No importa donde estés,
ni lo que te digan que debes hacer.
Siempre que tengas una duda,
...descansa un momento y escucha
lo que te dice tu voz interior.
No te apresures en tu camino,
ni sigas los pasos de otros.
Siéntate y descansa un momento
y escucha tu voz interior.
Esta es la voz que te busca y guía
El mejor consejo que puedes escuchar
Trae pureza a tus sentimientos
y te da la libertad de ser realmente
La persona que quieres ser.
Recuerda: Todas las respuestas
que buscas las tienes encerradas
la tu limpia y pura voz interior.
Hacemos una vasija de un pedazo de
arcilla: y es el espacio vacío en
el interior de la vasija lo que
la hace útil. Hacemos puertas
y ventanas para una estancia;
y son esos espacios vacíos los
que la hacen habitable. Así, mientas
que lo tangible posee cualidades,
es lo intangible lo que lo hace útil.
Enciendo velas en la madrugada
Voy deshojando flores en mi almohada
Mirando al techo me dejo llevar a otra realidad
Y observo el sol que entra por mi ventana
Que me despeja y renueva mis ganas
Miro al espejo y me pregunto qué me espera fuera
Y siento todo tan brillante y tan magnético
Nada ni nadie puede hacer que me derrumbe hoy
Que tiemble el suelo que allá voy
Pisando fuerte y sin reloj
Tengo una sonrisa para regalarte
Tengo mil cartas de amor
Y tengo todo el tiempo que perdí sin ver el sol
Tengo mil historias que quiero contarte
Escondidas en mi voz
No quiero dejar nada por sentir, ya sé quien soy
Y salgo a pasear entre la gente
Y juego a imaginar de donde vienen
Y me enamoro de cada rincón dejando al corazón volar
Y extiendo en la ciudad mirando al frente
Esta mañana el mundo es diferente
Descubro tantas cosas que no vi por no quererme
Y siento todo tan brillante y tan magnético
Nada ni nadie puede hacer que me derrumbe hoy
Que tiemble el suelo que allá voy pisando fuerte y sin reloj
Tengo una sonrisa para regalarte
Tengo mil cartas de amor
Y tengo todo el tiempo que perdí sin ver el sol
Tengo mil historias que quiero contarte
Escondidas en mi voz
No quiero dejar nada por sentir, ya sé quien soy
Y al fin se que amanece y me respiro la mañana
Desate las vendas que ocultaban mi mirada
No quiero que la brisa me obligue a no ver nada
¡Por fin la lluvia me toca!
Tengo una sonrisa para regalarte
Tengo mil cartas de amor
Y tengo todo el tiempo que perdí sin ver el sol
Tengo mil historias que quiero contarte
Escondidas en mi voz
Querida mía, amada mía, amiga mía
novia mía, amante mía...
Anoche salí con mis amigos; no los conoces,
pero ellos te conocen, te conocen
porque yo les cuento casi todo lo que me pasa.
Hace tanto que somos amigos
que basta un gesto, una sola mirada,
para darnos cuenta quién de nosotros
miente o dice la verdad.
Para ellos yo soy un libro abierto, han leído
todas mis páginas, menos las que arranqué
por una cuestión de pudor; en verdad,
tengo que hacer un gran esfuerzo para no hablar de ti.
Cuando no menciono tu nombre,
me preguntan... qué me sucede...
Anoche, sin embargo, no pude contenerme,
no los dejé hablar, hablé yo todo el tiempo, y de ti,
por supuesto, hasta les leí unos versos
que escribí para ti, ....se reían.
El amor ha hecho de un analfabeto, un poeta;
dijo el flaco. El flaco es un tipo muy gracioso,
te caerá bien cuando lo conozcas... en fin.
Estos son los versos que escribí para ti,
espero que te gusten:
Cuando estoy con ella, tengo veinte años,
nunca tengo sueño, nunca siento frío,
no me canso nunca, siempre tengo ganas
de subir al monte, de meterme al río.
Cuando estoy con ella, soy un hombre libre,
digo lo que pienso, hago lo que quiero,
nadie me censura, nada está prohibido
cruzo mil fronteras, no conozco el miedo.
Cuando estoy con ella, lo demás no importa,
lo demás no cuenta, la moral no existe,
la experiencia es vana, el orgullo es cuento,
el dolor se olvida, el deber no sirve.
