dissabte, 23 d’abril del 2011

Amistad (14)


Al amigo que te demuestre su amistad, sujétalo al alma con aros de acero.

La verdadera amistad es como el mar, se ve el principio pero no el final.

No me importa que las cosas que me dices a veces sean hirientes, lo que me importa es que las dices tú, mi amiga. Perdóname si alguna vez he hecho lo mismo contigo, pero nunca dudes de mi amistad y de mi cariño.

Un verdadero amigo no es el que te mira sino el que te protege, te cuida y te aconseja

La amistad es estar ahí en cada momento del día, con lo brazos abiertos, esperando tanto los buenos como los malos momentos.

Amistad, farsa mayor, crees que ahí está, pero no, cuando te das la vuelta ves que ya está muerta.

La amistad, cuando se alcanza, se guarda en el corazón.

Amistad: Malos momentos juntos, buenos recuerdos, gente inolvidable que se te queda clavada en el corazón, gente que te quiere con locura, gente que saben apreciar lo más maravilloso de tu vida: la amistad

Amistad, que hermosa palabra, pero qué difícil sentirla hasta lo más profundo de tu alma.

Las columnas se derrumban y el amor se acaba, pero la verdadera amistad sólo la muerte separa..

Gracias amigo por ser realmente tú quien con mucho aprecio y cariño dedicó días conmigo. Un amigo está siempre ahí, tu lo hiciste muy bien, gracias por haber estado en las buenas y en las malas no olvides que te quiero mucho.

Su compañía me hace sonreír y los recuerdos de nuestra amistad me hacen fuerte en las tempestades.

El tiempo es el único testigo de todas las tempestades que ha pasado nuestra amistad, sin embargo está cada día fresca como en primavera.

El esplendor de la amistad no radica en quien te ayuda o te da consejo, sino en aquella que te da su confianza.

La amistad es un don que se consigue con simpatía, pero una amiga como tú no se consigue todos los días.

Sólo las lágrimas del corazón puede secarlas un amigo de verdad.

Día a día nada define tan seguramente la calidad de nuestras vidas como la firme convicción en los ojos, en las voces, en la presencia de nuestros amigos. Es a través de ellos que en realidad empezamos a conocernos a nosotros mismos y es su afecto lo que nos asegura nuestra dignidad y valor

Refranes (C1)

Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno, ni malo.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Caballo alquilado, nunca cansado.
Caballo andador tropezador.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Caballo chiquito, siempre es potrito
Caballo corredor pronto se cansa.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Caballo de andadura poco dura.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Caballo de muchos amos, siempre muere de gusanos.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Caballo grande, ande o no ande.
Caballo hermoso, de potro sarnoso..
Caballo manco no sube escalera.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Caballo que con tres años, ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
Caballo que de joven no corre, dentro lleva la carrera.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
Caballo que vuela no quiere espuela.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Caballo sin espuela, barco sin remos ni vela.
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
Cabello crespo, calvo presto.
Cabello luengo y corto el seso.
Cabellos y cantar no es buen ajuar
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Cabeza calva, peinada desde el alba.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Cabeza grande, talento chico.
Cabeza grande, y gran cabeza, son dos cosas muy diversas.
Cabeza loca no quiere toca.
Cabeza loca, la pierde su boca.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Cabeza vana no cría canas.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Cabra coja, mal sestea.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
Cabra manca, a otra daña.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Cabrito ganso y lechón, de la mano al asador.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Cada abeja viva en su colmena y no se meta en la ajena.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Cada altar tiene su cruz.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Cada año, calzones de paño.
Cada balanza tiene su contrapeso.
Cada bota huele al vino que tiene.
Cada burro apechuga con su carga.
Cada casa es un caso.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.

dimecres, 20 d’abril del 2011

Gracias por existir


Gracias por tanto amor,
Gracias por existir
Gracias por ser como eres,
tenerte a mi lado es lo más bonito
que la vida me regaló.
Gracias por estar,
en mis buenos y en mis peores momentos
vivir mis sueños y compartir mis ilusiones.
Gracias por formar parte de mi vida,
de la mejor manera que nunca imaginé.
Gracias por tu paciencia,y tu saber esperar
sin pedir nada a cambio.
Gracias por ser así.
Gracias por existir.


diumenge, 17 d’abril del 2011

Tristeza


Tristeza…

Palabra extraña que intenta simplificar en 8 letras la angustia interna que sufre el ser humano.

