divendres, 21 de gener del 2011

El don de la ternura

Tarde en la noche. Comenzó a nevar.
Los copos húmedos caían
más allá del cristal de las ventanas,
surcando el aire frío
ocultaban el resplandor de la ciudad.
Observamos un rato la tormenta
sorprendidos, felices, satisfechos
de estar allí y no en otro sitio.
Puse un leño en el hogar,
me pediste que regulara
el tiro de la chimenea.
Nos metimos en la cama.
Cerré mis ojos, de inmediato,
pero
por razones que desconozco
antes de dormirme
el aeropuerto de Buenos Aires
atravesó mi memoria.
Recordé esa tarde,
la temprana oscuridad, las sombras.
Reconstruí la escena:
regresé a ese paisaje desolado
donde flotaba un silencio sepulcral
interrumpido únicamente por el rugido
de las turbinas del avión que carreteaba
lentamente bajo una lluvia de granizo,
tan fino que lo confundimos con nieve.
En las ventanas de los edificios no había luz.
Un lugar realmente solitario.
Sólo pasillos abandonados, hangares vacíos.
No vimos a una sola persona.
“Es como si todo estuviera de luto,”
fue tu comentario.


Abrí mis ojos.
El ritmo de tu respiración
me dijo que estabas profundamente dormida.
Te cubrí el cuerpo con uno de mis brazos.
Mis evocaciones
me trasladaron de la Argentina
a un departamento en el que pasé
un tiempo de mi vida, en Palo Alto.
No nieva en esa ciudad,
pero el departamento disponía
de un amplio ventanal desde donde
podríamos haber mirado por horas
la autopista que rodea la bahía.
La heladera estaba al lado de la cama.
Las noches calurosas, sofocantes,
cuando me despertaba con la garganta seca
sólo tenía que estirar el brazo, abrir la puerta
y dejarme guiar por la luz interior
hasta el botellón con agua refrescante.
En el baño un pequeño calentador eléctrico
descansaba cerca del lavatorio.
Todas las mañanas mientras me afeitaba
calentaba agua en una vieja sartén,
el frasco de café instantáneo,
siempre a mano, en el botiquín.


Un mañana me senté en la cama
vestido, recién afeitado,
bebiendo sorbos de café caliente
intentando olvidar planes,
proyectos, todas esas cosas
que había decidido realizar.
Finalmente disqué el número
de Jim Houston que vive en Santa Cruz,
le pedí prestados 75 dólares.
Me contestó que estaba sin fondos.
Su mujer había viajado a México
por unos días y él ya no tenía dinero,
no llegaba a fin de mes.
“Está bien”, le dije. “Te entiendo.”
Y así era,
no necesité explicaciones.
Hablamos un poco más y cortamos.
Terminé el café cuando el avión
comenzaba a elevarse en mi recuerdo
y yo desde la ventanilla miraba
por última vez las luces de Buenos Aires.
Después cerré los ojos
iniciando el largo regreso.


Esta mañana hay nieve por todos lados.
Hablamos sobre la tormenta.
Me comentás que no dormiste bien.
Te digo que yo tampoco.
Tuviste una noche terrible. “Yo también.”
Estamos tranquilos el uno con el otro,
nos asistimos tiernamente
como si comprendiéramos nuestro estado de ánimo,
las mutuas inseguridades.
Creemos adivinar los sentimientos del otro,
no podemos, por supuesto, nunca podremos.
No tiene importancia.
En realidad es la ternura la que me interesa.
Ése es el don que me conmueve, que me sostiene,
esta mañana, igual que todas las mañanas.