Cuando estoy con ella, soy tan diferente,
soy lo que soy, lo que quiero ser,
digo tonterías, como cualquier hombre,
como cualquier hombre, que ama a una mujer.
Cuando estoy con ella, soy el más fecundo,
siembro el universo segundo a segundo.
Ven, reina de los besos, flor de orgía
amante sin amores, sonrisa loca...
Ven, que yo sé la pena de tu alegría
y el rezo de amargura que hay en tu boca.
Yo no te ofrezco amores que tú no quieres;
conozco tu secreto, virgen impura:
amor es enemigo de los placeres
en que los dos ahogamos nuestra amargura.
Amarnos...¡Ya no es tiempo de que me ames!
A ti y a mí nos llevan olas sin leyes.
¡Somos a un mismo tiempo santos e infames,
somos a un mismo tiempo pobres y reyes!
¡Bah! Yo sé que los mismos que nos adoran
en el fondo nos guardan algún desprecio.
Y justas son las voces que nos desdoran...
Lo que vendemos ambos no tiene precio.
Así, los dos, tú amores, yo poesía,
damos por oro a un mundo que despreciamos...
¡Tú, tu cuerpo de diosa; yo, el alma mía!...
Ven y reiremos juntos mientras lloramos.
Joven quiere en nosotros Naturaleza
hacer, entre poemas y bacanales,
el inperial regalo de la belleza,
luz, a la oscura senda de los mortales.
¡Ah! Levanta la frente, flor siempreviva,
que das encanto, aroma, placer, colores...
Diles con esa fresca boca lasciva...
¡que no son de este mundo nuestros amores!
Igual camino en suerte nos ha cabido.
Un ansia igual que nos lleva, que no se agota,
hasta que se confundan en el olvido
tu hermosura podrida, mi lira rota.
Crucemos nuestra calle de amargura
levantadas las frentes, juntas las manos...
¡Ven tú conmigo, reina de la hermosura;
hetairas y poetas somos hermanos!
Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente Tú has hecho lo que querías en Tu vida.
Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error.
Nunca te quejes de Tu soledad o de Tu suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de tus actos y prueba que Tú siempre has de ganar.
No te amargues de Tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño.
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de Tu presente es Tu pasado así como la causa de Tu futuro será Tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en Tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos.
Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque Tu mismo eres Tu destino.
Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer.
Tú eres parte de la fuerza de Tu vida, ahora despiértate, lucha, camina.
Decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.
Pablo Neruda.
Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos.
Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, cuando llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro:"Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad.
Me llamo Satyakama"
"Bendito seas -dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".
Contestó el niño:"No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre".Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida.
La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo.Lo cogió contra su pecho, lo besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Maestro.
"¿Cómo se llama mi padre? -dijo el niño- Porque me ha dicho el Señor Gautama que sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría".
La mujer bajó los ojos y le habló dulcemente: "Cuando joven yo era pobre y conocí muchos amos. Sólo puedo decirte que tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".Los primeros rayos del sol ardían en la copa de los árboles de la ermita del bosque. Los niños, aún mojado el revuelto pelo del baño de la mañana, estaban sentados ante su Maestro, bajo un árbol viejo.
Llegó Satyakan, le hizo una profunda reverencia al Maestro y se quedó de pie en silencio.
"Dime -le preguntó el Maestro- ¿Sabes ya de qué casta eres?"
"Señor -contestó Satyakama-, no sé. Mi madre me dijo: Yo conocí muchos amos cuando joven, y tú viniste a los brazos de tu madre Jabala, que no tuvo marido".
Entonces se levantó un rumor como el zumbido iracundo de las abejas hostigadas en su colmena. Y los estudiantes murmuraban entre dientes de la desvergonzada insolencia del niño sin padre.
Pero el Maestro Gautama se levantó, trajo al niño con sus brazos hasta su pecho, y le dijo:
"Tú eres el mejor de todos los brahmines, hijo mío; porque tienes la herencia más noble, que es la de la verdad".
Ella como siempre genial... la mejor voz de OT de este año
Muy a mi pesar Niccó no evoluciona nada,al contrario desafina mucho
La mejor actuación de la gala según el jurado
....y la peor
El favorito...Naxxo
Artista invitado Albert Hammond
Y se fue Ramil....aunque la academia lo readmitió por su gran voz aunque no entre ya en el concurso.Bien hecho!!