¿Qué provoca esa tristeza?

Persona alegre eres, no hay nadie igual que tu, lo sabes, aún así la sientes.

Tristeza…

¿Por qué sientes tristeza?

Como explicar con tan pocas palabras el sufrimiento interior, el agujero negro que te succiona a un vacío inexplicable, a un sollozo constante que no te deja respirar.

Tinieblas que no te dejan ver el camino de regreso a la cordura.

Dicen que la superes, pero, ¿cómo lo haces si todo lo que sientes es que no deberías existir?

Y si no existo ¿qué debo superar?, no sufriría lo que sufro si no existiera.

¡¿Entonces que debo hacer?!

El científico más famoso del mundo, Albert Einstein una vez escribió: "Me es muy extraño ser conocido por todo el mundo y al mismo tiempo sentirme tan solo."

Estar solo significa no tener a nadie con quien compartir, pero el sentirse solo también depende de cómo nos sentimos con quienes tenemos cerca. Podemos estar rodeados de mucha gente, pero sentirnos solos.
La soledad, cuando no es deseada, provoca un profundo sentimiento de tristeza, es como si a nadie
le importase lo que nos pasa. Nos podemos llegar a sentir abandonados o inútiles.
Psicológicamente se entiende como la ausencia, real o percibida, de relaciones sociales satisfactorias.
El psicólogo Weiss propuso una tipología para la soledad.
Planteó que existen dos tipos distintos de soledad, la Emocional y la Social.
La primera consiste en la falta de una relación intensa o relativamente perdurable con otra persona, como sucede con individuos recientemente divorciados o personas viudas, maltratadas o rechazadas. Estas relaciones pueden ser de carácter romántico o relaciones personales que generen sentimientos de afecto y seguridad.

El psicólogo Craig Ellison agrega la Soledad Existencial, que se refiere al sentido de aislamiento que se produce cuando una persona está apartada de Dios y siente que la vida no tiene significado o propósito.
La Soledad Temporal, que incluye un estado de ánimo breve y ocasional de soledad, por ejemplo después del trabajo, o durante los fines de semana.
En este mundo en el que vivimos, todos corremos desesperadamente detrás de todo aquello que nos haga estar bien materialmente. También sentimentalmente, pero lo material predomina ante todo.
Por ello, muchas veces olvidamos dedicarnos tiempo a nosotros mismos, o nuestras responsabilidades son tan grandes que no nos queda tiempo para disfrutar de nuestra persona.
 
¿Por qué la soledad puede ser buena?
 Cuando estamos solos y hacemos a un lado todos nuestros problemas, nuestros proyectos, las cosas que mantienen siempre trabajando a la mente, crecemos interiormente. Cuando practicamos la relajación profunda o alguna rutina de meditación, nos encontramos con él yo interno, nuestra conciencia, y le permitimos descansar, a la vez de que disfrutamos de su presencia.

En síntesis. Tú puedes disfrutar de tu soledad cuando quieras... pero disfrútala, no te angusties porque estás solo. Recuerda que las angustias sólo traen resultados negativos a lo que queremos recibir.

Yo prefiero decir que estoy sola en este mundo, aunque tenga personas que me aprecien, me quieran o me amen.

¿Por qué? Porque cuando salí del vientre de mi madre, salí estando con mis padres, pero solo. Y cuando muera, moriré yo solo, nadie se irá conmigo ni podrá evitar que me vaya.

Hace mucho tiempo que no disfruto de mi soledad... por mi trabajo, mis amistades y aquellos a quienes quiero... por ellos es que necesito de vez en cuando estar solo y disfrutarme a mí mismo, para poder sintiendo eso que siento, que es para ellos.
Disfruta tu soledad, y no temas cuando te sientas solo... después de todo... estás contigo mismo
La soledad es donde la cabeza y el corazón se ponen en contacto.
Piensa en todo lo que tienes, no en todo lo que te falta.
Es curioso que la vida cuanto más vacía, más pesa.
La soledad no es estar solo, sino carecer de amor
La soledad es una batalla que pelean millones de personas diariamente. No hay persona en esta tierra que no halla experimentado el sentirse solo, ignorado o deprimido.

Frente a frente

Mensaje que no espera respuesta


Porque llegaste del ensueño mismo,
súbito y espontáneo,
rompiendo ligaduras imposibles
con atrevidos brazos.
     