Hotel Supramonte lyrics: 


Amor

"El amor es la única cosa que crece cuando se reparte" (A. de Saint-Exupéry)
"En el fondo de cada alma existen tesoros escondidos que sólo descubre el amor" (Edouard Rod)
"Admiro a los que aman sin miedo" (Juan)
"Tenemos que aprender a amar con sinceridad, con autenticidad, con honestidad, con libertad y sin miedos" (Juan)
"El lenguaje del amor está en los ojos" (John Ph. Fletcher)
"El amor sin risa no es bonito"(Cinderella)
"Cuando la mirada y el silencio se encuentran, se abrazan, quieren hacer el instante eterno, y detienen el tiempo... está naciendo el amor" (Juan)
"Cuando la mirada y el silencio se abrazan, el amor sonríe" (Juan)
"Tu eres la luz que ilumina el mundo"
"La alegría y el amor son las dos alas para las grandes acciones" (Goethe) 
"Enamorarse es inundar de luz la habitación de nuestra vida"
"Un beso es como el agua salada: bebes y tu sed aumenta" (Proverbio japonés)
"Cada beso perdido es una simiente de nada" (Juan)
"El misterio puede ser el ingrediente más importante del amor" (Yehoshua Siskin) 
"Los hombres no se enamoran de lo que ven sino de lo que sueñan" (José Selgas)
"No se puede amar sin dar" (Lope de Vega)
"Las pasiones deben guiarnos, pero no dejarnos ciegos" (Mme Lafayette)
"Los dedos pueden ser a veces las flores visibles del alma". (Juan)
"Amar rejuvenece" (Juan)
"El amor es conocimiento: palabra, mirada y beso" (Juan)
"Sólo se vive cuando se ama". (Claude-Adrien Helvetius)
"Amar es dar" (Juan, y supongo que miles de personas antes que él)
"Es una locura amar, a menos que se ame con locura" (Jean Ythier)
"La mejor, la única manera de conservar el amor, es darlo" (Thomas Merton) 
"Sólo quien tiene fe y amor puede hacer cosas grandes e importantes" (Juan)
"Quien ama y cree en lo que ama convertirá en realidad lo que sueña, aunque para ello se precise un milagro. La fe y el amor son la puerta de todos los milagros". (Juan).
"El misterio del amor es más profundo que el misterio de la muerte" (Oscar Wilde)
"Desgraciado quien no haya amado más que cuerpos, formas y apariencias. La muerte le arrebatará todo. Procurad amar las almas y un día las volveréis a encontrar" (Victor Hugo)
"El amor es el deseo infinito del beso eterno" (Nieves Xenet)
"Esta fuerza tiene el amor si es perfecto, que olvidemos nuestro contento por contentar a quien amamos" (Santa Teresa de Jesús)


La luna

La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía.
Un pedazo de luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la luna
en dosis precisas y controladas.
 

Jaime Sabines 
 

dijous, 20 de gener del 2011

El ave fénix



En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto.
Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo.
El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.
Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges, y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla.
¡Ave Fénix! ¿No la conoces? ¿El ave del Paraíso, el cisne santo de la canción? Iba en el carro de Thespis en forma de cuervo parlanchín, agitando las alas pintadas de negro; el arpa del cantor de Islandia era pulsada por el rojo pico sonoro del cisne; posada sobre el hombro de Shakespeare, adoptaba la figura del cuervo de Odin y le susurraba al oído: ¡Inmortalidad! Cuando la fiesta de los cantores, revoloteaba en la sala del concurso de la Wartburg.
¡Ave Fénix! ¿No la conoces? Te cantó la Marsellesa, y tú besaste la pluma que se desprendió de su ala; vino en todo el esplendor paradisíaco, y tú le volviste tal vez la espalda para contemplar el gorrión que tenía espuma dorada en las alas.
¡El Ave del Paraíso! Rejuvenecida cada siglo, nacida entre las llamas, entre las llamas muertas; tu imagen, enmarcada en oro, cuelga en las salas de los ricos; tú misma vuelas con frecuencia a la ventura, solitaria, hecha sólo leyenda: el Ave Fénix de Arabia.
En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!

 

Hans Christian Andersen





¿Qué es el amor?