Nahuel, Coraluna, Geno y Ramil fueron los señalados como posibles candidatos para abandonar la Academia, pero Nahuel, salvado por Nina, y Coraluna, salvada por los compañeros, se libraron del trance. Tras la votación del público, Ramil se convirtió en el expulsado, pero Nina, por primera vez en la historia de 'OT' pidió una conexión de urgencia con el plató y comunicó a los allí presentes que, haciendo uso de su derecho de repescar a aquel concursante que lo mereciera, Ramil podía volver a la Academia, eso sí, sin concursar.
Hoy... en el día de cualquier años
en el año de cualquier siglo,
en mis plenas facultades mentales y físicas
y asumiendo cuanto digo y escribo
declaro, que me declaro "Culpable".
Culpable de todo lo que no hice,
de todo lo que no he visto ni oído,
de las palabras que no dije a tiempo
y de las otras que nunca aprendí.
Me preocupé por cosas que jamás sucedieron,
y pasé gran parte de mi vida en sitios equivocados,
en horas equivocadas, con gentes equivocadas.
Declaro... que llegué tarde a todas las citas,
que no estuve nunca antes en ninguna parte
que encontré la primavera florecida,
la tierra repartida y el cielo prometido.
Que todo lo que tengo es menos de lo que me falta,
que lo que creía, no lo creí después
y que cometí el peor de los errores,
soñé en un mundo de pesadillas.
Declaro también... que no hay nada más cierto,
que nuestro pasar por la vida,
ni nada más falso que nuestra vida al pasar.
Que es feliz aquel que no quiere nada,
que no sabe nada,
que no se pregunta nada,
y que no se da cuenta de nada.
Que de una mano temblorosa,
puede caerse el amor que hay en ella.
Que todo lo que no se da, no se acumula...
se pierde.
Que todos somos al fin y al cabo,
esclavos de algún vicio o de alguna virtud,
que he sido fiel solamente a mis dudas,
y que el hombre más libre que conocí,
iba atado al corazón de una "Mujer".
Me gustaría gritarlo...
A los cuatro vientos,
por los siete mares,
por los cinco continentes,
Cuánto te amo.
Quisiera contarle
al primero que pasa,
lo que me está pasando,
lo que siento por ti.
Me gustaría escribirlo
en la corteza de los árboles,
en los muros de los edificios,
en las veredas de las ciudades
más transitadas,
en el viento, en el agua,
en el aire húmedo de la noche.
En los vidrios empañados
de los autos,
en las mesas de los bares.
en los pizarrones
de todas las escuelas,
en los cuadernos de los alumnos.
Me gustaría publicarlo
en los diarios,
difundirlo por la radio,
publicitarlo en la televisión,
en los afiches,
en los folletos turísticos,
en las marquesinas
de todos los teatros,
y de todos los cines.
Quisiera que el mundo
entero supiese
cuánto te amo.
Tanto amor
no puede ser anónimo,
tiene nombre y apellido,
tiene cosas que decir,
y canciones que cantar,
no se merece
vivir a la sombra,
amarse en silencio,
viajar de polizón.
Este amor escondido
algún día saldrá
a la luz del día
y ese día, amor mío...
Todas las mañanas
serán tuyas,
te lo prometo y te lo firmo,
confía en mí, amante mía.
Y te llevaré por los caminos
como una bandera al viento.
Pero ahora no... No puedo,
tengo miedo...
Y tú sabes por qué.
Otra vez, esta noche, vi tu mano en la mía,
otra vez, esta noche, volví a soñar contigo,
yo, que no soy tu amante ni siquiera tu amigo,
sino un hombre que pasa bajo la luz del día.
Sin embargo, en la sombra donde el tiempo no existe,
se buscan nuestras almas, no sé por qué. Y despierto
vagamente inconforme de que no ha sido cierto,
triste de una tristeza que no llega a ser triste.
Algo ocurre en la noche, pero yo no lo digo:
ni a ti, que nada sabes, ni a ti te diré nada,
pero al mirar tus ojos sabré, por tu mirada,
si también, esta noche, tú has soñado conmigo.
Charla entre la Razón y el Corazón...
¿Y si en realidad el tiempo no lo pudiese todo, si no fuese tan cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando, o las heridas no se van cerrando, cuantas cosas cambiarían?
Porque es muy fácil pensar que con solo dejar pasar los días, meses o años las cosas se solucionan, y lo peor es que uno se auto convence, y se cree un superado, alguien que tuvo la suerte de superar un dolor y sobreponerse, y se vuelve a sentir fuerte...