Porque en la sombra, densa y sin orillas,
fuiste un momento blanco:
soplo fugaz de giros jubilosos,
voz de risa y de canto.
     
Porque advertiste el signo de mi angustia,
cuajado en hierro amargo;
adivinando en la inquietud rebelde
el impulso amarrado.
     
Porque tu beso te nació en el alma
y no sólo en los labios:
savia que reventó, dulce y violenta,
en rosa de milagro.
     
Por tu fino sentido de ternura,
nido de mi cansancio,
donde confiada la tristeza-niña
pudo dormir un rato.
     
Por las tardes de octubre, por las noches
enjoyadas de astros;
cuando vibraba en el caudal de vida
ritmo celeste claro.
     
Por el móvil fulgor que aprisionaba
la seda de tus párpados;
por la palabra bella que envolvía
el pensamiento diáfano.
     
Por el ovillo tibio de caricias
enredado en tu mano;
por la dicha de amor que no cabía
en el pecho esponjado.
     
Por el vértigo loco de las horas
que se fueron, volando...
Por el dolor que nos cayó, de golpe,
como cifra de pago.
     
Va este mensaje de añoranza ingenua,
persiguiendo tu rastro
por las rutas profundas del silencio,
con instinto de pájaro.
     
Ha de llegar a ti casi sin fuerzas:
pequeño y azorado;
ala de miedo, pico de nostalgia,
corazón de fracaso.
     
Y en el círculo quieto del recuerdo,
sobre tu pecho cálido,
tímidamente soltará el motivo
de su arrullo delgado.

Claudia Lars


La bailarina


La bailarina ahora está danzando
la danza del perder cuanto tenía.
Deja caer todo lo que ella había,
padres y hermanos, huertos y campiñas,
el rumor de su río, los caminos,
el cuento de su hogar, su propio rostro
y su nombre, y los juegos de su infancia
como quien deja todo lo que tuvo
caer de cuello, de seno y de alma.

En el filo del día y el solsticio
baila riendo su cabal despojo.
Lo que avientan sus brazos es el mundo
que ama y detesta, que sonríe y mata,
la tierra puesta a vendimia de sangre
la noche de los hartos que no duermen
y la dentera del que no ha posada.

Sin nombre, raza ni credo, desnuda
de todo y de sí misma, da su entrega,
hermosa y pura, de pies voladores.
Sacudida como árbol y en el centro
de la tornada, vuelta testimonio.

No está danzando el vuelo de albatroses
salpicados de sal y juegos de olas;
tampoco el alzamiento y la derrota
de los cañaverales fustigados.
Tampoco el viento agitador de velas,
ni la sonrisa de las altas hierbas.

El nombre no le den de su bautismo.
Se soltò de su casta y de su carne
sumiò la canturía de su sangre
y la balada de su adolescencia.

Sin saberlo le echamos nuestras vidas
como una roja veste envenenada
y baila así mordida de serpientes
que alácritas y libres la repechan,
y la dejan caer en estandarte
vencido o en guirnalda hecha pedazos.

Sonámbula, mudada en lo que odia,
sigue danzando sin saberse ajena
sus muecas aventando y recogiendo
jadeadora de nuestro jadeo,
cortando el aire que no la refresca
única y torbellino, vil y pura.

Somos nosotros su jadeado pecho,
su palidez exangüe, el loco grito
tirado hacia el poniente y el levante
la roja calentura de sus venas,
el olvido del Dios de sus infancias. 

Gabriela Mistral

 

Amistad


Si un amigo te hace llorar es porque lo amas de verdad, si tu ríes el ríe, si el llora tu también lo haces, amigo es aquel que esta en los buenos y malos momentos.

Nadie merece tus lágrimas, y quien las merezca evitará hacerte llorar

Si eres mi amigo, entonces caminemos en la misma dirección.

La amistad es como el sol, aunque este nublado siempre está ahí.

Aprecio al amigo que me tiene en su agenda para recordarme, pero estimo mucho más ese amigo que no necesita de una libreta para no olvidarme.

Cuando parece estar todo perdido, siempre aparece un rayo de sol. Búscalo en la amistad.

Al amigo no lo busques perfecto, búscalo amigo

Un amigo no es aquel que te acompaña en los momentos buenos sino el que te acompaña en los momentos buenos y malos.

Los Amigos son tesoros sin precio, no los vendas por nada del mundo.