Amor es cuando las horas parecen sólo un segundo. El amor es cuando no quieren ir a ninguna parte. El amor es cuando no se necesita nada más. El amor es cuando las hojas parecen flores. El amor es un beso cuando se toca su cuerpo. Amor es cuando un abrazo te hace sentir divino. Amor es cuando usted está bien, muy bien. Vale ... pero: El amor es también cuando lloras tus lágrimas y el amor con él / a. El amor es también cuando se sienta dolor porque la persona que desea es sufrimiento. El amor es también cuando se lucha, la renuncia y el sacrificio para esa persona que quieres. Especialmente cuando el amor es. Dicen que al final de la vida cada uno tiene tanto amor y le dio amor. El amor es mil cosas. El amor es la paz y el acantilado. El puente. El hermoso paisaje. La luz, el sol y el abismo. Pero en cualquier caso, el amor es hermoso. Y sin vida el amor es una pérdida de tiempo.


Ovillo


Oriento los oídos hacia el mar y ya no suena
las montañas están muy lejanas
tumbada estás esperando que no llegue el momento
mucho miedo recorre tu cuerpo
congoja en tu garganta
llanto en tus ojos
es la despedida de la fábula
cuanto más hermoso
más acurrucada estás
eres bella y capaz
siempre puedes levantarte y retar al tiempo
quién se atreve a dejarte como un ovillo
quien te quiere tan mal
es el susto, el apremio, la prisa, alejarse de tanto
poder levantarte y decir que mañana es sólo una transición
una forma de transmutación de tus fantasías
y que así sea por tu beneficio
queriendo recoger el cielo en tu mano para poder brindarte los astros
que te guíen hacia el camino de un día constelado
al abrigo de las caricias bailarás la fiesta del lunes
para ofrecer una parte de ti que ha sido ocupada por el deseo
Ama siempre, juega y baila, corretea, para que tu vida siga siendo una fiesta

No sabes cuánto te quiero



Está amaneciendo,
qué paz refleja tu cara
cuando duermes...

Ya es casi la hora
De empezar un nuevo día
Y la verdad
reconozco que
No me gusta nada madrugar,
quizá sea esa la razón
por la que tengo
Tan mal despertar

Te agradezco tanto
Que cada mañana
Me regales tu primera mirada
Tu sonrisa
Y que me digas:
buenos días, mi amor

Me encanta mirarte
cuando me preparas el café,
Te preocupas tanto de lo mío
Que se te olvida y no te importa,
Que el tuyo se este quedando frió

Siempre piensas antes en mi
Que en tí
siempre....

Y no sabes cuánto te quiero...

Necesito ese beso,
ese beso tuyo de ayer
De hoy, de siempre
ese beso que me das
cuando me marcho
Y cuando llego a casa
Tarde, cansado y con problemas
Y tú me recibes con los brazos abiertos.

Me ayudas, me oyes
Y sobre todo me escuchas
Y eso alivia mis penas.

Hoy desperté abrazado a ti,
Me gusto tanto mirarte
tenías los ojos cerrados a la luz
Y la mente abierta a los sueño
Tu cuerpo... completamente desnudo
Mis manos parecían tener alas
Se me escapaban
volaban hacia ti
Te deseaban
Y te acaricie de los pies a la cabeza...
una o otra vez

No sabes cuánto te quiero...

Hay veces que
No nos hacen falta ni las palabras
Para entendernos,
Nos basta con mirarnos,
Y si por alguna tontería discutimos,
acabamos encontrándonos
donde más cerca nos sentimos,
más unidos, nuestra cama

Si nos va bien o mal
yo a tu lado y tu al mío
juntos, fundidos como arena y cal
como agua del mismo río.

Hay quien no entiende este amor
Que quien nos da la espalda
qué más nos da!
Si tú y yo sabemos
Que cuando nos conocimos
decidimos echar el ancla

Te he sentido tantas veces
cuando a media noche te levantas
Me miras y me mimas como si aun fuera un crío
pareces adivinar que estoy sintiendo frío
Y me echas otra manta

Me gusta cómo me tratas
Y me gusta cómo me amas
eres el mejor regalo
Que me ha dado la vida

No sabes cuánto te quiero...

Compartes todas mis cosas
todo lo que se puede sentir
cuando de verdad se ama
En esos momentos de entrega
tuya y mía...
donde solo hay un testigo que nos mira,
Calla y guarda nuestra intimidad...
nuestra cama...




