El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarle, se sabe el valor que tiene.
El amigo es aquel que acude en los buenos momentos al ser llamado y también en los malos momentos sin necesidad de ser llamado.
Un amigo ha de ser como la sangre que acude a la herida sin tener que llamarla.
Los amigos son como ángeles que nos prestan sus alas cuando nos hemos olvidado de volar.
El que dice tener un amigo tiene dos almas gemelas.
La Amistad es como la Vida, alguien te la da y tu te encargas de tratar de hacerla mejor cada día de tu existencia.
El verdadero amigo es aquel que lo sabe todo de ti y sigue siendo tu amigo.
Tu mejor amiga es la conciencia.
Si yo fuera una rica poderosa y mi amiga una esclava a ser vendida, la compraría para estar toda la vida plenamente a su servicio
En ocasiones la vida es tan dura que sólo un amigo puede ayudarte a soportarla.
Un amigo no es una palabra, es un hecho.
Cuando la voz de un enemigo acusa, el silencio de un amigo condena.
Un buen amigo en la juventud, es el mejor paso hacia la madurez.
No es por fastidiar, pero la amistad es un sentimiento tan grande que no se puede medir con ninguna frase
El que tiene un amigo, tiene un tesoro.
Quizá no sea la mejor amiga del mundo pero quiero estar a tu lado en aquellos momentos en los que incluso a mí me odies.
Un amigo es alguien con quien se puede reír a menudo y llorar de vez en cuando.
Un amigo es un amigo, me dijo un amigo mío, que era tan amigo mío y tanta amistad la nuestra, que no supe que pensar, pero le dije muy dolido: un amigo de verdad, no lo dice y lo demuestra...
El amigo no es aquella persona que te pregunta como estas, sino la persona que espera tu contestación
Un amigo es aquel con el que se puede pensar en voz alta.
Un amigo es aquel que conoce tus defectos, y, a pesar de ello, te quiere.
dissabte, 19 de març del 2011
Refranes (B3)
Boca que no habla, Dios no la oye.
Boca seca hace bolsa llena.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Boca sucia no habla limpio.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Bocado comido no guarda amigo.
Bocado de pan, rajilla de queso y de la bota un beso.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Bodas en mayo, males las llamo.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Bollo crudo, engorda el culo.
Bollo de monja, carga de trigo.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Bolsa llena, quita las penas.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Bondad y dulzura, mas que donaire, hermosura.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Bonita, buena y rica con seso, bocadito sin hueso.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Bonito era el diablo cuando niño.
Boñiga de vaca en quemadura, pronto la cura.
Boñigas hacen espigas.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Borregos al atardecer charcos al amanecer.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Borrón y cuenta nueva.
Bota vacía la sed no quita.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Boticario sin botica, nada significa.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?
Breve habla el que es prudente.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
Buen abogado, mal cristiano
Buen abogado, mal vecino.
Buen abogado, mal vecino.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Buen amigo es el dinero.
Buen amigo es el gato cuando no araña.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Buen cazador, mal labrador.
Buen comedor, buen dormidor.
Buen comienzo, agüero de buen término.
Buen compañero, sólo Dios del cielo.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
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Refranero
dijous, 17 de març del 2011
Todavía
- No lo creo todavía;
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.
Palpo, gusto, escucho y veo
tu rostro, tu paso largo,
tus manos, y sin embargo
todavía no lo creo.
Tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.
Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa.
Sin embargo, todavía- dudo de esta buena suerte,
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.
Pero venís, y es seguro,
y venís con tu mirada,
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.
Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos,
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.
Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más todavía.- Mario Benedetti
La granja del tesoro
.
La granja del tesoro
Según cuenta la historia, que muchos ya conoceréis, un hombre en Nueva York al que le llegó la edad de la jubilación, decidió dar un cambio a su vida y, juntando todos sus ahorros, compró una granja y unos pocos acres de terreno en Portugal. La modesta granja había estado vacía durante más de quince años, desde que su propietario y su esposa murieran sin dejar herederos.
Cuando el nuevo propietario se instaló y se dispuso a poner un poco de orden en la granja, se encontró con que en uno de los almacenes, que antiguamente era usado como granero, habían unas enormes puertas metálicas que impedían el paso a una gran zona del recinto.
