dimarts, 22 de març del 2011

Lo más grande

El castillo de Windsor
El castillo de Windsor es el castillo habitado más grande del mundo y el más antiguo en ocupación continua.

Ha sido el hogar de soberanos británicos por más de 900 años y en la actualidad es una de las residencias de la Reina Isabel II.

Sus viejos muros pueden contarnos miles de historias de palacio, guerras y conjuras, amores y pasiones. Un castillo de ensueño que en otra época fue un verdadero bastión militar.


                                El palacio más grande del mundo
 El palacio de Istana Nurul Iman es la residencia oficial del Sultán de Brunei, Hassanal Bolkiah. El palacio está situado en una zona frondosa, a orillas del río Brunei al sur de la capital, Bandar Seri Begawan, a pocoskilómetros del centro de la ciudad. Es el palacio residencial más grande del mundo. Fue diseñado por el arquitecto, Leandro V. Locsin y construido por la empresa filipina, Ayala Internacional.
A pesar de que el palacio permanece cerrado al público y existen pocas imágenes del mismo, el uso masivo de programas como Google Earth, han aumentado el conocimiento sobre el diseño y las dimensiones del palacio. Esas imágenes han permitido conocer la existencia de dos grandes edificios en el centro del palacio y cinco edificios más pequeños, a los alrededores del palacio.
Istana Nurul Iman contiene 1788 habitaciones, 257 cuartos de baño, y una superficie de 2’152,782 metros cuadrados. Cuenta además con 5 piscinas, un establo con aire acondicionado, donde se alojan cerca de 200 puras sangres del Sultán, garaje para 110 autos (bastante reducido si se considera que el Sultán es el mayor coleccionista de autos del mundo con más de 5,500 vehículos), un salón para banquetes, el mismo que puede dar cabida a 4000 invitados, y una mezquita que permite recibir 1500 personas. Tiene 18 ascensores.

El hotel más grande el mundo
El hotel más grande del mundo, el espectacular First World de Malasia, tiene más de 6.000 habitaciones y está enclavado cerca de Kuala Lumpur -la capital del país-, en la ciudad de Genting Highlands, un destino comparable con Las Vegas, por la amplia oferta de ocio y entretenimiento.

El hotel, está junto a la First World Plaza, que cuenta con una extensión de 152.000 metros cuadrados de parque temático interior, centro comercial y mucha oferta gastronómica.

En la entrada principal, una exuberante selva tropical le da la bienvenida a los privilegiados huéspedes, seguida por un espacioso patio en el vestíbulo, donde se encuentra la recepción.

El enorme edificio de colorida estética está compuesto por dos torres de 23 pisos cada una, donde se distribuyen un total de 6.118 habitaciones, centros comerciales, restaurantes, bares, casinos, lujosas tiendas y hasta un parque temático, entre otras atractivas propuestas destinadas al esparcimiento.

En la lista de los hoteles más grandes del mundo se encuentran, además del Genting Highlands, el MGM Las Vegas (5.044 habitaciones); Wynn Las Vegas / Encore Las Vegas (4.750 habitaciones), Luxor Las Vegas (4408 habitaciones), Mandalay Bay / THEHotel Las Vegas (4.332 habitaciones), Ambassador City Jomtien Thailand (4.210 habitaciones), Excalibur Las Vegas (4.008 habitaciones), Bellagio Las Vegas (3.993 habitaciones) y el Circus Circus Las Vegas (3.774 habitaciones).

Nocturno (a Rosario)

¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro,
decirte que te quiero con todo el corazón;
que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro,
que ya no puedo tanto, y al grito en que te imploro,
te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.

Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días
estoy enfermo y pálido de tanto no dormir;
que están mis noches negras, tan negras y sombrías,
que ya se han muerto todas las esperanzas mías,
que ya no sé ni dónde se alzaba el porvenir.

De noche, cuando pongo mis sienes en la almohada
y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver,
camino mucho, mucho, y al fin de la jornada,
las formas de mi madre se pierden en la nada,
y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.

Comprendo que tus besos jamás han de ser míos,
comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás;
y te amo y en mis locos y ardientes desvaríos,
bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos,
y en vez de amarte menos te quiero mucho más.

A veces pienso en darte mi eterna despedida,
borrarte en mis recuerdos y huir de esta pasión;
mas si es en vano todo y el alma no te olvida,
¿qué quieres tú que yo haga, pedazo de mi vida,
qué quieres tú que yo haga con este corazón?

Y luego que ya estaba concluido el santuario,
tu lámpara encendida, tu velo en el altar,
el sol de la mañana detrás del campanario,
chispeando las antorchas, humeando el incensario,
y abierta allá a lo lejos la puerta del hogar...

¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo,
los dos unidos siempre y amándonos los dos;
tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho,
los dos una sola alma, los dos un solo pecho,
y en medio de nosotros mi madre como un Dios!

¡Figúrate qué hermosas las horas de esa vida!
¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así!
Y yo soñaba en eso, mi santa prometida;
y al delirar en eso con alma estremecida,
pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti.

Bien sabe Dios que ese era mi más hermoso sueño,
mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer;
¡bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño,
sino en amarte mucho en el hogar risueño
que me envolvió en sus besos cuando me vio nacer!

Esa era mi esperanza... mas ya que a sus fulgores
se opone el hondo abismo que existe entre los dos,
¡adiós por la vez última, amor de mis amores;
la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores;
mi lira de poeta,mi juventud, adiós!

Manuel Acuña


A Blas de Otero


Blas de Otero

Amigo Blas de Otero: Porque sé que tú existes,
y porque el mundo existe, y yo también existo,
porque tú y yo y el mundo nos estamos muriendo,
gastando nuestras vueltas como quien no hace nada,
quiero hablarte y hablarme, dejar hablar al mundo
de este dolor que insiste en todo lo que existe.

Vamos a ver, amigo, si esto puede aguantarse:
El semillero hirviente de un corazón podrido,
los mordiscos chiquitos de las larvas hambrientas,
los días cualesquiera que nos comen por dentro,
la carga de miseria, la experiencia —un residuo—,
las penas amasadas con lento polvo y llanto.

Nos estamos muriendo por los cuatro costados,
y también por el quinto de un Dios que no entendemos.
Los metales furiosos, los mohos del cansancio,
los ácidos borrachos de amarguras antiguas,
las corrupciones vivas, las penas materiales...
todo esto —tú sabes—, todo esto y lo otro.

Tú sabes. No perdonas. Estás ardiendo vivo.
La llama que nos duele quería ser un ala.
Tú sabes y tu verso pone el grito en el cielo.
Tú, tan serio, tan hombre, tan de Dios aun si pecas,
sabes también por dentro de una angustia rampante,
de poemas prosaicos, de un amor sublevado.

Nuestra pena es tan vieja que quizá no sea humana:
ese mugido triste del mar abandonado,
ese temblor insomne de un follaje indistinto,
las montañas convulsas, el éter luminoso,
un ave que se ha vuelto invisible en el viento,
viven, dicen y sufren en nuestra propia carne.

Con los cuatro elementos de la sangre, los huesos,
el alma transparente y el yo opaco en su centro,
soy el agua sin forma que cambiando se irisa,
la inercia de la tierra sin memoria que pesa,
el aire estupefacto que en sí mismo se pierde,
el corazón que insiste tartamudo afirmando.

Soy creciente. Me muero. Soy materia. Palpito.
Soy un dolor antiguo como el mundo que aún dura.
He asumido en mi cuerpo la pasión, el misterio,
la esperanza, el pecado, el recuerdo, el cansancio,
Soy la instancia que elevan hacia un Dios excelente
la materia y el fuego, los latidos arcaicos.

Debo salvarlo todo si he de salvarme entero.
Soy coral, soy muchacha, soy sombra y aire nuevo,
soy el tordo en la zarza, soy la luz en el trino,
soy fuego sin sustancia, soy espacio en el canto,
soy estrella, soy tigre, soy niño y soy diamante
que proclaman y exigen que me haga Dios con ellos.

¡Si fuera yo quien sufre! ¡Si fuera Blas de Otero!
¡Si sólo fuera un hombre pequeñito que muere
sabiendo lo que sabe, pesando lo que pesa!
Mas es el mundo entero quien se exalta en nosotros
y es una vieja historia lo que aquí desemboca.
Ser hombre no es ser hombre. Ser hombre es otra cosa.

Invoco a los amantes, los mártires, los locos
que salen de sí mismos buscándose más altos.
Invoco a los valientes, los héroes, los obreros,
los hombres trabajados que duramente aguantan
y día a día ganan su pan, mas piden vino.
Invoco a los dolidos. Invoco a los ardientes.

Invoco a los que asaltan, hiriéndose, gloriosos,
la justicia exclusiva y el orden calculado,
las rutinas mortales, el bienestar virtuoso,
la condición finita del hombre que en sí acaba,
la consecuencia estricta, los daños absolutos.
Invoco a los que sufren rompiéndose y amando.

Tú también, Blas de Otero, chocas con las fronteras,
con la crueldad del tiempo, con límites absurdos,
con tu ciudad, tus días y un caer gota a gota,
con ese mal tremendo que no te explica nadie.
Irónicos zumbidos de aviones que pasan
y muertos boca arriba que no, no perdonamos.