Para que mentir



Era un día cualquiera quizás no lo esperaba
para que mentir si te marchaste de mis sabanas
el infinito se hace eterno con cada palabra
y ahora que no estas nuestra historia quedo atrás

Te abro el corazón para que escuches lo que siento
has sido especial y siempre te llevaré dentro
si es cuestión de confesar realmente lo que pienso
no pensé jamas que llegaría el ultimo beso

Ni verte marchar de la manera en que lo hiciste
si pensabas irte para que coño volviste
dejando caricias derramadas de un quizás
dejando mil lineas de este cuento sin final

Vayas donde vayas te mandaré mis fuerzas
aunque me fallaras juro no tenerlo en cuenta
el corazón perdona en medida de lo que ama
y tu te preguntas si existirá algo mas

Quiero que sonrías y que seas feliz con todo
pero no te engañes para ver todo a tu modo
disfruta el instante y disfruta del momento
no te agobies por los tiempos y camina lento

Valora esa gente que realmente te comprende
deja un lado todo aquella que esta por quien eres
separa los limites de los tiempos pasados
puede que mañana incluso me hayas olvidado
 
Le he pedido a dios que te guíe en cada paso
que te de esa fe con la que un día a mi te trajo
le he contado al viento que eres especial
que guardo palabras que no olvidare jamas
hoy le he dicho al mundo que juntos creamos
mil excusas por las cuales ya no nos soñamos
persigo tus huellas aunque aveces me haga daño
te daré mis fuerzas aunque desprecies mi mano

Hoy tu vida cambia y los paisajes junto a ella
pero es de nosotros el deber de mantenerla
valorar los días y los detalles pequeños
no es dejar atrás el hecho de decir adiós

Cuenta cuantas veces has terminado en llanto
resta todas esas que pensaste aver amado
todo lo que sube dicen que acaba bajando
y es entonces cuando tu alma reclama los labios

Si es cuestión de confesar realmente lo que pienso
no pensé jamas que llegarías hacerme esto
pero el tiempo es sabio y ayuda a perdonar
personas así dicen que es mejor olvidar

Pero antes de irme quiero que te quede claro
dudo que algún día te amen como yo te amado
separa los limites de los tiempo pasados
puede que mañana incluso me hayas olvidado

si es cuestión de confesar realmente lo que pienso..
no pensé jamás que llegaría el ultimo beso..

si es cuestión de confesar realmente lo que pienso..
no pensé jamás que llegarías hacerme esto..

(letra canción Para que mentir de May)

El Otro Yo



Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas.

Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.
Mario Benedetti

dimarts, 18 de gener del 2011

Libertad

La libertad es ser quien soy
y no lo que esperan que yo sea.
Incluye mi libertad de decidir
donde quiero estar en cada momento.
Libertad es pensar lo que pienso
y no necesariamente lo que deberia sentir,
o lo que otros hubieran sentido,
o lo que esperan que yo sienta.
Libertad es correr los riesgos que yo decida correr,
siempre y cuando esté dispuesto
a afrontar por mi mismo los costos de dicho riesgo.
Jorge Bucay.

Para tí pequeñas cosas


Tus manos son mis raices
tus ojos cuchillos finos
tus brazos lazos, tu pecho regato
tu piel mi río.
Tu cuerpo barro en mis manos
tu pelo, lino tejido
tus besos, noches sin alba
tu aliento, calor del mío.
Para tí pequeñas cosas
para mí por las que vivo.
Tus besos, noches sin alba
tu aliento, calor del mío.
Tus pasos son mi camino
tus deseos mi destino.
son tus palabras los versos
de este cancionero mío.
Díme que sea tu sábana
y me bañaré en tomillo.
dí que sea primavera
y me haré hielo derritido.
Para tí pequeñas cosas
para mí por las que vivo.
Díme que sea guitarra
y mi cuerpo será sonido.
Yo que tú, yo que tú
me daría por vencido
que si ahora pido cariño
luego tú serás vendido.
Yo que tú, yo que tú
me daría por vencido
que si ahora voy despacio
despacito serás mío.
 