Las puertas estaban completamente bloqueadas, pero el jubilado era un tipo con recursos y al día siguiente se dispuso a abrir aquellas puertas equipado con un generador y un par de cortadoras radiales.
Tras muchos esfuerzos, las puertas cedieron y la luz del sol inundó aquel lugar en el que la penumbra había reinado durante los últimos quince años. La sorpresa del jubilado y de su mujer fue mayúscula cuando, tras aquellas puertas encontraron cientos de vehículos de época de alta gama, de todo tipo de marcas y modelos.
La posterior tasación de los vehículos se cifró en unos 35 millones de dólares y los nuevos dueños de la granja tienen pleno derecho a los bienes que allí encontraron.
Una historia increíble, ¿verdad?
Tras investigar un poco sobre esta historia, es posible que esté un poco adornada por el boca a boca y que ni tan siquiera exista el jubilado americano. Según parece, los automóviles podrían pertenecer a un distribuidor de automóviles de los años ochenta, que usaría este lugar como almacén y que hoy en día pertenecen a sus herederos.
http://tejiendoelmundo.wordpress.com
José Zorrilla (1817-1893)
Nació en Valladolid, el 21 de febrero de 1817. Allí transcurrieron los primeros años de su vida, para trasladarse luego a Burgos y Sevilla. Cuando contaba 9 años, se mudó con su familia a Madrid, donde estudió en el Seminario de Nobles, dirigido por los jesuitas.
Fue enviado a estudiar Derecho a Toledo, pero ante el fracaso en sus estudios, regresó a Valladolid. Su pasión se combinaba entre la literatura, el dibujo y las mujeres. Por lo tanto, su padre, hombre severo e inflexible, tomó una drástica determinación: enviarlo a Lerma a cavar viñas. Ante esa decisión, huyó a Madrid, donde se dedicó al arte, pasando miseria.
Su prestigio comenzó con el homenaje leído en memoria de Mariano José Larra, donde cayó desmayado de emoción. Reemplazó al citado escritor como redactor del periódico “El Español” y también escribió para “El Porvenir”.
En julio de 1839 se estrenó su primer drama: “Juan Dándolo” escrito junto a García Gutiérrez. A ésta le siguieron otras obras dramáticas basadas en el estilo del Siglo de Oro español, y plenas de suspenso: “El puñal del godo” (1843), “Don Juan Tenorio” (1844), “Más vale llegar a tiempo que rondar un año” (1845), “El rey loco” (1847), “La creación y el diluvio universal” (1848) y “Traidor, inconfeso y mártir” (1849).
En 1849, fue nombrado miembro de la junta del Teatro español y de la Academia. En 1850 se dirigió a Francia y en 1855, a México, donde fue nombrado director del Teatro Nacional por el emperador Maximiliano.
En sus obras refleja su catolicismo, su españolismo, su inspiración fácil, una musicalidad y plasticidad maravillosas, colorido, energía y vistosidad espontáneas.
Él mismo señaló sus defectos y virtudes en el logro del éxito:
“He aprendido desde joven una cosa muy difícil de poner en práctica: el arte de hablar mucho sin decir nada, que es en lo que consiste generalmente mi poesía lírica…”.
“Mis obras son muy numerosas, pero son las más incorrectas de las producidas por los poetas de nuestro siglo: Me complace y me duele hallarme en esta ocasión de declararlo espontáneamente. Deben mis obras su fama a la época innovadora en que las empecé a publicar, a los alardes de religión y de españolismo de que están salpicadas, a los asuntos populares que tratan, a mi larga ausencia de mi país, a lo novelesca que supone el vulgo mi vida en regiones remotas, y más que todo esto, a la fortuna que a mi ignara osadía acompaña desde mi juventud”.
“He aprendido desde joven una cosa muy difícil de poner en práctica: el arte de hablar mucho sin decir nada, que es en lo que consiste generalmente mi poesía lírica…”.
“Mis obras son muy numerosas, pero son las más incorrectas de las producidas por los poetas de nuestro siglo: Me complace y me duele hallarme en esta ocasión de declararlo espontáneamente. Deben mis obras su fama a la época innovadora en que las empecé a publicar, a los alardes de religión y de españolismo de que están salpicadas, a los asuntos populares que tratan, a mi larga ausencia de mi país, a lo novelesca que supone el vulgo mi vida en regiones remotas, y más que todo esto, a la fortuna que a mi ignara osadía acompaña desde mi juventud”.