A veces me parece que no comprendo nada,
ni este asfalto que piso, ni ese anuncio que miro.
Lo real me resulta increíble y remoto.
Hablo aquí y estoy lejos. Soy yo, pero soy otro.
Sonámbulo transcurro sin memoria ni afecto,
desprendido y sin peso, por lúcido ya loco.

Detrás de cada cosa hay otra cosa que es la misma,
idéntica y distinta, real y a un tiempo extraña.
Detrás de cada hombre un espejo repite
los gestos consabidos, mas lejos ya, muy lejos.
Detrás de Blas de Otero, Blas de Otero me mira,
quizá me da la vuelta y viene por mi espalda.

Hace aún pocos días caminábamos juntos
en el frío, en el miedo, en la noche de enero
rasa con sus estrellas declaradas lucientes,
y era raro sentirnos diferentes, andando.
Si tu codo rozaba por azar mi costado,
un temblor me decía: «Ese es otro, un misterio.»

Hablábamos distantes, inútiles, correctos,
distantes y vacíos porque Dios se ocultaba,
distintos en un tiempo y un lugar personales,
en las pisadas huecas, en un mirar furtivo,
en esto con que afirmo: «Yo, tú, él, hoy, mañana»,
en esto que separa y es dolor sin remedio.

Tuvimos aún que andar, cruzar calles vacías,
desfilar ante casas quizá nunca habitadas,
saber que una escalera por sí misma no acaba,
traspasar una puerta —lo que es siempre asombroso—,
saludar a otro amigo también raro y humano,
esperar que dijeras —era un milagro—: Dios al fin escuchaba.

Todo el dolor del mundo le atraía a nosotros.
Las iras eran santas; el amor, atrevido;
los árboles, los rayos, la materia, las olas,
salían en el hombre de un penar sin conciencia,
de un seguir por milenios, sin historia, perdidos.
Como quien dice «sí», dije Dios sin pensarlo.

Y vi que era posible vivir, seguir cantando.
Y vi que el mismo abismo de miseria medía
como una boca hambrienta, qué grande es la esperanza.
Con los cuatro elementos, más y menos que hombre,
sentí que era posible salvar el mundo entero,
salvarme en él, salvarlo, ser divino hasta en cuerpo.

Por eso, amigo mío, te recuerdo, llorando;
te recuerdo, riendo; te recuerdo, borracho;
pensando que soy bueno, mordiéndome las uñas,
con este yo enconado que no quiero que exista,
con eso que en ti canta, con eso en que me extingo
y digo derramado: amigo Blas de Otero.


Gabriel Celaya


Eterna sombra


Yo que creí que la luz era mía
precipitado en la sombra me veo.
Ascua solar, sideral alegría
ígnea de espuma, de luz, de deseo.

Sangre ligera, redonda, granada:
raudo anhelar sin perfil ni penumbra.
Fuera, la luz en la luz sepultada.
Siento que sólo la sombra me alumbra.

Sólo la sombra. Sin rastro. Sin cielo.
Seres. Volúmenes. Cuerpos tangibles
dentro del aire que no tiene vuelo,
dentro del árbol de los imposibles.

Cárdenos ceños, pasiones de luto.
Dientes sedientos de ser colorados.
Oscuridad del rencor absoluto.
Cuerpos lo mismo que pozos cegados.

Falta el espacio. Se ha hundido la risa.
Ya no es posible lanzarse a la altura.
El corazón quiere ser más de prisa
fuerza que ensancha la estrecha negrura.

Carne sin norte que va en oleada
hacia la noche siniestra, baldía.
¿Quién es el rayo de sol que la invada?
Busco. No encuentro ni rastro del día.

Sólo el fulgor de los puños cerrados,
el resplandor de los dientes que acechan.
Dientes y puños de todos los lados.
Más que las manos, los montes se estrechan.

Turbia es la lucha sin sed de mañana.
¡Qué lejanía de opacos latidos!
Soy una cárcel con una ventana
ante una gran soledad de rugidos.

Soy una abierta ventana que escucha,
por donde ver tenebrosa la vida.
Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja la sombra vencida.