 

El Aleph

Nadie te ama más que yo


En el mar más profundo me guardo el sentimiento
Y si el a...mor nos ata, lo esparciré en silencio
Haré que la ternura te llegue entre las olas
Y que el rocío del alba jamás te encuentre a solas
Que la espuma te arrulle dormido entre mis brazos
Y ser como la espuma besándote los labios y

Océanos en calma se harán en noches largas
Mar cálido, mar bravo, mar nuestro, mar salado
Mareas en movimiento que en el peor momento
Nos funda en un abrazo y sea el final del cuento
Que no hay amor perfecto sin ti, y que así

No habrá nadie que te quiera más que yo
Dentro y fuera de esta tierra, como yo
Puede ser que no lo veas, o tal vez que no lo creas
Bien lo sabe Dios, que en el mundo del amor
No habrá nadie que te quiera más que yo

En el mar más profundo inventaré mil sueños
Que caigan lentamente como del mismo cielo
En tus ojos cariño cerrados o despiertos
Y en medio de los años haré que sean eternos
Haré de mi un refugio cuando el dolor te duela
Porque en lo más hermoso también se tienen penas y

Océanos en calma se harán en noches largas...

No habrá nadie que te quiera más que yo...




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Rituales de fin de año para cada signo


Antes de empezar, recordad que los inciensos y velas utilizados para rituales hay que encenderlos con cerillas de madera.

 ARIES - Sujetar con la mano derecha cualquier elemento de hierro o plomo. Prende incienso de Palo Santo y una vela roja. Cerca de las 12 de la noche se dice: A la luz de esta vela limpio todo lo negativo y que mi deseo se cumpla. Yo te lo pido. Cerrar los ojos y pedir el deseo. Deja la vela consumiéndose.

TAURO - Tener una maceta de ruda o albahaca y decir junto a ellas: Esta vez mi suerte no se muda. Mentaliza tu deseo.

GÉMINIS - Busca un Buda sonriente y dices: Con este Buda chino de risa, que venga la fortuna a toda prisa. Esparcir por todos lados el Baño de Florecimiento de Ruda (se hace con ruda y flores rojas sumergidas en infusión de jazmines) para asegurar prosperidad para el próximo año.

CÁNCER - Tener agua bendita, (mejor si es de 7 iglesias) y cuando todos celebren las 12 de la noche, echarse una buena cantidad por todas las partes de cuerpo. Puedes retener un poco en la boca y luego expulsarla hacia arriba y decir: Con esta agua bendita, mi nueva meta alcanzaré rapidita. Visualizar el deseo.

LEO - Deberás purificar el ambiente con el Baño de Florecimiento de Palo Santo (Palo Santo y flores de margarita en una infusión de verbena), necesita despojarse de toda negatividad y decir: Con el Palo Santo yo me encanto y de las malas vibraciones yo me aparto. Que este deseo se cumpla. Mentalizar el deseo con fuerza.

VIRGO - Es mejor hacer este ritual en la playa, pero también puede hacerse en otro lugar siempre y cuando se tenga en la mano derecha arena seca en una botella o envase y en la izquierda agua salada. Mezclar lo suficiente para hacer una bola de barro y decir sosteniendo con las dos manos: Como esta bola de barro, de mi suerte yo me agarro.

LIBRA - Consigue un talismán de la suerte todo lo antiguo que se pueda. También puedes reemplazarlo por un talismán de metal o una figura de tigre de metal. Sujetar en la mano derecha y decir: Que mi voluntad no emigre, yo triunfaré en el Año del Tigre. Cerrar los ojos y concentrarse.

ESCORPIO - Deberás tomar tres pizcas de sal y soltarlas para atrás por encima del hombro izquierdo y decir: Con esta sal yo corto toda la mala suerte que a veces porto. Visualizar que se aleja todo lo negativo.

SAGITARIO - Cuando den las 12 campanadas, tendrás que dar ocho pasos empezando con el pie derecho y decir: Con el pie derecho comienzo y con mi fe toda la mala suerte deshecho. Concéntrate en tu deseo.