Sus poemas líricos, fueron publicados en varias colecciones tituladas “Poesías”, en siete volúmenes, que se conoció en 1837, “Cantos del Trovador”, en tres volúmenes (1840-1841), “Vigilias del estío”, “Recuerdos y fantasías” (1844), “La azucena silvestre” (1845), “El desayuno del diablo”, “Un testigo de bronce” y “El cantar del romero” (1886).
Sus leyendas épico-líricas, que él tituló “Leyendas y tradiciones”, constituyen la parte más famosa de su poesía no dramática. Están escritas en romances con los títulos de: “Una aventura de 1360”, “A buen juez, mejor testigo”, “Para verdades: el tiempo, y para justicias: Dios”, “Justicias del Rey Don Pedro” y “El capitán Montoya”. Merece entre estas obras destacarse “Granada”, un extenso poema inconcluso en el cual pensaba evocar la dominación árabe. Publicó dos volúmenes en París, pero nunca lo concluyó.
En 1889, fue homenajeado como poeta laureado de España en Granada por el duque de Rivas.
Víctima de un tumor cerebral, muere durante la intervención quirúrgica que intentaba extraérselo, en 1893, en Madrid.
En 1889, fue homenajeado como poeta laureado de España en Granada por el duque de Rivas.
Víctima de un tumor cerebral, muere durante la intervención quirúrgica que intentaba extraérselo, en 1893, en Madrid.
Y uno aprende
Después de un tiempo
Uno aprende la sutil diferencia
Entre sostener una mano y encadenar el alma,
Y uno aprende que el amor no significa acostarse
Y una compañía no significa seguridad
Y uno empieza a aprender
Que los besos no son contratos
Y los regalos no son promesas,
Y uno empieza a aceptar sus derrotas
Uno aprende la sutil diferencia
Entre sostener una mano y encadenar el alma,
Y uno aprende que el amor no significa acostarse
Y una compañía no significa seguridad
Y uno empieza a aprender
Que los besos no son contratos
Y los regalos no son promesas,
Y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
Que uno realmente es fuerte,
Que uno realmente vale
Y después de un tiempo
Uno planta su propio jardín y
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
Que uno realmente es fuerte,
Que uno realmente vale
Y después de un tiempo
Uno planta su propio jardín y
decora su propia alma
En lugar de esperar a
En lugar de esperar a
que alguien le traiga flores.
Con el tiempo aprendes
Que estar con alguien porque
Con el tiempo aprendes
Que estar con alguien porque
te ofrece un buen futuro
Significa que tarde o temprano
Significa que tarde o temprano
querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo aprendes
Que sólo quien es capaz
Con el tiempo aprendes
Que sólo quien es capaz
de amarte con tus defectos,
sin pretender cambiarte
Puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo aprendes
Que si estas al lado de esa persona
Puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo aprendes
Que si estas al lado de esa persona
sólo por acompañar tu soledad,
Irremediablemente acabarás
Irremediablemente acabarás
no deseando volver a verla.
Con el tiempo comprendes que
Con el tiempo comprendes que
los verdaderos amigos son contados,
Y que quien no lucha por ellos
Tarde o temprano se verá
Y que quien no lucha por ellos
Tarde o temprano se verá
rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes
Que disculpar cualquiera lo hace
Pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes
Que si has herido a un amigo de forma dura
Muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta
Que aunque seas feliz con tus amigos,
Algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta
De que cada experiencia vivida con cada persona,
Con el tiempo aprendes
Que disculpar cualquiera lo hace
Pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes
Que si has herido a un amigo de forma dura
Muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta
Que aunque seas feliz con tus amigos,
Algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta
De que cada experiencia vivida con cada persona,
es única e irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta
De que el que humilla o desprecia
Con el tiempo te das cuenta
De que el que humilla o desprecia
a un ser humano,
Tarde o temprano sufrirá las mismas
Tarde o temprano sufrirá las mismas
humillaciones o desprecios.
Con el tiempo aprendes a construir
Con el tiempo aprendes a construir
todos tus caminos en el hoy,
Porque el terreno del mañana
Porque el terreno del mañana
es demasiado incierto para hacer planes.