Miguel Hernández 

 

dilluns, 21 de març del 2011

Rafael Alberti

 RAFAEL ALBERTI
(1902-1999)

Poeta y dramaturgo español, nacido en El Puerto de Santa María(Cádiz). Inicialmente se dedicó a la pintura. Se trasladó a Madrid con su familia, y en 1924 se le concedió el Premio Nacional de Literatura por el primer libro que publicó, Marinero en tierra. Se trata de una obra de un refinado popularismo donde universaliza el mar, que llega a convertirse en un mito.
En 1926, apareció La amante, relato poético de un viaje en automóvil, al que sigue, al año siguiente, un nuevo libro de poemas, El alba del alhelí. Las tres obras se inscriben dentro de la tradición de los poetas anónimos del romancero y Garcilaso de la Vega, aunque con una sensibilidad de poeta vanguardista. En 1929, tuvo lugar un cambio importante en su poesía, cuando publicó Cal y canto, influido por Luis de Góngora y el ultraísmo. También de ese mismo año es Sobre los ángeles. Considerada su obra maestra, es una alegoría surrealista en la que los ángeles representan fuerzas dentro del mundo real. Producto de una intensa crisis personal relacionada con lo que el propio poetacalifica de "amor imposible" y los "celos más rabiosos", contiene imágenes que suponen altas cumbres poéticas. Sus tonos apocalípticos se prolongaron en Sermones y moradas (1930).

Su surrealismo le lleva a introducir asuntos personales en el ámbito de las  cuestiones históricas, lo que supuso en él una inclinación hacia el anarquismo, como demuestra su elegía Con los zapatos puestos tengo que morir, de 1930. Posteriormente se afilió al Partido Comunista español, y publicó,hasta 1937, un conjunto de libros que el autor denominó El poeta en la calle,aparecidos conjuntamente en 1938. También de la misma época son sus obras deteatro, entre las que destaca Fermín Galán (1931). Posteriormente, y de la  misma línea de carácter surrealista y político, escribió obrasteatrales y entre las más conocidas se encuentran El adefesio, de1944, y, de 1956, Noche de guerra en el Museo del Prado. Una nota que hay que destacar en este escritor andaluz es su afición taurina, que le ha llevado a realizar carteles taurinos, escribir muchos y destacados poemas sobre el tema, e incluso salir a los ruedos en la cuadrilla de Ignacio Sánchez Mejías.
Desde el exilio Con su compañera, la también escritora María Teresa León, se vio obligado a exiliarse después de la derrota de la República en la Guerra Civilespañola. Vivió en Argentina hasta 1962. A partir de ese año residióen Roma, y no regresó a España hasta 1977; fue elegido diputado por la provincia de Cádiz. El poeta recoge su vida durante los años de destierro en La arboleda perdida (1959 y 1987).

Entre la poesía no política de Alberti, posterior a 1939, destacan Entre el clavel y la espada, de 1941, y A la pintura, de 1948, un brillante intento de describir un arte en términos de otro. En Retornos de lo vivo lejano, de 1952, y Baladas y canciones del Paraná,libro de poemas publicado el año siguiente, incluye canciones muy cercanas a las de Marinero en tierra que ofrecen un universo nostálgico del que no está ausente la ironía. Algo que vuelve a ocurrir en el primer libro que publicó a su regreso a Europa, Roma,peligro de caminantes, de 1968. Al lado de estos poemarios, están los poemas más estrictamente políticos  inspirados por las circunstancias, como las muy conocidas Coplas de Juan  Panadero, de 1949, y La primavera de los pueblos, de 1961. Entre la producción de Alberti posterior a su regreso a España, cabe destacar el libro de carácter erótico Canciones para Altair, publicado en 1989. Ha recibido muchos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Lenin de la Paz, en 1966, y el Premio  Cervantes, en 1983. El 28 de octubre de 1999 falleció Rafael Alberti, el último exponente de la  generación del 27 y figura clave de la poesía española de todos los tiempos. Un  paro cardiorrespiratorio fue la causa de su muerte, cuando seencontraba en su  casa del Puerto de Santa María, en Cádiz, en la misma ciudad que le vio nacer  hace 96 años.

Por expreso deseo del poeta, sus restos mortales fueron incinerados y sus cenizas serán devueltas a las aguas de la Bahía de Cádiz, a la que tan estrechamente vinculadas han estado su vida y su obra. En el Puerto de Santa  María, localidad de la que era además alcalde honorario, se declararon tres días  de luto y se le rindió un homenaje popular.


diumenge, 20 de març del 2011

Frases William Shakespeare


* El tiempo es muy lento para los que esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que gozan; pero para quienes aman, el tiempo es eternidad.

* El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en los ojos.

* To be, or not to be, — that is the question. — Traducción: "Ser o no ser. Esa es la cuestión" (Hamlet)

* Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.

* Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí encerrado. Bendito el hombre que respete estas piedras, y maldito el que remueva mis huesos (Su epitafio)

* Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.

* La vida es una historia contada por un idiota, llena de estruendo y furia, que nada significa (Mcbeth)

* La brevedad es el alma del ingenio (Hamlet)

* Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser.

* De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo.

* Fuertes razones, hacen fuertes acciones.

* No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza le es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.

* No ensucies la fuente donde has apagado tu sed.

* Frases Shakespeare. Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo.

* No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así (Hamlet)

* Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.

* Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor; el sueño, descanso de toda fatiga; alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida (Mcbeth) Frases celebres de William Shakespeare.

* Si el dinero va delante, todos los caminos se abren.

* El hombre a quien no conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es capaz de toda clase de traiciones, estratagemas y depravaciones.

* Si bien amor toma a la Razón por médico, no le admite nunca consejero.

* La desconfianza en nosotros mismos es un enemigo traidor que nos priva de hacer muchas cosas buenas , sin más razón que la de no resolvernos e intentarlas.

* Las medidas templadas son peligrosas cuando el mal es violento.

* Por el cosquilleo de mis pulgares, algo maligno viene hacia mi.

* El buen predicador es el que sigue sus propios preceptos.

* Las palabras sin afectos, nunca llegarán a oídos de Dios.

* Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.

* La juventud, aún cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.

* Romeo: "...El amor es un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes; ¿qué más es? Una locura muy sensata, una hiel que ahoga, una dulzura que conserva (Romeo y Julieta)
 
* Frases de amor de William Shakespeare. Mi corazón está siempre a vuestro servicio (Timón de Atenas)

* Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil.

* Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes.

* Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso, las horas y el tiempo pasan.

* No pidas ni des prestado a nadie, pues el prestar hace perder a un tiempo el dinero y al amigo.

* Oh es bueno tener la fuerza de un gigante, pero no usarla como un gigante.

* Benvolio: "Vamos, pues, porque es vano buscar aquí a quien no quiere ser encontrado" (Romeo y Julieta)

* Romeo: "¡Ah, soy el juguete de la fortuna!"(Romeo y Julieta)

* En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas. (Julio Cesar, acto IV, escena III)

* Mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad, y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes. (Macbeth 1er acto, escena III)

* Las heridas que no se ven son las más profundas.

* La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro.

* Dos lindas bayas modeladas sobre el mismo tallo. Así es como dos cuerpos visibles, no teníamos más que un solo corazón (Sueño de una noche de verano)

* Hasta en la muerte de un pajarillo interviene una providencia irresistible.

* Si con dar un solo golpe se atajaran las consecuencias y el éxito fuera seguro..., yo me lanzaría de cabeza desde el escollo de la duda al mar de una existencia nueva (Macbeth 1er acto, escena VII)

* La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo.

* Frases Shakespeare. Se ríe de las cicatrices quien nunca ha sentido una herida...(Romeo y Julieta)

* Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez (Julio César)

* Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas (Sueño de una noche de verano)

* Construiría ante ti una cabaña de sauce y reclamaría mi alma en tu morada, escribiría sinceros versos de desdeñado amor y los cantaría alto en el silencio de la noche, gritaría tu nombre al eco de las colinas para que incluso el silencio repitiera por el espacio el nombre de...(Macbeth)

* Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.

* Nada envalentona tanto al pecador como el perdón.

* Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión.

* Si todo el año fuese fiesta, divertirse sería más aburrido que trabajar.

* Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan.

* Estamos hechos de la misma materia que los sueños (La tempestad)

* Hay más cosas en el cielo y en la tierra, que todas las que pueda soñar tu filosofía (Hamlet, 1.º acto, escena V)

* Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa (Macbeth 5to acto, escena V)

* En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber. Frases de William Shakespeare.

* Amor es fuego aventado por el aura de un suspiro, fuego que arde y centellea en los ojos del amante, o más bien es torrente desbordado que las lágrimas acrecen, qué más podré decir de él... diré que es locura sabia, hiel que empozoña una dulzura embriagadora (Romeo y Julieta)

* Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor; el sueño, descanso de toda fatiga; alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida (Macbeth 2do acto, escena II)

* La alegría es la salsa de las cenas (Macbeth 3er acto, escena IV)

* Quien saque como vosotros bien del mal, y haga amigo al enemigo, llevará la bendición de Dios (Macbeth 2do acto, escena V)

* No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así (Hamlet)

* ¿Por qué golpeas a esa prostituta? Registra tu conciencia. ¿No cometiste tú mismo con ella el crimen que ahora castigas? El usurero hace ahorcar al falsario. Los pequeños vicios traslucen a través de los andrajos de la miseria; más las finísimas pieles y los trajes de seda lo ocultan todo. Dale al vicio un broquel de oro y la espada de la justicia se quebrará contra el, sin mellarlo; pero cubre su broquel con andrajos y un pigmeo lo atravesará con una simple paja (El Rey Lear)

* Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme rey de un espacio infinito (Hamlet)

* En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos y desdichas (Julio Cesar, acto IV, escena III)

* Frases celebres Shakespeare. En nuestros locos intentos, renunciamos a lo que somos por lo que esperamos ser.