Sin embargo, un buen día, quizá el menos pensado, todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te encuentras de nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan helado y tan dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea, por que la RAZÓN piensa:
"¡Otra vez no! ¿o acaso no te acuerdas el tiempo que te costo volver a ponerte en pie?, ¿o no te acuerdas de esas noche sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?. ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estas de pie no seria mejor que anduvieras por otros caminos? Porque, sinceramente, amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema por un hombre/una mujer que, en realidad, no sabes si te quiere, no sabes si te engaña?...
¡Piensa! ¡no te equivoques! Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los infiernos, ¿crees que vale la pena?.
Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente, todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar." Y se hace un silencio eterno...
El CORAZÓN, aturdido por las palabras de la RAZÓN, se queda sin aliento, pero después de un rato de pensar, donde la RAZÓN ya creía tener ganada la partida, el CORAZÓN replica:
"No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo equivocadas: no es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado, pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor... Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir...
Porque el amor no sólo es alegría, no solo es paz y ternura, el amor es también dolor y lagrimas, es angustia y desvelo, es muchas cosas, pero bueno...la verdad es que no sé qué pesa más, si la RAZÓN o el CORAZÓN.
Lo que si sé es que si uno no siente se transforma simplemente en una roca, una cosa que no es capaz de demostrar cariño y confianza, un cuerpo sin alma.
Por eso creo que uno debe jugarse por lo que siente... le puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su vida con la persona que ama... lo que sí es cierto es que jamás perdonaría a alguien que por rencor o desconsuelo no sea capaz de tomar a la persona que ama, y gritarle a todo el mundo que por ella daría la vida...
Y, por ultimo, otra cosa que tengo bien clara, es que el que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN, no con la CABEZA".
Se hizo el silencio... y, sin mediar palabra, el CORAZÓN, decidió tomar el camino correcto... y fue tras el Amor...
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:¿Qué lo mantiene entonces?¿Por qué no huye?Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapa porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:–Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.La estaca era ciertamente muy fuerte para él.Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía...Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a sus destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre– que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad... condicionados por el recuerdo de «no puedo»...Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...
Todos somos un poco como el elefante del circo:vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos pensando que "no podemos" hacer montones de cosas,simplemente porque una vez,hace tiempo lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante,y grabamos en nuestra memoria este mensaje:No puedo,no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.
Cuando,a veces,sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas,miramos de reojo la estaca y pensamos:"No puedo y nunca podré".
Ésto es lo que te pasa,vives condicionado por el recuerdo de una persona que ya no existe en tí,que no pudo.
Tu única manera de saber si puedes es intentarlo de nuevo poniendo en ello todo tu corazón...¡¡¡Todo tu corazón!!!.
Qué maravillosa locura alteró mis sentidos cuando descubrí que las rosas y tus labios, se hicieron con la misma seda.
Qué maravillosa locura altera mis sentidos cuando a través del aire, el azahar dibuja tu olor. Cuando reconozco tus ojos en los brillos de los amaneceres.
Qué misterio encierra esto del amor, que consigue que veamos la vida de un modo distinto al que se ve cuando sólo ¡se está!
Qué maravillosa reacción se desplegó en nuestro interior cuando nos miramos por primera vez a los ojos, contagiándonos con ese virus invisible llamado amor.
Qué bello es el color de la vida cuando tu luz disipa el gris de la inercia en el andar.
¡Qué bello es vivir! cuando siento el latir de tu corazón al descansar en tu seno.
Cuando siento las caricias de las palabras que callas; la delicadeza de cada uno de tus detalles, el contagio de tu sonrisa, la plenitud de tu felicidad.
¡Qué bello es vivir, cuando realmente... vivimos!
¡Qué bello es vivir, cuando se quiere...
como yo te quiero a ti!
Si no hubieses nacido, jamás hubiese podido exclamar:
¡Qué bello es vivir!
Mientras me hablabas y yo te miraba,
se detuvo el tiempo en medio instante:
el amor me llamaba y yo le obedecía.
Mientras me susurrabas y yo te amaba,
se alzaron los sentimientos,
mandó tu voz,
el cielo se hizo visible en tus ojos,
y yo pronuncié el querer en tus labios.
Fue una mirada,
un frenesí de besos,
una lujuria de sentimientos.
Fue un instante sin fin,
sin tiempo para soñar.
Y entonces despertamos,
… y seguimos amándonos.