Con el tiempo comprenderás
Que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
Ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta
De que en realidad lo mejor no era el futuro,
Sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que,
Aunque seas feliz con los que están a tu lado,
Añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo
Y ahora se han marchado
Con el tiempo aprenderás que
Con el tiempo comprenderás
Que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen
Ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta
De que en realidad lo mejor no era el futuro,
Sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo verás que,
Aunque seas feliz con los que están a tu lado,
Añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo
Y ahora se han marchado
Con el tiempo aprenderás que
intentar perdonar o pedir perdón,
Decir que amas decir que extrañas,
Decir que necesitas decir
Decir que amas decir que extrañas,
Decir que necesitas decir
que quieres ser amigo,
Ante una tumba ya no tiene sentido.
Y uno aprende y aprende
Y con cada dia uno aprende.
Pero desafortunadamente sólo con el tiempo.
Ante una tumba ya no tiene sentido.
Y uno aprende y aprende
Y con cada dia uno aprende.
Pero desafortunadamente sólo con el tiempo.
Al igual que a García Márquez, a Borges se le atribuyeron textos que nada tienen que ver con su estilo y los hicieron circular por todo internet. Copio una aclaración:
Personas ociosas, o desinformadas, o que padecen ambas dolencias, son dadas a atribuir a escritores excelentes la autoría de textos a los que, con piedad, denominaré eufemísticamente "no brillantes".
Jorge Luis Borges ha sido víctima de tales desvaríos más de una vez:
1) Contra la falsa atribución de cierto conjunto de palabras ya nos informó Iván Almeida en "Jorge Luis Borges,autor del poema «Instantes»" (título, ya se ve, paródico de "Pierre Menard, autor del Quijote"):
www.hum.au.dk/romansk/borges/bsol/iainst.htm
2) Contra la falsa atribución de otro cierto conjunto de palabras me ocupé yo en "La novela que Borges jamás escribió":
www.ucm.es/info/especulo/numero26/borgesno.html
Pues bien, el azar me llevó a descubrir que, en alrededor de doscientos sitios de Internet, seres fantasmales atribuyen a Borges la escritura de una prosa, "edificante y reflexiva", titulada, según parece, "Después de un tiempo".
Puede encontrarse, por ejemplo, en foros.uruguaytotal.com/w3t/showthreaded....5&o=93&part=
Jorge Luis Borges ha sido víctima de tales desvaríos más de una vez:
1) Contra la falsa atribución de cierto conjunto de palabras ya nos informó Iván Almeida en "Jorge Luis Borges,autor del poema «Instantes»" (título, ya se ve, paródico de "Pierre Menard, autor del Quijote"):
www.hum.au.dk/romansk/borges/bsol/iainst.htm
2) Contra la falsa atribución de otro cierto conjunto de palabras me ocupé yo en "La novela que Borges jamás escribió":
www.ucm.es/info/especulo/numero26/borgesno.html
Pues bien, el azar me llevó a descubrir que, en alrededor de doscientos sitios de Internet, seres fantasmales atribuyen a Borges la escritura de una prosa, "edificante y reflexiva", titulada, según parece, "Después de un tiempo".
Puede encontrarse, por ejemplo, en foros.uruguaytotal.com/w3t/showthreaded....5&o=93&part=
Extraido de:
http://www.elclubliterario.com/index.php?option=com_kunena&func=view&catid=62&id=4189&Itemid=3
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Poesías
Era una vez un río
Era una vez un río –dice la vieja tradición oriental – que corría mansamente sobre su cómodo lecho de barro. Sus aguas eran turbias, y en ellas vivían los peces plomizos que buscan su alimento en el lodo.
Como era muy poco profundo, a ningún ser humano se le había ocurrido hacer un puente sobre él, y se conformaron arrojando en su seno algunas grandes piedras que improvisaban caminos, apenas húmedos por las lentas aguas. Los animales del bosque, simplemente, lo vadeaban por los lugares menos profundos, revolviendo sus entrañas con sus patas. A beber iban al lago cercano, pues las aguas del río eran oscuras y olían mal.