* Al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio (El Rey Lear)

* Romeo: "...El amor es un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes; ¿qué más es? Una locura muy sensata, una hiel que ahoga, una dulzura que conserva." (Romeo y Julieta)

William Shakespeare

 

 

Acuerdate de mí


Cuando vengan las sombras del olvido
a borrar de mi alma el sentimiento,
no dejes, por Dios, borrar el nido
donde siempre durmió mi pensamiento.

Si sabes que mi amor jamás olvida
que no puedo vivir lejos de ti
dime que en el sendero de la vida
alguna vez te acordarás de mí.

Cuando al pasar inclines la cabeza
y yo no pueda recoger tu llanto,
en esa soledad de la tristeza
te acordarás de aquel que te amó tanto.

No podrás olvidar que te he adorado
con ciego y delirante frenesí
y en las confusas sombras del pasado,
luz de mis ojos, te acordarás de mí.

El tiempo corre con denso vuelo
ya se va adelantando entre los dos
no me olvides jamás. ¡Dame un recuerdo!
y no me digas para siempre adiós.
José Ángel Buesa


dissabte, 19 de març del 2011

Rabindranath Tagore

 
En mi cielo al crepúsculo
Paráfrasis del poema 30 de “El jardinero”

 En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces
y viven en tu vida mis infinitos sueños.
La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios,
oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.
En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.


 
 
Me dijo bajito: “Amor mío, mírame en los ojos.
Me dijo bajito: “Amor mío, mírame en los ojos.
“Le reñí, agria, y le dije: “Vete.” Pero no se fue.
Se vino a mí y me cogía las manos… Yo le dije: “Déjame.”
Pero no se fue.
Puso su mejilla en mi oído. Me aparté un poco,
me quedé mirándolo, y le dije: “¿No te da vergüenza?”
Y no se movió. Sus labios rozaron mi mejilla. Me estremecí,
y le dije: “¿Cómo te atreves, di?” Pero no le dio vergüenza.
Me prendió una flor en el pelo. Yo le dije: “¡Es en vano!”
Pero no cedía. Me quitó la guirnalda de mi cuello, y se fue.
Y lloro y lloro, y le pregunto a mi corazón:
“Por qué, por qué no vuelve?”

Rabindranath Tagore

Me llaman loco... y me alegro

Vuelo


Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.

Miguel Hernández 

 

Miguel Hernández

Miguel Hernández 
 (1910-1942)

 En Orihuela, un pequeño pueblo del Levante español, rodeada del oasis exuberante de la huerta del Segura, nació Miguel Hernández el 30 de octubre de 1910. Hijo de un contratante de ganado, su niñez y adolescencia transcurren por la aireada y luminosa sierra oriolana tras un pequeño hato de cabras. En medio de la naturaleza contempla maravillado sus misterios: la luna y las estrellas, la lluvia, las propiedades de diversas hierbas, los ritos de la fecundación de los animales. Por las tardes ordeña las cabras y se dedica a repartir la leche por el vecindario. Sólo el breve paréntesis de unos años interrumpe esta vidad para asistir a la Escuela del Ave María, anexa al Colegio de Santo Domingo, donde estudia gramática, aritmética, geografía y religión, descollando por su extraordinario talento. En 1925, a los quince años de edad, tiene que abandonar el colegio para volver a conducir cabras por las cercanías de Orihuela. Pero sabe embellecer esta vida monótona con la lectura de numerosos libros de Gabriel y Galán, Miró, Zorrilla, Rubén Dario, que caen en sus manos y depositan en su espíritu ávido el germen de la poesía. A veces se pone escribir sencillos versos a la sombra de un árbol realizando sus primeros experimentos poéticos. Al atardecer merodea por el vecindario conociendo a Ramón y Gabriel Sijé y a los hermanos Fenoll, cuya panadería se convierte en tertulia del pequeño grupo de aficionados a las letras. Ramón Sijé, joven estudiante de derecho en la universidad de Murcia, le orienta en sus lectura, le guía hacia los clásicos y la poesía religiosa, le corrige y le alienta a proseguir su actividad creadora. El mundo de sus lecturas se amplía. El joven pastor va llevando a cabo un maravilloso esfuerzo de autoeducación con libros que consigue en la biblioteca del Círculo de Bellas Artes. Don Luis Almarcha, canónigo entonces de la catedral, le orienta en sus lecturas y le presta también libros. Poco a poco irá leyendo a los grandes autores del Siglo de Oro: Cervantes, Lope, Calderón, Góngora y Garcilaso, junto con algunos autores modernos como Juan Ramón y Antonio Machado. En el horno de Efén Fenoll, que está muy cerca de su casa, pasa largas horas en agradable tertulia discutiendo de poesía, recitando versos y recibiendo preciosas sugerencias del culto Ramón Sijé que acude allí a visitar a su novia Josefina Fenoll. Desde 1930 Miguel Hernández comienza a publicar poemas en el semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día de Alicante. Su nombre comienza a sonar en revistas y diarios levantinos.

