamañas horas de la noche?), ni hay tarea en que ocuparse (¿para qué, si mañana será todo mañana para hacerla?). No sirve de nada contar segundos sin equivocarse, porque siempre son los mismos. Puede que se diferencien menos que una hora de otra hora y, sin ninguna duda, que un día de otro día. Aunque a los cuarenta y dos años se confunden los días y los segundos y hasta algún que otro año.

Es entonces cuando recuerdo al hombre que me comienza los sueños. Hace más de treinta años y no he perdido su viva imagen. No tuvo prisa en que yo cenase, no tiene prisa en que me acueste. Más adelante, no la tendrá en que me duerma. Porque lo que le agrada es convencerme de que las cosas pasan incluso si uno no lo quiere. Las buenas, las malas y, aún más, las de todos los días. Como el tiempo necesario para que un niño pequeño cene, se desvista, se ponga el pijama, se acurruque en su cama y comience a escuchar cómo le comienzan los sueños. El hombre que me comienza los sueños no me persigue por los pasillos ni me llama al orden. No mira con impaciencia el reloj que hace rato ha marcado la hora en que los niños se van a la cama. Ni siquiera hace caso de mis gestos lentos y distraídos que alargan el tiempo, que lo estiran contra mí mismo, contra el sueño que tendré mañana cuando el hombre que me comienza los sueños encienda la luz de la habitación, se siente a los pies de la cama y diga como quien ha pasado la noche velando un cuerpo:

—Es hora de comenzar a contar las horas que tiene el día que comienza.

Y yo, cada día, pensaba en las muchas horas que había para contar las horas que en el día había, y lamentaba, sin encolerizarme, que fuese justamente aquél el momento en que debía comenzar a perseguir las manecillas de los relojes. Del nuevo reloj de pulsera, a las ocho. Del despertador de cuerda de cada noche, a las ocho y cinco. Del reloj de pilas de la cocina, a las ocho y cuarto. Del reloj de cuerda suizo del comedor entre y veinte e y veinticinco. De los relojes de péndulo del recibidor, sonando la media... Ahora conozco el tiempo. Sé lo que dura un segundo y soy capaz de contar hasta doscientos con un pequeño error de tres o cuatro de más o de menos. Puedo vivir media hora con los ojos cerrados sin equivocarme más de medio minuto si imagino que son las ocho, las ocho y cinco, las ocho y cuarto, las ocho y veinte, y veinticinco. El reloj de péndulo anuncia las ocho y media, es justamente el momento en que salta la cuerda y se libera el percutor de otro reloj de pared, que arranca un sonido grave a la espiral metálica que vibra por primera vez y es golpeada y produce un segundo toque de ocho y media. Son las ocho y media.

Antes de que suene, ya puedo advertir en el reloj del despacho una energía viva segundos antes de que anuncie la media y la muerte de su anuncio. Y después oigo cómo lo oye el vecino. Ya tengo cuarenta y dos años, acabados de sonar y un poco más. Hay quien me ha felicitado por mi cumpleaños, hay quien no lo ha recordado y lo hará mañana o el año que viene, si es que lo recuerda. La mayoría, sin embargo, no pueden imaginarse a sí mismos felicitándome porque ni siquiera saben que existo y que vivo en esta calle —a la que muchos conocen más que a mi existencia— de esta ciudad —que casi todos conocen—. Y no es más grande, ni más elegante, ni más alegre, ni más histórica que cualquier otra, pero todos saben como mínimo su nombre, y muchos pueden decirte en qué país está, situarla en un punto del mapa y dar las instrucciones necesarias para llegar a ella. Pero no saben que son muchas las noches en que los pienso, uno por uno. En ellos, que no me conocen y que pueden vivir sin que les pase un relámpago de mí por el cerebro, a diferencia de lo que me pasa cuando me encandila la sensatez de pensarlos, uno por uno.

Sólo si puedo recordar al hombre que me comienza los sueños la noche se vuelve más plácida y breve, como la ilusión de un día luminoso de verano que se cuenta a los amigos.
 