Pero el dios Indra, que todo lo ve, se apiadó del Genio del río, pues sin ser tonto, actuaba como tal, entorpecido por la inercia y la comodidad, ya acostumbrado a que pisoteasen su cuerpo, que era húmedo y hediondo como una víbora muerta Con el paso del tiempo, el río se había conformado con los caminos más suaves, y evitaba los declives violentos.
Era mudo, feo y las bellas ondinas y las hadas de las riberas no se acercaban a él, ni siquiera para fabricar sus espejos mágicos en las noches de luna llena. Uno de los servidores de Indra secó la tierra frente a él y la levantó de manera que lo obligó a desviarse.
El viejo río, asustado al principio, comenzó a gemir, pero pronto descubrió el placer de saltar sobre las piedras, y con un rugido abatió árboles y se abrió camino, saltando abismos y arremetiendo contra enormes peñascos. Su agua se hizo límpida al filtrarse a través de las arenas y pedruscos, su lecho fue de piedra y a veces de metal, brillando las vetas en su cauce como los ígneos látigos de Indra cuando conduce a los Maruts.
De su seno, otrora oscuro y lóbrego, nació la espuma blanca, pues la blancura no aparece si no hay lucha, si no hay purificación. Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas.
Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas.
Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas.
Con el reflejo titilante de las estrellas hicieron las ninfas sus peines mágicos, y los espejos encantados los extraían de los profundos remansos. Los hombres ya no lo pisotearon, sino que elevaron arcos de triunfo sobre él, a los que llamaban puentes.
Los animales lo cruzaban nadando, y limpios y brillantes, comentaban luego la fuerza del río. Al final, cuando llegaba a su Madre Ganga, era recibido con ovaciones por las otras aguas, que se abrazaban a las suyas gritando de alegría.
Y, viendo todo esto y muchas cosas más que no os cuento, Indra pensó en los muchos seres humanos que no aprovechan sus oportunidades y siguen siendo ríos lentos y barrosos, carentes de valor y de gloria. Dos lágrimas corren entonces por su rostro candente, y así aparecen las nubes, y todo en la Naturaleza se vuelve gris y lamenta la estupidez humana.
Como era muy poco profundo, a ningún ser humano se le había ocurrido hacer un puente sobre él, y se conformaron arrojando en su seno algunas grandes piedras que improvisaban caminos, apenas húmedos por las lentas aguas. Los animales del bosque, simplemente, lo vadeaban por los lugares menos profundos, revolviendo sus entrañas con sus patas. A beber iban al lago cercano, pues las aguas del río eran oscuras y olían mal.
Pero el dios Indra, que todo lo ve, se apiadó del Genio del río, pues sin ser tonto, actuaba como tal, entorpecido por la inercia y la comodidad, ya acostumbrado a que pisoteasen su cuerpo, que era húmedo y hediondo como una víbora muerta Con el paso del tiempo, el río se había conformado con los caminos más suaves, y evitaba los declives violentos.
Era mudo, feo y las bellas ondinas y las hadas de las riberas no se acercaban a él, ni siquiera para fabricar sus espejos mágicos en las noches de luna llena. Uno de los servidores de Indra secó la tierra frente a él y la levantó de manera que lo obligó a desviarse.
El viejo río, asustado al principio, comenzó a gemir, pero pronto descubrió el placer de saltar sobre las piedras, y con un rugido abatió árboles y se abrió camino, saltando abismos y arremetiendo contra enormes peñascos. Su agua se hizo límpida al filtrarse a través de las arenas y pedruscos, su lecho fue de piedra y a veces de metal, brillando las vetas en su cauce como los ígneos látigos de Indra cuando conduce a los Maruts.
De su seno, otrora oscuro y lóbrego, nació la espuma blanca, pues la blancura no aparece si no hay lucha, si no hay purificación. Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas.
Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas.
Lo habitaron los peces irisados que remontan las aguas y las claras lagunas que iba dejando a sus costados, engarzadas en formidables rocas, fueron embeleso de los Elementales de las aguas.
Con el reflejo titilante de las estrellas hicieron las ninfas sus peines mágicos, y los espejos encantados los extraían de los profundos remansos. Los hombres ya no lo pisotearon, sino que elevaron arcos de triunfo sobre él, a los que llamaban puentes.