Primer viaje a Madrid y Perito en lunas
Poseído por la fiebre de la fama, en diciembre de 1931 se lanza a la conquista de Madrid con un puñado de poemas y unas recomendaciones que al fin de nada le sirven. Aunque un par de revistas literarias, La Gaceta Literaria y Estampa, acusan su presencia en la capital y piden un empleo o apoyo oficial para el "cabrero-poeta", las semanas pasan y, a pesar de la abnegada ayuda de un puñado de amigos oriolanos, tiene que volverse fracasado a Orihuela. Pero al menos ha podido tomarle el pulso a los gustos literarios de la capital que le inspiran su libro neogongorino Perito en lunas (1933), extraordinario ejercicio de lucha tenaz con la palabra y la sintaxis, muestra de una invencible voluntad de estilo. Tras este esfuerzo el poeta ya está forjado y ha logrado hacer de la lengua un instrumento maleable. En Orihuela continúa sus intensas lecturas y sigue escribiendo poesía. También sus amigos le preparan alguna actuación en público. En el Casino de Orihuela recita y explica su "Elegía media del toro". Otra vez, en abril de 1933, es en Alicante donde interpreta la misma elegía después de una docta charla de Ramón Sijé sobre Perito en lunas. La prensa local se hace eco del acontecimiento literario alimentando en el joven poeta el ansia y sed de celebridad.
 


Segundo viaje a Madrid
Un día, al salir de su trabajo, en una notaría de Orihuela, conoce a Josefina Manresa y se enamora de ella. Sus vivencias van hallando formulación lírica en una serie de sonetos que desembocarán en El rayo que no cesa (1936). Las lecturas de Calderón le inspiran su auto sacramental Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras, que, publicado por Cruz y raya, le abrirá las puertas de Madrid a su segunda llegada en la primavera de 1934. Allí se mantiene con un empleo que le ofrece José María de Cossío para recoger datos y redactar historias de toreros. En Madrid su correspondencia amorosa no se interrumpe y la frecuente soledad inevitable en la gran ciudad le hace sentir nostalgia por la paz e intimidad de su Orihuela. Las cartas abundan en quejas sobre la pensión, rencillas de escritores, intrigas, el ruido y el tráfico. Así es que en cuanto le es posible vuelve a su pueblo para charlar con los amigos, comer fruta a satisfacción y bañarse en el río. Aunque lentamente, va creándose en Madrid su círculo de amigos: Altolaguirre, Alberti, Cernuda, Delia del Carril, María Zambrano, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda. Entre ellos trata de vender algunos números de la revista El Gallo Crisis, recién fundada por Ramón Sijé, pero tienen que constatar que ésta no gusta a muchos de sus nuevos amigos. Neruda se lo confiesa abiertamente: "Querido Miguel, siento decirte que no me gusta El Gallo Crisis. Le hallo demasiado olor a iglesia, ahogado en incienso". Ramón Sijé teme perder a su gran amigo para sus ideales neocatólicos, pero pronto tienen que constatar que el ambiente de Madrid puede más que los ecos de la lejana Orihuela. Pablo Neruda insiste en sus ingeniosos sarcasmos anticlericales: "Celebro que no te hayas peleado con El Gallo Crisis pero esto te sobrevendrá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo sotánico-satánico". Si Ramón Sijé y los amigos de Orihuela le llevaron a su orientación clasicista, a la poesía religiosa y al teatro sacro, Neruda y Aleixandre lo iniciaron en el surrealismo y le sugirieron, de palabra o con el ejemplo, las formas poéticas revolucionarias y la poesía comprometida, influyendo, sobre todo Neruda y Alberti, en la ideología social y política del joven poeta provinciano. Superada esta crisi, Miguel Hernández es ya un poeta hecho y comienza a crear lo más logrado y genial de su obra.
 

La Guerra Civil
El estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 le obliga a tomar una decisión. Miguel Hernández, sin dar lugar a dudas, la toma con entereza y entusiasmo por la República. No solamente entrega toda su persona, sino que también su creación lírica se trueca en arma de denuncia, testimonio, instrumento de lucha ya entusiasta, ya silenciosa y desesperada. Como voluntario se incorpora al 5º Regimiento, después de un viaje a Orihuela a despedirse de los suyos. Se le envía a hacer fortificaciones en Cubas, cerca de Madrid. Emilio Prados logra que se le traslade a la 1ª Compañía del Cuartel General de Caballería como Comisario de Cultura del Batallón de El Campesino. Va pasando por diversos frentes: Boadilla del Monte, Pozuelo, Alcalá. En plena guerra logra escapar brevemente a Orihuela para casarse el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días tiene que marchar al frente de Jaén. Es una vida agitadísima de continuos viajes y actividad literaria. Todo esto y la tensión de la guerra le ocasionan una anemia cerebral aguda que le obliga por prescripción médica a retirarse a Cox para reponerse. Varias obritas de Teatro en la guerra y dos libros de poemas que han quedado como testimonio vigoroso de este momento bélico: Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1939).
 