Mi objetivo son tus sentimientos,
uno a uno, de mi a ti,
riendo tristezas,
llorando sonrisas,
mi objetivo eres tú,
y sólo tú, para amarte.
Ahora puedo oírte,
puedo sentir tu silencio,
puedo recorrer tus besos
y soñar tus labios,
puedo hasta escuchar tu melodía,
aún cuando estés lejos
y seas todo nostalgia.
Yo soy tuyo, tuyo
inmensamente tuyo,
a lo largo de tu breve aliento eterno,
susurrando mi vida en nuestros besos
perteneciéndote en mil miradas,
soñándote en tus despertares,
soy tuyo: mi meta lleva tu nombre.
En un mundo donde tú existes,
dónde reina la paz de tus caricias,
con la ley de tus besos,
y la obediencia de tus ojos,
en el que tus labios me mandan,
tu alma me enamora,
y tú me fascinas.
En este mundo, yo te amo.
Si cruzas mis sentimientos
y anudas mis anhelos,
si habitas en mis sueños
y resides en mis deseos,
si sabes que te amo,
y sabiéndolo eres feliz,
si sabes que eres todo para mí.
Uno, apareces
Dos, me enamoras
Tres, enloquezco
Cuatro, me entrego
Cinco, suspiro
Seis, me muero por ti.
Tienes la culpa de mi deseo,
posees la intriga de mis sentimientos,
eres dueña de todas mis pasiones,
eres plena de los sueños de querernos,
eres señora de cada uno de mis placeres,
y no lucho, no me resisto
¿Para qué, si contigo soy feliz?.
Cada día te quiero,
un día te respeto,
otro te admiro,
otro te sueño
pero siempre te quiero,
porque amanecer es quererte,
y estar sin ti, es mi muerte.
Hace tiempo pero bastante tiempo tanto que ya casi no lo recuerdo, me encontraba viendo las estrellas porque había oído o escuchado que Marte se vería como una pelotota roja junto a la Luna que es gris y que además tiene un conejo estampado según me platicó una vez que no me podía dormir mi abuelita Gaby.
Aquella noche no estaba solo, me acompañaba Pame una amiguita que vivía en la misma cuadra en la que vivía con mi familia o sea mi mamita, mi papito y mi abuelita.
Mi abuelita se encargaba de contarme una y mil historias, una de ellas era precisamente la del conejo en la luna. Siempre me soltaba un rollo que había quedado ahí por no querer comerse sus zanahorias y en castigo se quedó solito sin poder bajar a tomar agua a la tierra. Hoy se que mi abuela mintió en eso del conejo ya que lo más probable es que la luna en verdad sea de . . . ¡Queso!.
Pues Pame y yo nos encontrábamos sentaditos en la banqueta de la calle donde vivíamos y donde solíamos salir a jugar con nuestro patín del diablo, mismo que nos habían dejado Los Reyes Magos y que desde luego fue algo que nunca entendí ya que como los Reyes Magos te traían algo del Diablo, pues como que no, pero en fin.
En esos días yo era muy chiquito así que solo podía andar en mi patín pero lo que era Pame ella si que se daba sus vueltas en una bicicletota que también le dejaron los Reyes Magos el año pasado.
Pame empezó a platicarme de un amiguito que tenía y que siempre andaba vestido de overol y con una gorrita azul de SONY.
En eso escuchamos algo así como;
¡HUT HUT!,
Era el ulular de un buho que fue a posarse arriba de la ventana de la recamara de Pame que estaba en el primer piso del número 38 de la calle Privada del Buho en la Colonia Foresta.
Nos pareció más que nada un lamento o algo peor, como si se tratara de un lamento. Con una alita se quió unos lentes que parecían del tamaño del parabrisas del auto que mi papito acabaa de comprar y con la otra alita se limpiaba las lagrimas de sus ojotes
¿Qué te pasa? Le gritó Pame.
Hay, es que no se han dado cuenta que se acerca una estrella a la Luna y no sé que va a pasar
Pues nada. Dije yo.
¡Como que nada!. Están en peligro de chocar y francamente no sé qué es lo que va a pasar.
No te preocupes, no va a pasar nada. Dijo Pame.
¡Claro que es preocupante!. Terció el buho.
¡Qué es lo que tanto te preocupa?. Le pregunté.
Vean, volteen al cielo
Los dos lo hicimos y notamos como es que rápidamente una estrella se iba acercando en dirección de la Luna.