La amistad duplica las alegrías y divide las angustias.

Un amigo no es aquel que te da la razón en todo, sino el que te contradice cuando no la llevas.

Los amores van y vienen, los amigos permanecen.

Por muy alto que la fortuna haya puesto a un hombre, siempre a necesitado de un amigo.

La amistad se acaba tan pronto que solo la recordamos y apenas la vivimos.

Vino nuevo, amigo nuevo, déjalos que envejezcan y los tomarás con gusto.

Un amigo es como un tesoro, cuesta mucho de encontrar pero al final te das cuenta que todo valió la pena.

Un amigo es aquel que sabe cuando tienes necesidad de él

Los Verdaderos Amigos se hieren con la verdad para no destruirse con la mentira.

Los amigos de verdad son como la sangre: acuden a la herida sin que nadie los llame.

La amistad no nace, se hace.

No se siente tanto la ofensa del enemigo, como la que del amigo se recibe.

La amistad acaba a menudo en amor, pero el amor no termina nunca en amistad.

Déjame sueltas las manos


Déjame sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos

doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

Déjame libre las manos

y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!

Pablo Neruda 
 

Refranes

Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Buenos y malos martes, los hay en todas partes.
Buey harto no es comedor.
Buey que muge, todos le temen.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
Buey que rumia, nada le duele.
Buey suelto, rey muerto.
Buey viejo asienta bien el paso.
Buey viejo lleva el surco derecho.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata
Buey viejo, no come tronco.
Buey viejo, surco nuevo.
Burla pesada, en veras acaba.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Burro adornado, busca mercado.
Burro amarrado, leña segura.
Burro grande, ande o no ande.
Burro prestado, termina con el lomo pelado
Burro que gran hambre siente, a todo le mete el diente.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Burro viejo mal tira, pero bien guía.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Buscar los tres pies al gato.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Buscarle cinco pies al gato.


Siempre contigo



QUISIERA ESTAR SIEMPRE CONTIGO,
VERTE CADA DIA, CADA ISNTANTE,
TENERTE, SIN PRISAS,SIN TIEMPO CONMIGO,
QUEDARME A TU LADO, PARA CONTEMPLARTE.

HABLARTE DESPACIO,CON CALMA,
OIR TU VÓZ, NO DEJAR DE MIRARTE,
NOTAR TU PRESENCIA EN MI ALMA,
PODER CON MIS MANOS ACARICIARTE.

QUISIERA IRME CONTIGO.SIN PRISAS,
RECORRER LOS CAMINOS DE TU MANO.

ALEGRAR MI VIDA, CON TU SONRISA,
MECERME FELIZ, EN TU DULCE ENCANTO.

RESPIRAR, LA SUEVE FRANCIA DE TU SER
PERCIBIR,EL FRESCO ALIENTO DE TU BOCA,
SENTIR, EL DELICIOSO ROCE DE TU PIEL
DORMIR, EN TUS BRAZOS,

QUISIERA..... LO QUE TU QUISIERAS
,ME DIERAS, LO QUE ME DIERAS,
DA LO MISMO, AUNQUE SEA POCO,

ESTAR CONTIGO ES LO MAS HERMOSO.