Los animales lo cruzaban nadando, y limpios y brillantes, comentaban luego la fuerza del río. Al final, cuando llegaba a su Madre Ganga, era recibido con ovaciones por las otras aguas, que se abrazaban a las suyas gritando de alegría.
Y, viendo todo esto y muchas cosas más que no os cuento, Indra pensó en los muchos seres humanos que no aprovechan sus oportunidades y siguen siendo ríos lentos y barrosos, carentes de valor y de gloria. Dos lágrimas corren entonces por su rostro candente, y así aparecen las nubes, y todo en la Naturaleza se vuelve gris y lamenta la estupidez humana.
Jorge Ángel Livraga
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Relatos
dimecres, 16 de març del 2011
Ramón de Campoamor
Ramón de Campoamor
(Ramón de Campoamor y Campoosorio; Navia, 1817 - Madrid, 1901)
Poeta español que gozó, en su tiempo, de gran estima y popularidad. Su obra, no obstante, no superó la revisión de valores efectuada por las generaciones del modernismo y la del 98. En cambio, refleja fielmente las corrientes intelectuales de la época, tales como el positivismo o el tradicionalismo religioso.
Huérfano muy pronto de padre, fue educado por su madre durante su infancia, que pasó en su tierra natal. Estudió latinidad en Puerto de Vega, en la misma provincia, y de allí pasó a Santiago de Compostela, donde cursó Filosofía. A los dieciocho años, en una crisis de misticismo, decidió ingresar en la Compañía de Jesús, pero pronto cambió de idea y, trasladado a Madrid, estudió Lógica y Matemáticas en el convento de Santo Tomás.
Aficionado a la Medicina, se matriculó en el Colegio de San Carlos, pero no tardó mucho tiempo en revelarse en Campoamor su verdadera vocación de poeta; abandonó los estudios académicos, decidido a consagrarse a la Literatura. Se pasaba largas horas en la Biblioteca Nacional leyendo y estudiando las obras de los clásicos españoles y universales. Mientras tanto frecuentaba las tertulias literarias y se había dado a conocer con la publicación de algunas poesías que merecieron elogios.
Sus primeras obras fueron un tomo de Fábulas y otros dos titulados Ternezas y flores (1840) y Ayes del alma (1842). Eran versos fáciles y sentimentales que valieron a nuestro autor el dictado de "poeta de las damas". Muy joven aún, manifestó sus ideas políticas con la publicación de una serie de cuadernos que tituló Historia crítica de las Cortes reformadoras (1837). Pronto entró en la carrera burocrática; se adscribió al partido moderado de Romero Robledo y desde tal posición luchó contra los fundamentos del partido democrático de Castelar. A fines de 1847, el conde de San Luis le nombró jefe político de Castellón de la Plana, y más tarde fue gobernador civil de Alicante y de Valencia (1584).
Campoamor continuaba escribiendo: en 1853 vio la luz El drama universal, poema de cierta extensión al que siguieron otros dos títulos: Colón y El licenciado Torralba. Pero sus obras más importantes y sobre todo más características son las Doloras (1846), los Pequeños poemas (1872-74) y las Humoradas (1886-88). Campoamor se casó con Guillermina Gormande, que no le dio hijos, y en 1861 ingresó en la Academia; en su discurso de recepción desarrolló el tema La metafísica limpia, fija y da esplendor al lenguaje.
Su mujer había aportado una apreciable dote al matrimonio, con lo que Campoamor pasó a ser un pacífico y acomodado burgués, de carácter afable y grata conversación, de rostro simpático, ornado de blancas patillas que le daban el aspecto de banquero acaudalado; vivió una prolongada ancianidad, sólo perturbada por los ataques de gota, rodeado de la admiración de sus contemporáneos, que veían en él a un genio de la poesía y a un excelso filósofo; baste decir que fue comparado con Shakespeare, Dante, Calderón, Goethe...
Lo cierto es que la obra de Campoamor no resiste hoy un examen crítico. Su estilo es prosaico y su pretendida filosofía es de lo más ramplón y superficial. Era un hombre de talento, pero su concepto de la poesía, que expuso en su Poética, es esencialmente equivocado; los aciertos que pueda haber en su obra hacen excepción y pesan muy poco.