En ese momento una nube oscureció la noche y el resplandor de la Luna quedó oculto por unos minutos. Nosotros no dejamos de ver hacía arriba. Notamos un cierto resplandor atrás de las nubes y cuando se despejó vimos que a la Luna le faltaba un pedazo. Ya no era redonda. Estaba como sí alguien le hubiera dado una mordida, pero no lo que pasa es que la estrella se acercó tanto que le arrancó un pedazo a la Luna.
Bueno eso creí desde entonces aunque ya de grande me enteré que cuando la luna empieza a mostrarse cada vez más después de pasar por lo que se le conoce como Luna Nueva se ve como sí le hubieran dado una mordida, inclusive hay veces que parece la risa del gato de Alicia en el País de las Maravillas o como decía Sussy, la amiga de mi mamita; “Parece una uñita que me corté”.
Pero no, Pame y yo sabemos lo que pasó aquella noche.
Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida.
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana
o una puerta cualquiera de una calle lejana,
no importa dónde ni cuándo, puede ser donde quiera:
ni menos en otoño, ni más en primavera.
Y hoy igual que mañana, mañana igual que ayer,
un hombre enloquecido, besará una mujer.
Tal vez nadie lo sepa; como tal vez un día
todos irán sabiendo lo que nadie sabía.
Y para los amantes, su amor desesperado,
podrá ser un delito, pero nunca un pecado.
Por eso el amor pasa por las calles desiertas,
y es como un viento loco que quiere abrir las puertas
Bien saben los amantes que hay caricias que son;
no una simple caricia, sino una posesión.
Y que un beso, uno sólo, puede más que el olvido,
si se juntan dos bocas en un beso prohibido.
¡No! Un gran amor no es grande por lo mucho que dura
si se parece a un árbol reseco en la llanura.
Y los amantes saben que sin querer siquiera,
hay un amor que crece como una enredadera.
Es natural que el agua de un estanque sombrío,
sueñe en sus largas noches con el sueño de un río.
Y si por algo es triste la lluvia que no llueve,
será porque es la lluvia condenada a ser nieve.
Es natural que un día comprendan los amantes
que no hay nunca sin siempre, que no hay después sin antes.
Y así brota en el alma la rebelión de un sueño,
que es como un perro arisco que le gruñe a su dueño.
El amor... Esa estrella de una sombra infinita,
aunque muera cien veces, cien veces resucita.
Y suele ser un niño de manos milagrosas,
que rompe las cadenas y hace nacer las rosas.
Ya no habrá días turbios. Ya no habrá noches malas,
si hay un amor secreto que nos presta sus alas.
Y el corazón renace con renovada fe,
igual que los rosales, que no saben por qué.
Donde quiera, en las noches, puede abrirse una puerta,
pero... tan suavemente, que nadie se despierta.
Puede ser en otoño. Puede ser en verano,
tanto un amor tardío como un amor temprano.
Una mujer, un hombre y un oscuro aposento:
Y allá afuera, en la calle, sigue pasando el viento.
Y si en la noche hay algo queriendo amanecer
es simplemente un hombre, que besa a una mujer.
Cuando a su nido vuela el ave pasajera
A quien amparo disteis, abrigo y amistad
Es justo que os dirija su cántiga postrera,
Antes que triste deje, vuestra natal ciudad.
Al pájaro viajero que abandonó su nido
Le disteis un abrigo, calmando su inquietud;
¡Oh! Tantos beneficios, jamás daré al olvido
durable cual mi vida será mi gratitud.
En prueba de ella os dejo lo que dejaros puedo,
Mis versos, siempre tristes, pero los dejo asi;
Porque pienso, a veces que entre sus letras quedo,
Porque al leerlos creo que os acordais de mí.
Voy, pues, a referiros una sencilla historia.
Que en mi alma desolada, honda impresión dejó;
Me la contaron... ¿Donde?... es frágil mi memoria...
Acaso el héroe de ella... o bien, la soñé yo.
Era una linda rosa, brillante enredadera,
Tan pura, tan graciosa, espléndida y gentil.
Que era el mejor adorno de la feliz pradera,
La joya más valiosa del floreciente abril.
Al pie de ella crecía un pobre pensamiento,
Pequeño, solitario, sin gracia ni color;
Pero miró a la rosa y respiro su aliento
Y concibió por ella el mas profundo amor.
Mirando a su querida pasaba noche y día.