Jaume Capó Frau
Jaume Capó Frau
Jaume Capó Frau

dimecres, 7 de setembre del 2011

Solamente tu



Madurez

 

El tamaño de las personas


Una persona es enorme para uno, Cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.
Es pequeña cuando solo piensa en si misma, y le hace creer a los otros que piensa en ellos, cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es mas importante entre dos personas: la Amistad, el compañerismo, el cariño, el respeto,  El celo y asimismo el amor.
Una persona es gigante cuando Se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… cuando trata de entenderte aunque no piensen igual.
Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de si misma.
Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos clichés. Cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja manejar….
Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir, en un corto espacio de tiempo.
Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande.
Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo.
Una decepción puede terminar con el respeto por alguien…de muchos… Una acción correcta puede enaltecer a otros.
Es difícil convivir con esta elasticidad:  Las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos. Ya que nosotros no juzgamos a través de centímetros y metros, sino de acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de expectativas y frustraciones.
Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra.
El egoísmo unifica a los insignificantes, a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos.
No es la altura, ni el peso, ni la belleza, ni un titulo o mucho dinero lo que convierte a una persona en grande… Es su honestidad, su decencia, su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás.
Por su sensibilidad sin tamaño…

Versión de escrito por William Shakespeare

Recuerdos

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver. No podemos ser empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello. Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros.

Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor.

Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte. Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal".

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando puertas abiertas "por si acaso", nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.


Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.


DEJARLO IR. Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad.

Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante. Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.
Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres...Esa es la vida...


Paulo Coelho‏

 
 No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fria,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavia.
No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos,
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo muerto
Bécquer

dimarts, 6 de setembre del 2011

El idioma secreto


En las cuevas de L’Oiseau, al norte de Francia, se encontraron dibujos y una estela con signos repetidos y asociados con ellos. Eran incisiones en la piedra de la gruta. Posiblemente las figuras tuvieron color, pero la humedad del mar cercano lo hizo desaparecer, impregnando las superficies de sal.

Los arqueólogos, el doctor Gunnar Palm entre ellos, estaban limpiando las ranuras con suaves pinceles, como si pintaran la Capilla Sixtina. Fotografiaron cada signo y luego los rearmaron sobre una mesa. En la tienda estuvieron tres meses, aprovechando el clima benigno de verano. En otras estaciones era difícil trabajar. Los fríos intensos entorpecían la vida de campo y las fotografías se deterioraban. De modo que seguían el trabajo al amparo del confort en la ciudad, en Estocolmo.

Lo que más les llamó la atención fue descifrar un lenguaje de sólo tres palabras. Las encontraron repetidas en escenas y pudieron así reconstruir la vida de relación de ese grupo que habitó las cavernas hace cincuenta mil años. Denominaron el lenguaje «Poe-L’Oiseau» en homenaje al escritor que le gustaba descifrar enigmas.

Las tres palabras eran: «sí», «no», «infinito», y los arqueólogos explicaron su uso del siguiente modo: cuando se recibía comida se agradecía diciendo «infinito», porque esa palabra abarcaba todos los sentimientos de gratitud que se querían manifestar. Si una mujer estaba embarazada, como una de las figuras de la gruta, se decía «infinito» al mirar su vientre, porque escapaba a la comprensión de dónde venía ese nuevo ser, ya que no establecían conexión entre la sexualidad y el embarazo.

A veces usaban dos palabras. Por ejemplo: «sí» y «no» quería decir tal vez, o «infinito» y «no» quería decir «morir»; «infinito» y «sí» significaba el sol. El «sí» afirmaba la vida y el «no» implicaba su ausencia. «Infinito» era todo lo misterioso, las fuerzas naturales que no tenían explicación y que excedía los monosílabos.

Acostumbrados a los largos fríos y las vidas breves, no conocieron la vejez degradante. En un escenario de lucha frontal por la subsistencia, los más aguerridos cazadores pintaban lumbres en su pecho, como una invocación al fuego, que todo lo devora, para que les prestara su poder en las cacerías. (El ocre encontrado en pequeños cuencos de hueso lo afirma.) Parte del trofeo se le entregaba para que lo consumiera. Un grito surgía cuando la llama se alzaba alta sobre la ofrenda. Algo gutural resonaba en el vacío, mientras las criaturas gorjeaban fascinadas. El fuego también necesita alimento. Aprendieron que la brisa lo aviva, que es enemigo del agua y que calcina la tierra que lo sostiene. Sin embargo, como un pequeño sol calentó en las cavernas los dolientes fríos del norte, ahuyentó a las fieras y dio luz en las gargantas oscuras de la roca. Las mujeres lo atizaban, como un rito, y a su calor armaban túnicas con la piel de los animales. Debajo, sus cuerpos desnudos brillaban con la grasa de las presas que el fuego derretía.