dissabte, 16 d’abril del 2011

Historia del monasterio mágico


Un derviche humilde y silencioso solía concurrir todas las semanas a las comidas que ofrecía un hombre culto y generoso. Tales reuniones eran conocidas como Asamblea de los Cultos.
El derviche jamás intervenía en la conversación. Después de entrar, estrechaba las manos a cada uno de los presentes, se sentaba en un rincón y comía lo que se servía. Terminada la reunión se ponía de pie, decía unas pocas palabras de despedida y agradecimiento y tomaba su camino. Nadie sabía nada de él. No obstante, cuando apareció por primera vez, circularon todo tipo de rumores de que se trataba de un santo y durante un largo tiempo los demás comensales pensaron que debía ser, sin duda, un hombre santo y poseedor de conocimientos y aguardaban con placer el momento en que el derviche les impartiese algo de sabiduría. Incluso algunos se jactaban de que el extraño participara en esas reuniones de amigos, dando a entender que esa compañía les confería a ellos una especial distinción.
Sin embargo, como no se mantenía relación alguna con aquel hombre, poco a poco los invitados empezaron a sospechar que en realidad se tratase de un imitador o de un farsante. Algunos llegaron a sentirse incómodos por su presencia. Evidentemente él no hacía nada por armonizar con el ambiente y no aportaba siquiera un proverbio a las esclarecidas conversaciones que para ellos habían llegado a significar una parte entrañable de sus mismas vidas. Incluso algunos concurrentes no llegaban a percatarse de que el derviche estuviese presente, pues pasaba totalmente inadvertido.
Cierto día el derviche habló: – Yo os invito a todos a mi monasterio mañana por la noche. Cenaréis conmigo.
La inesperada invitación suscitó en todos un revuelo de opiniones. Algunos pensaron que el derviche, que vestía muy pobremente, debía ser un loco y que con toda certeza no podría ofrecerles nada. Otros supusieron que la conducta anterior había sido una prueba. Algunos se dijeron que, por fin, el derviche los compensaría la paciencia con que habían soportado tan pesada compañía. Hubo quienes se alertaron entre sí:
- ¡Cuidado! Podría ocurrir que busque tentarnos para someternos a su poder.
Pero la curiosidad indujo a todos, incluso al anfitrión, a aceptar la invitación y, a la noche siguiente, el derviche los condujo desde la casa hasta un monasterio escondido, de tal magnitud y magnificencia que quedaron atónitos.
El edificio estaba poblado de discípulos que practicaban toda clase de ejercicios y tareas. Los invitados transitaron por salas de contemplación donde gran número de sabios de distinguido aspecto se levantaron respetuosamente para saludar la proximidad del derviche con inclinaciones de cabeza.
El banquete con que fueron agasajados fue indescriptible y sobrepasó toda expectativa.
Los visitantes se sintieron anonadados. Todos le suplicaron que a partir de ese mismo instante los aceptase como discípulos.
Pero a todas esas peticiones el derviche respondía tan solo: – Esperad hasta mañana.
Llegó la mañana y los invitados, en lugar de despertar en las suntuosas camas de seda que se les habían brindado la noche anterior, se encontraron yaciendo tiesos y desnudos, dispersos por el suelo, en el interior de un pétreo recinto de una enorme y fea ruina, sobre una yerma ladera de montaña. Ni señales del derviche, de los bellos arabescos, de las bibliotecas, fuentes y alfombras.
- ¡Ese canalla infame nos ha traicionado con artes de brujería! – vociferaban los invitados, quienes alternativamente se lamentaban y felicitaban entre sí por sus sufrimientos y porque, finalmente, habían desenmascarado al villano, cuyos poderes sin duda se habían extinguido antes de que pudieran cumplirse vaya a saber qué pérfidos propósitos. Muchos atribuyeron la salvación a su propia pureza espiritual.
Pero lo que ellos ignoraban era que, por los mismos medios de que se había valido para introducirlos en aquella mágica experiencia del monasterio, el derviche les había inducido a creerse abandonados en medio de ruinas. La verdad era que no estaban, ni habían estado, ni en un sitio, ni en el otro.
En ese instante, como surgiendo de la nada, el derviche se presentó a sus invitados y les dijo: – Regresaremos al monasterio.
Hizo un movimiento con sus manos y todos se encontraron otras vez en los salones palaciegos. Entonces se sintieron arrepentidos de sus quejas, pues inmediatamente se convencieron de que las ruinas no habían sido más que la prueba y el monasterio la verdadera realidad. Algunos musitaron:
- Es una gran suerte que no haya oído nuestras críticas. Con sólo que nos enseñe este extraño arte, habrá valido la pena.
Pero el derviche movió nuevamente las manos y todos se encontraron otra vez en la mesa de la comida en común de la cual, en realidad, nunca se habían apartado.
El derviche continuaba sentado en su rincón habitual, comiendo su acostumbrado arroz con especias, sin decir palabra. Entonces, mientras lo contemplaban inquietos, todos oyeron su voz hablar dentro de sus propios pechos, aun cuando los labios del derviche estaban inmóviles: – Mientras vuestra codicia os impida distinguir entre el autoengaño y la realidad, nada real os podrá enseñar un derviche, sólo ilusiones. Aquellos cuyo alimento es autoengaño y fantasía sólo con engaño y fantasía pueden ser alimentados.
Todos los presentes en aquella ocasión siguieron frecuentando la mesa del hombre generoso, pero el derviche nunca volvió a hablarles.
Al cabo de un tiempo, los componentes de la Asamblea de los Cultos descubrieron que su rincón estaba siempre vacío.