Su único mérito es el de haber sido un eco, en verso, de toda una sociedad y un tiempo, pero ese tiempo era, en cuanto a calidad poética, de lo más pobre que pueda darse en cualquier época y país. El gusto y las ideas que entonces predominaban en España sumieron a gran parte de la cultura hispana en la más lamentable inanidad. El fracaso de las guerras coloniales fue el revulsivo que produjo el movimiento intelectual y crítico de la generación del 98. Campoamor y lo que el poeta representaba quedaría superado por insignificante, insípido y anacrónico.
En Madrid, un gélido domingo de febrero (11-02-1901) fallece don Ramón de Campoamor a la edad de 83 años.
Amistad
El secreto de la felicidad
He aquí la fábula más maravillosa sobre una niña huérfana que no tenía familia o persona alguna que la quisiera. Cierto día, mientras caminaba por la vera del río sintiéndose más triste y solitaria que de costumbre, observó una pequeña mariposa atrapada cruelmente en un espino. Cuando más luchaba por liberarse, más laceraba su frágil torso. Con delicadeza, la huerfanita liberó a la mariposa de su cautiverio. Esta, al verse libre, en vez de emprender el vuelo se convirtió en una bella hada. La jovencita no podía creer lo que veían sus ojos.
El hada bondadosa le dijo a la niña:
"Para agradecerte por tu maravilloso gesto, te concederé cualquier deseo".
La pequeña pensó un momento y le contestó:
"Deseo ser feliz!"
"De acuerdo", dijo el hada inclinándose para hablarle al oído, y acto seguido desapareció.
A medida que la pequeña fue creciendo, en toda la comarca no se encontraba una persona más feliz que ella. Todos deseaban conocer su secreto. Ella se limitaba a sonreir mientras decía: "Yo sólo escuché las palabras de un hada cuando era pequeña".
Cuando ya era anciana y estaba en su lecho de muerte, todos los vecinos se arremolinaron a su alrededor, deseosos de hacerse a su fórmula maravillosa de la felicidad antes de que muriera. "Por favor, cuéntanos", le rogaban, "cuéntanos lo que te dijo el hada".
La bella anciana sonrió y contestó:
Me dijo que cada persona, por más segura de sí misma que pareciera, o por más joven o vieja, rica o pobre que fuera, necesitaba de mí".
** Cuatro Secretos Para Ser Feliz **
Lo que más deseamos en la vida es la felicidad.
Pero en ocasiones saboteamos nuestros esfuerzos para alcanzarla.La felicidad no es un destino a donde se llega, sino es la manera de caminar por la vida.
Sin embargo, de manera extraña, en el trayecto podemos tropezar con dos problemas graves: algunos seres humanos tienen miedo de ser felices y muy pocos saben exactamente qué desean.
El hada bondadosa le dijo a la niña:
"Para agradecerte por tu maravilloso gesto, te concederé cualquier deseo".
La pequeña pensó un momento y le contestó:
"Deseo ser feliz!"
"De acuerdo", dijo el hada inclinándose para hablarle al oído, y acto seguido desapareció.
A medida que la pequeña fue creciendo, en toda la comarca no se encontraba una persona más feliz que ella. Todos deseaban conocer su secreto. Ella se limitaba a sonreir mientras decía: "Yo sólo escuché las palabras de un hada cuando era pequeña".
Cuando ya era anciana y estaba en su lecho de muerte, todos los vecinos se arremolinaron a su alrededor, deseosos de hacerse a su fórmula maravillosa de la felicidad antes de que muriera. "Por favor, cuéntanos", le rogaban, "cuéntanos lo que te dijo el hada".
La bella anciana sonrió y contestó:
Me dijo que cada persona, por más segura de sí misma que pareciera, o por más joven o vieja, rica o pobre que fuera, necesitaba de mí".
** Cuatro Secretos Para Ser Feliz **
Lo que más deseamos en la vida es la felicidad.
Pero en ocasiones saboteamos nuestros esfuerzos para alcanzarla.La felicidad no es un destino a donde se llega, sino es la manera de caminar por la vida.
Sin embargo, de manera extraña, en el trayecto podemos tropezar con dos problemas graves: algunos seres humanos tienen miedo de ser felices y muy pocos saben exactamente qué desean.
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Lluvia
La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.
Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.
La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.
El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!
¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.
El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.
Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.
¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!
FEDERICO GARCÍA LORCA
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