Las criaturas que sobrevivían aprendían temprano a buscar alimento cuando el pecho materno se había secado. Arañaban la tierra, seguían al hombre que les enseñaba el acecho paciente y viril de matar un animal más grande que él. El niño se hacía hombre a imagen de otro, con miedos que conjuraba el fuego, con victorias que inundaban la caverna de grasa ritual, con la muerte de la bestia o la propia. Estos seres compartieron con la naturaleza sus mismas leyes, las acompañaron, pero fueron destruidos por ellas, a pesar de que no las contradecían, porque en su mismo ser estaba el «infinito» como principio y como fin.

Gunnar, que llegó a esta interpretación, se quedó mirando por la ventana cómo caía la nieve sobre los pinos. El «sí infinito» alumbraba tenuemente el invierno.

Por la mañana, cuando sus compañeros aparecieron en el laboratorio y le trajeron el material ordenado, agradeció con un «infinito». Ellos rieron porque sabían de qué se trataba, pero a medida que pasaron las horas, no lograron arrancarle más que los sabidos monosílabos. Se despidieron con «infinito» y Gunnar volvió a su casa. Caminaba como si hundiera por vez primera las botas en el suelo blanco. El viento helado le castigaba el rostro sin que él lo impidiera. Con cierto desgano abrió la puerta y el tintineo de la campanilla lo anunció. Cuando vio las imágenes en el televisor y a sus hijos como hipnotizados, lo apagó de un golpe y se fue a su cuarto. Mientras los chicos lloraban, su mujer quiso saber:

—¿Qué pasa, Gunnar? —No obtuvo respuesta.

Luego bajó a comer. Algo aún respondía a los hábitos. En la mesa miraba los cubiertos, los platos, pasaba el dedo por el borde. Se detuvo en el vaso con agua. Una parte del río estaba ahí, con nostalgia de nieve y de montaña, una parte de «infinito» para beber. Comió en silencio. Silencio de presagio, como la quietud en las copas de los árboles que en breve se van a sacudir con la tormenta. Al levantarse de la mesa tan sólo dijo «infinito». Ella lo miró asombrada. Él se acostó en otro cuarto, puso el colchón en el piso y durmió.

Al día siguiente no fue a la oficina sino a caminar por la orilla del río. Cruzó el puente que, como una giba, tendía su armadura de hierro. Bajó unos pasos sobre la orilla y se sentó sobre una piedra a mirar cómo el agua discurría entre escarchas o hacía rulos al pasar, repitiendo el mismo dibujo. Siguió caminando sin rumbo en la esperanza de hallar un refugio, ¿una cueva?, pero sólo encontró edificios y luces artificiales en la larga noche, que lo encandilaban más que la luna y las estrellas. El hambre empezó a afilar sus agujas y buscó un pez por las orillas, un cangrejo, pero no encontró nada. El río ya no tenía vida. Estaba contaminado. Cuando fue «no», la noche temprana del norte, se arrinconó bajo un alero y se durmió. El frío lo despertó abrazado a unas maderas que logró juntar antes de quedarse dormido. Buscó cómo prenderlas y por más que frotó una contra otra no logró arrancar la chispa que le diera fuego. Había olvidado que llevaba una caja de fósforos en el bolsillo. Amaneció débilmente, y se despertó con un hambre punzante, que lo hizo correr hacia un negocio en que vio panes tras una vitrina. Entró y tomó uno, pero al grito de su dueño tuvo que escapar. Pálido y tiritando se sentó bajo un puente. No había fuego, ni compañía, ni comida. Las lágrimas caían por sus mejillas barbadas y mansamente murmuró «no infinito».