Mil veces ¡ay! Le quiso su pena declarar;
Pero tan lejos siempre, tan lejos la veía,
Que devoraba a solas su pena y su pesar.
A veces le mandaba sus tímidos olores,
Pensando que llegaba hasta su amada flor;
Pero la brisa, al columpiar las flores,
Llevábase muy lejos la pena de su amor.
El pobre pensamiento mil lágrimas vertía,
Desoladoras lágrimas, de acíbar y de hiel,
Mientras la joven rosa, sin ver a otras crecía,
Y mientras mas crecía, más se alejaba de él.
Llega un jazmín en tanto a la pradera bella,
También él a la rosa al punto que la vió;
Pero él fue mas dichoso, pudo llegar hasta ella,
Le declaró su pena, y al fin la rosa amó...
Comprenderéis ahora al pobre pensamiento,
Al ver correspondido a su feliz rival?
¿No comprendéis su horrible, su bárbaro tormento
al verse condenado a suerte tan fatal?
Después lo transplantaron; vivió en otras praderas
Indiferiencia, olvido y hasta placer fingió:
Miraba flores lindas, brillantes y hechiceras,
Pero su amor constante y fiel compareció.
Por fin una mañana, estando muy distante,
el céfiro contóle las bodas del jazmín;
el escuchó sonriente, y ciego y delirante,
loco placer fingiendo, creyó olvidar al fin.
Pero al siguiente día con lágrimas le vieron
las flores, e ignorando su oculto padecer,
"Tu lloras, pensamiento, tu lloras", le dijeron:
"No es nada, contestóles, es llanto de placer".
Llora su pena en silencio
Escondida en un rincón
Pobre muñeca de trapo
Todo el mundo la olvidó
Observa pasar la vida
De quien la tuvo en sus brazos
Ahora ya ni la mira
Ni siquiera le hace caso
No sabe que ella está ahí
Esperando que algún día
Se acuerde de su muñeca
Pudiendo curar sus heridas
Recuerda que un día fue bella
Cual princesa de un cuento
Más este no acabó bien
Su amor no fue eterno
Hoy al cabo de los años
Entona una canción
¿Por qué no ha llorado él?
¿Por qué lloro solo yo?
No hay letra que le responda
Ni causa más verdadera
Pobre muñeca de trapo
Nadie te quitó la pena
Solo serviste un tiempo
Para dar una sorpresa
Para saciar un capricho
Basado en falsas promesas
Tienes el corazón roto
Te sientes abandonada
Te llenaron de ilusiones
Para dejarte tirada.
Yo estaba caminando por el jardín de un asilo de locos, cuando
encontré a un joven leyendo un libro de filosofía. Por su forma y por
la salud que mostraba no combinaba mucho con los otros internos.
Me ...senté a su lado y le pregunté: ¿Qué estás haciendo aquí?
El me miró sorprendido, pero viendo que yo no era uno de los médicos respondió:
"Es muy simple. Mi padre, un brillante abogado, quería que yo fuera como él.
Mi tío que tenía un alto puesto comercial, quería que yo siguiera su ejemplo.
Mi madre deseaba que yo fuera la imagen de su adorado padre.
Mi hermana siempre me citaba a su marido como ejemplo de un hombre de éxito.
Mi hermano trataba de entrenarme para que yo fuera un buen atleta como él.
Y lo mismo ocurría con mis profesores en la escuela, el maestro de piano,
el tutor de inglés; todos estaban convencidos y seguros de que eran el
mejor ejemplo a seguir. Nadie me miraba como se debe mirar a un hombre,
sino como se mira un espejo. Así fue que decidí internarme en este
asilo. Por lo menos aquí puedo ser yo mismo."
Khalil Gibran.
Un explorador blanco, ansioso por llegar
cuanto antes a su destino en el corazón de África,
ofreció una paga extra a sus porteadores
...para que anduviesen más de prisa.
Durante varios días, los porteadores apuraron el paso.
Una tarde, sin embargo, se sentaron todos en el suelo
y dejaron la carga, negándose a continuar.
Por más dinero que les ofreciese,
los indígenas no se movían.
Finalmente, cuando el explorador
pidió una explicación para aquel comportamiento,
obtuvo la siguiente respuesta:
- Hemos andado demasiado de prisa,
y ya no sabemos ni dónde estamos
ni qué estamos haciendo.
Tenemos que esperar a que nuestras almas nos alcancen.