CAPRICORNIO - Deberás tener un imán en la mano y decir: Con la fuerza de éste imán y el poder de mi mente, magnetizo todo y que el éxito esté siempre presente. Cerrar los ojos y respirar hondo con tu deseo en la mente.

ACUARIO - Deberás tener en la mano derecha el conocido Tercer Ojo. También puedes utilizar un tigre de plata y decir: Con esto alejo el mal de ojo y mis deseos se cumplirán a mi antojo. Sería importante recibir a las 12 de la noche un Baño de Ruda.

PISCIS - Conseguir ocho flores: 2 rojas, 2 blancas y 4 amarillas. Extraer los pétalos y al sonar las 12 de la noche decir: Con flores me limpio, con flores me levanto y que mi deseo se cumpla por desearlo tanto. Concéntrate y visualiza.

 Tanto si realizas el ritual como si no te decides a practicarlo, lo más importante en esa noche es que te sientas lo más feliz posible, que la alegría llene tu casa y rodee a los que más quieres. Es la mejor manera de comenzar un nuevo Año.

Me da lo mismo

Alli estaré


El tiempo se agota. Las horas corren como minutos. Los minutos como segundos, y los segundos desechos antes de ser.

La mujer camina de un lado al otro de la calle, evita pisar las rayas de las baldosas, andando casi de puntillas, a modo de pequeños y ridículos saltitos.

Al llegar a su altura la gente traza una curva para esquivarla. La miran de reojo al pasar por su lado, como si de un momento a otro pudiera echarse encima de ellos.

Es pequeña. Tiene las manos enfundadas en unos guantes de lana con diminutos rotos. Junta las manos a la altura del pecho, y con la cabeza gacha, masculla una letanía de inconexas palabras a modo de oración.

El rostro está congestionado: manchas rojas en las mejillas, ojeras pronunciadas, la nariz húmeda a causa de las lágrimas. Llora despacito, como si no fuera consciente de hacerlo. Llora a la par que sorbe por la nariz los mocos que no se suena.

Parece pequeña pero no lo es.

Sus pies están embutidos en unas deslumbrantes zapatillas nuevas de estar por casa. La lluvia que hace rato cae perseverante, ha calado la suela. Sus calcetines mojados se encargan de llevar el frío a sus piernas, y de allí a su corazón.

El se lo había prometido. Le había dicho: "a las cinco iré a por ti". Y ella le había creído. No tenía motivos para no hacerlo.

Pero ahora que el reloj de la torre marcaba las cinco y media, ahora que el miedo y el frío la habían convertido en estatua de sal, empezó a hacerse preguntas.

Y todas ellas comenzaron a tejer una tela de araña, negra y viscosa a su alrededor. Se pegaron a sus ojos como una sucia venda, que se intentó quitar entre gritos, dejando su rostro surcado de arañazos.

Cayó al suelo, rendida. Volvió a caer. Cayó, y no pudo ya levantarse más.

Una suave presión en sus hombros la izó. Una mano fuerte pero delicada apartó los restos de telaraña pegados a su pelo. Unos ojos la obligaron a mirarlos y la trajeron de vuelta. Despacio.

En silencio la condujo a un banco, se arrodilló, y le quitó las húmedas zapatillas. Cogió entre sus manos los menudos pies y los frotó, para hacerles entrar en calor. Sacó de una bolsa unos zapatos y calcetines, y se los puso con delicadeza.

Cenicienta y el Príncipe, en una grotesca versión del cuento.

--¿Nos vamos a casa?

Ella por respuesta se abrazó a su cuerpo y enterró la cabeza en él.

--Creí que no vendrías.

--¿Cuando he dejado de venir? Y la sonrió.

Pero su semblante estaba serio. Quizá un día no podría encontrarla. Y entonces... ¿qué?

La mujer se deshizo del abrazo y echó a correr por la avenida. Dobló una esquina y se adentró en una calle sin salida.

El la siguió sin prisas. Ella le esperaba agitada, en medio del callejón, expectante.