El poeta en la cárcel
En la primavera de 1939, ante la desbandada general del frente republicano, Miguel Hernández intenta cruzar la frontera portuguesa y es devuelto a las autoridades españolas. Así comienza su larga peregrinación por cárceles: Sevilla, Madrid. Difícil imaginarnos la vida en las prisiones en los meses posteriores a la guerra. Inesperadamente, a mediados de septiembre de 1939, es puesto en libertad. Fatídicamente, arrastrado por el amor a los suyos, se dirige a Orihuela, donde es encarcelado de nuevo en el seminario de San Miguel, convertido en prisión. El poeta -como dice lleno de amargura- sigue "haciendo turismo" por las cárceles de Madrid, Ocaña, Alicante, hasta que en su indefenso organismo se declara una "tuberculosis pulmonar aguda" que se extiende a ambos pulmones, alcanzando proporciones tan alarmantes que hasta el intento de trasladarlo al Sanatorio Penitenciario de Porta Coeli resulta imposible. Entre dolores acerbos, hemorragias agudas, golpes de tos, Miguel Hernández se va consumiendo inexorablemente. El 28 de marzo de 1942 expira a los treinta y un años de edad. 



Amistad





El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarle, se sabe el valor que tiene.

El amigo es aquel que acude en los buenos momentos al ser llamado y también en los malos momentos sin necesidad de ser llamado.

Un amigo ha de ser como la sangre que acude a la herida sin tener que llamarla.

Los amigos son como ángeles que nos prestan sus alas cuando nos hemos olvidado de volar.

El que dice tener un amigo tiene dos almas gemelas.

La Amistad es como la Vida, alguien te la da y tu te encargas de tratar de hacerla mejor cada día de tu existencia.

El verdadero amigo es aquel que lo sabe todo de ti y sigue siendo tu amigo.

Tu mejor amiga es la conciencia.

Si yo fuera una rica poderosa y mi amiga una esclava a ser vendida, la compraría para estar toda la vida plenamente a su servicio

En ocasiones la vida es tan dura que sólo un amigo puede ayudarte a soportarla.

Un amigo no es una palabra, es un hecho.

Cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena.

Un buen amigo en la juventud, es el mejor paso hacia la madurez.

No es por fastidiar, pero la amistad es un sentimiento tan grande que no se puede medir con ninguna frase

El que tiene un amigo, tiene un tesoro.

Quizá no sea la mejor amiga del mundo pero quiero estar a tu lado en aquellos momentos en los que incluso a mí me odies.

Un amigo es alguien con quien se puede reír a menudo y llorar de vez en cuando.

Un amigo es un amigo, me dijo un amigo mío, que era tan amigo mío y tanta amistad la nuestra, que no supe que pensar, pero le dije muy dolido: un amigo de verdad, no lo dice y lo demuestra...

El amigo no es aquella persona que te pregunta como estas, sino la persona que espera tu contestación

Un amigo es aquel con el que se puede pensar en voz alta.

Un amigo es aquel que conoce tus defectos, y, a pesar de ello, te quiere.

Refranes (B3)

Boca que no habla, Dios no la oye.
Boca seca hace bolsa llena.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Boca sucia no habla limpio.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Bocado comido no guarda amigo.
Bocado de pan, rajilla de queso y de la bota un beso.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Bodas en mayo, males las llamo.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Bollo crudo, engorda el culo.
Bollo de monja, carga de trigo.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Bolsa llena, quita las penas.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Bondad y dulzura, mas que donaire, hermosura.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Bonito era el diablo cuando niño.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Boñigas hacen espigas.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Borregos al atardecer charcos al amanecer.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Borrón y cuenta nueva.
Bota vacía la sed no quita.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Boticario sin botica, nada significa.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?
Breve habla el que es prudente.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
Buen abogado, mal cristiano
Buen abogado, mal vecino.
Buen abogado, mal vecino.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Buen amigo es el dinero.
Buen amigo es el gato cuando no araña.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Buen cazador, mal labrador.
Buen comedor, buen dormidor.
Buen comienzo, agüero de buen término.
Buen compañero, sólo Dios del cielo.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.


Mujeres