Con sigilo, un foco lo buscó bajo el puente y se detuvo sobre su cuerpo ovillado. Su mujer gritó:

—¡Gunnar!

Él levantó con esfuerzo la cabeza y con un viejo cansancio dijo «no» y se dejó caer. Su nombre le sonaba lejano, como eco que golpeaba en el murmullo del agua.

Ya no tenía más palabras para nombrar el mundo que «infinito no», «infinito no»... mientras el día asomaba su «sí» en un gajo de luz cerca del río.

Besos


Aries
Necesitan seguridad. Se dan por completo en cada beso y esperan lo mismo a cambio. Debes cerrar los ojos para sentir la entrega total; para ellos en ese momento no existe nada más allá que la boca de su amor. Esperan besos en los que les entreguen el alma, así sienten que pisan terreno seguro.

Tauro
Aman los besos largos y profundos, pero les gusta más el fuego de la calidez que el de la abrasadora pasión. Ponen sus fantasías en marcha con el más mínimo roce de labios. Esperan inocencia de su amada. Les gusta sentir que llevan las riendas de la relación hasta al besar, y son caprichosos.

Géminis
besos son los más versátiles del zodiaco. Cambian con su estado de ánimo, con el clima, con la ocasión y con las parejas. Sus besos son escurridizos como ellos. Nunca terminan de entregarse. Sólo quien llega a conocer su costado más oscuro y los acepta, es besado desde el alma por Géminis.

Cáncer
Aunque se muestran seguros, no lo son. Hay que darles seguridad en los besos. Deben ser intensos, plenos y profundos. Entre cada roce de labios necesitan palabras de amor, susurros de pasión. Si sus besos no están acompañados de frases dulces, hay que desconfiar.

Leo
Demuestran sus sentimientos en cada unos de sus movimientos. Si las cosas no son como ellos esperan, sus besos son fríos, tímidos, no buscan la conexión con el otro. Cuando los abruma el amor, rugen con besos de fuego, calurosos e intensos. Pretenden que cada demostración sea digna de ser filmada.

Virgo
Detallistas, minuciosos y analíticos, miden la forma y la intensidad de sus besos con respecto a la reacción de su pareja. A medida que la pareja se apasiona, aumentan los estímulos y aceleran sus movimientos. Logran actuaciones increíbles de excitación sólo con su boca.

Libra
Buscan la tentación y la excitación extremas a pesar de ser equilibrados. Hacen morir de deseo a su pareja antes de entregar el tan codiciado fruto de su boca. Provocan y juegan hasta entregarse definitivamente. Sus besos son envolventes, parecen tomar el cuerpo entero al recorrer sólo la boca.

Escorpión
Su amor es intenso y a veces hasta violento. Con sólo apoyar sus labios puede despertar las más dormidas emociones de una persona. Son amantes expertos. Nunca hay que mostrarles tibieza; necesitan fuego para arder. Si no se sienten deseados ante el otro, se vuelven fríos y distantes.

Sagitario
Independientes, inquietos y vivaces, pueden pecar de fríos. Besan a su modo y poco les importa seguir a su pareja. Es recomendable no entregarles todo en cada beso, para que no crean tenerte a sus pies. Besos y pasión son instrumentos de conquista, no demostraciones de afecto.

Capricornio
Sus besos son tímidos, de esos que apenas tocan los labios. Cuando tienen confianza, su extrema inteligencia les permite saber cuál es el beso que necesita su pareja. Poseen una innata habilidad para detectar los deseos ajenos. Besan a la medida de sus parejas sin siquiera pensarlo.

Acuario
Idealistas como pocos, pretenden armarse de una lista de besos para poder ofrecer variedad. Pueden ser cálidos, distantes, violentos, contenedores, delicados. Como no les cuesta hablar de sus inquietudes y deseos, modifican constantemente sus expresiones corporales.

Piscis
Son muy sensibles y soñadores. Viven en la luna. Sus besos no tienen tiempo, ni espacio, ni limitaciones. Aunque parecen necesitar siempre una boca rectora que los delinee. Pueden bajarle el cielo a su pareja con sólo posar sus labios en su boca.

Pd: Soy Leo  :)