Cuando llegó a su altura, la sonrió. Asintió con un gesto, y ella, dejando salir una risa limpia, armónica y afinada, que retumbó en las paredes de su pecho, echó atrás la cabeza.

Entonces se irguió y echó a volar.

El hombre se apresuró a coger rápidamente el hilo, y condujo su cometa a casa.

El trigo negro

Corrientemente, cuando después de una tormenta se recorre un campo donde crece trigo negro se le ve ennegrecido y seco. Podría decirse que un incendio lo ha devastado.

El labrador suele decir:

- Es el rayo quien ha hecho esto.

Pero, ¿por qué lo ha hecho? Yo voy a contaros lo que me dijo el gorrión, y el gorrión lo sabía del viejo sauce que estaba al borde de un campo de trigo negro, y aún está allí. Es un sauce grande y venerable, pero todo arrugado y muy viejo, partido en el centro, criando en esta hendidura hierba y musgo. El árbol inclina su copa, y sus ramas penden hasta tierra como si fuesen una larga cabellera.

En todos los campos que le rodean crecen cereales, cebada, centeno y avena. La linda avena que tiene aspecto, cuando está madura, de una multitud de pequeños canarios sobre un tallo. La recolección se anunciaba buena, y cuando más gordo estaba el grano, más humildemente se doblaba.

Pero había también un campo de trigo negro, que estaba al mismo pie del añoso sauce. Y el trigo negro no se doblaba del todo, como los otros granos. Inflexible y orgulloso, llevaba la cabeza bien alta.

- Soy tan rico como las espigas -decía-. Además, soy mucho más bello. Mis flores son tan lindas como las del manzano y es una delicia mirarlas.

¿Conoces tú, viejo sauce, algo más hermoso y soberbio que nosotros?

Y el sauce inclinó su copa como para decir:

- Pues sí. Claro que sí.

El trigo negro, bufando de orgullo replicó:

- ¡Qué árbol tan estúpido! ¡Es tan viejo que le crece la hierba en el vientre!

Se desencadenó una terrible tempestad. Todas las flores de los campos plegaron sus pétalos o inclinaron sus cabezas delicadas mientras la tormenta se desataba por encima de ellas. Por el contrario, el trigo negro se estiró arrogante.

- Agáchate como nosotras -le decían las flores.

- De ninguna manera -replicó el trigo negro.

- Agáchate como nosotros le gritó el trigo candeal-. El ángel de la tempestad se dirige hacia acá.

Sus alas llegan desde las nubes hasta la tierra y te cortará por la mitad antes que hayas podido suplicarle que te perdone.

- Bien; pero yo no quiero agacharme- contestó el trigo negro.

- Cierra tus flores y aprieta tus hojas- le dijo el viejo sauce-. No mires al relámpago cuando la nube se abre, porque en el relámpago se ve el cielo de Dios, y esta visión puede cegar hasta a los hombres. ¿Y qué nos pasará a nosotros, productos de la tierra, si nos atrevemos a mirarlo, nosotros, que somos tan inferiores?

- ¿Tan inferiores? -dijo el trigo negro-. Precisamente quiero ver el cielo de Dios.

Y eso fue lo que hizo en su insolente altivez. El mundo parecía un ascua de fuego, de los relámpagos que se sucedían.

Cuando pasó la tormenta, las flores y las espigas se estiraron con su aspecto tranquilo y puro, reconfortadas por la lluvia, pero el trigo negro estaba quemado por el rayo negro como el carbón. No era más que una hierba muerta e inútil.

El viejo sauce agitó sus ramas al viento, y de las verdes hojas cayeron gruesas gotas de agua, como si el árbol llorarse, y los gorriones preguntaron:

- ¿Por qué lloras? Se está tan bien aquí. Mira cómo brilla el sol, cómo huyen las nubes. ¿No aspiras al aroma de las flores y de los capullos? ¿Por qué lloras, viejo sauce?

Y el sauce habló del orgullo, de la arrogancia y del castigo del trigo negro. Cosa que no se evita jamás, aunque no se diga. Yo, que cuento esta historia, se la oí contar a los gorriones... una noche que les pedí un cuento.

Hans Christian Andersen